Alianzas

Las movilizaciones que sacuden la región de Oriente Medio y Norte de África desde finales de 2010 parecen haberse asentado también en Arabia Saudí. En un país en que la discriminación de la mitad de la población está institucionalizada, las mujeres lideran las recientes manifestaciones universitarias a las que se suman también sus compañeros y, paso a paso, distintos agentes de la sociedad saudí.

Las mujeres y el camino hacia la revolución

El 6 de marzo cientos de estudiantes de la facultad de Artes en la Universidad del Rey Khaled en Abha, al sur de Arabia Saudí, se manifestaron para reinvindicar mejoras en las condiciones del entorno universitario, que aparecía cubierto de basura en fotos publicadas en la prensa local. Según el diario Al-Watan, durante el segundo día de protestas fuerzas de seguridad entraron al campus y golpearon a decenas de manifestantes, dejando heridas a 53 de ellas. Este vídeo muestra a las estudiantes gritando durante la protesta:

Las manifestantes pedían la dimisión de Abdullah Al Rashid, máximo responsable de la Universidad, a quien culpan de la corrupción y el deterioro que ha sufrido la Universidad en la última década. Parece un gesto pequeño pero este cuestionamiento de la autoridad implica mucho más viniendo de un grupo de mujeres, que tienen restringida la participación en la mayor parte de la vida pública de su país.

En los últimos meses las mujeres saudíes, que continúan subordinadas a los hombres de acuerdo al Derecho de Familia, han dado pasos que hasta hace poco resultaban impensables. Desde que en 2008 la escritoria y activista Wajeha al-Huwaider decidió desafiar la prohibición de conducir durante el Día Internacional de la Mujer, otras activistas se han unido a la protesta contra una prohibición que no se da en ningún otro país del mundo. En mayo de 2011, la propia Wajeha acompañó a la activista por los derechos humanos
Manal Al-Sharif mientras ambas se grababan conduciendo y comentando ejemplos de la necesidad de conducir para ser autosuficientes. Manal fue detenida por conducir e incitar a otras a hacerlo. Fue liberada poco después, tras una enorme campaña de presión interna y externa, mientras decenas de mujeres saudíes se sumaban a la iniciativa y salían a conducir en solidaridad con ella.

La persecución de las activistas ha sido mucho menor que la que sufrieron quienes desafiaron la prohibición en 1990, cuando decenas de mujeres fueron despedidas de sus trabajos y sufrieron saqueos en sus casas como castigo. El régimen saudí parece dispuesto a hacer ciertas concesiones. En septiembre aprobó un decreto que permite a las mujeres participar en las elecciones municipales. Varias universidades del país han anunciado que abrirán a las mujeres carreras universitarias hasta ahora sólo accesibles para los hombres, como Derecho e Ingeniería.

¿Serán suficientes las concesiones para acallar las protestas?

No parece que estos logros vayan a detener las reivindicaciones ciudadanas, a las que se suman hombres y mujeres en un contexto de represión de la libertad de expresión y de injusticias institucionalizadas. Según explicó a Periodismo Humano Ahmed Al-Omran, periodista de NPR, “es prematuro hablar de revolución en Arabia Saudí, pero las últimas protestas son realmente significativas y sin duda se enmarcan en el contexto de la Primavera Árabe.”

Pocos días después de las protestas de las estudiantes de Rey Khaled, alumnos del campus masculino salieron a reclamar la dimisión del responsable de la Universidad. Aunque el Príncipe había advertido que no toleraría “ninguna alteración de la seguridad”, el gobernador de Assir cedió a la presión el sábado y se dirigió a los estudiantes ofreciéndoles reunirse con 20 de ellos. Este vídeo muestra a los estudiantes cantando el himno de Arabia Saudí durante la protesta:

El régimen saudí no puede permitirse que las movilizaciones vayan a más. Desde el comienzo de la Primavera Árabe, las autoridades han reforzado el control de cualquier forma de oposición interna, temiendo que sus ciudadanos se reconozcan en las reivindicaciones de libertad, igualdad y justicia por las que los pueblos árabes se manifiestan. Y aunque el contexto económico y social es distinto con respecto al de sociedades como la egipcia o la siria, no parece que vaya a resultar fácil frenar el proceso de reivindicaciones ciudadanas que comienza a calar también en Arabia Saudí.

El activista Mohamed al-Bajadi, miembro de la Asociación Saudí de Derechos Civiles y Políticos, lleva desde el 22 de febrero en huelga de hambre, en protesta por haber sufrido una detención arbitraria. Según la Asociación, Bajadi fue detenido tras revelar que las autoridades saudíes habían torturado a un ciudadano yemení, Sultan Abdo al-Duais. Decenas de ciudadanos se han solidarizado con Bajadi y planean una huelga de hambre simbólica entre el jueves y el viernes.

Los saudíes reivindican justicia, igualdad de derechos, libertad de expresión. No piden la caída del régimen pero tampoco la pedían ciudadanos de algunos de los países de Oriente Medio al comienzo de las movilizaciones. En los próximos meses veremos cuál es la capacidad del régimen saudí de satisfacer esas demandas en un contexto de revoluciones que no cesan y reflejan la necesidad de cambios profundos en la región.


  • La Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio ha organizado una recogida de medicinas y material de primera necesidad para enviarla a Homs en los próximos días.

Homs se desangra mientras el mundo observa la matanza en tiempo real. Esta ciudad del oeste Siria se ha convertido en la nueva Hama, que en 1982 se alzó contra Hafez el Asad, padre del actual presidente. El levantamiento de Hama se saldó con 20.000 muertos y se convirtió en el ataque más letal de un gobierno árabe contra su propio pueblo. Bashar el Asad es un digno heredero que ya supera a su padre en la barbarie contra sus ciudadanos y responde con bombardeos a las reivindicaciones de libertad de los sirios.

Por primera vez en décadas, los sirios se han convertido en el centro de las miradas internacionales, ante unos ataques que han hecho que se compare Homs con Sarajevo. Pero la solidaridad ciudadana internacional no ha ido acompañada de una presión unánime contra un régimen ilegítimo que masacra a su pueblo y los sirios se preguntan cómo puede la comunidad internacional observar y permitir lo que sucede. Lo contaba Marie Colvin, la periodista del Sunday Times que murió en Homs el 21 de febrero junto al fotógrafo Rémi Ochlik, en entrevista telefónica con BBC:

Hay un constante flujo de civiles heridos, he visto morir a un bebé hoy. Nadie aquí entiende cómo el mundo puede permitir esto, tras el ejemplo de Srebrenica y el compromiso internacional para que aquello no volviese a repetirse.

Ayuda humanitaria

En respuesta a los ataques y para aliviar el sufrimiento de la población ante la pasividad de la comunidad internacional, se han puesto en marcha distintas campañas y envíos de ayuda humanitaria para hacerla llegar a la castigada Homs. La Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio ha organizado un envío de medicinas y material de primera necesidad (mantas, leche en polvo, ropa de invierno) que tratará de llevar a los homsíes en los próximos días y con el que se puede colaborar mediante donativos o enviando material directamente a la sede de la Asociación. Piden solidaridad a través de este vídeo:

Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS) C/ Marroquina, 108. 28030 Madrid.

Cuenta de la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio:
Bankia (Caja Madrid): 2038 1812 4060 0053 6717

Conceptos:

1. Ayuda Humanitaria

2. Medicamentos

Contactos:  ayudaurgentesiria@gmail.com ayudaurgentesiriabarcelona@gmail.com

Manifestaciones de condena

Durante el fin de semana están previstas en distintas ciudades manifestaciones y concentraciones en protesta contra la dictadura, a favor de la libertad y la dignidad de Siria, y para exigir la protección de los manifestantes pacíficos.

La Asociación Sirio-Catalana por la Libertad y la Democracia convoca una manifestación el sábado 25 de febrero a las 16.00 que partirá de la Plaza de Cataluña y llegará hasta la Plaza San Jaume. Los convocantes anuncian:

Esta no es una manifestación más: a lo largo de esta última semana misiles, bombas y demás armamento pesado han sido lanzados sobre la población civil de la ciudad de Homs, destruyendo edificios, infraestructuras, causando auténticas masacres; más de 300 personas han quedado sepultadas bajo los escombros de sus edificios destruidos.

En Madrid se celebrará el domingo 26 a las 12.00 una manifestación desde Sol hasta la embajada siria, a la que está previsto que acudan personas de toda España.


Siria está de luto. Cientos de personas fueron asesinadas en todo el país el 3 de febrero, más de la mitad en el barrio de Khalidia en Homs, al oeste del país. Las imágenes de las fuerzas de seguridad bombardeando la ciudad con cohetes y proyectiles mortero durante la noche dieron paso a las de la mañana:  edificios derruidos, calles cubiertas de sangre, miles de personas agolpándose en torno a decenas de féretros.  Unas imágenes que no dejaron indiferentes a ciudadanos de todo el mundo, que acudieron a mostrar su solidaridad con en el pueblo sirio en las embajadas sirias de sus país entre la noche del sábado y la mañana del domingo. Kuwait, Cairo, Londres, Berlín, Washington y también Madrid, donde un grupo de activistas sufrimos la represión de la policía española.

Desde medianoche la oposición siria pedía la solidaridad del mundo como única arma contra el régimen. A la llamada acudieron activistas de todos los países, que se concentraron frente a la embajada siria en unos casos y llegaron a asaltarla en otros. El caso más dramático, el de Egipto, donde decenas de activistas que se adentraron en la embajada fueron recibidos a tiros. Lo contaba en directo Alexander Page, que pedía ayuda mientras grababa, en una impresionante cobertura:

En Madrid nos concentramos ante la embajada en Plaza Platerías Martínez unas 15 personas, en una de las noches más frías del año. Costaba incluso teclear en el móvil para compartir algún mensaje mientras decidíamos si hacer una foto sosteniendo un cartel o una bandera para enviar nuestra solidaridad a Siria. Eran las 4 de la mañana y llevábamos allí una media hora cuando vimos llegar unos 10 coches y furgonetas de policía, de los que empezaron a bajarse uno tras otro decenas de policías. Pude contar unos 50. “Mira el brazalete, son Geos”, me dijo un compañero.

Nos apartamos para dejarles paso. Imaginé que debía de había ocurrido algo grave y ni por un momento pensé que pudiera estar relacionado con nuestra presencia allí. Hasta que vi que corrían tras un compañero, que caía al suelo mientras unos 15 policías lo sostenían, lo golpeaban y le daban puntapiés. Comencé a grabar en directo y en ese momento, al verme sostener el móvil, un policía corrió hacia mí, me empujó contra la pared y me retorció el brazo para inmovilizarme mientras la única mujer policía del grupo me arrancaba el móvil y buscaba la forma de apagarlo. Entretanto, al otro lado de la acera, un compañero que se acercaba en ese momento a la concentración pudo grabar un vídeo en el que puede apreciarse al grupo de policías en el momento en que golpeaban a quien estaba en el suelo:

Mi aplicación de cobertura en directo no se apagó y continuó grabándose el sonido cuando me devolvieron el móvil y lo guardé en el bolsillo. Se oyen de fondo las sirenas de policía y el modo en que me piden la documentación y que apague el teléfono. También su respuesta cuando les pido si pueden devolverme el DNI: “¿Qué crees, que te lo vamos a robar?”

El compañero al que golpearon, que ha pedido que no publiquemos su nombre, tiene hoy la cara amoratada y una ceja abierta. Después de recibir los golpes se lo llevaron a pasar la noche a comisaría. Tiene 19 años y es un manifestante pacífico, uno de tantos en solidaridad con el pueblo sirio ante la masacre que sufre. En el contexto de esa masacre, que todavía no recibe la condena unánime de la comunidad internacional (Rusia y China han vetado de nuevo una resolución contra el régimen sirio) poco más pueden hacer los ciudadanos que expresar su solidaridad públicamente.

El modo en que la Policía se abalanzó sobre nosotros mostraba que venían preparados para mucho más. Quizás para un asalto a la embajada, como sucedió en otros países. Había luz dentro de la embajada, así que no es improbable que hubiesen llamado a la Policía para alertarla de un ataque que nuestro grupo ni realizó ni planeaba. No lo sabemos a ciencia cierta porque los intentos de que se respondiese a nuestras dudas sobre por qué se nos trataba de aquel modo fueron contestados con un desabrido “Esto es un chequeo por motivos de seguridad y no tenemos que dar ninguna explicación. Vosotros sabréis lo que ibais a hacer.”

A la indignación por la masacre en Siria se suma ahora la indignación al ver que no sólo el gobierno español no expulsa al embajador sirio en Madrid como medida de aislamiento del régimen (una medida que ha tomado hoy Túnez), sino que se criminaliza a quienes se manifiestan pacíficamente en defensa de los derechos humanos.

El domingo 5 de febrero a las 13.30 se celebrará una nueva concentración en solidaridad con el pueblo sirio frente a la embajada siria en Madrid.


Decenas de miles de personas se reunieron ayer en Tahrir para celebrar un año de la revolución egipcia. Las movilizaciones ciudadanas que llevaron a la dimisión de Mubarak continúan hoy contra el ejército, que ha ocupado el poder y gobierna del mismo modo totalitario contra el que los egipcios se levantaron. Tahrir se ha convertido en algo más que el símbolo de la revolución egipcia y es hoy el punto donde las revoluciones del resto del mundo confluyen. Sirios, yemeníes, bahreiníes y otros ciudadanos de la región expresan allí sus reivindicaciones, las mismas para todos: justicia, libertad y dignidad. La conexión es especialmente palpable en el caso de Siria, cuyos ciudadanos se enfrentan a una brutalidad sin precedentes.

En esta vista aérea de plaza Tahrir el 25 de enero se distinguen dos enormes banderas: la egipcia y la siria.

Fuente de la imagen: Kalnaga

La conexión entre la revolución egipcia y la siria está muy presente en las narraciones de las protestas. Mientras los egipcios luchan por que el cambio que demandan desde hace un año se traduzca en un verdadero respeto a los derechos humanos y a la soberanía popular, los sirios se enfrentan a un régimen que se aferra al poder a través del asesinato, las detenciones y torturas de manifestantes. En ambos casos es difícil imaginar una vuelta atrás en un contexto en el que la barrera del miedo y del silencio se han roto.

Medios egipcios como Almasry Alyoum se hacían eco de la presencia de la revolución siria en el aniversario de la caída de Mubarak, una conexión que estaba especialmente presente a través de Twitter:

Ahmad Al-Omran: Todos los ojos en Tahrir hoy, pero las cosas no mejoran en Siria. 25 asesinados hoy.

Maisa Akbik: Debería felicitar a los Egipcios en su primer aniversario de la revolución, pero la sangre en mi país, #Siria, cubría mis ojos

Hanna Allam: A la salida de Tahrir, un stand dedicado a #Siria, con muchas banderas y gente cantando “Abajo Bashar”

Según el activista sirio Rami Jarrah (antes conocido como Alexander Page), que se vio obligado a huir de su país y ahora reside en El Cairo, “hay una enorme solidaridad en Egipto. Eso hace que los sirios, los bahreiníes, y todos los ciudadanos que sufrimos injusticia y represión en nuestros países nos sintamos allí como en casa. Hay un stand informativo sobre Siria en la plaza y está siempre lleno de gente que acude a mostrar su apoyo. La sensibilidad y la conciencia ciudadana están a flor de piel en este punto del mundo.”

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Ver:

Crónicas de Siria


El hemiciclo del Parlamento Europeo estaba lleno durante la entrega de los Premios Sajarov a la libertad de conciencia. Cinco activistas árabes han sido premiados este año, pero el hecho de que sólo dos pudiesen acudir a la ceremonia en Estrasburgo es una muestra de la situación tan dramática en la que se encuentran los ciudadanos de esta región.

El Presidente del Parlamento Europeo Jersy Buzek presentó los premios pidiendo un minuto de silencio en memoria del tunecino Mohammad Bouazizi, premiado póstumamente, y de todas las personas asesinadas por reivindicar libertad y justicia en sus países. Presentó a continuación al activista libio Ahmed al-Zubair Ahmed al-Sanusi, conocido como el prisionero de conciencia que más tiempo ha pasado en prisión tras 31 años en las cárceles de Gadafi, como “una persona excepcional que ha pagado un alto precio por intentar derrocar a un dictador” y expresó su deseo de que su sufrimiento fuese compensado con la reconciliación nacional en su país. Sanusi agradeció al Parlamento Europeo su reconocimiento y el apoyo a la lucha de los libios por la libertad y los derechos humanos.

Asmaa Mahfouz, la joven egipcia que a través de un vídeo de Youtube llamó a su pueblo a salir a la calle, fue descrita como la prueba de “cómo un individuo puede marcar la diferencia” y de la importancia el papel de las mujeres en la Primavera Árabe. Al recoger el premio, Mahfouz criticó los prejuicios que han impregnado la imagen que tiene Europa de árabes y musulmanes y el apoyo que los países europeos han ofrecido a las dictaduras de la región y que han contribuido a legitimar a estos gobiernos durante décadas.

Había tres sillas vacías: una por Mohammad Bouazizi, que murió sin saber el efecto que su sacrificio desencadenaría en la región, y dos por los activistas sirios premiados, una ausencia palpable que remitía a la brutalidad de la represión en el país, con una cifra de entre 5.000 y 10.000 asesinados y decenas de miles de detenidos, desaparecidos y torturados. Razan Zeitune, abogada y responsable de coordinación local de las manifestaciones sirias, vive en la clandestinidad desde hace meses, y el dibujante Ali Ferzat, al que fuerzas del régimen golpearon brutalmente y rompieron las manos, se encuentra en rehabilitación en Kuwait, donde ha tenido que exiliarse. Con el hemiciclo en pie, en uno de los momentos más emocionantes de la ceremonia, Ferzat envió un mensaje a través de vídeo en el que lamentó que  cada minuto que pasaba en su país aumentaba el número de muertos.

Mensaje en vídeo de Ali Ferzat en el Parlamento Europeo, 14 de diciembre de 2011. Imagen de Phumano

El hecho de que dos activistas sirios recibiesen el premio parece un reconocimiento europeo a la lucha del pueblo sirio contra la brutal represión en el país, donde el régimen tiene el control absoluto de los medios de comunicación y prohíbe la entrada de prensa extranjera. El premiar a la Primavera Árabe en sí es, según explicó a Periodismo Humano María Muñiz, miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento, “un modo de compensar a los ciudadanos de la región por las políticas erróneas que ha mantenido Europa con países como Libia”. ¿Pero viene este gesto simbólico acompañado de cambios en la política europea de vecindad?

Según Buzek, ya se están produciendo esos cambios. “La política de vecindad se está reorientando para adaptarse a las necesidades de las sociedades civiles de la región de Oriente Medio y Norte de África.” Cuando en la rueda de prensa posterior a la ceremonia se cuestionó el respaldo que Europa había ofrecido a estos gobiernos sin consideración por el respeto a los derechos humanos, Buzek respondió que “no se puede culpar a todos los países, organizaciones, instituciones que han mantenido vínculos con estos regímenes. Como representantes de países europeos, existían acuerdos económicos que beneficiaban a nuestros ciudadanos y que no eran fáciles de romper.” Añadió que la Primavera Árabe había enseñado a Europa una lección: que la estabilidad requiere democracia.


“Me alegra mucho que reciban el premio activistas árabes. Que Europa reconozca y respalde de este modo simbólico nuestra lucha por la libertad.”

Son palabras de Ahmed al-Zubair Ahmed al-Sanusi, conocido como el preso de conciencia que más tiempo ha pasado en la cárcel, 31 años en las celdas de Gadafi. Es uno de los ganadores del Premio Sajarov que entrega el Parlamento Europeo a la libertad de conciencia. Su lucha es la de tantos ciudadanos que tras años de represión han logrado este año cambios vertiginosos en sus países y atraer la atención del mundo a la situación de derechos humanos en la región. Periodismo Humano ha hablado con él en Estrasburgo, donde se celebra la entrega del premio.

Al-Sanusi, de 78 años, participó en 1970 en el intento de derrocar al coronel Gadafi. Fue apresado, encerrado en celdas de aislamiento y torturado sistemáticamente durante más de tres décadas. Hoy es miembro del Consejo de Transición Libio. “Tenemos mucho trabajo por hacer para avanzar hacia un sistema democrático, que respete los derechos humanos y en los que exista la libertad de expresión, que no hemos tenido”. Habla despacio y en un tono de voz muy suave, pero con determinación, y sonríe cuando afirma que les desea lo mismo a los sirios. “Igual que los libios, están sacrificando mucho por su libertad y merecen todo nuestro apoyo.”

El ex preso de conciencia Ahmed al-Sanusi, en Estrasburgo. 13 de diciembre. Parlamento Europeo / Pau Palanco

Según María Muñiz, miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, con este premio Europa intenta compensar de algún modo los errores cometidos en el apoyo a regímenes que violaban los derechos humanos. “Nos hemos equivocado en nuestra relación con países como Libia y el reconocimiento a la labor de Sanusi remite precisamente a eso. También es importante reconocer el papel de las mujeres y de los jóvenes en la región, y Asmaa Mahfouz es ambas cosas. Debemos estar pendientes del desarrollo político en Egipto y de que se garantice que las mujeres estén integradas en los procesos, y no haya un retroceso en ese ámbito en función de quién acceda al poder.”  Al preguntarle si han primado los acuerdos económicos sobre los derechos humanos en la política de vecindad, Muñiz admite que en ocasiones sí. “Eso es algo que se trata de enmendar a través de distintas formas de apoyo a las transiciones en estos países: observadores electorales, comisiones a largo plazo… Estamos en proceso de reorientar la política de vecindad a las necesidades de estos países.”

Asmaa Mahfouz, la activista egipcia que llamó a su pueblo a salir a la calle en un vídeo que fue uno de los catalizadores de la revolución, cuestionaba el apoyo a largo plazo de la Unión Europea a los ciudadanos de su país y de la región. “Yo me he dirigido en distintos momentos a representantes políticos europeos y les he dicho que eran cómplices de la situación que hemos sufrido los egipcios durante décadas. Ha habido parlamentarios que me han pedido disculpas por ese apoyo que durante tanto tiempo recibió Mubarak, y no dudo de que haya gente muy bienintencionada y que trabaja en buscar formas de apoyarnos.  Pero al final son los intereses económicos, y no los derechos humanos, los que priman.”

La activista egipcia Asmaa Mahfouz, en Estrasburgo. 13 de diciembre. Parlamento Europeo / Pau Palanco

Los demás premiados no están, y se siente su ausencia. La del fallecido Mohammed Bouazizi, que al inmolarse en Túnez como acto de protesta contra la injusticia que imperaba en el país se convirtió en catalizador de las revoluciones que han sacudido la región. La de los sirios: Razan Zeituneh, responsable siria de coordinación local de las movilizaciones, perseguida por el régimen de Damasco y en la clandestinidad desde entonces. La de Ali Ferzat, caricaturista sirio al que sicarios del régimen rompieron las dos manos en represalia por haber dibujado esta caricatura de Bashar el-Asad:

La caricatura que provocó la represalia del régimen sirio contra Ali Ferzat.

Los sirios no han estado presentes, pero el hecho de que hayan sido premiados precisamente dos representantes de la lucha contra la represión en Siria resulta un gesto de respaldo simbólico a las reivindicaciones de este pueblo en plena escalada de detenciones, torturas y asesinatos de manifestantes y activistas (las cifras oscilan entre 5.000 y 10.000 asesinados desde el comienzo de las movilizaciones en marzo). Sin embargo no parece que este gesto simbólico vaya acompañado de una postura firme y unificada por parte de Europa con respecto al régimen sirio. Según Muñiz, “el caso de Siria es distinto al de Libia. No hay intervención, pero el Parlamento Europeo condena firmemente la brutal represión del régimen sirio contra su población, pide el fin de la violencia y que Asad abandone el poder y dé paso a una transición democrática. Y finalmente, Asad deberá comparecer también ante el Tribunal Penal Internacional por crímenes contra la humanidad.”

La ceremonia de entrega de los premios Sajarov se celebra el 14 de diciembre a las 12.00 y podrá seguirse en directo desde la web del Parlamento Europeo.


#FreeRazan

Razan Ghazzawi, una de las blogueras sirias más reconocidas internacionalmente y colaboradora de Global Voices Online, fue arrestada por las autoridades sirias el 4 de diciembre en la frontera con Jordania, cuando se dirigía a un encuentro sobre libertad de expresión en Amman. Es la última de una larga lista de blogueros, periodistas y activistas detenidos en Siria, donde la represión de las libertades se ha recrudecido desde que comenzaron las movilizaciones ciudadanas contra la dictadura que controla el país desde hace 41 años y que ha causado más de 4000 muertos en los últimos meses.

Reporteros sin Fronteras publicó el 27 de Octubre una lista de 20 blogueros y periodistas detenidos en Siria, aunque se especifica que el número es seguramente mucho mayor. La lista no ha dejado de crecer desde entonces, en un contexto de cada vez mayor aislamiento del régimen. Entre los nombres se encuentra el de Hussein Ghrer, compañero y amigo de Razan, que fue liberado el 1 de diciembre, y al que esta dedica el último post de su blog, horas antes de ser detenida. Un post que termina con este párrafo:

Hussein vuelve esta noche a casa, donde abrazará fuerte a su mujer, y no soltará más a sus dos preciosos hijos. Todo irá bien, y todo esto terminará pronto.

Durante la detención de Hussein, Razan firmó junto con un grupo de blogueros sirios un manifiesto que hacía una llamada a la acción colectiva en defensa de la libertad de expresión:

El miedo a la libertad y el odio a las libertades son los responsables de la detención de Hussein. Las palabras son las armas de Hussein, y las nuestras. Queremos que estas armas sirvan para romper el silencio. Os pedimos que alcéis la voz por la libertad de Hussein y la de todos los presos de conciencia en las cárceles sirias.

Lo mismo se podría decir de Razan, una de las pocas blogueras sirias que escribe sin pseudónimo, haciendo público su verdadero nombre y su rostro para reclamar libertad y justicia en el país. Es conocida por su trabajo en defensa de los derechos de los palestinos, de la libertad de expresión, la igualdad y la justicia social y contra los tabúes relacionados con la homosexualidad en la región. Durante los últimos meses, participó en diversos encuentros relacionados con tecnología y participación ciudadana como el Encuentro de Blogueros Árabes en Túnez y la Campus Party Milenio de Granada. En ambos tuve la oportunidad de coincidir con ella y charlar sobre la situación del país y de la región. La última vez que hablamos me confesó que había decidido reducir su asistencia a encuentros internacionales, porque sentía que su lugar estaba, ahora más que nunca, en Siria. A pesar de que cuenta con pasaporte estadounidense y facilidades para viajar y residir fuera del país, Razan regresó a Siria en el momento de mayor recrudecimiento de la represión del régimen contra sus ciudadanos.

Su detención ha causado un huracán en Twitter, con la etiqueta #freerazan sumando miles de mensajes en las últimas horas. Los usuarios comparten imágenes para incluir en blogs y perfiles en redes sociales y su página de Facebook tiene ya más de 3000 seguidores. Los activistas esperan que esta visibilidad, junto con su pasaporte estadounidense, contribuyan a protegerla. Pero en el contexto sirio actual cualquier predicción es difícil. El régimen demuestra a diario su incapacidad de articular una respuesta pacífica a las reivindicaciones pacíficas de sus ciudadanos, y su falta de voluntad de cumplimiento de cualquier compromiso internacional, mientras la lista de blogueros, periodistas, activistas y defensores de los derechos humanos no hace más que aumentar.


Rayess Bek en la Campus Party Milenio, en Granada. 15 de octubre de 2011

Rayess Bek, el rapero más veterano de Líbano, no se viste, ni habla, ni se mueve como un rapero. Se desmarca de las poses con las que se asocia tradicionalmente el hip-hop. Hace unos meses, en el reportaje  “El duro oficio de rapear en árabe” habló para Periodismo Humano sobre las dificultades de este género musical en Oriente Medio. Durante su visita a Granada para el evento Campus Party Milenio hablamos con él sobre este año de revueltas en la región y su implicación en las movilizaciones en su país a través de su música. Su último proyecto: recoger y remezclar el sonido de la revolución.

Pregunta: ¿Continúa existiendo la censura en Líbano?

R.B: Sí, claro que existe. Se puede decir que hay tres tipos de censura: la gubernamental, en la que el gobierno te impone lo que puedes o no puedes hacer. La gestiona el Ejército, controlado por el régimen sirio hasta 2005, que decidía qué tipo de arte estaba permitido o no en teatros, cines, música. Luego está la censura social, que es muy difícil de definir porque no sabes quién te censura,  suele estar basada en religión o tradición. Finalmente la autocensura, que es la que mejor funciona. Uno se calla sin que nadie se lo haya pedido explícitamente, por miedo.

P: ¿Cómo te ha afectado esto a ti? ¿Qué es lo que más molesta de tu trabajo?

R.B: Las canciones que compongo tratan sobre la corrupción en Líbano, que llega a unos extremos que cuesta imaginarse desde otros sitios y que ha hecho que estallen también aquí movilizaciones contra el régimen y contra este sistema sectario característico de mi país. Por darte un ejemplo, tenemos la peor conexión de Internet, unos 256 K es lo normal para nosotros, y 1 Mega cuesta 200 dólares al mes. La empresa Telecom Ogero, gracias a su relación con los altos cargos del gobierno, monopoliza Internet, los móviles son de los más caros del mundo, los mensajes también.  A pesar de que el país se define como capitalista. Es un capitalismo totalitario, tenemos lo peor del capitalismo y lo peor del comunismo.

Otro ejemplo de la corrupción en el país: En 2006, por ejemplo,  recibíamos ayuda humanitaria internacional, botellas de agua y otros productos que se enviaban para repartirlos entre la población del sur, la más afectada por los ataques israelíes. Estas botellas terminaban vendiéndose en los supermercados y esa gente que las necesitaba nunca las recibía. Las veíamos a la venta en las tiendas, con la etiqueta de “ayuda humanitaria” y la gente las compraba, como si eso fuese normal. Evidentemente que yo hable de estas cosas molesta al Gobierno, así que censuraban mis discos.  Me decían que lo hacían por mí, porque alguien se podía sentir ofendido por mis canciones e intentar hacerme daño.

“La Min?” (¿A quién?) es una de sus canciones que más ha molestado al régimen libanés. Rayess Bek admite que es especialmente agresiva contra la corrupción y el sectarismo:

¿Queréis hablar de democracia? Hablemos mejor de la dictadura de la electricidad y el gas / Alimentando el sectarismo, entre musulmanes y cristianos, encaminándonos de nuevo a una guerra civil / País plagado de hambre, armas y milicias. / ¿A quién mentís? ¿Para quién actuáis? ¿A quién vendéis sueños? /Divididos entre Siria y Estados Unidos, ninguno tiene un programa para el pueblo libanés.

P: ¿Te ha ayudado Internet a sortear la censura?

R.B: Desde luego. Los músicos ya no dependemos como antes de los intermediarios. Puedes compartir tu trabajo en Youtube, en tu servidor…  Claro que el gobierno te puede acosar o perseguir, y no sólo el gobierno. Hay profesionales asesinados continuamente en Líbano, y lo peor es que uno no llega a saber por quién. Mi amigo periodista Samir Kassir, por ejemplo, fue asesinado en un atentado en 2005, sin que nadie haya rendido nunca cuentas por su muerte. Así que siempre está el miedo a las repercusiones de lo que uno hace. Pero desde luego los gobiernos ya no tienen tan fácil controlar nuestro trabajo. Pueden intentar eliminar tu vídeo pero otra gente ya lo ha remezclado y está por todas partes. La remezcla es la mejor forma de proteger las obras y garantizar que nadie pueda acabar con ellas.

P: ¿Cuál ha sido tu implicación en las movilizaciones que han sacudido la región este año?

R.B: He tratado de estar en la calle, como uno más, en contacto con la gente. No basta con escribir o componer desde el sofá, para participar de esos cambios sociales hay que estar en la calle, así que participé en muchas manifestaciones en Beirut. Y al estar allí me di cuenta de que la música que escuchábamos no era la más adecuada para estos momentos históricos que estamos viviendo. Escuchábamos a cantantes como Feiruz, Julia Butross, que son buenos músicos pero reflejo de otra época que recuerda a la guerra civil, y sentí que necesitábamos otra banda sonora. Así que se me ocurrió grabar los lemas que gritaba la gente en la calle, algunos muy específicos de Líbano, como “La gente quiere la caída del sistema sectario”, remezclarlos y regalar las canciones. A la gente le encantó. Lo he hecho en otros países árabes también, y hoy quiero hacerlo en la manifestación del 15 de octubre en Granada. Mi idea es grabar el sonido de la revolución, de la calle, y remezclarlo para contribuir a la banda sonora de estos cambios históricos.

“Thawra” (El sonido de la revolución)


Cristianos ortodoxos durante el rezo de Pascua en Siria, abril de 2009. Imagen AP

Desde que estalló en marzo la revolución siria contra la dictadura que gobierna el país desde hace 40 años,  entre 4000 y 6000 personas han muerto, según distintas fuentes. A pesar de la violencia institucionalizada contra manifestantes pacíficos, se mantienen algunas voces de apoyo al régimen como el menor de los males ante la inestabilidad de la región, tanto fuera como dentro de sus fronteras. La amenaza islamista que el Gobierno proclama y la protección de las minorías son algunos de los argumentos con los que el régimen sirio trata de legitimarse en el poder. Periodismo Humano ha hablado con una mujer siria, miembro de la comunidad cristiana de Alepo, sobre el papel de esta comunidad en las revueltas y su incertidumbre ante el futuro. Por su seguridad mantendremos su identidad en el anonimato.

Pregunta: ¿Ha participado la comunidad cristiana activamente en las revueltas?

S.H: Muchos cristianos sí. Muchos se han solidarizado con la idea generalizada de que vivimos en un contexto de represión e injusticia que nos afecta a todos. Hay declaraciones como el “Comunicado de los sirios libres de la comunidad cristiana sobre la Revolución Siria” que apoyan el derecho de todos los sirios a vivir en libertad.

Incluimos la traducción de dos párrafos del comunicado al que S. H. hace mención:

“1. Dado que la religión cristiana es una religión de amor, justicia e igualdad, los cristianos de Siria somos uno con nuestros hermanos musulmanes y no podemos dejar de sumarnos a las movilizaciones pacíficas por la igualdad y la justicia y contra la opresión que nos afecta a todos.

4. Hace miles de años que hay cristianos viviendo en esta tierra y han vivido en hermandad y armonía. No han necesitado de un individuo o grupo de población que les proteja del resto de comunidades ni ha estado su presencia en esta querida tierra vinculada a la presencia de un individuo o grupo que la gobierne.”

Puede leerse el comunicado completo (en árabe) aquí.

P: Pero hay también cristianos que apoyan al régimen. Se ha visto al Gobierno reunirse con distintos representantes de las Iglesias del país…

S. H: Sí, llevan un tiempo reuniéndose con cuanta Iglesia hay en Siria. Iglesias que jamás han tenido ninguna visibilidad ahora están en todos los canales oficiales, no hay día que no salga alguna en la televisión. Es una imagen que interesa al régimen, para mostrar que tiende la mano a los cristianos, a las minorías, ante la amenaza islamista en la que tanto insisten.

P: ¿Tienen miedo los cristianos, o al menos parte de la comunidad, de lo que pueda venir después de los Assad?

S.H: Claro que hay miedo. ¿Quién no tiene miedo en Siria? Además vemos la situación de los cristianos en los países de la región: el desastre de Irak, las amenazas a nuestra comunidad en Egipto, en Líbano… Pero esas amenazas son producto de las dictaduras, de la falta de libertad, de las invasiones extranjeras y el sectarismo que han provocado… y no algo inherente a la convivencia en los países árabes. Temer a un futuro que es incierto para todos y aferrarse a una dictadura es como tener terror a un fantasma que uno se imagina debajo de su cama y que le lleva, al final, a tirarse por la ventana con tal de huir de él. Apoyar la dictadura es tirarse por la ventana.

P: ¿Pero es cierto que la comunidad cristiana disfruta de igualdad de derechos en Siria?

S.H: Disfrutamos de igualdad de derechos en gran medida. Pero agradecer eso es absurdo porque uno debería considerarlo lo esperable, y desde luego luchar por mantenerlo pero no estancarse en esa postura de agradecimiento eterno a quien nos ofrece derechos que en realidad nos pertenecen, como si fuesen un regalo que alguien puede arrebatarnos a su antojo. Hay muchos cristianos que tienen esa autopercepción de estar disfrutando un regalo que se les puede arrebatar, y esa autopercepción es un peligro porque bloquea cualquier cambio necesario. Es por eso que los representantes de las Iglesias sirias no se han pronunciado públicamente contra el régimen,  porque no se ven como ciudadanos sirios de pleno de derecho. Agradecen que se les deje respirar. Pero el miedo no es justificación para mantener una dictadura.

P: Hay un discurso, que promueven algunos medios de comunicación, que justifica la dictadura en Siria como el menor de los males. ¿Qué te parece esta postura?

S.H: Me gustaría pedir a los medios de comunicación, y a los de los países occidentales en concreto, que no alimenten ese tipo de discurso. La dictadura, todas las dictaduras, no traen más que injusticias, terror y radicalismo.


Alaa Abd El Fattah, en el Encuentro de Blogueros Árabes. Túnez, 5 de octubre de 2011

Alaa Abd El Fattah es uno de los blogueros más reconocidos de Egipto. Desarrollador de software y activista por los derechos humanos, trabaja desde hace años en la lucha por la libertad y la justicia en su país, por lo que ha sido detenido en varias ocasiones. Ha sido clave en la organización y difusión de las movilizaciones que terminaron con la caída de Mubarak y continúa implicado en la transición hacia un proceso democrático. Su blog Manalaa, que gestiona con su mujer, Manal Hassan, también desarrolladora y fundadora del grupo de Usuarios de Linux egipcios, ha sido premiado por Reporteros sin Fronteras. Charlamos con él durante el Tercer Encuentro Anual de Blogueros Árabes, que este año se celebró en Túnez, sobre el papel de los blogueros durante la Revolución y en el proceso al que ahora se enfrentan los egipcios.

Pregunta: ¿Qué actividad desarrollaron los blogueros egipcios durante la Revolución?

A.A: La juventud urbana es una fuerza muy vinculada a Internet. No es exactamente lo que llamamos clase media, es un grupo más amplio que incluye a cualquiera con un mínimo acceso a cierto nivel de educación. Durante la revolución los blogueros hicieron un gran trabajo en dar voz a estratos sociales que no tienen tanta capacidad de expresar sus propuestas, como los sindicatos. Funcionaron, y siguen funcionando, como portavoces de otras fuerzas sociales, víctimas de la represión. También en la organización de las protestas y en empujar a la gente a salir a la calle.

P: ¿Y ahora? ¿En el proceso hacia una transición democrática?

A.A: Son clave en la llamada a una huelga general contra los salarios mínimos. De hecho esta fue la primera petición cuando los egipcios salieron a la calle, lo que luego se convirtió en “el pueblo quiere la caída del régimen”. Desde antes de la revolución los blogs y el activismo a través de plataformas sociales como Facebook juega un papel en la unión de fuerzas,  y lo siguen haciendo, como forma de expresión de las preocupaciones de grupos y personas de los que nadie más se hace eco, contrarrestando narrativas de los medios tradicionales y organizando  iniciativas como las manifestaciones del colectivo de profesores.

P: ¿Se han incoporado los blogueros, al igual que en Túnez, al proceso electoral? Hoy hemos visto que hay varios reconocidos blogueros tunecinos candidatos a las próximas elecciones.

A.A: No sucede esto en Egipto, quizás porque nuestra sociedad es muy escéptica hacia las estructuras políticas tradicionales, creo que mucho más que en Túnez. Los últimos 15 años se gobernó Egipto como si estuviese controlado por un grupo de gangsters. Dejó de invertirse en cualquier cosa que beneficiase a los ciudadanos. Nadie participaba de las decisiones en el país, y mucho menos los jóvenes. Al margen del Estado surgían soluciones, redes de solidaridad, economía informal… una sociedad viva que el Estado intentaba atacar, su identidad, valores, su historia.

P: La represión era muy fuerte en Egipto, tanto en la calle como a través de los canales digitales. ¿Qué precauciones tomasteis los activistas?

A.A: Podríamos hablar de herramientas y formas de protección, pero lo cierto es que, llegado un punto, los egipcios dejamos de tomar precauciones. Empezamos a hablar y organizarnos en abierto, y cada vez más gente se unía. Y ahí fue cuando triunfó la revolución.