Alianzas

La situación de las mujeres en el mundo es un tema con tantos ángulos y matices que requiere un gran cuidado en el enfoque a la hora de tratarlo. En una entrada anterior de este blog, Líbano: país número uno en cirugía estética, di unas pinceladas sobre un aspecto que ha ido cobrando importancia en este país árabe: el culto a la imagen. Las reacciones al post a través de las redes sociales y otros mensajes que recibí me han hecho reflexionar un poco más sobre mi enfoque de este tema y creo que el análisis merece otra entrada.

Algunas reacciones al post planteaban si esta obsesión por la cirugía estética sería una nueva variante de la sumisión de la mujeres en el contexto de desigualdad de géneros del mundo árabe. Como este comentario:

¿Esto es como el burka, pero de otra manera?¿La cosa es que ellas sean como ellos quieren?¿O es cosa de ellas? Necesito respuestas para interpretar adecuadamente la noticia. No olvidemos que España es el primer país de Europa en lo mismo.

O este otro:

Qué papel juega la mujer en el Líbano para tener que representarse obsesivamente a través de la belleza artificial de su cuerpo, de su imagen. Pienso en las mujeres mutiladas, quemadas, desfiguradas por las guerras en el Líbano y en los países árabes y de América Latina, pienso en las mujeres mastectomizadas radicalmente, pienso en ellas, en todas ellas, en nosotras y me pregunto cuán lejanas y distantes quedamos del modelo único endiosado mitológicamente por las empresas comerciales de la belleza, ésa que deseperadamente las otras pesiguen y nosotras abandonamos para siempre…

Dos comentarios bien razonados que ponen el acento en la situación de desigualdad de la mujer en Líbano.  Sin embargo, es precisamente en Líbano donde más avances se ha logrado en materia de derechos de las mujeres.  La Constitución libanesa establece igualdad de derechos para todos los ciudadanos, algo que ha tenido un grado de asimilación social mucho mayor que en el resto del mundo árabe. Existen desigualdades, como la ley que impide que transmitan su nacionalidad a cónyuges e hijos. Pero leyes como esta son cuestionadas y combatidas de forma muy activa desde todos los frentes, y el Ministerio de Interior ha dado su apoyo a la campaña y al proyecto de ley para modificar las discriminaciones. Además, Líbano es el país árabe con el mayor porcentaje de población cristiana, alrededor de un 40%, y el Presidente de la República es también cristiano. ¿Por qué entonces asociar el fenómeno de la cirugía estética con un machismo inherente al Islam y el mundo árabe en general?

La obsesión por la apariencia física en Líbano, y cada vez más en el mundo árabe en general,  no es un hecho aislado ni específico de este país por ser de mayoría islámica. Es parte de un engranaje global en que la imagen, la belleza, el dinero son fomentados como valores que conducen al éxito social. La realidad sociopolítica de Líbano lo convierte en un país lleno de contrastes que sorprenden y merecen una atención específica, pero el fenómeno de la obsesión por la imagen  es paralelo al fenómeno en Occidente y afecta a las mujeres de un modo muy similar en los distintos países. De hecho, y como el primer comentario menciona, España es el primer país de Europa en cirugía estética, y el cuarto en el mundo.

El modo occidental de leer la historia, los conflictos, las relaciones humanas y todo lo relacionado con el mundo árabe-islámico parte a menudo de un posicionamiento que da por hecho haber superado el problema de la desigualdad entre hombres y mujeres. ¿Es esto cierto? Simplemente observando el canon de belleza que se proyecta a través de la publicidad se llega a la conclusión de que la construcción mediática de la mujer es producto de un imaginario masculino lleno de estereotipos que poco tienen que ver con la realidad femenina.

El vídeo muestra a Paris Hilton lavando un coche semidesnuda, en un binomio que ya es un clásico en publicidad: la mujer y el coche. Finalmente el anuncio no es de coches sino de una hamburguesería, pero la identificación mujer despampanante-coche despampanante es tan efectiva que se recurre a ella incluso para vender hamburguesas. El vídeo juega con los estereotipos, llevándolos al extremo, pero este tipo de imágenes son cotidianas e inundan los espacios públicos como el modelo a imitar.

El fenómeno es por tanto global. Sin embargo, esa tendencia occidental a analizar cualquier aspecto de las sociedades árabes en clave de machismo derivado del Islam simplifica fenómenos de una naturaleza muy compleja. En el próximo post profundizaremos en este análisis de los fenómenos asociados al mundo árabe a través de un tema que ha dado mucho que hablar durante las últimas semanas: la polémica por el uso del velo musulmán de una estudiante de instituto en Madrid.