Alianzas

En el contexto de tensión entre los países de mayoría islámica y las potencias occidentales, iniciativas que no pasarían de ser una niñería adquieren una dimensión desproporcionada. Es lo que ha sucedido en las últimas semanas alrededor de “Draw Mohammad Day”, una llamada a publicar dibujos del Profeta Mohammad durante el pasado 20 de mayo.

La campaña parte de la censura de un episodio de South Park, que incluyó en uno de sus últimos capítulos una escena en la que se representaba al Profeta en forma de oso. Como sucedió en 2006 con la publicación de unas caricaturas en las que se retrataba a  Mohammad como un terrorista en el periódico danés Jyllands-Posten,  los dibujantes recibieron amenazas por una representación prohibida según algunos de los textos del Islam, y Comedy Central decidió eliminar esa parte del episodio. A Molly Norris, una joven dibujante de Seattle,  se le ocurrió protestar por la censura animando a otros dibujantes a enviar sus dibujos del Profeta el 20 de mayo. Según Morris, con esta propuesta pretendía reivindicar la necesidad de los dibujantes de seguir explorando los límites de lo políticamente correcto.

La cosa no quedó ahí. A partir de esta reivindicación se creó una página de Facebook titulada ‘Everybody Draw Muhammad Day’. El creador del grupo afirmaba querer “darles una lección (a los musulmanes) para que aprendan a no amenazar su libertad de expresión.” El fenómeno adquirió una enorme viralidad a través de redes sociales como Facebook y Twitter, cobrando tintes islamófobos, y provocó reacciones no sólo de extremistas, sino de personas, musulmanas o no, que veían en esta iniciativa una campaña gratuita de desprestigio de una fe que profesan unos 1.600 millones de personas en todo el mundo. Más consecuencias de la campaña: la página de Facebook fue hackeada el viernes y Pakistán ha bloqueado el acceso a Facebook y Youtube hasta el 31 de mayo.

La iniciativa se le fue de las manos a su creadora. Al parecer Norris no vio venir la viralidad que adquirió el fenómeno y, abrumada por el alcance de la campaña, trató de desvincularse, colgando este anuncio en su página:

No ha dejado de manifestar su oposición a la campaña desde entonces, como puede verse en su página web, donde invita a los lectores a sumarse al grupo “En contra del Día de dibujar al Profeta Mohammad“, al que ella misma se ha unido. En las entrevistas  se la ve asustada y sobrepasada por los acontecimientos. Sin embargo la viralidad era previsible dado el carácter polémico de la idea, la legión de fans con que cuenta South Park y la facilidad con que la mecha prende cuando de sensibilidades religiosas se trata.

Las reacciones violentas y amenazas no están justificadas en ningún caso, y la libertad de expresión es un derecho básico que debe defenderse siempre. Sin embargo, es también esperable que cada uno asuma la responsabilidad de sus actos y valore sus consecuencias, distinguiendo entre una justa reinvindicación y el insulto, que abunda en la página de Facebook. El Presidente de la Association of American Editorial Cartoonists, Rex Babin, describió el evento como “fácilmente manipulable por grupos con agendas que no buscan promover la libertad de expresión, sino ofender a una comunidad en concreto”. El bloguero Arzak Khan se preguntaba en su blog, Telechologist:

La pregunta es si esto es realmente libertad de expresión o provocación. Encuentro interesante que Molly Norris limite la idea de la libertad de expresión a ciertos personajes, ideas y eventos históricos o religiosos. Cuando le preguntaron en una entrevista si se burlaría del Holocausto Norris respondió simplemente: “No. No hay nada divertido en eso”.  Los dobles raseros de la libertad de expresión.

La idea de dibujar el Holocausto no es sólo una hipótesis. Desde 2006, tras la publicación de las caricaturas de Mohammad en el periódico danés, el diario Hamashahri celebra el Concurso Internacional de Dibujos sobre el Holocausto, en denuncia de “la hipocresía occidental en torno a la libertad de expresión”. Además, estos días ha surgido como reacción al 20 de mayo otra iniciativa en torno a las redes sociales que plantea celebrar el 20 de junio como Día de Dibujar el Holocausto. Los dibujos reflejan lo que es tabú en algunos medios occidentales: lo que muchos consideran la instrumentalización del Holocausto para justificar los abusos contra los palestinos. Esta iniciativa plantea a quienes apoyan la campaña de Dibujar al Profeta el reto de llevar a otros terrenos la libertad de expresión que defienden.

En el contexto geopolítico actual, se agradecen iniciativas que muestren respeto por el otro y contribuyan a tender puentes entre gente de distintos países, culturas y religiones. Será más útil que campañas que enfrenten a unos y a otros y continúen aumentando el nivel de tensión.

https://www.stanford.edu/group/sdg/cgi-bin/dev/liber/?q=node/325