Alianzas

Este fin de semana he estado inmersa en el seguimiento de un “reality show” histórico: la emisión en directo desde la Flotilla que parte rumbo a Gaza para romper el bloqueo israelí  sobre la Franja, de la que Periodismo Humano se ha hecho eco  desde su salida. Se ha podido seguir el día y día, segundo a segundo, de la vida de los activistas por los derechos humanos de todo el mundo que viajan en los barcos, mientras se encaminan hacia el desenlace: el encuentro con la Armada israelí, que no parece dispuesta a dejarles entrar en el territorio sobre el que mantienen un férreo control.

Tanto la Flotilla, a la que se han sumado miembros del Parlamento de distintos países, como la cobertura que los mismos pasajeros están haciendo y su repercusión a través de nuevos canales de comunicación, son algo histórico que probablemente marcará un antes y un después en la comunicación del activismo. Es la primera vez que podemos ver con tal nivel de detalle y realismo el avance de una iniciativa de resistencia no violenta de esta magnitud. Más de 30.000 seguidores del canal de Live Stream ven en directo las emisiones desde la Flotilla, que muestran imágenes de la cotidianeidad de los pasajeros. Comen, charlan, toman café, estiran las piernas, escriben, observan el mar desde cubierta, se dirigen a cámara y cuentan por qué están ahí. Quienes lo seguimos nos transformamos en una especie de Gran Hermano atento a la evolución de los activistas, con los que se crea una fuerte empatía que no sería posible a través de otros canales.

Una de las activistas, una joven en vaqueros y manga corta, habla a cámara, micrófono en mano, en hebreo si no me equivoco. Varias banderas (ahora asoman la de Turquía y la de Palestina) ondean sobre su cabeza, con el mar azul de fondo. Termina de hablar y ocupa su lugar otra activista, esta cubierta con hiyab, mientras un grupo charla animadamente, sentados en cubierta. Ahora uno de los periodistas que los acompañan presenta al viajero más joven del barco, un niño de un año, mientras explica en árabe que el objetivo del viaje es la solidaridad con la población de Gaza y el fin del bloqueo sobre la Franja. Se dirigen al mundo, uno tras otro, cada uno en su idioma, conscientes de la importancia de comunicar lo que están haciendo. Los periodistas entrevistan a los pasajeros, les preguntan por su motivación y sus historias personales y nos dejan ver el making-off de las crónicas que graban para medios de comunicación como Al-Jazeera. Cada cierto tiempo se interrumpe la transmisión y ocupan su lugar imágenes de archivo del conflicto, crónicas de resumen del día en los barcos, canciones y vídeos musicales de artistas comprometidos con los derechos de los palestinos, como este del cantante sueco de origen libanés Maher Zein. Parece una película interrumpida de vez en cuando por anuncios, sólo que estos anuncios no dejan indiferente. Toda una experiencia para espectadores activos.

Además del directo, los activistas mantienen actualizados a quienes quieran seguirlos a través de sitios web, blogs, redes sociales. Desde páginas como Witness Gaza y Free Gaza se comparten noticias, imágenes, vídeos y todos los contenidos que se van generando. En Youtube pueden verse vídeos como el de Hedi Upstain, la pasajera del barco de mayor edad, superviviente del holocausto judío que apoya con su presencia los derechos humanos, en la que quizás sea su última oportunidad de encontrarse con la gente de Gaza. Está convencida de que desde los medios de comunicación tradicionales de su país, Estados Unidos, la cobertura de la Flotilla no se ajustará a la realidad de la iniciativa, y se compromete a contar a su regreso todo lo que haya visto.

A través de Facebook se incluyen también las actualizaciones de la Flotilla, como en la página de Gaza Freedom March, y muchos de los miembros aprovechan la conexión para compartir también las novedades a través de sus perfiles en esta red.  Uno de los tres representantes españoles, Manuel Tapial, de la asociación Cultura y Paz Haydée Santaa María, es particularmente activo en la actualización de sus seguidores, a los que pide apoyo con la  difusión.

Pero es sobre todo Twitter la herramienta donde más contenido y con mayor frecuencia se está compartiendo en tiempo real, y también donde surgen las mayores polémicas. Bajo la etiqueta #Flotilla se pueden seguir las continuas actualizaciones de los barcos, pero también otros contenidos relacionados con Palestina, Israel y los distintos posicionamientos ante la ocupación. Defensores del fin de la ocupación y de los derechos de los palestinos comparten noticias, opinan sobre la inciativa, denuncian la agresión israelí y animan a otros a sumarse a la difusión. Estos son los 3 tweets más redifundidos de hoy:

Pero no todos los mensajes son de apoyo a la Flotilla. Israel es conocido por su hábil manejo de las tecnologías de la información y la comunicación para transmitir su visión del conflicto y también en esta ocasión ha movilizado a ciberactivistas partidarios de sus políticas para contrarrestar lo que califican de propaganda antiisraelí, como este:

Además de los ciberactivistas que a título personal le ofrecen su apoyo mediático, el Estado israelí se comunica también en las redes sociales a través de sus instituciones. El twitter oficial del Ejército Israelí mantiene una intensa actividad, con mensajes en los que justifican la presencia militar y restan importancia a la crisis humanitaria con noticias como “Palestinos lanzan piedras a un tanque del ejército”, “El ejército ha encontrado un cuchillo de 12 cm. al registrar la casa de un palestino en Ramallah”, o “45 personas han salido de Gaza para recibir tratamiento médico”. También el twitter oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores está particularmente activo estos días, con mensajes en los que explica la actitud israelí ante la Flotilla, cuestiona los motivos humanitarios de la iniciativa, la acusa de apoyar a Hamas y niega que Israel mantenga una ocupación en Gaza. También interactúan con otros usuarios, les hacen preguntas y les ofrecen amablemente más información sobre la postura israelí. Los tweets no siempre son tan correctos y con frecuencia se enzarzan usuarios a favor y en contra de la ocupación de Palestina, derivando en insultos y ataques personales y dispersando en ocasiones la atención del objetivo actual: que la Flotilla alcance la costa de Gaza.

Los pasajeros se han puesto ya los chalecos salvavidas. Ante el anuncio israelí de que impedirán por todos los medios que los barcos lleguen a su destino, se preparan para lo peor. “Se respira una mezcla de determinación y aprensión”, dice un periodista en árabe, transmitiendo el ambiente en un momento crucial de esta iniciativa. Una iniciativa de la sociedad civil que cumple un papel que los representantes políticos se niegan a asumir: presionar por el cumplimento de los derechos humanos y la legalidad internacional. Y esta vez, con el altavoz que proporciona Internet y las redes sociales, será difícil creer que alguien no sepa lo que estaba sucediendo.