Alianzas

Bahrein, el país más pequeño del Golfo Pérsico, ha desarrollado una tecnología que permitirá a la policía rastrear los movimientos de todos los vehículos del país: unas nuevas “placas de matrícula inteligentes”. Las placas sustituirán a las actuales, que todos los conductores están obligados a cambiar en el plazo de dos años.

Las nuevas placas son no-desmontables y no-replicables e incluyen un holograma que garantiza su autenticidad. Llevan incorporados microchips sensibles conectados al sistema informático de la Dirección General de Tráfico. Desde sus ordenadores o dispositivos móviles, los policías podrán identificar la ruta de un vehículo en cualquier momento mediante tecnología de Posicionamiento Global por Satélite. Las placas se fijan con unos tornillos especiales que en caso de que sean arrancados pueden ser detectados por la policía a través de un láser y los números de aluminio están diseñados de un modo que no permite modificarlos (como cambiar un 3 por un 8, por ejemplo), ya que la palabra Bahrein aparece varias veces sobre  cada número.

Según el Ministerio de Interior, estas nuevas placas servirán para poner freno a los robos de coches, que estarán controlados en todo momento. El Director de Tráfico confirmaba estas tesis en una entrevista en la red de periodismo electrónico Al-Wasat (en árabe), en la que afirmaba que la medida está basada “en el deseo de proteger a la gente y servir sus intereses”.  Según muchas voces que denuncian la censura en el país, esta es una muestra más del aumento del  control sobre la población en los distintos aspectos de su vida cotidiana.  A pesar de las críticas positivas que recibe Bahrein desde foros como los del Congreso de Estados Unidos por su “progresos en prácticas democráticas, derechos de las mujeres y libertad religiosa“, este no es un caso aislado en un país donde la minoría sunnita tiene el poder sobre la mayoría chiita.

En 2009 salió a la luz una orden del Ministerio de Cultura e Información que instaba a las compañías de telecomunicaciones y a los proveedores de Internet a impedir el acceso a los sitios web prohibidos por el propio Ministerio, tanto a través de direcciones de Internet como de servidores proxy (intermediarios). La orden, aplicable a todos los sitios que publicasen contenidos “inapropiados”, incluía páginas y blogs de oposición al gobierno, de derechos humanos, material pornográfico y sitios de apuestas. Otras páginas de contenidos sectarios y de incitación al odio no fueron prohibidas.

Esta orden viola el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que Bahrein firmó en 2006:

Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.

No es el único artículo del Pacto que viola Bahrein. Human Rights Watch denuncia el aumento de la persecución de grupos de defensa de los derechos humanos. En su informe  titulado “Torture Redux: The Revival of Physical Coercion during Interrogations in Bahrain” denuncia también el regreso de la tortura al país.

El ingeniero Mahmood Nasser Al-Yousif, una institución entre los blogueros bahreiníes, se pregunta en su último post, “Vehicle tracking: another Big Brotherly Gesture?”, por la necesidad de controlar los vehículos de una población de poco más de 700.000 habitantes.

Es esto realmente necesario en un país tan pequeño como el nuestro? ¿No nos han robado ya cualquier semblanza de privacidad sin que podamos recurrir a una ley que proteja nuestra identidad y nuestros derechos? ¿Tenemos que ser seguidos, espiados y acosados por el Estado en cada faceta de nuestras miserables vidas?

http://mahmood.tv/2010/06/12/vehicle-tracking-another-big-brotherly-gesture/