Alianzas

Bahrein, el país más pequeño del Golfo Pérsico, es de nuevo protagonista por su represión de la libertad de expresión, que alcanza extremos alarmantes incluso para la región. Este sábado 4 de septiembre se arrestó al bloguero Ali Abdulemam por difundir, según las autoridades, “información falsa en su sitio web”. Abdulemam escribe en la página de Global Voices Online y es fundador del popular foro Bahrein Online, que desde la mañana del domingo está inaccesible. Ya fue arrestado por acusaciones similares en 2005 junto con otros dos conocidos blogueros del país.

Es el último arresto tras una serie de detenciones a activistas de derechos humanos y activistas de confesión chií, a los que se acusa de terrorismo y amenaza a la seguridad del Estado.  Hace unas semanas hablamos en este mismo blog sobre las nuevas placas de matrícula en Bahrein, un sistema que permite a las autoridades controlar los movimientos de todos los vehículos y que ya era un indicador del clima de obsesión por la seguridad y el control que se vive en el país. Mahmood Nasser Alyousif, el decano de los blogueros bahreiníes, pide en su último post la liberación inmediata de Abdulemam y se pregunta: “¿Quién será el próximo?”

La obsesión en Bahrein con los movimientos de sus ciudadanos sólo puede ir a peor en un sistema basado en el control de la mayoría por la minoría. Los chiíes componen un 65 % de la población bahreiní, mientras que los sunníes, con sólo un 15%, ostentan el poder e imponen políticas discriminatorias de la mayoría como única forma de mantenerse en el poder. Un poder que podría reducirse tras las próximas elecciones del 23 de octubre.

Fuente de la imagen: Ansaralhojah

Para sostener esta situación insostenible, Bahrein ha contado con el apoyo de Estados Unidos, muy interesado en que no crezca el eje de influencia chií en la región.  Allí se encuentra la sede de la Quinta Flota y Fuerza Naval estadounidense, que tiene la misión de “contener y contrarrestar la influencia de países desestabilizadores en la región”, lo que parece una clara alusión a Irán, que hasta los 70 reclamaba Bahrein como su territorio.

Otro de los últimos detenidos, Abduljalil al-Singace, Profesor de la Universidad de Bahrein, alertaba ya en 2009 al nuevo presidente estadounidense del peligro de un discurso conciliador que no tiene en cuenta la realidad sobre el terreno (artículo en el NY Times):

Cuando el Presidente Obama se dirija al mundo musulmán mañana (en referencia al discurso del 4 de Junio de 2008 en El Cairo), sólo tengo una petición: Cuidado con las palabras que emplee. Palabras como “cambio”, “sueño”, “democracia” no vienen a nosotros por sí solas… Sería bueno que se comprometiese a apoyar la democracia y los derechos humanos, pero sólo se puede hablar de estos conceptos ideales si está realmente dispuesto a llevarlos a cabo.

Es difícil creer que el gobierno de Estados Unidos vaya a poner  la libertad de los bahreiníes, o de los ciudadanos del Golfo en general, por encima de sus intereses geoestratégicos en la región, pero sí se aprecia un giro en la representación de un país que hasta hace poco se presentaba como la esperanza de la democracia en Oriente Medio. Artículos como este del 26 de agosto en el NY Times podrían apuntar a un cambio en la opinión pública estadounidense: “Las grietas en Bahrein amenzan con el fin de las reformas”.

Ali Abdulemam y los últimos arrestados pueden provocar una apertura del debate en torno a Bahrein y lo lejos que ha llegado en su censura de sus ciudadanos. Lo rápida y contundente que ha sido la reacción a su arresto en Internet tiene seguramente que ver con el hecho de que  pertenece a la comunidad Global Voices, que se ha hecho eco de la noticia desde el primer momento y mantiene una intensa actividad de difusión y denuncia.

Distintos miembros de esta comunidad, un referente en el ámbito del ciberactivismo por los derechos humanos,  acordaron escribir el domingo una entrada llamando a la liberación de Abdulemam en cada uno de sus blogs, invitando a sus seguidores a compartirlo en las distintas redes sociales y actualizando sobre el arresto y la situación en Bahrein en tiempo real, de un modo especialmente activo en Twitter. La página Free Ali, que se creó tras el primer arresto de Abdulemam, se ha reactivado después de varios años sin actualizar y se ha creado otra nueva página con el mismo propósito: Free Abdulemam.

Es la respuesta de la sociedad civil al intento de control de los gobiernos totalitarios, que conscientes del margen que supone Internet para la libertad de expresión se esfuerzan cada vez más en reprimir las voces de sus ciudadanos. Pero no sólo se movilizan los ciberactivistas que luchan por la liberación de Abdulemam. No faltan en los distintos sitios web y redes sociales ciberactivistas que apoyan la decisión bahreiní, presentan indistintamente a los detenidos como terroristas y alertan del peligro de que se extienda el poder iraní en la región. Esta es una batalla más en la lucha entre sistemas de poder y ciudadanos que se libra, cada vez más, en Internet.