Alianzas

En estas fechas se recuerda el nacimiento de Jesucristo con los tradicionales Belenes de Navidad, escenas que asociamos con el mensaje de paz, amor e inocencia del nacimiento del profeta del Cristianismo. Tanto en los Evangelios como en el Corán, el libro de los musulmanes, se menciona Belén como la ciudad del nacimiento de Jesús, pero ¿cómo es hoy esa misma ciudad?

Esta es una de tantas escenificaciones del nacimiento de Jesús en Belén que se ven por todo el mundo en estas fechas:

Imagen de un Belén de la State Library and Archives de Florida

Y esta es la ciudad palestina de Belén en 2010:

Imagen de Palestineremembered.com

Belén es hoy una ciudad de unos 30.000 habitantes. La religión mayoritaria es el Islam, que convive con una de las mayores comunidades cristianas de Palestina. La ciudad, a sólo 7 kilómetros de Jerusalén, está atravesada por el muro de Apartheid que Israel construye desde 2004, desde Beit Sahur por el norte hasta Beit Jala por el sur. (Beit Jala es una de las zonas más antiguas de Palestina y es conocida por sus olivos centenarios, de los que se dice que muchos llevan allí precisamente desde la época de Jesucristo.) El avance del muro y sus consecuencias en la vida diaria de los palestinos es el avance en la política de hechos consumados de la ocupación, que viola las fronteras establecidas por las Naciones Unidas y la legalidad internacional.

El Muro separa a familias, a niños de sus colegios, a agricultores y campesinos de sus tierras. Ha afectado al turismo, la principal actividad económica de Belén, y ha disparado el desempleo. Las cifras del turismo, especialmente en estas fechas simólicas para los cristianos, son positivas sobre el papel, pero es un dinero que no repercute en los palestinos. Las rutas turísticas religiosas que organiza Israel por los distintos centros de peregrinación cristiana suelen incluir una breve parada en la iglesia de la Natividad de Belén, con regreso a Israel en el mismo día.

“Los israelíes controlan el turismo, se queja Alan Ali, un tendero de la zona. Ahora los turistas ya no entran a Belén por la entrada tradicional, sino por otra ruta, a causa del Muro. Lo puedes ver aquí en las calles. Ningún turista se acerca. Les dicen “tened mucho cuidado porque esto no es seguro. No compréis y no comáis nada.”

La entrada de los palestinos a Belén también está restringida. Israel sólo entrega permisos de entrada a Belén a un número determinado de  palestinos cristianos al año, siempre menores de 15 años y mayores de 35. Fady Salfiti, palestino de Gaza residente en España, me cuenta que su hermana irá este año de visita a Belén por última vez, ya que en unos meses cumplirá los 16.

Este contexto de ocupación militar, de soldados, checkpoints y muros de separación contrasta con el Belén bíblico que se representa en todo el mundo como espacio de paz, amor e inocencia durante la celebración de la Navidad. Precisamente sobre este contraste trabaja la iniciativa de Leo Bassi con el centro social La Tabacalera, el Belén de Lavapiés, que busca reflejar cómo sería la escena del Nacimiento si Jesucristo hubiese nacido este año en el mismo sitio y concienciar sobre la necesidad de reclamar el fin de los abusos que sufre el pueblo palestino. Abusos que chocan tanto con la Declaración Universal de Derechos Humanos como con el mensaje de amor y paz de Jesucristo.

El decorado y las escenas del Belén de Lavapiés van cambiando cada día en función de la realidad sobre el terreno. Aquí podéis ver algunas de las imágenes:

Imagen de Fady Salfiti

Imagen de Fady Salfiti