Alianzas

Esta semana han visitado España 12 periodistas y blogueros tunecinos. Todos ellos han participado activamente en las movilizaciones en su país y han venido, invitados por la Fundación Carolina, a conocer de cerca la situación española. Durante su viaje visitaron la acampada de Sol en su último día, se reunieron con representantes políticos y charlaron con periodistas y blogueros españoles en el encuentro que organizó La Casa Encendida el 14 de junio. Me gustaría compartir aquí algunas de las ideas que se intercambiaron durante esta conversación.

Lo primero por lo que se interesaron los españoles fue por saber si los tunecinos encontraban paralelismos entre las movilizaciones en España y las que se vivieron en Túnez. Thameur Mekki, del Instituto de Prensa y Ciencias de la Información de Túnez, explicó que había paseado por Sol el domingo y que le había sorprendido encontrar tantos parecidos con lo que vivió en su país:

“En las formas de organización sobre el terreno. En cómo la gente limpiaba lo que se iba ensuciando, en el sistema de comisiones, en las edades de la gente… También en el modo en que se ha utilizado la Red para organizarse y compartir contenidos.”

Tamer nos devolvió la pregunta, quiso saber si los españoles opinábamos lo mismo: ¿Veíamos en Túnez una inspiración? Esta fue mi aportación:

Ha sido una inspiración saber que lo que parecía más inamovibles se podía cambiar. Que para cambiarlas no hace falta más que un grupo de personas decididas hacerlo, como hicieron los tunecinos y como hicieron los 40 primeros de Sol. Salvando las diferencias, que son muchas, entre regímenes represivos y estados democráticos, el ejemplo tunecino y el egipcio ayudaron a mucha gente a despertar y a cuestionar sus propios sistemas.

Olga Rodríguez, de Periodismo Humano, preguntó entonces por el factor económico y hasta qué punto había influido en las movilizaciones. Varios de los compañeros tunecinos explicaron el contexto económico: los desequilibrios entre las inversiones en la costa y el interior del país que se habían heredado de la época de Bourghiba y que habían aumentado con Ben Ali, la injusta distribución de la riqueza y las enormes brechas económicas, las prácticas mafiosas de la familia del regimen… Pero sobre todo, y en esto incidieron varios de los tunecinos:

“Lo realmente desencadenante de la revolución fue la reacción ante el desprecio. El desprecio que sentía ese sistema por su gente, a la que consideraba súbditos. El pueblo salió para reclamar su dignidad, para dejar de ser tratados como súbditos.”

En eso coincidieron los periodistas españoles que conocen la región. Trinidad Deiros, de Público, contó su experiencia en la cobertura de Túnez y lamentó que la reacción de la mayoría de los medios ante las movilizaciones hubiese sido lenta. Miguel Ángel Medina, de El País, añadió que también en España los medios tardaron en reaccionar a la hora de cubrir el movimiento 15M. “En el caso de Túnez no es sorprendente teniendo en cuenta que Ben Ali era el gran amigo de Europa”, fue la reacción tunecina, y la conversación derivó durante unos minutos hacia si las agendas políticas condicionan o no lo que los medios consideran noticia.

El moderador del encuentro, José Antonio Gallego, de AERCO, preguntó entonces por el papel de las mujeres en las reivindicaciones tunecinas y si las movilizaciones llevarían a una mayor igualdad… Y surgió la tensión que suele surgir en torno a este tema en este tipo de encuentros. El primero en reaccionar fue Yassin Ayari, ingeniero informático y uno de los activistas más reconocidos por su trabajo durante años antes de la caída de Ben Ali:

“La desigualdad entre hombres y mujeres en Túnez es una fantasía occidental. Hombres y mujeres hemos salido juntos a reclamar lo mismo frente a un régimen tirano.”

Esta reacción hizo que varios de los periodistas españoles, entre ellos Millán Berzosa,  de Ideas4All, pidiesen específicamente a las mujeres del encuentro que dijesen qué opinaban ellas. Lo hicieron, y coincidieron con Ayari:

Sabrine Mourou, periodista de El Fajr, ligado al movimiento islamista Ennahda, explicó cómo antes de la revolución no podía caminar tranquila en espacios públicos llevando el velo islámico, y que desde que cayó el gobierno existe libertad para llevarlo o no. Policías de Ben Ali llegaron a golpearla durante las protestas, y ella asegura que lo hicieron con más dureza en represalia por elegir llevar el velo. Eran los métodos de un régimen que se legitimaba a través de una represión de las manifestaciones religiosas islámicas que le hizo ganarse muchas amistades entre las potencias occidentales.

La conversación se enredó en torno a este tema. Quizás habría sido más útil identificar retos comunes, experiencias en la organización y comunicación de las movilizaciones y formas de trabajo para el futuro. Pero las reivindicaciones de las mujeres árabes interesan en los países occidentales y su mediatización cansa a los propios árabes. Según mi experiencia, tanto a ellos como a ellas. Más reacciones:

Miriam Dabi, de La Presse:

“Somos un equipo, somos activistas. Ni hombres ni mujeres, simplemente activistas.”

Narjes Torchani, de Radio Kalima:

“Salimos juntos a la calle porque todos éramos víctimas de la represión, no porque nuestros problemas como mujeres fuesen otros.”

Iyed Dahmani, de El Mawqif:

“Ben Ali instrumentalizó, y muy bien, esa obsesión occidental con la situación de la mujer en el mundo árabe para legitimarse y para aumentar la represión, sobre todo contra los islamistas.

Olga Rodríguez:

“Todos estamos a favor de la igualdad, pero demasiado a menudo se utiliza este tema para justificar ataques y neocolonialismos.”

Es cierto que, en cuestión de igualdad de derechos y oportunidades, la situación de las mujeres en Túnez es la mejor de toda la región y que no es comparable  con los graves abusos que sufren en países como Arabia Saudí, donde las mujeres tienen prohibido incluso conducir, aunque a menudo no se maticen las diferencias entre los distintos contextos de estos países. El régimen de Ben Ali supo instrumentalizar esa atención occidental a las reivindicaciones de las mujeres para legitimarse y justificar su represión de la población, y este es un tema delicado y sensible para los tunecinos, algo que todos pudimos entender mejor en el encuentro.

Terminamos proponiendo un grupo de trabajo en el que blogueros y periodistas tunecinos y españoles podamos seguir poniendo en común ideas y experiencias. Establecer vínculos entre sociedades civiles del norte y del sur del Mediterráneo podría ser muy útil para romper las barreras físicas y las imágenes mediatizadas que todos, en mayor o menor medida, tenemos de los otros. Encuentros como este ayudan a enfrentarnos a esas imágenes y cuestionarlas y ahora, con las herramientas que proporciona Internet, podemos seguir conociéndonos sin necesidad de intermediarios.

Estos fueron los asistentes al encuentro, que iremos recopilando también en una lista de Twitter:

  • Atrous Essia – As-Sabah
  • Chiara Cabrera – La Casa Encendida
  • Iyed Dahmani – El Mawqif
  • José Antonio Gallego – AERCO
  • Khaled Aouij – Tunivisions
  • Leila Nachawati  – Periodismo Humano
  • Marouan Zbidi – Attariq Aljadid
  • Miguel Ángel Medina – El País
  • Millán Berzosa- Ideas4all
  • Miriam Dabi – Radio Kalima
  • Narjes Torchani – La Presse
  • Olga Rodríguez – Periodismo Humano
  • Paloma Llaneza – Razona Legaltech
  • Sabrine Mourou – El Fajr
  • Sofiane Chourabi – Premio periodismo Omar Ourtilane
  • Thameur Mekki – Instituto de Prensa y Ciencias de la Información de Túnez
  • Trinidad Deiros – Público
  • Yassine Ayari – Ingeniero informático, activista contra la censura
  • Welid Naffati – Tekiano

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