Alianzas

Decenas de miles de personas se reunieron ayer en Tahrir para celebrar un año de la revolución egipcia. Las movilizaciones ciudadanas que llevaron a la dimisión de Mubarak continúan hoy contra el ejército, que ha ocupado el poder y gobierna del mismo modo totalitario contra el que los egipcios se levantaron. Tahrir se ha convertido en algo más que el símbolo de la revolución egipcia y es hoy el punto donde las revoluciones del resto del mundo confluyen. Sirios, yemeníes, bahreiníes y otros ciudadanos de la región expresan allí sus reivindicaciones, las mismas para todos: justicia, libertad y dignidad. La conexión es especialmente palpable en el caso de Siria, cuyos ciudadanos se enfrentan a una brutalidad sin precedentes.

En esta vista aérea de plaza Tahrir el 25 de enero se distinguen dos enormes banderas: la egipcia y la siria.

Fuente de la imagen: Kalnaga

La conexión entre la revolución egipcia y la siria está muy presente en las narraciones de las protestas. Mientras los egipcios luchan por que el cambio que demandan desde hace un año se traduzca en un verdadero respeto a los derechos humanos y a la soberanía popular, los sirios se enfrentan a un régimen que se aferra al poder a través del asesinato, las detenciones y torturas de manifestantes. En ambos casos es difícil imaginar una vuelta atrás en un contexto en el que la barrera del miedo y del silencio se han roto.

Medios egipcios como Almasry Alyoum se hacían eco de la presencia de la revolución siria en el aniversario de la caída de Mubarak, una conexión que estaba especialmente presente a través de Twitter:

Ahmad Al-Omran: Todos los ojos en Tahrir hoy, pero las cosas no mejoran en Siria. 25 asesinados hoy.

Maisa Akbik: Debería felicitar a los Egipcios en su primer aniversario de la revolución, pero la sangre en mi país, #Siria, cubría mis ojos

Hanna Allam: A la salida de Tahrir, un stand dedicado a #Siria, con muchas banderas y gente cantando “Abajo Bashar”

Según el activista sirio Rami Jarrah (antes conocido como Alexander Page), que se vio obligado a huir de su país y ahora reside en El Cairo, “hay una enorme solidaridad en Egipto. Eso hace que los sirios, los bahreiníes, y todos los ciudadanos que sufrimos injusticia y represión en nuestros países nos sintamos allí como en casa. Hay un stand informativo sobre Siria en la plaza y está siempre lleno de gente que acude a mostrar su apoyo. La sensibilidad y la conciencia ciudadana están a flor de piel en este punto del mundo.”

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Ver:

Crónicas de Siria


Cristianos ortodoxos durante el rezo de Pascua en Siria, abril de 2009. Imagen AP

Desde que estalló en marzo la revolución siria contra la dictadura que gobierna el país desde hace 40 años,  entre 4000 y 6000 personas han muerto, según distintas fuentes. A pesar de la violencia institucionalizada contra manifestantes pacíficos, se mantienen algunas voces de apoyo al régimen como el menor de los males ante la inestabilidad de la región, tanto fuera como dentro de sus fronteras. La amenaza islamista que el Gobierno proclama y la protección de las minorías son algunos de los argumentos con los que el régimen sirio trata de legitimarse en el poder. Periodismo Humano ha hablado con una mujer siria, miembro de la comunidad cristiana de Alepo, sobre el papel de esta comunidad en las revueltas y su incertidumbre ante el futuro. Por su seguridad mantendremos su identidad en el anonimato.

Pregunta: ¿Ha participado la comunidad cristiana activamente en las revueltas?

S.H: Muchos cristianos sí. Muchos se han solidarizado con la idea generalizada de que vivimos en un contexto de represión e injusticia que nos afecta a todos. Hay declaraciones como el “Comunicado de los sirios libres de la comunidad cristiana sobre la Revolución Siria” que apoyan el derecho de todos los sirios a vivir en libertad.

Incluimos la traducción de dos párrafos del comunicado al que S. H. hace mención:

“1. Dado que la religión cristiana es una religión de amor, justicia e igualdad, los cristianos de Siria somos uno con nuestros hermanos musulmanes y no podemos dejar de sumarnos a las movilizaciones pacíficas por la igualdad y la justicia y contra la opresión que nos afecta a todos.

4. Hace miles de años que hay cristianos viviendo en esta tierra y han vivido en hermandad y armonía. No han necesitado de un individuo o grupo de población que les proteja del resto de comunidades ni ha estado su presencia en esta querida tierra vinculada a la presencia de un individuo o grupo que la gobierne.”

Puede leerse el comunicado completo (en árabe) aquí.

P: Pero hay también cristianos que apoyan al régimen. Se ha visto al Gobierno reunirse con distintos representantes de las Iglesias del país…

S. H: Sí, llevan un tiempo reuniéndose con cuanta Iglesia hay en Siria. Iglesias que jamás han tenido ninguna visibilidad ahora están en todos los canales oficiales, no hay día que no salga alguna en la televisión. Es una imagen que interesa al régimen, para mostrar que tiende la mano a los cristianos, a las minorías, ante la amenaza islamista en la que tanto insisten.

P: ¿Tienen miedo los cristianos, o al menos parte de la comunidad, de lo que pueda venir después de los Assad?

S.H: Claro que hay miedo. ¿Quién no tiene miedo en Siria? Además vemos la situación de los cristianos en los países de la región: el desastre de Irak, las amenazas a nuestra comunidad en Egipto, en Líbano… Pero esas amenazas son producto de las dictaduras, de la falta de libertad, de las invasiones extranjeras y el sectarismo que han provocado… y no algo inherente a la convivencia en los países árabes. Temer a un futuro que es incierto para todos y aferrarse a una dictadura es como tener terror a un fantasma que uno se imagina debajo de su cama y que le lleva, al final, a tirarse por la ventana con tal de huir de él. Apoyar la dictadura es tirarse por la ventana.

P: ¿Pero es cierto que la comunidad cristiana disfruta de igualdad de derechos en Siria?

S.H: Disfrutamos de igualdad de derechos en gran medida. Pero agradecer eso es absurdo porque uno debería considerarlo lo esperable, y desde luego luchar por mantenerlo pero no estancarse en esa postura de agradecimiento eterno a quien nos ofrece derechos que en realidad nos pertenecen, como si fuesen un regalo que alguien puede arrebatarnos a su antojo. Hay muchos cristianos que tienen esa autopercepción de estar disfrutando un regalo que se les puede arrebatar, y esa autopercepción es un peligro porque bloquea cualquier cambio necesario. Es por eso que los representantes de las Iglesias sirias no se han pronunciado públicamente contra el régimen,  porque no se ven como ciudadanos sirios de pleno de derecho. Agradecen que se les deje respirar. Pero el miedo no es justificación para mantener una dictadura.

P: Hay un discurso, que promueven algunos medios de comunicación, que justifica la dictadura en Siria como el menor de los males. ¿Qué te parece esta postura?

S.H: Me gustaría pedir a los medios de comunicación, y a los de los países occidentales en concreto, que no alimenten ese tipo de discurso. La dictadura, todas las dictaduras, no traen más que injusticias, terror y radicalismo.


En el contexto de la represión que ejercen los gobiernos en Oriente Medio y Norte de África, ha sido clave el papel de la tecnología de vigilancia de la actividad de los ciudadanos en la Red. La mayor parte de estos productos, desarrollados específicamente para esta labor de seguimiento y censura de los ciudadanos online, ha sido fabricada en Occidente, según la investigación “Occidente censura a Oriente” de la OpenNet Initiative.  Una de las muestras más dramáticas de la relación directa entre este tipo de tecnología y las repercusiones para la vida y seguridad de las personas en estos países  es la empresa estadounidense Bluecoat, que ha servido mejor que ninguna otra el propósito de control del régimen sirio. El colectivo de activistas Telecomix sacó el 5 de octubre a la luz los archivos de registro de BlueCoat, revelando 54 Gigas de información sobre la actividad de los usuarios de Internet sirios.

Telecomix publicaba el 4 de octubre un comunicado en el que anunciaba la liberación de los archivos de registro en su posesión extraidos de dispositivos BlueCoat. Estos dispositivos son proxies (servidores que funcionan como intermediarios) que el Sistema de Telecomunicaciones Sirio usa para filtrar y monitorizar las conexiones en el país. La información sobre estas conexiones permite a las autoridades el seguimiento de personas implicadas en las manifestaciones en el país o en cualquier forma de oposición a sus políticas, y su arresto, asesinato o tortura. Es difícil conocer las cifras exactas pero se estima que entre unas 3000 y 6000 personas han sido asesinadas desde que comenzaron las movilizaciones en el país en marzo, y decenas de miles se encuentran detenidas y desaparecidas, en una brutalidad sin precedentes contra la población civil.

Los archivos de registro pertenecen al período entre el 22 de Julio y el 5 de Agosto de 2011. Entre la información que revelan está la identificación de dos de las palabras clave prohibidas en Siria:  “israel” y “proxy”. 

Telecomix anuncia la publicación de estos datos “para permitir a quien quiera analizarlos el acceso a una visión más profunda de la censura en Sria y promover el conocimiento sobre cómo sortear los ataques a la libertad de expresión”. Pero  ¿es este el modo adecuado de hacerlo? El comunicado especifica que las direcciones IP de los usuarios han sido eliminadas para protegerlos, pero a continuación añade que es posible acceder a datos personales de esos mismos usuarios a través de las direcciones a las que han accedido. Según el investigador en el ámbito de seguridad digital Jacob Applebaum para Phumano: “Publicar esos datos es arriesgado porque no sabemos a ciencia cierta quién ha accedido a ellos hasta el momento. Probablemente esos datos ya estaban en conocimiento de quienes quieren dañar a la población siria, pero ahora lo están sin lugar a duda. Airear esos datos ha sido irresponsable, habría sido más adecuado hacer un análisis, una interpretación de esos datos, sin revelarlos.”

Más allá de las repercusiones que pueda tener en la seguridad de los usuarios a los que se pretende ayudar, la publicación  deja en evidencia  la relación directa entre la tecnología BlueCoat y la represión que lleva a cabo el gobierno sirio de sus ciudadanos. BlueCoat ha negado en otras ocasiones que venda sus productos al régimen sirio, una venta que además violaría la política de embargo comercial de Estados Unidos con países como Siria, así que es posible que este acceso a la tecnología BlueCoat del régimen sirio se haya hecho de forma indirecta a través de Emiratos Árabes o Líbano sin el consentimento de la propia empresa, como explica Telecomix.

La exportación de tecnología occidental sin mecanismos de control sobre el uso que se hace de ella socava, según el investigador Evgeny Morozov,  “la libertad en Internet del mismo modo en que la exportación de armas socava las iniciativas de paz occidentales”. Según Jillian York, de la Fundación Frontera Electrónica, “la falta de controles significativos implica que hemos dejado la privacidad y la seguridad de los individuos en manos de las empresas y su aplicación del concepto de Responsabilidad Social Corporativa.”


Aliaa Mustafa Tabbaa, frente a la embajada siria en Madrid. Imagen de Phumano.

Aliaa Mustafa Tabbaa lleva desde el 16 de septiembre en huelga de hambre. Se ha instalado frente a la embajada siria en Madrid, adonde ha acudido desde Albacete,  ciudad en la que reside desde que llegó a España con la idea de matricularse en un doctorado en Genética. Cuenta con una silla, agua y suero, ropa de abrigo para la noche y la compañía de los miembros de la comunidad hispano-siria que se turnan para no dejarla sola. Dice que no tiene miedo a volver a su país pero que cree que es más útil aquí. Como tantos sirios dentro y fuera del país, está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias en su reclamación de libertad y justicia para su pueblo.

Pregunta: ¿Por qué estás aquí, Aliaa?

Aliaa Mustafa Tabbaa: Porque la situación no hace más que empeorar en Siria, y mientras la represión es cada vez mayor la presión mediática e internacional parece disminuir. Miles de muertos, muchos más de los que cuentan las cifras oficiales, detenidos, secuestrados, desaparecidos, torturados… daños y pérdidas irreparables. Como siria residente en España se me ocurrió lanzar una llamada de atención para visibilizar lo grave de la situación y para reclamar presión de los gobiernos en general, y del español en concreto. Para que no se abandone a su suerte al pueblo sirio.

Habla con voz muy suave, que contrasta con la firmeza de su tono y de sus palabras. Sonríe mucho y anima con la mano a quien quiera hablar con ella a acercarse.

P: ¿Qué posición crees que debería tomar el gobierno español? ¿Qué le reclamas?

AM: Que no legitime a un régimen genocida. Que adopte una posición de condena firme. Que llame a consultas al embajador en Madrid y que utilice todas las medidas diplomáticas y económicas a su alcance para presionar al régimen sirio.

P: ¿Crees que España espera un consenso de la Unión Europea para no dar el paso sin el apoyo del resto de países?

AM: Creo que ante las violaciones de derechos humanos que está sufriendo el pueblo sirio no debería hacer falta esperar a ser siempre los últimos en condenar y actuar al respecto. Los representantes que apoyan los derechos humanos y la justicia dentro de sus fronteras pero no se atreven a romper lazos con un régimen que es una vergüenza para cualquier persona o institución que crea en la justicia no son consecuentes ni tiene credibilidad. Ni siquiera asistieron al entierro de Ghiyath Matar. Allí estaban el embajador estadounidense, el francés, pero el español… No, el español no se acercó por allí.

Aliaa se emociona al mencionar a  Ghiyath Matar. Su muerte ha sido un golpe especialmente duro para todos los sirios que creen en la lucha pacífica contra el régimen. Ghyath era uno de los abanderados de la no violencia y se le conocía por gritar “¡Pacífica!, ¡Pacífica!” en las manifestaciones del municipio de Daraya, en Damasco, y por ofrecer rosas y agua a los soldados invitándolos a apoyar la causa del pueblo. El 6 de septiembre fue detenido y cuatro días después su familia recibió su cuerpo, con señales de haber sido torturado hasta la muerte. Su pérdida ha causado conmoción dentro y fuera del país y lo ha elevado a símbolo de la revolución siria.

P: ¿Crees que la comunidad internacional espera a que la oposición en Siria esté bien articulada para poder actuar?

A.M: Sabes, eso me molesta particularmente. Los sirios llevan 40 años de represión, 40 años de asfixia en los que cualquier forma de expresión libre estaba prohibida y castigada, y ahora se pretende que en unos meses tengan articulada una perfecta alternativa política. Mientras llevan a cabo su revuelta no violenta y luchan sin armas contra un régimen genocida, se pretende también que gestionen y tengan a punto la solución política. Es un proceso de largo recorrido y no es realista reclamar tanto a un pueblo que se está desangrando por ser libre.

P: ¿Hasta cuándo te mantendrás en huelga, Aliaa?

P: Mientras me duren las fuerzas y pueda llamar la atención sobre las terribles pérdidas que estamos sufriendo los sirios, aquí seguiré.


Captura de pantalla de uno de los vídeos de las manifestaciones del 12 de agosto en Duma, Damasco. Fuente: Alexander Page

“Ni la gente con la que me comunico desde hace meses conoce mi verdadera identidad, y aún así es muy arriesgado. Han sacado mi página web en la televisión siria y han dicho que soy espía, israelí y homosexual”(es común entre el régimen sirio utilizar el término homosexual como insulto para denigrar a sus oponentes). Son palabras de un activista damasquino que se hace llamar Alexander Page y que ha hablado con Periodismo Humano sobre el día a día de su actividad y la de tantos otros en la lucha contra un régimen que se ha convertido en una máquina de asesinar a su propio pueblo.

Nadie está a salvo en Siria de la vigilancia que el Gobierno ha desplegado para el seguimiento de los movimientos de sus ciudadanos. En los puntos donde han surgido las movilizaciones hay cámaras que graban a los manifestantes y que luego las autoridades inspeccionan para identificarlos y detenerlos. Todas las comunicaciones están controladas y en especial las internacionales.  Lo más peligroso, las comunicaciones vía móvil.

Pregunta: ¿Entonces los activistas sirios no utilizan los móviles para comunicarse?

Alexander Page: Ni los móviles (conexión por satélite), ni tampoco las líneas fijas. Lo primero que hace el Gobierno en cuanto tiene la mínima sospecha de que alguien ha participado en manifestaciones es acceder a todas sus conversaciones telefónicas.

P: ¿Cómo os comunicáis entonces?

A: Sólo utilizamos el teléfono para cosas muy concretas y siempre hablando en clave, como “nos vemos en el local de Majed esta tarde”, después de haber establecido que el local de Majed es un lugar o una plaza concreta en la que nos manifestaremos. Por lo demás, Skype es más seguro, aunque no del todo. Utilizamos Skype para hablar vía voz, porque las conversaciones vía voz son más difíciles de desencriptar. El chat de Skype, en cambio, es fácilmente desencriptable.

P: ¿Os protegéis de algún modo? ¿Utilizáis Tor o alguna otra herramienta para evitar que sigan vuestro rastro?

A: Muchos utilizamos una Red Privada Virtual de pago, (red que permite una extensión de la red local sobre una red pública o no controlada y permite conectarse desde un sitio remoto), que encripta la información. De momento es lo más seguro.

P: ¿Utilizáis alguna red social en particular para trabajar, difundir vuestro trabajo?

A: Twitter es la más útil porque permite el anonimato. Uno puede registrarse en Twitter con un pseudónimo y cualquier imagen de perfil y nos ha resultado muy práctica para contar las manifestaciones en tiempo real, desde el terreno. También para atraer a más gente, otros usuarios de Twitter en cada ciudad, a las manifestaciones. Al contarlas, al compartirlas, se crea un efecto bola de nieve que hace que más gente pierda el miedo y se anime a unirse… También utilizamos Facebook.

P: Pero Facebook no permite el anonimato…

A: Es cierto, pero casi todos nos hemos creado un perfil falso igualmente.

P: Eso significa que en cualquier momento, y de acuerdo a los términos de uso de Facebook, os pueden cerrar perfiles, páginas y grupos.

A: Sí, nos exponemos a eso. Por eso a toda la gente que se acerca a nuestras espacios en Facebook tratamos de redirigirlos a Twitter, que es la mejor herramienta para compartir noticias e información actualizada. De Facebook lo que más útil nos resulta es la herramienta de grupos secretos. Ahí creamos encuentros y discusiones sobre la organización y la estrategia que debemos seguir, y tenemos la regla de no aceptar a más de 100 personas por grupo. Es el modo de tratar de evitar que se filtre información. Y aún así se filtra. No faltan los espías que se cuelan en el grupo para tratar de averiguar nuestras identidades y delatarnos.

P: Entonces es en esos grupos que organizáis las manifestaciones, los puntos de encuentro…

A: En realidad, si soy sincero, no hay mucha organización de las manifestaciones. Surgen de modo espontáneo en ciertas zonas donde suele reunirse la gente en momentos concretos del día, sobre todo a las horas de los rezos, y más ahora en Ramadán… Aunque te aseguro que se pierde el matiz religioso, ahí te encuentras musulmanes, cristianos y gente que no se identifica en absoluto con la religión. Las mezquitas funcionan como punto de encuentro porque es difícil para el régimen impedir que la gente acuda a rezar, es algo que no pueden simplemente prohibir en un país de mayoría islámica. Aunque cada vez más lo intentan. Esta mañana mismo hicieron un toque de queda a la hora del rezo de la mañana y aprovecharon esas horas para detener a cientos de personas en Damasco.

P: ¿Qué trabajo hacéis sobre el terreno, una vez dentro de las manifestaciones?

A: Intentamos atraer a la mayor cantidad de gente posible y mostrar lo que sucede a través de Twitter, grabamos todo el material que podemos con nuestros móviles, incluyendo fechas, lugares… Hacemos trabajo de documentación, de recoger evidencias para que los medios puedan compartir ese material como fuente fiable. Cada vez nos esforzamos más en que no se vean las caras de los que aparecen en los vídeos. Grabamos desde atrás y cuando en el vídeo se ve alguna cara tratamos de borrarla después, al editarlo.

P: Te arriesgas mucho, Alexander. ¿Has sufrido amenazas?

A: Las sufro a diario, recibo mensajes como “Averiguaremos quién eres, y entonces verás”. Sé que están haciendo todo lo posible por descubrir mi identidad y ya han compartido mi página en la televisión nacional, diciendo que soy espía, israelí y homosexual. En realidad ya estuve detenido unos días, y me torturaron, aunque menos que a otros… De ahí surgió la idea de crear esta identidad falsa e intentar trabajar lo máximo posible desde este perfil, compartir todo lo que pueda con los medios… y procurar que Alexander se haga lo suficientemente conocido como para que sirva para protegerme. Porque sí, me arriesgo mucho.

P: ¿Qué pedís a los que estamos fuera? ¿Qué tipo de apoyo os gustaría recibir?

A: Lo más importante es la difusión de lo que está sucediendo. Tenemos mucho material, cientos, miles de historias, tanto que los medios no pueden recoger todo lo que se genera. Hay quien dice que Aljazeera exagera lo que está sucediendo en Siria… Pues Aljazeera no publica ni la cuarta parte del material que les enviamos, de tantas cosas que suceden a diario. Así que todo lo que se pueda difundir son historias que no quedan en el olvido y nos ayudan a mostrar cómo es realmente este régimen y la resistencia pacífica de los ciudadanos sirios. Estoy muy orgulloso de ser sirio en estos momentos.


En este vídeo que ha compartido Alexander se ve el interior de la casa de la primera mártir del barrio de Duma, en Damasco, durante las manifestaciones del viernes 12 de agosto, bautizado como “Viernes de No nos postraremos”. Los intentos de los manifestantes de evitar las fuerzas de seguridad y sus cámaras, moviéndose de una parte a otra de la ciudad, alteraron a las fuerzas de seguridad tanto que terminaron perdiendo los nervios y disparándose entre ellos al confundirse con los manifestantes (el personal de seguridad no lleva un uniforme único). Estos disparos entre ellos les hicieron ponerse aún más nerviosos y comenzaron a disparar contra peatones que simplemente pasaban por la zona. Utilizaron pistolas y BKCs en las calles Aljalaa y Alkuwatli y junto a las mezquitas Hawwa and Haseeba y terminaron matando a Fatima Adeeb Ali Kareem, que estaba embarazada de tres meses. Un disparo atravesó su ventana y la alcanzó cuando estaba en el interior de su casa, que quedó así:

Este otro vídeo muestra imágenes de las manifestaciones posteriores, en reacción a los crímenes cometidos por el régimen ese día. Más de 20.000 ciudadanos se reunieron en la calle tras el rezo de la tarde (en este vídeo gritan “Irhal, Irhal” (¡Vete!, ¡vete!):

Este otro vídeo muestra a los manifestantes acudir a las casas de los mártires a rendirles homenajes y rezar por ellos:


Concentración en Madrid. 24 de julio 2011

Llevan desde marzo sentándose, cada día, ante la embajada de Siria en España. Son españoles de origen sirio y es su modo de protestar por el modo en que el Gobierno de Bashar Al-Assad reprime las manifestaciones pacíficas que han surgido al calor de la Primavera Árabe.  El 31 de julio fue un día negro en el país, con entre 100 y 150 manifestantes asesinados, según distintas fuentes. La comunidad hispano-siria se reunió de urgencia, junto con españoles y personas de otras nacionalidades que se solidarizaron con ellos, frente al Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid.

Reclaman una condena firme y presión económica y diplomática que contribuya a aislar al régimen. En palabras de Mazen Yaghi, periodista sirio afincado en España:

“El Gobierno español siempre llega tarde a la condena de abusos internacionales. Siempre espera a que condenen Francia o Alemania primero. Desde la comunidad hispano-siria pedimos la retirada del embajador, atención al drama de los refugiados y que se reclame que permitan la entrada a periodistas españoles”.

Como apunta Yaghi, los periodistas extranjeros no tienen permitida la entrada en Siria, salvo para viajes organizados por el régimen. Por eso las imágenes que estamos recibiendo desde Siria son, casi exclusivamente, las que graban y comparten los propios manifestantes. El diario Wall Street Journal se hacía eco, en un artículo titulado “The New Hama Rules: This time cellphone cameras are exposing Assad’s brutality”,  de esta diferencia fundamental con la masacre que sufrió el pueblo de Hama en 1982: gracias a los teléfonos móviles y las herramientas que proporciona Internet el intento de aislar al pueblo sirio ya no es tan sencillo. Hoy, casi 30 años después de aquella masacre, son escasos los medios que se hacen eco de la versión oficial.

El Gobierno español, a través de la página del Ministerio de Asuntos Exteriores respondía así a la última masacre:

60-2011. CONDENA REPRESIÓN EN HAMA

Madrid, 31 de julio de 2011

Ante las informaciones de la represión por parte de las autoridades sirias de las protestas en Hama mediante carros de combate, el Gobierno español expresa su más firme e inequívoca condena por una actuación que, según diversas fuentes, ha provocado más de un centenar de muertos y un número superior de heridos.

El Gobierno exige que se autorice la entrada en dicha ciudad de organizaciones internacionales y medios de comunicación independientes para verificar los hechos, establecer responsabilidades y socorrer a los heridos.

De confirmarse las informaciones, se trataría, por la gravedad de los hechos, de una nueva fase en la represión de las protestas en Siria, en que habrían dejado de ser creíbles las promesas reformistas del régimen.

Desde la comunidad se pide que a estas palabras las acompañen verdaderas medidas de presión. También se hacía eco de esa petición el activista por los derechos humanos sirio Haitham al-Maleh, que estos días visitó Madrid. “La congelación total de las cuentas bancarias del régimen sirio es un método efectivo para aislarlo e impedir que continué cargando contra su pueblo”, reclamaba. Aludió también al hecho de que el hermano de Hafez Al-Assad y tío de Bashar, Rifaat Al-Assad, autor de la masacre de Hama en 1982, llevase años residiendo en España (Marbella, concretamente) sin que jamás se le haya juzgado por los asesinatos.

Desde Periodismo Humano cubrimos en directo la concentración frente al Ministerio, que avanzó a continuación hacia Sol, donde los manifestantes se pasearon con banderas y carteles pidiendo a quienes se reunían en la Plaza que se uniesen en solidaridad con el pueblo sirio.  “Viva la lucha del pueblo sirio”, “¿Dónde estás, Trinidad, cuanto matan sin piedad?”, eran algunos de los gritos que entonaron los manifestantes, que intercambiaban también durante el encuentro información sobre sus familias y la última hora sobre Siria. “Acabo de leer que 12 de los cuerpos que encontraron hoy tenían los ojos arrancados”, le contaba horrorizada una manifestante a otra.

Compartimos uno de los momentos más emotivos de la concentración, cuando uno de los manifestantes pidió, a ritmo de hip hop español, libertad para Siria (minuto 2.40):

Ha comenzado el Ramadan, la fiesta grande de los musulmanes. Desde la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio se organizan “iftarat”, celebraciones de la ruptura del ayuno, a las que invitan a quien todo el que quiera unirse. Un gesto simbólico en unas fechas muy señaladas que, este año, ningún sirio olvidará.


Imagen de la campaña por la liberación del bloguero Anas Maarawi

La represión se recrudece en Siria. Con más de 1500 manifestantes muertos y miles de detenidos según organizaciones de derechos humanos, el régimen centra cada vez más sus esfuerzos en tratar de que los contenidos que comparten los ciudadanos no salgan al exterior. Entre los métodos para reprimir la libertad a través de los distintos canales y espacios de Internet está la persecución cada vez mayor de blogueros y ciberactivistas. El último de una larga lista es uno de los más reconocidos del país, Anas Maarawi.

Maarawi, detenido el 1 de julio en Damasco, es un emprendedor tecnológico reconocido entre la comunidad de desarrolladores de código abierto por su trabajo en torno a la versión árabe de Android, sistema operativo basado en Linux que Google compró en 2005. Su portal Ardroid es el primero en lengua árabe en centrarse en las aplicaciones de este sistema operativo y un referente para los arabófonos en este ámbito. Es también conocido por hablar sin tapujos a través de su blog y de su cuenta en Twitter sobre el derecho a la libertad de expresión y la necesidad de detener la represión que lleva a cabo el gobierno contra cualquier forma de oposición. En uno de sus últimos mensajes en Twitter, decía:

Por eso lo llaman “revolución”. Bienvenido a casa, amigo, se está construyendo una nueva Siria

En un contexto en el que la libertad de expresión se considera una amenaza, blogueros reconocidos son vistos por el régimen como un enemigo, algo que se hizo muy visible con la desaparición de la bloguera siria de origen palestina Tal Al Maluhi en 2009, cuando tenía sólo 17 años.

La detención de personas con una amplia red de contactos online provoca fuertes reacciones que visibilizan los abusos y avivan la solidaridad con los ciudadanos sirios. La campaña Free Anas, que cobró fuerza esta semana, ha generado miles de mensajes en Twitter en torno a la tag #freeanas. Se ha creado el blog Free Anas, que recopila contenidos relacionados con la detención, una página de facebook con más de 2000 seguidores y vídeos de campaña por su liberación en inglés y árabe. Los usuarios hacen uso también de herramientas como RedditHacker News para sensibilizar sobre la situación en el país y piden apoyo a través de inciativas concretas, algunas recogidas en esta página.

A medida que la campaña Free Anas ha ido cobrando fuerza, medios internacionales como la BBC The Next Web y organizaciones de derechos humanos como la Red Árabe de Información sobre Derechos Humanos se han hecho eco de su detención. Un proceso que, partiendo del empoderamiento de los propios ciudadanos, atrae la atención del mundo hacia los abusos en contextos tan represivos como el sirio, que busca silenciar a quienes reclaman libertades. El propio Anas lo describe en su biografía en Twitter:

Sólo quien es valiente es libre


Desde que los sirios se sumaron a las movilizaciones de la Primavera Árabe la represión en el país no ha dejado de aumentar, con cifras de más de 1.500 muertos, según organizaciones de derechos humanos, y más de 10.000 detenidos. La narrativa oficial sigue presentando una realidad de disturbios puntuales y promovidos por los países occidentales, pero los contenidos que comparten ciudadanos sirios desde dentro y fuera del país se propagan por Internet de un modo impensable hace sólo unos meses.

Las detenciones se han convertido en algo cotidiano. Sólo este fin de semana fueron arrestados, entre muchos otros, cinco conocidos activistas por los derechos humanos, entre ellos varios colaboradores de proyectos de Naciones Unidas: Ola Ramadan, Bissan Jasin, y otros a los que sus familias nos han pedido que no se dé publicidad. Quienes participan en las movilizaciones en Siria son calificados por las agencias de comunicación oficiales como “vándalos”, “malhechores”, “salafistas”, “agentes estadounidenses e israelíes”. Las descalificaciones a menudo se contradicen y llegan a extremos delirantes como la publicación de las supuestas razones que justifican el asesinato y la tortura de Hamza El-Khatib, el niño de 13 años que se ha convertido en símbolo de la represión en Siria. En un principio el gobierno negó la responsabilidad del secuestro y la muerte de Hamza, pero poco después se publicaba en distintos periódicos y comunicados oficiales que el niño estaba implicado en una red salafista que violaba a mujeres de soldados.

Este tipo de argumentos choca con la imparable producción de contenidos online que responden con indignación o con ironía a las narrativas oficiales. Blogs como “Hachís sirio”, de un autor que se identifica como “nacido y criado en Siria y estudiando un máster” dan muestra de hasta qué punto los jóvenes sirios han perdido el miedo y lo demuestran a través de los espacios y herramientas digitales. Una de sus últimas entradas incluye un párrafo en el que se dirige al Presidente Basshar El Asad, tras uno de sus discursos, en un tono muy alejado de la distancia que marcan las autoridades sirias con sus ciudadanos:

Hermano, cómo te lo explico… siento que hay problemas de comunicación entre tú y yo, me parece que no me entiendes… Aunque eres médico, y mira que nos han taladrado los oídos con eso de que eres médico, y has estudiado en Occidente… ¿Y qué? Yo también estudié en Occidente, dos veces además… Y no soy presidente, pero me entiendo bien con mucha gente, a veces hasta soy intuitivo, aunque otras no… Pero tú, oh inteligente doctor, no pareces nada intuitivo… como si sólo supieras disparar… ¿En serio, por qué estás haciendo todo esto?

Entre los espacios más populares entre los jóvenes sirios se encuentra también la página de facebook “La revolución china”, que satiriza los sucesos en Siria como si se produjesen en China, mezclando personajes reales y ficticios. En una de sus entradas bromean con las visitas que ofrece el gobierno a la prensa extranjera para mostrarles las fosas donde entierran a los agentes asesinados.

El Ministerio de Información chino invita a todos los periodistas y corresponsales de agencias de noticias (neutrales) presentes en China a asistir a la celebración dedicada al desubrimiento de una nueva fosa común en Jisr al-Uyghur. Hora y fecha: mañana a las 14.00. El evento incluye recepción y cóctel. Que nuestras tierras se llenen siempre de tan gratas ocasiones.

Unos contenidos, un tono y unas conversaciones que eran impensables hace menos de un año. El reportaje “Siria: La comedia negra de la revolución”, en Global Voices Online, analiza el humor como mecanismo de defensa y respuesta ciudadana a la represión, con cientos de contenidos que satirizan los discursos gubernamentales.

También vídeos como este, con cientos de miles de visitas, dan la vuelta al mundo, contrarrestando con ironía los argumentos oficiales que los sirios conocen bien:

“The strongs heroes of Moscu”