Alianzas

Captura de pantalla de uno de los vídeos de las manifestaciones del 12 de agosto en Duma, Damasco. Fuente: Alexander Page

“Ni la gente con la que me comunico desde hace meses conoce mi verdadera identidad, y aún así es muy arriesgado. Han sacado mi página web en la televisión siria y han dicho que soy espía, israelí y homosexual”(es común entre el régimen sirio utilizar el término homosexual como insulto para denigrar a sus oponentes). Son palabras de un activista damasquino que se hace llamar Alexander Page y que ha hablado con Periodismo Humano sobre el día a día de su actividad y la de tantos otros en la lucha contra un régimen que se ha convertido en una máquina de asesinar a su propio pueblo.

Nadie está a salvo en Siria de la vigilancia que el Gobierno ha desplegado para el seguimiento de los movimientos de sus ciudadanos. En los puntos donde han surgido las movilizaciones hay cámaras que graban a los manifestantes y que luego las autoridades inspeccionan para identificarlos y detenerlos. Todas las comunicaciones están controladas y en especial las internacionales.  Lo más peligroso, las comunicaciones vía móvil.

Pregunta: ¿Entonces los activistas sirios no utilizan los móviles para comunicarse?

Alexander Page: Ni los móviles (conexión por satélite), ni tampoco las líneas fijas. Lo primero que hace el Gobierno en cuanto tiene la mínima sospecha de que alguien ha participado en manifestaciones es acceder a todas sus conversaciones telefónicas.

P: ¿Cómo os comunicáis entonces?

A: Sólo utilizamos el teléfono para cosas muy concretas y siempre hablando en clave, como “nos vemos en el local de Majed esta tarde”, después de haber establecido que el local de Majed es un lugar o una plaza concreta en la que nos manifestaremos. Por lo demás, Skype es más seguro, aunque no del todo. Utilizamos Skype para hablar vía voz, porque las conversaciones vía voz son más difíciles de desencriptar. El chat de Skype, en cambio, es fácilmente desencriptable.

P: ¿Os protegéis de algún modo? ¿Utilizáis Tor o alguna otra herramienta para evitar que sigan vuestro rastro?

A: Muchos utilizamos una Red Privada Virtual de pago, (red que permite una extensión de la red local sobre una red pública o no controlada y permite conectarse desde un sitio remoto), que encripta la información. De momento es lo más seguro.

P: ¿Utilizáis alguna red social en particular para trabajar, difundir vuestro trabajo?

A: Twitter es la más útil porque permite el anonimato. Uno puede registrarse en Twitter con un pseudónimo y cualquier imagen de perfil y nos ha resultado muy práctica para contar las manifestaciones en tiempo real, desde el terreno. También para atraer a más gente, otros usuarios de Twitter en cada ciudad, a las manifestaciones. Al contarlas, al compartirlas, se crea un efecto bola de nieve que hace que más gente pierda el miedo y se anime a unirse… También utilizamos Facebook.

P: Pero Facebook no permite el anonimato…

A: Es cierto, pero casi todos nos hemos creado un perfil falso igualmente.

P: Eso significa que en cualquier momento, y de acuerdo a los términos de uso de Facebook, os pueden cerrar perfiles, páginas y grupos.

A: Sí, nos exponemos a eso. Por eso a toda la gente que se acerca a nuestras espacios en Facebook tratamos de redirigirlos a Twitter, que es la mejor herramienta para compartir noticias e información actualizada. De Facebook lo que más útil nos resulta es la herramienta de grupos secretos. Ahí creamos encuentros y discusiones sobre la organización y la estrategia que debemos seguir, y tenemos la regla de no aceptar a más de 100 personas por grupo. Es el modo de tratar de evitar que se filtre información. Y aún así se filtra. No faltan los espías que se cuelan en el grupo para tratar de averiguar nuestras identidades y delatarnos.

P: Entonces es en esos grupos que organizáis las manifestaciones, los puntos de encuentro…

A: En realidad, si soy sincero, no hay mucha organización de las manifestaciones. Surgen de modo espontáneo en ciertas zonas donde suele reunirse la gente en momentos concretos del día, sobre todo a las horas de los rezos, y más ahora en Ramadán… Aunque te aseguro que se pierde el matiz religioso, ahí te encuentras musulmanes, cristianos y gente que no se identifica en absoluto con la religión. Las mezquitas funcionan como punto de encuentro porque es difícil para el régimen impedir que la gente acuda a rezar, es algo que no pueden simplemente prohibir en un país de mayoría islámica. Aunque cada vez más lo intentan. Esta mañana mismo hicieron un toque de queda a la hora del rezo de la mañana y aprovecharon esas horas para detener a cientos de personas en Damasco.

P: ¿Qué trabajo hacéis sobre el terreno, una vez dentro de las manifestaciones?

A: Intentamos atraer a la mayor cantidad de gente posible y mostrar lo que sucede a través de Twitter, grabamos todo el material que podemos con nuestros móviles, incluyendo fechas, lugares… Hacemos trabajo de documentación, de recoger evidencias para que los medios puedan compartir ese material como fuente fiable. Cada vez nos esforzamos más en que no se vean las caras de los que aparecen en los vídeos. Grabamos desde atrás y cuando en el vídeo se ve alguna cara tratamos de borrarla después, al editarlo.

P: Te arriesgas mucho, Alexander. ¿Has sufrido amenazas?

A: Las sufro a diario, recibo mensajes como “Averiguaremos quién eres, y entonces verás”. Sé que están haciendo todo lo posible por descubrir mi identidad y ya han compartido mi página en la televisión nacional, diciendo que soy espía, israelí y homosexual. En realidad ya estuve detenido unos días, y me torturaron, aunque menos que a otros… De ahí surgió la idea de crear esta identidad falsa e intentar trabajar lo máximo posible desde este perfil, compartir todo lo que pueda con los medios… y procurar que Alexander se haga lo suficientemente conocido como para que sirva para protegerme. Porque sí, me arriesgo mucho.

P: ¿Qué pedís a los que estamos fuera? ¿Qué tipo de apoyo os gustaría recibir?

A: Lo más importante es la difusión de lo que está sucediendo. Tenemos mucho material, cientos, miles de historias, tanto que los medios no pueden recoger todo lo que se genera. Hay quien dice que Aljazeera exagera lo que está sucediendo en Siria… Pues Aljazeera no publica ni la cuarta parte del material que les enviamos, de tantas cosas que suceden a diario. Así que todo lo que se pueda difundir son historias que no quedan en el olvido y nos ayudan a mostrar cómo es realmente este régimen y la resistencia pacífica de los ciudadanos sirios. Estoy muy orgulloso de ser sirio en estos momentos.


En este vídeo que ha compartido Alexander se ve el interior de la casa de la primera mártir del barrio de Duma, en Damasco, durante las manifestaciones del viernes 12 de agosto, bautizado como “Viernes de No nos postraremos”. Los intentos de los manifestantes de evitar las fuerzas de seguridad y sus cámaras, moviéndose de una parte a otra de la ciudad, alteraron a las fuerzas de seguridad tanto que terminaron perdiendo los nervios y disparándose entre ellos al confundirse con los manifestantes (el personal de seguridad no lleva un uniforme único). Estos disparos entre ellos les hicieron ponerse aún más nerviosos y comenzaron a disparar contra peatones que simplemente pasaban por la zona. Utilizaron pistolas y BKCs en las calles Aljalaa y Alkuwatli y junto a las mezquitas Hawwa and Haseeba y terminaron matando a Fatima Adeeb Ali Kareem, que estaba embarazada de tres meses. Un disparo atravesó su ventana y la alcanzó cuando estaba en el interior de su casa, que quedó así:

Este otro vídeo muestra imágenes de las manifestaciones posteriores, en reacción a los crímenes cometidos por el régimen ese día. Más de 20.000 ciudadanos se reunieron en la calle tras el rezo de la tarde (en este vídeo gritan “Irhal, Irhal” (¡Vete!, ¡vete!):

Este otro vídeo muestra a los manifestantes acudir a las casas de los mártires a rendirles homenajes y rezar por ellos:


La página del Ministerio de Defensa sirio, hackeada por Anonymous. 8 de agosto

El régimen de los Assad se ha caracterizado, durante décadas, por el intento de aislar al pueblo sirio en torno a unos canales de comunicación oficiales que se hacían eco de la única narrativa posible: la del Gobierno. Los sirios están pagando ahora un precio altísimo por romper esa barrera, y el resultado es un aislamiento cada vez mayor del régimen y un aumento de la solidaridad ciudadana con las demandas del pueblo sirio. A esta solidaridad se ha sumado el colectivo Anonymous, con quien el régimen sirio libra una nueva batalla.

El 8 de agosto la página web del Ministerio de Defensa sirio aparecía con una imagen de Anonymous y este mensaje que se mantuvo durante unas horas:

Al pueblo sirio: El mundo os apoya en contra del brutal régimen de Bashar Al-Assad. A los militares sirios: Sois responsables de proteger al pueblo sirio, y cualquiera capaz dé órdenes de matar a mujeres, niños, ancianos merece ser juzgado por traición. Ningún enemigo externo podrá hacer tanto daño a Siria como Bashar Al-Assad ha hecho. Defended vuestro país: ¡levantaos contra el régimen!

El mensaje es una muestra de solidaridad con los manifestantes y una bofetada a un régimen poco acostumbrado a asumir las críticas. Poco después, partidarios del Gobierno contraatacaban inundando la página de Anonymous de imágenes como esta:

La red social de Anonymous AnonPlus, hackeada por hackers partidarios del Gobierno sirio. 9 de agosto

Una de las imágenes muestra en letras ensangrentadas el mensaje:  “Un terrorista mata ejército sirio y civiles sirios”. Y en letra pequeña: “En respuesta a vuestro hackeo de la página del Ministerio de Defensa sirio, el pueblo sirio ha decidido purificar Internet de vuestra patética web. Hemos hackeado vuestra web y aquí tenéis unas fotos de los actos terroristas cometidos por la Hermandad Musulmana contra civiles y militares sirios”.

Se atribuye el ataque el Ejército Electrónico Sirio, que reproduce en su página de facebook la narrativa propia del discurso oficial, que el régimen no abandona a pesar de su aislamiento cada vez mayor. A medida que aumentan las víctimas de la represión aumentan los intentos oficiales de convencer, con un lenguaje cada vez más exaltado, de que los problemas en Siria vienen causados por los islamistas, de que existe una conspiración internacional para desestabilizar el país y de que el pueblo está unido en torno al Gobierno.

Son los intentos de mantener una narrativa que hace aguas y que se revela incapaz de asumir las críticas y de articular una respuesta pacífica a la búsqueda de expresión de sus ciudadanos.