Alianzas

Siria está de luto. Cientos de personas fueron asesinadas en todo el país el 3 de febrero, más de la mitad en el barrio de Khalidia en Homs, al oeste del país. Las imágenes de las fuerzas de seguridad bombardeando la ciudad con cohetes y proyectiles mortero durante la noche dieron paso a las de la mañana:  edificios derruidos, calles cubiertas de sangre, miles de personas agolpándose en torno a decenas de féretros.  Unas imágenes que no dejaron indiferentes a ciudadanos de todo el mundo, que acudieron a mostrar su solidaridad con en el pueblo sirio en las embajadas sirias de sus país entre la noche del sábado y la mañana del domingo. Kuwait, Cairo, Londres, Berlín, Washington y también Madrid, donde un grupo de activistas sufrimos la represión de la policía española.

Desde medianoche la oposición siria pedía la solidaridad del mundo como única arma contra el régimen. A la llamada acudieron activistas de todos los países, que se concentraron frente a la embajada siria en unos casos y llegaron a asaltarla en otros. El caso más dramático, el de Egipto, donde decenas de activistas que se adentraron en la embajada fueron recibidos a tiros. Lo contaba en directo Alexander Page, que pedía ayuda mientras grababa, en una impresionante cobertura:

En Madrid nos concentramos ante la embajada en Plaza Platerías Martínez unas 15 personas, en una de las noches más frías del año. Costaba incluso teclear en el móvil para compartir algún mensaje mientras decidíamos si hacer una foto sosteniendo un cartel o una bandera para enviar nuestra solidaridad a Siria. Eran las 4 de la mañana y llevábamos allí una media hora cuando vimos llegar unos 10 coches y furgonetas de policía, de los que empezaron a bajarse uno tras otro decenas de policías. Pude contar unos 50. “Mira el brazalete, son Geos”, me dijo un compañero.

Nos apartamos para dejarles paso. Imaginé que debía de había ocurrido algo grave y ni por un momento pensé que pudiera estar relacionado con nuestra presencia allí. Hasta que vi que corrían tras un compañero, que caía al suelo mientras unos 15 policías lo sostenían, lo golpeaban y le daban puntapiés. Comencé a grabar en directo y en ese momento, al verme sostener el móvil, un policía corrió hacia mí, me empujó contra la pared y me retorció el brazo para inmovilizarme mientras la única mujer policía del grupo me arrancaba el móvil y buscaba la forma de apagarlo. Entretanto, al otro lado de la acera, un compañero que se acercaba en ese momento a la concentración pudo grabar un vídeo en el que puede apreciarse al grupo de policías en el momento en que golpeaban a quien estaba en el suelo:

Mi aplicación de cobertura en directo no se apagó y continuó grabándose el sonido cuando me devolvieron el móvil y lo guardé en el bolsillo. Se oyen de fondo las sirenas de policía y el modo en que me piden la documentación y que apague el teléfono. También su respuesta cuando les pido si pueden devolverme el DNI: “¿Qué crees, que te lo vamos a robar?”

El compañero al que golpearon, que ha pedido que no publiquemos su nombre, tiene hoy la cara amoratada y una ceja abierta. Después de recibir los golpes se lo llevaron a pasar la noche a comisaría. Tiene 19 años y es un manifestante pacífico, uno de tantos en solidaridad con el pueblo sirio ante la masacre que sufre. En el contexto de esa masacre, que todavía no recibe la condena unánime de la comunidad internacional (Rusia y China han vetado de nuevo una resolución contra el régimen sirio) poco más pueden hacer los ciudadanos que expresar su solidaridad públicamente.

El modo en que la Policía se abalanzó sobre nosotros mostraba que venían preparados para mucho más. Quizás para un asalto a la embajada, como sucedió en otros países. Había luz dentro de la embajada, así que no es improbable que hubiesen llamado a la Policía para alertarla de un ataque que nuestro grupo ni realizó ni planeaba. No lo sabemos a ciencia cierta porque los intentos de que se respondiese a nuestras dudas sobre por qué se nos trataba de aquel modo fueron contestados con un desabrido “Esto es un chequeo por motivos de seguridad y no tenemos que dar ninguna explicación. Vosotros sabréis lo que ibais a hacer.”

A la indignación por la masacre en Siria se suma ahora la indignación al ver que no sólo el gobierno español no expulsa al embajador sirio en Madrid como medida de aislamiento del régimen (una medida que ha tomado hoy Túnez), sino que se criminaliza a quienes se manifiestan pacíficamente en defensa de los derechos humanos.

El domingo 5 de febrero a las 13.30 se celebrará una nueva concentración en solidaridad con el pueblo sirio frente a la embajada siria en Madrid.


El hemiciclo del Parlamento Europeo estaba lleno durante la entrega de los Premios Sajarov a la libertad de conciencia. Cinco activistas árabes han sido premiados este año, pero el hecho de que sólo dos pudiesen acudir a la ceremonia en Estrasburgo es una muestra de la situación tan dramática en la que se encuentran los ciudadanos de esta región.

El Presidente del Parlamento Europeo Jersy Buzek presentó los premios pidiendo un minuto de silencio en memoria del tunecino Mohammad Bouazizi, premiado póstumamente, y de todas las personas asesinadas por reivindicar libertad y justicia en sus países. Presentó a continuación al activista libio Ahmed al-Zubair Ahmed al-Sanusi, conocido como el prisionero de conciencia que más tiempo ha pasado en prisión tras 31 años en las cárceles de Gadafi, como “una persona excepcional que ha pagado un alto precio por intentar derrocar a un dictador” y expresó su deseo de que su sufrimiento fuese compensado con la reconciliación nacional en su país. Sanusi agradeció al Parlamento Europeo su reconocimiento y el apoyo a la lucha de los libios por la libertad y los derechos humanos.

Asmaa Mahfouz, la joven egipcia que a través de un vídeo de Youtube llamó a su pueblo a salir a la calle, fue descrita como la prueba de “cómo un individuo puede marcar la diferencia” y de la importancia el papel de las mujeres en la Primavera Árabe. Al recoger el premio, Mahfouz criticó los prejuicios que han impregnado la imagen que tiene Europa de árabes y musulmanes y el apoyo que los países europeos han ofrecido a las dictaduras de la región y que han contribuido a legitimar a estos gobiernos durante décadas.

Había tres sillas vacías: una por Mohammad Bouazizi, que murió sin saber el efecto que su sacrificio desencadenaría en la región, y dos por los activistas sirios premiados, una ausencia palpable que remitía a la brutalidad de la represión en el país, con una cifra de entre 5.000 y 10.000 asesinados y decenas de miles de detenidos, desaparecidos y torturados. Razan Zeitune, abogada y responsable de coordinación local de las manifestaciones sirias, vive en la clandestinidad desde hace meses, y el dibujante Ali Ferzat, al que fuerzas del régimen golpearon brutalmente y rompieron las manos, se encuentra en rehabilitación en Kuwait, donde ha tenido que exiliarse. Con el hemiciclo en pie, en uno de los momentos más emocionantes de la ceremonia, Ferzat envió un mensaje a través de vídeo en el que lamentó que  cada minuto que pasaba en su país aumentaba el número de muertos.

Mensaje en vídeo de Ali Ferzat en el Parlamento Europeo, 14 de diciembre de 2011. Imagen de Phumano

El hecho de que dos activistas sirios recibiesen el premio parece un reconocimiento europeo a la lucha del pueblo sirio contra la brutal represión en el país, donde el régimen tiene el control absoluto de los medios de comunicación y prohíbe la entrada de prensa extranjera. El premiar a la Primavera Árabe en sí es, según explicó a Periodismo Humano María Muñiz, miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento, “un modo de compensar a los ciudadanos de la región por las políticas erróneas que ha mantenido Europa con países como Libia”. ¿Pero viene este gesto simbólico acompañado de cambios en la política europea de vecindad?

Según Buzek, ya se están produciendo esos cambios. “La política de vecindad se está reorientando para adaptarse a las necesidades de las sociedades civiles de la región de Oriente Medio y Norte de África.” Cuando en la rueda de prensa posterior a la ceremonia se cuestionó el respaldo que Europa había ofrecido a estos gobiernos sin consideración por el respeto a los derechos humanos, Buzek respondió que “no se puede culpar a todos los países, organizaciones, instituciones que han mantenido vínculos con estos regímenes. Como representantes de países europeos, existían acuerdos económicos que beneficiaban a nuestros ciudadanos y que no eran fáciles de romper.” Añadió que la Primavera Árabe había enseñado a Europa una lección: que la estabilidad requiere democracia.


#FreeRazan

Razan Ghazzawi, una de las blogueras sirias más reconocidas internacionalmente y colaboradora de Global Voices Online, fue arrestada por las autoridades sirias el 4 de diciembre en la frontera con Jordania, cuando se dirigía a un encuentro sobre libertad de expresión en Amman. Es la última de una larga lista de blogueros, periodistas y activistas detenidos en Siria, donde la represión de las libertades se ha recrudecido desde que comenzaron las movilizaciones ciudadanas contra la dictadura que controla el país desde hace 41 años y que ha causado más de 4000 muertos en los últimos meses.

Reporteros sin Fronteras publicó el 27 de Octubre una lista de 20 blogueros y periodistas detenidos en Siria, aunque se especifica que el número es seguramente mucho mayor. La lista no ha dejado de crecer desde entonces, en un contexto de cada vez mayor aislamiento del régimen. Entre los nombres se encuentra el de Hussein Ghrer, compañero y amigo de Razan, que fue liberado el 1 de diciembre, y al que esta dedica el último post de su blog, horas antes de ser detenida. Un post que termina con este párrafo:

Hussein vuelve esta noche a casa, donde abrazará fuerte a su mujer, y no soltará más a sus dos preciosos hijos. Todo irá bien, y todo esto terminará pronto.

Durante la detención de Hussein, Razan firmó junto con un grupo de blogueros sirios un manifiesto que hacía una llamada a la acción colectiva en defensa de la libertad de expresión:

El miedo a la libertad y el odio a las libertades son los responsables de la detención de Hussein. Las palabras son las armas de Hussein, y las nuestras. Queremos que estas armas sirvan para romper el silencio. Os pedimos que alcéis la voz por la libertad de Hussein y la de todos los presos de conciencia en las cárceles sirias.

Lo mismo se podría decir de Razan, una de las pocas blogueras sirias que escribe sin pseudónimo, haciendo público su verdadero nombre y su rostro para reclamar libertad y justicia en el país. Es conocida por su trabajo en defensa de los derechos de los palestinos, de la libertad de expresión, la igualdad y la justicia social y contra los tabúes relacionados con la homosexualidad en la región. Durante los últimos meses, participó en diversos encuentros relacionados con tecnología y participación ciudadana como el Encuentro de Blogueros Árabes en Túnez y la Campus Party Milenio de Granada. En ambos tuve la oportunidad de coincidir con ella y charlar sobre la situación del país y de la región. La última vez que hablamos me confesó que había decidido reducir su asistencia a encuentros internacionales, porque sentía que su lugar estaba, ahora más que nunca, en Siria. A pesar de que cuenta con pasaporte estadounidense y facilidades para viajar y residir fuera del país, Razan regresó a Siria en el momento de mayor recrudecimiento de la represión del régimen contra sus ciudadanos.

Su detención ha causado un huracán en Twitter, con la etiqueta #freerazan sumando miles de mensajes en las últimas horas. Los usuarios comparten imágenes para incluir en blogs y perfiles en redes sociales y su página de Facebook tiene ya más de 3000 seguidores. Los activistas esperan que esta visibilidad, junto con su pasaporte estadounidense, contribuyan a protegerla. Pero en el contexto sirio actual cualquier predicción es difícil. El régimen demuestra a diario su incapacidad de articular una respuesta pacífica a las reivindicaciones pacíficas de sus ciudadanos, y su falta de voluntad de cumplimiento de cualquier compromiso internacional, mientras la lista de blogueros, periodistas, activistas y defensores de los derechos humanos no hace más que aumentar.


Captura de pantalla de uno de los vídeos de las manifestaciones del 12 de agosto en Duma, Damasco. Fuente: Alexander Page

“Ni la gente con la que me comunico desde hace meses conoce mi verdadera identidad, y aún así es muy arriesgado. Han sacado mi página web en la televisión siria y han dicho que soy espía, israelí y homosexual”(es común entre el régimen sirio utilizar el término homosexual como insulto para denigrar a sus oponentes). Son palabras de un activista damasquino que se hace llamar Alexander Page y que ha hablado con Periodismo Humano sobre el día a día de su actividad y la de tantos otros en la lucha contra un régimen que se ha convertido en una máquina de asesinar a su propio pueblo.

Nadie está a salvo en Siria de la vigilancia que el Gobierno ha desplegado para el seguimiento de los movimientos de sus ciudadanos. En los puntos donde han surgido las movilizaciones hay cámaras que graban a los manifestantes y que luego las autoridades inspeccionan para identificarlos y detenerlos. Todas las comunicaciones están controladas y en especial las internacionales.  Lo más peligroso, las comunicaciones vía móvil.

Pregunta: ¿Entonces los activistas sirios no utilizan los móviles para comunicarse?

Alexander Page: Ni los móviles (conexión por satélite), ni tampoco las líneas fijas. Lo primero que hace el Gobierno en cuanto tiene la mínima sospecha de que alguien ha participado en manifestaciones es acceder a todas sus conversaciones telefónicas.

P: ¿Cómo os comunicáis entonces?

A: Sólo utilizamos el teléfono para cosas muy concretas y siempre hablando en clave, como “nos vemos en el local de Majed esta tarde”, después de haber establecido que el local de Majed es un lugar o una plaza concreta en la que nos manifestaremos. Por lo demás, Skype es más seguro, aunque no del todo. Utilizamos Skype para hablar vía voz, porque las conversaciones vía voz son más difíciles de desencriptar. El chat de Skype, en cambio, es fácilmente desencriptable.

P: ¿Os protegéis de algún modo? ¿Utilizáis Tor o alguna otra herramienta para evitar que sigan vuestro rastro?

A: Muchos utilizamos una Red Privada Virtual de pago, (red que permite una extensión de la red local sobre una red pública o no controlada y permite conectarse desde un sitio remoto), que encripta la información. De momento es lo más seguro.

P: ¿Utilizáis alguna red social en particular para trabajar, difundir vuestro trabajo?

A: Twitter es la más útil porque permite el anonimato. Uno puede registrarse en Twitter con un pseudónimo y cualquier imagen de perfil y nos ha resultado muy práctica para contar las manifestaciones en tiempo real, desde el terreno. También para atraer a más gente, otros usuarios de Twitter en cada ciudad, a las manifestaciones. Al contarlas, al compartirlas, se crea un efecto bola de nieve que hace que más gente pierda el miedo y se anime a unirse… También utilizamos Facebook.

P: Pero Facebook no permite el anonimato…

A: Es cierto, pero casi todos nos hemos creado un perfil falso igualmente.

P: Eso significa que en cualquier momento, y de acuerdo a los términos de uso de Facebook, os pueden cerrar perfiles, páginas y grupos.

A: Sí, nos exponemos a eso. Por eso a toda la gente que se acerca a nuestras espacios en Facebook tratamos de redirigirlos a Twitter, que es la mejor herramienta para compartir noticias e información actualizada. De Facebook lo que más útil nos resulta es la herramienta de grupos secretos. Ahí creamos encuentros y discusiones sobre la organización y la estrategia que debemos seguir, y tenemos la regla de no aceptar a más de 100 personas por grupo. Es el modo de tratar de evitar que se filtre información. Y aún así se filtra. No faltan los espías que se cuelan en el grupo para tratar de averiguar nuestras identidades y delatarnos.

P: Entonces es en esos grupos que organizáis las manifestaciones, los puntos de encuentro…

A: En realidad, si soy sincero, no hay mucha organización de las manifestaciones. Surgen de modo espontáneo en ciertas zonas donde suele reunirse la gente en momentos concretos del día, sobre todo a las horas de los rezos, y más ahora en Ramadán… Aunque te aseguro que se pierde el matiz religioso, ahí te encuentras musulmanes, cristianos y gente que no se identifica en absoluto con la religión. Las mezquitas funcionan como punto de encuentro porque es difícil para el régimen impedir que la gente acuda a rezar, es algo que no pueden simplemente prohibir en un país de mayoría islámica. Aunque cada vez más lo intentan. Esta mañana mismo hicieron un toque de queda a la hora del rezo de la mañana y aprovecharon esas horas para detener a cientos de personas en Damasco.

P: ¿Qué trabajo hacéis sobre el terreno, una vez dentro de las manifestaciones?

A: Intentamos atraer a la mayor cantidad de gente posible y mostrar lo que sucede a través de Twitter, grabamos todo el material que podemos con nuestros móviles, incluyendo fechas, lugares… Hacemos trabajo de documentación, de recoger evidencias para que los medios puedan compartir ese material como fuente fiable. Cada vez nos esforzamos más en que no se vean las caras de los que aparecen en los vídeos. Grabamos desde atrás y cuando en el vídeo se ve alguna cara tratamos de borrarla después, al editarlo.

P: Te arriesgas mucho, Alexander. ¿Has sufrido amenazas?

A: Las sufro a diario, recibo mensajes como “Averiguaremos quién eres, y entonces verás”. Sé que están haciendo todo lo posible por descubrir mi identidad y ya han compartido mi página en la televisión nacional, diciendo que soy espía, israelí y homosexual. En realidad ya estuve detenido unos días, y me torturaron, aunque menos que a otros… De ahí surgió la idea de crear esta identidad falsa e intentar trabajar lo máximo posible desde este perfil, compartir todo lo que pueda con los medios… y procurar que Alexander se haga lo suficientemente conocido como para que sirva para protegerme. Porque sí, me arriesgo mucho.

P: ¿Qué pedís a los que estamos fuera? ¿Qué tipo de apoyo os gustaría recibir?

A: Lo más importante es la difusión de lo que está sucediendo. Tenemos mucho material, cientos, miles de historias, tanto que los medios no pueden recoger todo lo que se genera. Hay quien dice que Aljazeera exagera lo que está sucediendo en Siria… Pues Aljazeera no publica ni la cuarta parte del material que les enviamos, de tantas cosas que suceden a diario. Así que todo lo que se pueda difundir son historias que no quedan en el olvido y nos ayudan a mostrar cómo es realmente este régimen y la resistencia pacífica de los ciudadanos sirios. Estoy muy orgulloso de ser sirio en estos momentos.


En este vídeo que ha compartido Alexander se ve el interior de la casa de la primera mártir del barrio de Duma, en Damasco, durante las manifestaciones del viernes 12 de agosto, bautizado como “Viernes de No nos postraremos”. Los intentos de los manifestantes de evitar las fuerzas de seguridad y sus cámaras, moviéndose de una parte a otra de la ciudad, alteraron a las fuerzas de seguridad tanto que terminaron perdiendo los nervios y disparándose entre ellos al confundirse con los manifestantes (el personal de seguridad no lleva un uniforme único). Estos disparos entre ellos les hicieron ponerse aún más nerviosos y comenzaron a disparar contra peatones que simplemente pasaban por la zona. Utilizaron pistolas y BKCs en las calles Aljalaa y Alkuwatli y junto a las mezquitas Hawwa and Haseeba y terminaron matando a Fatima Adeeb Ali Kareem, que estaba embarazada de tres meses. Un disparo atravesó su ventana y la alcanzó cuando estaba en el interior de su casa, que quedó así:

Este otro vídeo muestra imágenes de las manifestaciones posteriores, en reacción a los crímenes cometidos por el régimen ese día. Más de 20.000 ciudadanos se reunieron en la calle tras el rezo de la tarde (en este vídeo gritan “Irhal, Irhal” (¡Vete!, ¡vete!):

Este otro vídeo muestra a los manifestantes acudir a las casas de los mártires a rendirles homenajes y rezar por ellos:


Fuente de la imagen: Ruba Al-Yamani

Actualización 31 de mayo: Manal Al-Sharif fue liberada hace unas horas, según su abogado Waleed Aboul Khair debido a la presión interna y externa por el caso (la propia Al-Sharif escribió una carta al rey Abdullah y más de 45.000 saudíes firmaron una petición por su liberación). De momento los cargos contra ella se mantienen y las condiciones para su liberación incluyen no conducir y no hacer declaraciones públicas.


En enero de 2011 la activista egipcia Asmaa Mahfouz grabó y subió a Youtube un vídeo en el que pedía la caída de Mubarak y animaba a los egipcios a salir a la calle.  Ese vídeo, que contribuyó a las revueltas que terminaron con la caída del régimen, se ha convertido en un referente de la pérdida del miedo de los ciudadanos árabes y de la participación activa de las mujeres en la propuesta de un cambio para sus países. El 20 de mayo otra mujer, esta vez en Arabia Saudí, se grabó a sí misma conduciendo un coche y animando a otras mujeres a hacer lo mismo. Es Manal Al-Sharif,  lleva arrestada desde el 21 de mayo y desde entonces el movimiento que pide su liberación y apoya su causa no deja de crecer.

Hace más de un año publicamos en Periodismo Humano Ni correr ni conducir, mujeres en Arabia Saudí, en el que tratamos la institucionalización de la discriminación de la mujer en el único país del mundo que prohible a las mujeres conducir. Las mujeres continúan subordinadas a los hombres de acuerdo al Derecho de Familia, que abarca todo lo referente al matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos, la sucesión, la propiedad, la elección del lugar de residencia, la educación y el empleo. La prohibición que impide que las mujeres conduzcan existe desde que se fundó el Estado Saudí en 1932 y desde hace años surgen rumores que apuntan a una modificación. De momento ese cambio no llega, según las autoridades por la presión de los sectores más conservadores del país, lo que ha llevado a cada vez más mujeres a reclamarlo.

Página de facebook en apoyo a Manal Al-Sharif: "Todos somos Manal Al-Sharif"

La bloguera saudí Eman Nafjan explicaba así la situación en su blog:

Desde 2002 todo el mundo me dice que que la prohibición se levantará a final de año. Final de año se convierte en el final del año siguiente, y luego del siguiente, hasta que en algún punto del camino he perdido la esperanza y me he resignado a llevar conmigo a un extraño a mis clases, a mis recados, y a esperar en las puertas de las casas que visito.

En 2008 la escritoria y activista Wajeha al-Huwaider tomó la decisión de conducir por una autopista del país en una fecha señalada, el Día Internacional de la Mujer, como reinvidindicación de su derecho.  Dos años después, en mayo de 2011, la propia Waheja acompañó a la activista por los derechos humanos Manal Al-Sharif mientras ambas se grababan conduciendo y comentando ejemplos de la necesidad de conducir para ser autosuficientes. Manal se pregunta:

Cómo es posible que haya tantas mujeres con títulos universitarios, con doctorados…  y sin embargo no puedan conducir su propio coche

Este vídeo, que lleva más de un millón de visitas en Youtube, es parte de la campaña on line que ha liderado Manal por el derecho a conducir. Una campaña que anima a las mujeres saudíes a salir a conducir el 17 de junio: sólo las que tengan un permiso de conducir obtenido en el extranjero. Pide también que voluntarios enseñen a conducir a otras mujeres mientras esperan un cambio institucional y que los participantes se graben a sí mismos y difundan sus vídeos.

La campaña no se ha detenido con su arresto. Todo lo contrario. La solidaridad con su caso ha provocado lo que parecía imposible hace unos meses. Más mujeres saudíes han seguido el ejemplo de Manal, grabándose conduciendo y compartiéndolo a través de Youtube, con vídeos como los que pueden verse aquí, y se espera que, en reacción a esta detención, muchas mujeres tomen las calles en sus coches el próximo día 17.

Además de su detención, las autoridades del país han cerrado la cuenta de twitter de Manal y su espacio en facebook. Como suele suceder cuando una iniciativa se reprime, la campaña que pide su liberación no deja de crecer a través de las redes sociales, con más de 25.000 seguidores en la página de facebook “Todos somos Manal Al-Sharif” y miles de mensajes y contenidos asociados a #freemanal en twitter:

monakareem Otra mujer #Saudi conduce su coche en apoyoa a #manalalshareef en Riyadh http://t.co/oZ21joq (via @khulouds) #freemanal #Women2Drive

Free__Manal Únete a los 25,092 que apoyan #FreeManal en FB http://on.fb.me/lJbc6U #Women2Drive #Saudi #KSA #Love #WomenRights #News

En un contexto de movilizaciones y cambios en la región, cada vez resulta más llamativa la ausencia de derechos de las mujeres en un país que sigue siendo aliado de las potencias occidentales. Cada año que pasa es más insostenible la discriminación y mayor la repercusión de iniciativas que reivindican la igualdad y que se extienden por los distintos espacios de Internet. El 17 de junio podría ser el día en que se consoliden estas reivindicaciones en un país que, tarde o temprano, tendrá que dejar de ignorar a la mitad de su población.


   

Nawaat, el blog colectivo tunecino independiente que tuvo un papel crucial en la revolución tunecina, está de enhorabuena. No sólo porque recoge este año algunos de los premios más importantes a la defensa de la libertad de expresión sino porque esta semana ha ganado también el e-Content Award (premio al mejor contenido digital en árabe) que se entrega en Bahrein. Y lo ha rechazado.  Una lección de coherencia y solidaridad ciudadana frente a uno de los Estados que más reprime la libertad de expresión.   

La Autoridad e-Government y la Sociedad de la Información de Bahrein organizan estos premios cada año desde 2003, con la colaboración de Naciones Unidas, para promover la creatividad y la innovación. Nawaat ha ganado en la categoría de Inclusión y Participación:   

En esta categoría se premia a los proyectos que apoyan la integración tecnológica de los países menos desarrollados, la reducción de la brecha digital y tecnológica entre comunidades empoderadas y excluídas (como zonas rurales y mujeres).   

Esta es la carta recibida por Nawaat y compartida por uno de sus fundadores Sami Ben Gharbia.   

Carta en la que la Autoridad eGoverement de Bahrein comunica el premio a Nawaat

  Y esta es la respuesta de Ben Gharbia, en nombre del proyecto:

Nawaat rechaza asistir a la inauguración de Bahrain IT Expo 2011 para recibir el premio de mano del Shaikh Mohammed Bin Mubarak Al Khalifa, Primer Ministro y Director del Comité Supremo para las Tecnologías de la Información y la Comunicación. (…) Rechazamos este premio en señal de protesta contra las prácticas de filtrado de Bahrein, el arresto de cientos de blogueros y activistas por los derechos humanos y el cierre arbitrario de cientos de págians y blogs críticos con el gobierno y su familia.

Bahrein destaca hace años por su política de discriminación y represión de la mayoría chií (hablamos de las detenciones de activistas y de la campaña por el bloguero Ali Abdulemam aquí). En el contexto de la Primavera Árabe, como se ha bautizado a las movilizaciones en los distintos países de Oriente Medio y Norte de África, sorprende que desde Bahrein no viesen venir el No. Aunque no son las autoridades del país quienes deciden los premios, sino un jurado compuesto por miembros de la comisión eGovernment y distintos miembros de la Sociedad de la Información,  la respuesta supone un rechazo al patrocinio que ofrece el régimen al evento y a la figura que entrega los premios, el anterior Primer Ministro Mohammed Bin Mubarak Al Khalifa. Astrubal, co-fundador de Nawaat, agradecía el premio a la World Summit Award pero lamentaba el lugar y patrocinio de la celebración.

Me gustaría agradecer de nuevo al Jurado de la WSA  que hayan querido honrar a Nawaat, pero lamento profundamente que la ceremonia de entrega de premios se celebre en un país que no respeta las libertades inherentes al  “eContent”.  

Aunque abundan las diferencias económicas y sociales en el contexto de cada país, el descontento ciudadano en la región tiene muchos rasgos y raíces comunes, y entre todos destacan los regímenes autoritarios que desde hace años, o décadas, oprimen a la población. Bahrein ha premiado uno de los proyectos que más ha hecho para empoderar a los ciudadanos y visibilizar los abusos y el descontento social y político en el Norte de África.

Esta solidaridad de los tunecinos con los bahreiníes es una muestra de las redes que se han ido tejiendo desde hace años entre ciudadanos de distintos países de la región a través de proyectos como Global Voices Online, con cientos de blogueros que intercambian información y experiencias, difunden contenidos, traducen y trabajan unos sobre textos de otros y organizan campañas comunes, construyendo una fuerte comunidad global que no deja de crecer. Unas redes ciudadanas que han tenido mucho que ver con las movilizaciones de los últimos meses y que plantean una alternativa a los discursos e intereses cambiantes de los gobiernos.


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Manifestación a favor de las revueltas en Libia celebrada en Washington (Collin David Anderson / Flickr)

La sanguinaria represión de las manifestaciones en Libia desde el 17 de febrero hace palidecer la del resto de gobiernos de la región. Los médicos hablan de más de 500 muertos y miles de heridos, pero cuesta seguir las cifras. Es la respuesta a las protestas ciudadanas que reclaman el fin de una dictadura de 42 años. Muammar Gaddafi, el Presidente que gobierna el país desde hace más de cuatro décadas, ha tenido tiempo de ver cómo caían sus vecinos y preparar su propia guerra contra cualquier forma de oposición a sus políticas.

Entre las medidas que ha tomado el régimen para sofocar las revueltas está la contratación de mercenarios de países del África subsahariana, a los que paga para cargar contra los manifestantes. Estos comandos disparan indiscriminadamente contra civiles, según testigos de las protestas.

Las revueltas no son nuevas en Libia, que ya en 2006 vivió un levantamiento en Benghazi, la segunda ciudad más grande del país, donde hoy se manifiestan de nuevo contra el régimen. Las autoridades declararon entonces el toque de queda y enviaron al ejército a reprimir las protestas, que terminaron con decenas de muertos y cientos de detenidos y torturados en las cárceles libias. Casi cinco años después, los hospitales de Benghazi no dan abasto para atender a todos los heridos. Según los médicos de estos hospitales, se acaban también los suministros necesarios.

El Índice de Libertad de Prensa coloca a Libia en el número 160 de una lista de 178 países, organizaciones como Human Rights Watch denuncian la inexistencia de una prensa libre, la censura de organizaciones independientes, la detención y tortura de prisioneros políticos. Sólo en 1996 fueron asesinados en las cárceles libias 1200 presos de conciencia.

Si en Túnez Ben Ali vio cómo sus aliados occidentales le daban la espalda y en Egipto Mubarak recibió también presiones para “escuchar las demandas de su pueblo”, en el caso de Gadafi las reacciones han sido mucho más tibias. ¿Por qué no se reclama una transición democrática también al Presidente libio?

Libia es el tercer mayor exportador de petróleo a Europa, con un 10 por ciento del total. Ejerce también un papel de contención de la inmigración africana hacia Europa (hace unos meses Periodismo Humano lo analizó en el artículo “50 millones para evitar la Europa negra”). Esto le ha ganado el favor de los representantes europeos, algo impensable hace unas décadas. Aunque no todos muestran su buena relación con tanta efusividad como el Presidente italiano Silvio Berlusconi, que decía ayer “no querer molestar al Presidente libio”.

Pero no sólo los países occidentales no están a la altura. El jeque Sadiq Ghariani se preguntaba hoy en Al Jazeera:

Lo que está pasando el Libia es una catástrofe. ¿Dónde está la Liga Árabe, el Consejo de Seguridad de la ONU, la Conferencia Islámica?

El silencio de las instituciones protege a Gadafi, aunque muchos se desmarcan y muestran su apoyo a las reclamaciones de sus ciudadanos. Como el embajador de la Liga Árabe en Libia, que presentó hoy su dimisión ante “los crímenes masivos contra el pueblo libio”. Lo contaba el periodista de Al-Jazeera Abdurahman Warsame en Twitter:

Libya’s Arab League representative resigns from his post in protest of the killing of Libyan civilians #Libya #Feb17

Con apoyos institucionales o sin ellos, los ciudadanos libios, igual que los del resto de la región, han dicho “Basta”:


Con la colaboración de Husein Khzam

Irán es un país que recibe una gran atención mediática. A través de los medios de comunicación conocemos un estado gobernado por un régimen basado en la sharia o ley islámica que reprime con dureza la oposición popular. Sin embargo, junto a Irán existe un Estado de características similares del que apenas escuchamos nada: Arabia Saudí, un país gobernado por una monarquía basada también en la sharia. Ambos países mantienen un duelo por la hegemonía en Oriente Medio a través de la politización de sus diferencias religiosas, pero Occidente sólo concentra su atención y sus denuncias sobre Irán.

Autoridad en Oriente Medio

Ambos países intentan dominar la región extendiendo su ideología, Irán como Estado chií  y Arabia Saudí como Estado sunní, en un enfrentamiento existencial que se renueva cada década. Las raíces históricas de este enfrentamiento provienen del desacuerdo entre los líderes islámicos tras la muerte del Profeta Mohammad, entre quienes reconocían su continuidad a través de sus familiares directos (chiíes) y quienes a su muerte preferían derivar el liderazgo hacia otras autoridades reconocidas (sunníes). De este desacuerdo original nacen dos interpretaciones distintas del Corán, de los dichos del Profeta y de las características del Estado islámico. Los chiíes, salvo algunas excepciones, se mantuvieron en la oposición durante casi toda su historia. Los sunníes eran mayoría y su poder se extendió durante siglos: el califato Omeya, los abbasíes, los otomanos… Estos últimos  dominaron durante 400 años la región de Oriente Medio y el norte de África excepto Irán, que se convirtió en el refugio chií. 1.400 años de enfrentamiento existencial nos llevan al momento actual de guerra fría entre ambos países. Una guerra que tiene su reflejo en todos los conflictos de Oriente Medio y en sus manifestaciones país por país. Veamos algunos:

  • En Líbano: Ambos países se presentan como respaldo de las legítimas aspiraciones de los libaneses.  Arabia Saudí, con su apoyo a la coalición sunní liderada por la familia Hariri, se posiciona como impulsor de la estabilidad y el desarrollo económico de  Líbano en un marco neoliberal respaldado por los poderes occidentales. Irán se autoproclama defensor de la legítima resistencia a la ocupación israelí y los intereses occidentales en el país mediante su apoyo al grupo chií Hezbollah.
  • En Irak: Ambos países desempeñan en Irak un doble juego:  Irán dio su respaldo al gobierno temporal tutelado por Estados Unidos tras la caída de su enemigo durante décadas, Saddam Husein, promoviendo al mismo tiempo atentados que desestabilizan el país. Arabia Saudí facilitó las operaciones militares de su aliado EEUU, proporcionándoles incluso una base militar, sin dejar de apoyar la reacción sunní contra los chiíes que Estados Unidos respalda.
  • En Yemen: En 2009 estalló en el país un conflicto que reabrió las heridas de la guerra civil de los años 90 entre el Norte y el Sur. Irán apoyó al movimiento chií del Norte y Arabia Saudí intervino apoyando al gobierno, que históricamente se ha apropiado de los recursos del Sur. La presencia en este país en enormemente estratégica por ser la única vía al Mar Rojo.
  • En Palestina: La causa palestina es central en Oriente Medio, una ocupación que despierta enormes sensibilidades en la población de los países árabes y puede minar más que cualquier otro aspecto la cuestionada legitimidad de sus gobiernos. Cuando Hamas sufrió el boicot internacional tras ganar las elecciones en 2006, Irán le dio su apoyo como representante legítimo de la lucha contra la ocupación israelí. Arabia Saudí, en un posicionamiento similar al de Egipto, legitima a Fatah y se presenta ante la comunidad internacional como mediador por la paz entre Israel y los palestinos.

Represión y derechos humanos

Las violaciones de derechos humanos y represión de las libertades en Irán son una constante, aunque cobraron protagonismo mediático con el estallido de las protestas populares contra unas elecciones cuestionables que dieron la victoria a Mahmud Ahmadinejad. Amnistía Internacional y Human Rights Watch denuncian la gravedad de la represión en Irán: ejecuciones y torturas por motivos políticos, religiosos o de orientación sexual, lapidaciones, persecución de las minorías, (kurdos, azeríes, balochíes, ahwazíes), que conforman la población del 50 por ciento del país.  Esta represión se ha extendido a Internet, que está en el punto de mira de las autoridades del país, que lanzan campañas con “Ciberejércitos” como los Hackers Islámicos.

En Arabia Saudí no es posible ninguna manifestación pública que no esté alineada con la ideología de las autoridades que gobiernan, una monarquía autoimpuesta que se legitima bajo el paraguas de la religión. Esto lleva al país a una situación de represión institucionalizada e inmovilista que empeoró tras el 11 de septiembre. Aplaudido por Estados Unidos y las potencias occidentales, las autoridades recluyen sin juicio a miles de acusados de terrorismo.  La minoría chií sufre discriminación sistemática en el acceso a la educación, justicia y empleo, según Human Rights Watch. Son habituales las ejecuciones y condenas a prisión de activistas por los derechos humanos, presos de conciencia, homosexuales, y las mujeres sufren una discriminación alarmante que también está institucionalizada (ver Informe de Derechos Humanos de Amnistía Internacional). Con la justificación de proteger los valores islámicos, el Estado persigue cada vez más también las manifestaciones de libertad en Internet, deteniendo a blogueros y ciberactivistas que denuncian los abusos. El Informe de 2008 de Reporteros sin Fronteras situaba a Arabia Saudí como uno de los países más represivos para la libertad de prensa (en el puesto 161 de 173) y el Informe de este año lo coloca entre los principales “enemigos de Internet”. El recelo de las autoridades saudíes hacia el potencial subversivo de medios como Twitter o Youtube merece que le dediquemos otro post.

La complicidad occidental respecto a Arabia Saudí es alarmante. Hay un silencio casi absoluto hacia los abusos de este Estado con quien se establecen todo tipo de lazos comerciales, políticos y diplomáticos por el hecho de que mantiene una posición de apoyo oficial de las decisiones estadounidenses. En España son conocidos los derroches y caprichos del Rey Fahd durante sus vacaciones en Marbella, donde lo visitaban en su mansión personalidades como el Rey Juan Carlos. Irán, entre tanto, es unánimemente denunciado y sufre presiones políticas, económicas y diplomáticas por unas violaciones de las libertades que nos alarman, pero nos dejan indiferentes si vienen del país vecino. En 2009 Irán vivía lo que los medios occidentales celebraron como la “revolución iraní en twitter”, el comienzo de una nueva era de resistencia civil a través de las redes sociales. Por esas mismas fechas Arabia Saudí bloqueaba el acceso a Twitter a activistas saudíes por los derechos humanos.

Otras fuentes no mencionadas en el post: Katib, Global Voices Online, Maktoob Business, Al Islam, CNN (versión árabe).