Alianzas

Un coche blindado a la entrada del colegio electoral de Ibn Tamim, 28 de noviembre. Imagen de Mohamed Gamal Eldin

Este domingo se celebraron en Egipto unas elecciones al Parlamento marcadas por la  violencia y las acusaciones de fraude. Más allá de los cuestionables resultados, dominados por el Partido Nacional Democrático, que gobierna desde hace casi 60 años, las elecciones egipcias están suponiendo un gran ejemplo de periodismo ciudadano, con una intensa cobertura a través de Internet y medios sociales.

Desde el Gobierno de Hosni Mubarak, que con 82 años es el segundo presidente que durante más tiempo ha ocupado el cargo, se desmienten las acusaciones de que las elecciones han sido amañadas. Mubarak y su mujer depositaban su voto a primera hora rodeados de cámaras en Heliópolis y el Secretario General del Partido, Safwat El-Sherif afirmaba que las elecciones “son una celebración de la democracia en Egipto.” Las autoridades, sin embargo, han rechazado la observación internacional del proceso, que según ellas atenta contra de la soberanía del país.

Según Mohammad ElGohary, ingeniero egipcio y miembro de la comunidad internacional de blogueros Global Voices, el Gobierno amaña las elecciones desde hace años utilizando diferentes estrategias:

En las poblaciones rurales más aisladas es común que llenen las urnas de papeletas a favor del NDP antes de que abran los colegios. En las ciudades buscan entornos deprimidos donde puedan comprar votos con bolsas de comida o cantidades de dinero.

Desde primera hora del domingo el diario Ahram, uno de los de mayor tirada del país, incluye en su edición online un seguimiento minuto a minuto de las elecciones y de los cientos de incidentes registrados en los distintos colegios electorales. Estos son algunos:

  • El asesinato del hermano de un candidato independiente en Mansoura, Musheer El-Gendi
  • El asesinato del hijo de un candidato independiente mientras pegaba posters de su padre en El Cairo
  • La detención y el acoso a varios periodistas que cubrían las elecciones
  • El bloqueo de ocho páginas web en el país, entre ellos la de la Hermandad Musulmana
  • Bloqueo del acceso de corresponsales extranjeros a puntos de voto estratégicos, como El Arish
  • Acoso a partidarios de la Hermandad Musulmana, a quienes se ha prohibido acceder a los colegios electorales en varias zonas del país
  • 20 libras por voto a quien eligiese al candidato Hesham Khalil del NDP en Sayeda Zeinab

La cobertura de las elecciones también puede seguirse en Twitter, donde la mayoría de usuarios cuestiona el proceso. A través de la etiqueta #egyelections pueden verse miles de mensajes que comentan los incidentes registrados en distintos puntos del país, comparten información sobre las votaciones y consejos sobre acceso a sitios web bloqueados o cómo evitar la manipulación del voto. También los periodistas recurren a Twitter para mantenerse actualizados y compartir la última hora de un proceso electoral al que se les restringe el acceso.

También se pueden ver las votaciones y casos de supuestos fraudes a través de los vídeos grabados por ciudadanos en distintos puntos del país y publicados en plataformas como Bambuser.

Uno de los vídeos muestra el colegio electoral de Farescor, en Damietta, al norte de Egipto. Los votos que se ven por el suelo son anteriores al momento del comienzo de las elecciones. En las urnas ya se apilaban papeletas marcadas con el sí al NDP horas antes de que entrasen los primeros electores y alguien rompió la urna para demostrarlo.

La cobertura a tiempo real por parte de periodistas y ciudadanos a través de plataformas y redes sociales dan muestra de un gran nivel de participación social en los asuntos que afectan a todos en Egipto. Esta participación también pone de manifiesto la brecha cada vez mayor entre la sociedad civil egipcia y quienes supuestamente los representan.