Alianzas

Siria está de luto. Cientos de personas fueron asesinadas en todo el país el 3 de febrero, más de la mitad en el barrio de Khalidia en Homs, al oeste del país. Las imágenes de las fuerzas de seguridad bombardeando la ciudad con cohetes y proyectiles mortero durante la noche dieron paso a las de la mañana:  edificios derruidos, calles cubiertas de sangre, miles de personas agolpándose en torno a decenas de féretros.  Unas imágenes que no dejaron indiferentes a ciudadanos de todo el mundo, que acudieron a mostrar su solidaridad con en el pueblo sirio en las embajadas sirias de sus país entre la noche del sábado y la mañana del domingo. Kuwait, Cairo, Londres, Berlín, Washington y también Madrid, donde un grupo de activistas sufrimos la represión de la policía española.

Desde medianoche la oposición siria pedía la solidaridad del mundo como única arma contra el régimen. A la llamada acudieron activistas de todos los países, que se concentraron frente a la embajada siria en unos casos y llegaron a asaltarla en otros. El caso más dramático, el de Egipto, donde decenas de activistas que se adentraron en la embajada fueron recibidos a tiros. Lo contaba en directo Alexander Page, que pedía ayuda mientras grababa, en una impresionante cobertura:

En Madrid nos concentramos ante la embajada en Plaza Platerías Martínez unas 15 personas, en una de las noches más frías del año. Costaba incluso teclear en el móvil para compartir algún mensaje mientras decidíamos si hacer una foto sosteniendo un cartel o una bandera para enviar nuestra solidaridad a Siria. Eran las 4 de la mañana y llevábamos allí una media hora cuando vimos llegar unos 10 coches y furgonetas de policía, de los que empezaron a bajarse uno tras otro decenas de policías. Pude contar unos 50. “Mira el brazalete, son Geos”, me dijo un compañero.

Nos apartamos para dejarles paso. Imaginé que debía de había ocurrido algo grave y ni por un momento pensé que pudiera estar relacionado con nuestra presencia allí. Hasta que vi que corrían tras un compañero, que caía al suelo mientras unos 15 policías lo sostenían, lo golpeaban y le daban puntapiés. Comencé a grabar en directo y en ese momento, al verme sostener el móvil, un policía corrió hacia mí, me empujó contra la pared y me retorció el brazo para inmovilizarme mientras la única mujer policía del grupo me arrancaba el móvil y buscaba la forma de apagarlo. Entretanto, al otro lado de la acera, un compañero que se acercaba en ese momento a la concentración pudo grabar un vídeo en el que puede apreciarse al grupo de policías en el momento en que golpeaban a quien estaba en el suelo:

Mi aplicación de cobertura en directo no se apagó y continuó grabándose el sonido cuando me devolvieron el móvil y lo guardé en el bolsillo. Se oyen de fondo las sirenas de policía y el modo en que me piden la documentación y que apague el teléfono. También su respuesta cuando les pido si pueden devolverme el DNI: “¿Qué crees, que te lo vamos a robar?”

El compañero al que golpearon, que ha pedido que no publiquemos su nombre, tiene hoy la cara amoratada y una ceja abierta. Después de recibir los golpes se lo llevaron a pasar la noche a comisaría. Tiene 19 años y es un manifestante pacífico, uno de tantos en solidaridad con el pueblo sirio ante la masacre que sufre. En el contexto de esa masacre, que todavía no recibe la condena unánime de la comunidad internacional (Rusia y China han vetado de nuevo una resolución contra el régimen sirio) poco más pueden hacer los ciudadanos que expresar su solidaridad públicamente.

El modo en que la Policía se abalanzó sobre nosotros mostraba que venían preparados para mucho más. Quizás para un asalto a la embajada, como sucedió en otros países. Había luz dentro de la embajada, así que no es improbable que hubiesen llamado a la Policía para alertarla de un ataque que nuestro grupo ni realizó ni planeaba. No lo sabemos a ciencia cierta porque los intentos de que se respondiese a nuestras dudas sobre por qué se nos trataba de aquel modo fueron contestados con un desabrido “Esto es un chequeo por motivos de seguridad y no tenemos que dar ninguna explicación. Vosotros sabréis lo que ibais a hacer.”

A la indignación por la masacre en Siria se suma ahora la indignación al ver que no sólo el gobierno español no expulsa al embajador sirio en Madrid como medida de aislamiento del régimen (una medida que ha tomado hoy Túnez), sino que se criminaliza a quienes se manifiestan pacíficamente en defensa de los derechos humanos.

El domingo 5 de febrero a las 13.30 se celebrará una nueva concentración en solidaridad con el pueblo sirio frente a la embajada siria en Madrid.


Aliaa Mustafa Tabbaa, frente a la embajada siria en Madrid. Imagen de Phumano.

Aliaa Mustafa Tabbaa lleva desde el 16 de septiembre en huelga de hambre. Se ha instalado frente a la embajada siria en Madrid, adonde ha acudido desde Albacete,  ciudad en la que reside desde que llegó a España con la idea de matricularse en un doctorado en Genética. Cuenta con una silla, agua y suero, ropa de abrigo para la noche y la compañía de los miembros de la comunidad hispano-siria que se turnan para no dejarla sola. Dice que no tiene miedo a volver a su país pero que cree que es más útil aquí. Como tantos sirios dentro y fuera del país, está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias en su reclamación de libertad y justicia para su pueblo.

Pregunta: ¿Por qué estás aquí, Aliaa?

Aliaa Mustafa Tabbaa: Porque la situación no hace más que empeorar en Siria, y mientras la represión es cada vez mayor la presión mediática e internacional parece disminuir. Miles de muertos, muchos más de los que cuentan las cifras oficiales, detenidos, secuestrados, desaparecidos, torturados… daños y pérdidas irreparables. Como siria residente en España se me ocurrió lanzar una llamada de atención para visibilizar lo grave de la situación y para reclamar presión de los gobiernos en general, y del español en concreto. Para que no se abandone a su suerte al pueblo sirio.

Habla con voz muy suave, que contrasta con la firmeza de su tono y de sus palabras. Sonríe mucho y anima con la mano a quien quiera hablar con ella a acercarse.

P: ¿Qué posición crees que debería tomar el gobierno español? ¿Qué le reclamas?

AM: Que no legitime a un régimen genocida. Que adopte una posición de condena firme. Que llame a consultas al embajador en Madrid y que utilice todas las medidas diplomáticas y económicas a su alcance para presionar al régimen sirio.

P: ¿Crees que España espera un consenso de la Unión Europea para no dar el paso sin el apoyo del resto de países?

AM: Creo que ante las violaciones de derechos humanos que está sufriendo el pueblo sirio no debería hacer falta esperar a ser siempre los últimos en condenar y actuar al respecto. Los representantes que apoyan los derechos humanos y la justicia dentro de sus fronteras pero no se atreven a romper lazos con un régimen que es una vergüenza para cualquier persona o institución que crea en la justicia no son consecuentes ni tiene credibilidad. Ni siquiera asistieron al entierro de Ghiyath Matar. Allí estaban el embajador estadounidense, el francés, pero el español… No, el español no se acercó por allí.

Aliaa se emociona al mencionar a  Ghiyath Matar. Su muerte ha sido un golpe especialmente duro para todos los sirios que creen en la lucha pacífica contra el régimen. Ghyath era uno de los abanderados de la no violencia y se le conocía por gritar “¡Pacífica!, ¡Pacífica!” en las manifestaciones del municipio de Daraya, en Damasco, y por ofrecer rosas y agua a los soldados invitándolos a apoyar la causa del pueblo. El 6 de septiembre fue detenido y cuatro días después su familia recibió su cuerpo, con señales de haber sido torturado hasta la muerte. Su pérdida ha causado conmoción dentro y fuera del país y lo ha elevado a símbolo de la revolución siria.

P: ¿Crees que la comunidad internacional espera a que la oposición en Siria esté bien articulada para poder actuar?

A.M: Sabes, eso me molesta particularmente. Los sirios llevan 40 años de represión, 40 años de asfixia en los que cualquier forma de expresión libre estaba prohibida y castigada, y ahora se pretende que en unos meses tengan articulada una perfecta alternativa política. Mientras llevan a cabo su revuelta no violenta y luchan sin armas contra un régimen genocida, se pretende también que gestionen y tengan a punto la solución política. Es un proceso de largo recorrido y no es realista reclamar tanto a un pueblo que se está desangrando por ser libre.

P: ¿Hasta cuándo te mantendrás en huelga, Aliaa?

P: Mientras me duren las fuerzas y pueda llamar la atención sobre las terribles pérdidas que estamos sufriendo los sirios, aquí seguiré.


Fuente: Democracia Real Ya en Twitter

Cientos de personas se reunieron el domingo 24 de julio en Sol en solidaridad con el pueblo sirio y en protesta por el aumento de la represión contra civiles desarmados. Alrededor de 2000 personas han sido asesinadas y hay miles de heridos y detenidos en el país desde que los sirios comenzaron a salir a la calle en marzo. La comunidad hispano-siria, igual que el pueblo sirio, ha roto la barrera que hasta hace pocos meses existía en torno a todo lo relacionado con el régimen que gobierna desde hace 40 años y ha reunido a personas, la mayoría españoles y sirios, en apoyo a las reivindicaciones ciudadanas.

La concentración comenzó a las 12.00 en Sol, donde se preparaba también la última marcha del 15 M, con el lema “Sol renace”. Personas de ciudades como Valencia, Zaragoza, Barcelona o Granada fueron llegando para la macromanifestación convocada por la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio, que se creó recientemente en España con el objetivo de defender los derechos humanos en Siria.  Desde primera hora se oían cánticos de “Viva la lucha del pueblo sirio”, “Siria unida jamás será vencida”, y “El pueblo quiere la caída del régimen”. Este último, en su versión en árabe, ha sido el lema más coreado en todas las manifestaciones ciudadanas en los distintos países de Oriente Medio.

Imagen: Mara Stacca

Desde Sol la concentración avanzó hacia el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde se reclamó al Gobierno español un posicionamiento claro en la defensa de los derechos humanos y una condena firme al régimen sirio. “¿Dónde estás, Trinidad, cuando matan sin piedad?” fue la frase que más repitieron los manifestantes. También se pidió la retirada del embajador español en Siria y la expulsión del embajador sirio en Madrid. El resto de reivincidaciones de los manifestantes se puede leer en el Comunicado de la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio.

Del Ministerio la marcha avanzó hacia la embajada siria, donde los manifestantes entonaron lo que ya se ha convertido en un himno para los sirios: la canción “Yallah, Irhal Ya Bashar” (“Venga, vete, Bashar”), que con letras irónicas y a ritmo de música popular siria anima al Presidente y a todo el partido del Baath a abandonar el gobierno y el país. Esta canción cobró todavía un mayor simbolismo después de que quien la cantaba en las primeras manifestaciones, Ibrahim Qashush, fuese asesinado por agentes del régimen en represalia. Qashush se ha convertido,  junto con el niño de 13 años Hamza ElKhatib, en símbolo de la lucha por la libertad en Siria.

Manifestación en Hama. Junio 2011

La manifestación tuvo una amplia repercusión online, con cientos de mensajes asociados, entre otras, a la etiqueta #spainwithsyria. Desde Democracia Real Ya se hicieron eco de la convocatoria, con mensajes como estos en Twitter:

Los vídeos de la manifestación, que emitimos en directo desde Periodismo Humano, pueden verse aquí.


Manifestación en apoyo al pueblo sirio. Madrid 26 de junio 2011

El domingo se celebró en Madrid una manifestación en apoyo al pueblo sirio. Se pedía el fin de la represión de unas manifestaciones que, en plena Primavera Árabe, sacuden toda la región y que han llegado, salvando todas las distancias, a Europa. La manifestación, convocada por la Coordinadora Estatal de Apoyo al Pueblo Sirio, fue un éxito, con cientos de personas de otras ciudades de España, como Valencia y Granada, acudiendo en autobuses especiales para sumar apoyos. La convocatoria fue también un éxito en la Red, con cientos de mensajes compartidos principalmente a través de Facebook y Twitter.

En este enlace, que recoge sólo los primeros 500, puede seguirse la conversación generada en torno a la manifestación en Twitter, con más de 100 redifusiones de este mensaje en concreto:

Desde Periodismo Humano emitimos en streaming distintos momentos del encuentro en Sol, la marcha hacia el Ministerio de Exteriores y finalmente frente a la embajada siria. En este vídeo se ve a los manifestantes caminando hacia el Ministerio mientras cantaban “Siria, sangrando, y el mundo mirando”, “Dónde estás, Trinidad, cuándo matan sin piedad” y “Uno, y sólo uno. El pueblo sirio es uno” (en respuesta al fantasma del sectarismo en el que el régimen se escuda para legitimarse en el poder).

También a través de Facebook se compartió la convocatoria, que derivó en algunos casos en una polémica que me gustaría compartir porque me parece reveladora del carácter de las movilizaciones que estamos viviendo. Concretamente en la página de facebook de Democracia Real Ya, que no convocaba ni se sumó como plataforma a la manifestación y se limitó a compartir la información que les facilitamos. Se produjo a partir de ese post una discusión sobre si anunciar una manifestación en apoyo al pueblo sirio era o no adecuado desde ese espacio, sumando más de 1000 comentarios y reacciones en torno a este debate. Parece que la información sobre la manifestación por Siria molestó a algunos usuarios y comenzaron a surgir comentarios como este, que apuntan a la necesidad de “centrarse en lo nuestro” para avanzar en el movimiento ciudadano del 15m:

Algunos usuarios llegaron incluso a pedir, y más adelante a exigir, que se borrase el post.

Muchos otros usuarios respondieron apelando a la solidaridad entre ciudadanos y al carácter global de las movilizaciones:

Es fácil comprender que a muchos ciudadanos que han partipado en las movilizaciones desde el 15 de mayo, las acampadas, las comisiones y reuniones en los barrios, les preocupe la dispersión del movimiento. La preocupación por la descentralización que es inherente al 15m,  la necesidad de aunar fuerzas en torno a unos objetivos concretos, las expectativas puestas y el deseo de verlas cuajar cuanto antes, son legítimas y evidentes para cualquiera que haya vivido el proceso de cerca. Pero ¿implica eso que se reuncie al carácter global del movimiento?

El contexto español es muy distinto al de los países de Oriente Medio y Norte de África, donde los ciudadanos viven desde hace décadas oprimidos por dictaduras que parecían hasta hace poco inamovibles. Las demandas de los ciudadanos españoles, y también las del resto de europeos, no son fácilmente resumibles en una frase como lo eran en Túnez: “Queremos la caída de Ben Ali”, o en Egipto: “Queremos la caída de Mubarak”, pero cuesta imaginar que las reivindicaciones de los ciudadanos árabes, sus demandas y el modo de plantearlas, no hayan influido en lo que se está viviendo ahora en Europa. Los paralelismos van desde la estética de las movilizaciones en las plazas hasta la organización en asambleas y comisiones. También en los modos de organización y comunicación en red y el uso de Internet y las distintas herramientas digitales para el trazado y el seguimiento de las movilizaciones y la construcción de una narrativa ciudadana.

Puerta del Sol. Julio Albarrán

Plaza Tahrir

Los

pueblos árabes, con sus contextos represivos, son cuando menos una inspiración, que ha despertado en muchos la convicción de que los cambios son posibles y basta con que los ciudadanos se unan y pongan en común sus demandas para impulsarlos y defenderlos. Son además el origen de lo que se conoce ya como la World Revolution, con cientos de miles de ciudadanos en distintos países del mundo manifestándose inspirados por los españoles, como recoge este mapa:

¿No debe funcionar esa solidaridad en ambas direcciones? ¿Hay alguna incompatibilidad entre atender a problemas y necesidades locales y tener presente también el marco global de demandas pro-democráticas y de participación ciudadana? Los sirios representan ahora el ejemplo extremo de lucha por la libertad y las reivindicaciones ciudanas y dar la espalda a la solidaridad global podría restar fuerza y legitimidad a las movilizaciones en España y en el resto de países.

¿Qué pensáis los lectores de este blog?


Esta semana han visitado España 12 periodistas y blogueros tunecinos. Todos ellos han participado activamente en las movilizaciones en su país y han venido, invitados por la Fundación Carolina, a conocer de cerca la situación española. Durante su viaje visitaron la acampada de Sol en su último día, se reunieron con representantes políticos y charlaron con periodistas y blogueros españoles en el encuentro que organizó La Casa Encendida el 14 de junio. Me gustaría compartir aquí algunas de las ideas que se intercambiaron durante esta conversación.

Lo primero por lo que se interesaron los españoles fue por saber si los tunecinos encontraban paralelismos entre las movilizaciones en España y las que se vivieron en Túnez. Thameur Mekki, del Instituto de Prensa y Ciencias de la Información de Túnez, explicó que había paseado por Sol el domingo y que le había sorprendido encontrar tantos parecidos con lo que vivió en su país:

“En las formas de organización sobre el terreno. En cómo la gente limpiaba lo que se iba ensuciando, en el sistema de comisiones, en las edades de la gente… También en el modo en que se ha utilizado la Red para organizarse y compartir contenidos.”

Tamer nos devolvió la pregunta, quiso saber si los españoles opinábamos lo mismo: ¿Veíamos en Túnez una inspiración? Esta fue mi aportación:

Ha sido una inspiración saber que lo que parecía más inamovibles se podía cambiar. Que para cambiarlas no hace falta más que un grupo de personas decididas hacerlo, como hicieron los tunecinos y como hicieron los 40 primeros de Sol. Salvando las diferencias, que son muchas, entre regímenes represivos y estados democráticos, el ejemplo tunecino y el egipcio ayudaron a mucha gente a despertar y a cuestionar sus propios sistemas.

Olga Rodríguez, de Periodismo Humano, preguntó entonces por el factor económico y hasta qué punto había influido en las movilizaciones. Varios de los compañeros tunecinos explicaron el contexto económico: los desequilibrios entre las inversiones en la costa y el interior del país que se habían heredado de la época de Bourghiba y que habían aumentado con Ben Ali, la injusta distribución de la riqueza y las enormes brechas económicas, las prácticas mafiosas de la familia del regimen… Pero sobre todo, y en esto incidieron varios de los tunecinos:

“Lo realmente desencadenante de la revolución fue la reacción ante el desprecio. El desprecio que sentía ese sistema por su gente, a la que consideraba súbditos. El pueblo salió para reclamar su dignidad, para dejar de ser tratados como súbditos.”

En eso coincidieron los periodistas españoles que conocen la región. Trinidad Deiros, de Público, contó su experiencia en la cobertura de Túnez y lamentó que la reacción de la mayoría de los medios ante las movilizaciones hubiese sido lenta. Miguel Ángel Medina, de El País, añadió que también en España los medios tardaron en reaccionar a la hora de cubrir el movimiento 15M. “En el caso de Túnez no es sorprendente teniendo en cuenta que Ben Ali era el gran amigo de Europa”, fue la reacción tunecina, y la conversación derivó durante unos minutos hacia si las agendas políticas condicionan o no lo que los medios consideran noticia.

El moderador del encuentro, José Antonio Gallego, de AERCO, preguntó entonces por el papel de las mujeres en las reivindicaciones tunecinas y si las movilizaciones llevarían a una mayor igualdad… Y surgió la tensión que suele surgir en torno a este tema en este tipo de encuentros. El primero en reaccionar fue Yassin Ayari, ingeniero informático y uno de los activistas más reconocidos por su trabajo durante años antes de la caída de Ben Ali:

“La desigualdad entre hombres y mujeres en Túnez es una fantasía occidental. Hombres y mujeres hemos salido juntos a reclamar lo mismo frente a un régimen tirano.”

Esta reacción hizo que varios de los periodistas españoles, entre ellos Millán Berzosa,  de Ideas4All, pidiesen específicamente a las mujeres del encuentro que dijesen qué opinaban ellas. Lo hicieron, y coincidieron con Ayari:

Sabrine Mourou, periodista de El Fajr, ligado al movimiento islamista Ennahda, explicó cómo antes de la revolución no podía caminar tranquila en espacios públicos llevando el velo islámico, y que desde que cayó el gobierno existe libertad para llevarlo o no. Policías de Ben Ali llegaron a golpearla durante las protestas, y ella asegura que lo hicieron con más dureza en represalia por elegir llevar el velo. Eran los métodos de un régimen que se legitimaba a través de una represión de las manifestaciones religiosas islámicas que le hizo ganarse muchas amistades entre las potencias occidentales.

La conversación se enredó en torno a este tema. Quizás habría sido más útil identificar retos comunes, experiencias en la organización y comunicación de las movilizaciones y formas de trabajo para el futuro. Pero las reivindicaciones de las mujeres árabes interesan en los países occidentales y su mediatización cansa a los propios árabes. Según mi experiencia, tanto a ellos como a ellas. Más reacciones:

Miriam Dabi, de La Presse:

“Somos un equipo, somos activistas. Ni hombres ni mujeres, simplemente activistas.”

Narjes Torchani, de Radio Kalima:

“Salimos juntos a la calle porque todos éramos víctimas de la represión, no porque nuestros problemas como mujeres fuesen otros.”

Iyed Dahmani, de El Mawqif:

“Ben Ali instrumentalizó, y muy bien, esa obsesión occidental con la situación de la mujer en el mundo árabe para legitimarse y para aumentar la represión, sobre todo contra los islamistas.

Olga Rodríguez:

“Todos estamos a favor de la igualdad, pero demasiado a menudo se utiliza este tema para justificar ataques y neocolonialismos.”

Es cierto que, en cuestión de igualdad de derechos y oportunidades, la situación de las mujeres en Túnez es la mejor de toda la región y que no es comparable  con los graves abusos que sufren en países como Arabia Saudí, donde las mujeres tienen prohibido incluso conducir, aunque a menudo no se maticen las diferencias entre los distintos contextos de estos países. El régimen de Ben Ali supo instrumentalizar esa atención occidental a las reivindicaciones de las mujeres para legitimarse y justificar su represión de la población, y este es un tema delicado y sensible para los tunecinos, algo que todos pudimos entender mejor en el encuentro.

Terminamos proponiendo un grupo de trabajo en el que blogueros y periodistas tunecinos y españoles podamos seguir poniendo en común ideas y experiencias. Establecer vínculos entre sociedades civiles del norte y del sur del Mediterráneo podría ser muy útil para romper las barreras físicas y las imágenes mediatizadas que todos, en mayor o menor medida, tenemos de los otros. Encuentros como este ayudan a enfrentarnos a esas imágenes y cuestionarlas y ahora, con las herramientas que proporciona Internet, podemos seguir conociéndonos sin necesidad de intermediarios.

Estos fueron los asistentes al encuentro, que iremos recopilando también en una lista de Twitter:

  • Atrous Essia – As-Sabah
  • Chiara Cabrera – La Casa Encendida
  • Iyed Dahmani – El Mawqif
  • José Antonio Gallego – AERCO
  • Khaled Aouij – Tunivisions
  • Leila Nachawati  – Periodismo Humano
  • Marouan Zbidi – Attariq Aljadid
  • Miguel Ángel Medina – El País
  • Millán Berzosa- Ideas4all
  • Miriam Dabi – Radio Kalima
  • Narjes Torchani – La Presse
  • Olga Rodríguez – Periodismo Humano
  • Paloma Llaneza – Razona Legaltech
  • Sabrine Mourou – El Fajr
  • Sofiane Chourabi – Premio periodismo Omar Ourtilane
  • Thameur Mekki – Instituto de Prensa y Ciencias de la Información de Túnez
  • Trinidad Deiros – Público
  • Yassine Ayari – Ingeniero informático, activista contra la censura
  • Welid Naffati – Tekiano

La comisión de comunicación charla junto a la Puerta del Sol. Madrid, 19 de mayo. Imagen de Julio Albarrán

Los gobiernos represivos que han gobernado Oriente Medio y Norte de África durante décadas no son comparables a los de los países europeos, pero muchos de los desafíos y amenazas a las que se enfrentan los tunecinos, egipcios o libios son globales y afectan a las sociedades civiles en su conjunto. En medio de una fuerte crisis económica y con más de cien imputados por corrupción presentándose a las elecciones del 22 de mayo, los españoles han tomado los espacios públicos, en la calle y en Internet, en protesta ante un sistema político por el que muchos no se sienten representados.

La inspiración egipcia y tunecina no ha pasado desapercibida y los medios se han llenado de titulares como el de The Atlantic Wire del 18 de mayo: ¿Ha llegado la Primavera Árabe a España? Vídeos como este, compartido por Periodismo Humano, que han ocupado portadas de todo el mundo, recuerdan a las vistas aéreas de la plaza Tahrir en El Cairo y han activado las comparaciones con las movilizaciones de Oriente Medio y Norte de África.

Las movilizaciones en los distintos países tiene en común una brecha cada vez mayor entre la clase política y el resto de los ciudadanos. Las declaraciones de la Junta Electoral de Madrid al prohibir las acampadas son una muestra más de esta desconexión:

“No existen razones serias o especiales para la convocatoria urgente de manifestaciones masivas, que podrían afectar a la carrera electoral y a la capacidad de los ciudadanos de elegir libremente a sus candidatos”

Declaraciones como estas han servido para avivar las protestas, con ciudadanos organizándose en las calles de toda España e inundando las distintas plataformas y espacios de Internet con convocatorias y actualizaciones de las movilizaciones. Las etiquetas asociadas a las acampadas aparecen, desaparecen, resurgen, cambian, se multiplican por ciudad y país: #15m, #15mani,democraciarealya, #acampadasol, #nonosvamos, #notenemosmiedo, #juntaelectoralfacts, #esunaopcion, #tomalaplaza, #pijamabloc, #acampadavalencia, #acampadalgño, #acampadabcn… adquiriendo una dimensión global con las cada vez más presentes #yeswecamp, #globalcamp, #spanishrevolution y con convocatorias de solidaridad con España en ciudades como Londres, Buenos Aires, Jerusalén o Vietnam. Una inundación de  contenidos, convocatorias y etiquetas que, irónicamente, hace que sea cada vez más difícil etiquetar este movimento ciudadano y descentralizado:

@LaKylaB: Cuántos decían que no era posible un cambio? Cuántos creían que siempre viviríamos así?Cuántos? . Esto es solo el comienzo. #acampadabcn

@Anon_Leakspin: Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas.  Gandhi #acampadasol #spanishrevolution”

Una manifestante sostiene un portátil con la dirección del streaming (emisión en directo) desde Sol. Madrid, 19 de mayo. Imagen de Julio Albarrán

Las herramientas digitales no sólo se utilizan para organizar y compartir imágenes y vídeos de las acampadas, sino para trabajar de forma colaborativa, poniendo en común ideas e iniciativas. Se ha abierto una Wiki donde los usuarios comparten información y materiales, se redactan y envían peticiones urgentes para reclamar que no se censuren las manifestaciones, y abogados como Javier de la Cueva y David Bravo comparten información legal sobre el derecho de asociación y reunión.  Este post fue publicado de forma simultánea el 19 de mayo por activistas del movimiento “No les Votes”: #nolesvotes: por un voto responsable”:

Colaboración distribuida. Te invitamos a copiar este texto y construir páginas de enlaces que referencien todos los sitios que dan apoyo a la iniciativa. De igual modo, invitamos a los demás colectivos que comparten nuestra propuesta a que lleven a cabo acciones similares. La fuerza de la red reside en la distribución y colaboración entre sus nodos.

Esta organización en los espacios físicos, a través de comisiones de limpieza, alimentación, comunicación, legal, con voluntarios ofreciéndose para traducciones y tareas de todo tipo, sumada al trabajo colaborativo y la cobertura ciudadana a través de herramientas digitales, desafía la idea de que al  movimiento le falta estructura. Ocupando los espacios públicos, tanto en la calle como en la Red, los ciudadanos se han inspirado en un movimiento global para reaccionar a un sistema político que no satisface sus necesidades y demandas. El viernes 20 de mayo se ha convocado a medianoche un “grito mudo y colectivo” que paralizará la Puerta del Sol. Podría ser la metáfora perfecta de esa incomunicación entre los ciudadanos y sus representantes.


Llevamos semanas oyendo hablar de Najwa, la adolescente madrileña de origen marroquí a la que su colegio ha obligado a quitarse el hiyab o velo islámico o a abandonar el centro. En todo este tiempo hemos oído hablar al padre de Najwa, a su abogado, al director de colegio, a los profesores, a representantes de la Junta Islámica, de la Federación Española de Entidades Religiosas, a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, al Ministro de Educación. A quien apenas se ha oído es a la propia Najwa. Según quienes la conocen, sufre una depresión por haber tenido que abandonar su entorno y a sus amigos, y es fácil imaginar lo traumático que puede resultar ser el centro de semejante debate nacional. Aspectos tan decisivos en una sociedad como el laicismo, la simbología religiosa y cultural en la educación, la integración de diferentes religiones en un país de acogida están recayendo sobre sus hombros, asociándose con su nombre y su pañuelo. Como si el debate no hubiese sido necesario hasta ahora.

Mis primas Nur y Salam, con dos amigas

Me gustaría oír qué opina ella sin la intermediación de otros. Qué significa para ella esta prenda de vestir que la ha convertido en un personaje mediático y cómo está viviendo este cambio en su vida. No conozco a Najwa ni sé si quiere hablar con los medios pero conozco a otras adolescentes musulmanas que podrían encontrarse en la misma situación y que desde luego no cederían a la presión por dura que resultase.

He charlado sobre todo esto con mis primas Nur y Salam, dos adolescentes valencianas hijas de padre y madre sirios. Han nacido en España pero pasan los veranos en Damasco. Van al colegio en Valencia, desde los 14 años con hiyab. He comprobado que están muy sensibilizadas sobre el tema, son muy conscientes de que les atañe y estaban deseando hablar sobre ello. Nur tiene 17 años y Salam 15.

Leila: ¿Cómo estáis viviendo el caso de Najwa? ¿Lo seguís?

Salam: Sí, hemos oído mucho sobre el tema, y en casa lo hablamos bastante.

Leila: ¿Y en el colegio? ¿Se habla de esto, os comentan algo?

Nur: Yo creo que todos conocen el caso pero a nosotras casi no nos preguntan. Nuestras amigas sí. Dicen que no les parece justo que echen a alguien por ir vestida como le dé la gana.

Leila: ¿Y vosotras qué opináis?

Salam: Que no es justo que obliguen a nadie a vestirse de una manera concreta. Nuestras compañeras van cada una de una forma, y nosotras las respetamos, y ellas a nosotras también. Si otras quieren ir destapadas, ¿por qué no podemos ir nosotras tapadas?

Leila: ¿Os sentís diferentes? ¿Os mira raro la gente?

Salam: En la calle nos miran todo el tiempo. En el colegio ya se han acostumbrado, porque hemos crecido ahí y ya no llamamos la atención.

Nur: Mis amigas lo ven como algo normal.

Leila: ¿Son españolas vuestras amigas?

Salam: Las del colegio sí. En mi colegio sólo hay 4 que llevan hiyab, cada una en un curso, en mi clase sólo yo.

Leila: ¿Y salís juntas? ¿O os veis sólo en el colegio?

Salam: A veces salgo con mis amigas del colegio, pero no mucho.

Leila: Cuando van a la playa, por ejemplo, ¿os invitan? ¿Vais con ellas?

Salam: Ellas nos invitan siempre, actúan con normalidad, como si el velo no fuese un impedimiento para nada. Nos invitan a hacer las mismas cosas que hacen ellas, pero nosotras a veces decimos que no.

Te escuchan y te respetan, pero no te entienden realmente

Nur: También tenemos otras amigas de la mezquita. Quedamos con ellas los fines de semana. Vamos a su casa, de paseo, de compras…

Leila: Imagino que cuando os pusiteis el pañuelo la primera vez debió de ser un shock, ¿no? Muchos años con los mismos compañeros y de repente aparecisteis con pañuelo.

Salam: Para mí no mucho, porque ya se lo esperaban. Cuando veían a mi madre que venía a recogerme me preguntaban si yo también me lo pondría al llegar una edad. Ese día me miraron y me hicieron preguntas pero por curiosidad, no con mala intención. Ya se lo esperaban.

Leila: Pero tú sí lo pasaste un poco mal, ¿no, Nur?

Nur: Sí. Me sentí rara porque era la misma gente de todos los días y de repente yo estaba distinta. Me miraban diferente y me hacían sentir como un bicho raro. Pero luego se acostumbraron. Y yo también. Ahora es normal.

Leila: ¿Nadie os ha tratado nunca mal, o os ha discriminado?

Salam: A mí no. He tenido profesoras que me han dicho que respetaban que llevase el pañuelo pero que no les parecía bien. Pero no me han puesto peor nota por eso, ni nada.

Leila: Ya me imagino. Menos mal, ¿no?

Nos reímos un rato. Me dicen que han oído que hay profesores que quitan un punto en el examen a las que llevan pañuelo. Les digo que eso es una nueva versión del “es que el profesor me tiene manía”. Seguimos charlando.

Leila: Habéis dicho que en clase os preguntan por vuestra religión, vuestro modo de vida… ¿Qué tipo de cosas os preguntan exactamente?

Salam: Nos preguntan mucho si tenemos calor (risas)

Leila: ¿Y qué decís?

Salam: Que sí. Y a veces les pregunto si ellas no tienen frío (risas)

Nur: También nos preguntan si nos obligan a llevar el velo, eso lo preguntan mucho. Y cómo rezamos. Y por qué los hombres se casan con 4 mujeres…

Leila: ¿Y qué contestáis?

Salam: A lo del velo, que nadie nos obliga. Es nuestra decisión y lo hacemos porque somos musulmanas, en nuesta religión es un punto importante y nosotras lo cumplimos. Pero nos parece mal que se obligue a llevarlo a chicas que no quieren, tiene que ser voluntario.

Nur: La verdad es que yo muchas veces no sé contestar a las preguntas. Hay cosas que no sé contestar, y otras que siento que aunque las explique no las van a entender. Te escuchan y te respetan, pero no te entienden realmente.

Leila: ¿Diríais que es difícil vivir en España siendo musulmana?

Lo que más nos preguntan sobre el velo en el colegio es que si pasamos calor

Salam: Es difícil. Pero no por una misma, sino por los demás. Te miran mucho. Te hacen sentir diferente.

Leila: ¿Por qué creéis que ha surgido toda esta polémica alrededor de una chica que quería ir con pañuelo a clase?

Salam: Me ha sorprendido mucho. Nosotras no tenemos ese problema, nadie nos ha dicho nunca que lo quitemos. Casi todo el mundo nos respeta.

Nur: Yo creo que es un problema de los políticos y de los directores, pero no de los alumnos. No creo que a los alumnos les molestemos, con hiyab o sin hiyab. En mi colegio hay chinos, ecuatorianos, árabes… y nos llevamos bien. Supongo que hay españoles a los que no les gusta tener a tantos inmigrantes en clase, pero no lo suelen decir. La mayoría son normales. Creo que los alumnos no tienen problemas con el hiyab, lo tienen los adultos.

Leila: ¿Y qué haríais vosotras en esa situación? ¿Os quitaríais el hiyab para poder seguir yendo a vuestro colegio?

Salam: No, nunca

Nur: No, no me lo quitaría

Leila:¿Y qué haríais si se da el caso?

Salam: Me cambiaría de colegio.

Nur: Yo ya estoy terminando el bachillerato. Pero si me obligaran a quitarlo me cambiaría de colegio.

Leila: ¿O de ciudad?

Nur: O de país. Me iría a Siria.

Salam: Yo también.

Yo ya sabía antes de hablar con ellas que mis primas se cambiarían de país antes que quitarse el pañuelo obligadas. Y como ellas, la mayoría de chicas que llevan el hiyab. Una vez se lo ponen, puede haber casos de marcha atrás, pero resulta impensable que sea por imposición de una institución. Así que si este caso precede a muchos otros, veremos con frecuencia adolescentes que tendrán que cambiar de colegio, peregrinar en busca de otro, y en ocasiones quedar al margen de la educación o marcharse del país. No parece un buen indicador de integración cultural y religiosa. Tampoco un buen ejemplo para los jóvenes compañeros de estas chicas, que ven cómo la diversidad que ellos ya han asumido como natural es para los adultos un problema que sólo se soluciona con la expulsión del diferente.


La situación de las mujeres en el mundo es un tema con tantos ángulos y matices que requiere un gran cuidado en el enfoque a la hora de tratarlo. En una entrada anterior de este blog, Líbano: país número uno en cirugía estética, di unas pinceladas sobre un aspecto que ha ido cobrando importancia en este país árabe: el culto a la imagen. Las reacciones al post a través de las redes sociales y otros mensajes que recibí me han hecho reflexionar un poco más sobre mi enfoque de este tema y creo que el análisis merece otra entrada.

Algunas reacciones al post planteaban si esta obsesión por la cirugía estética sería una nueva variante de la sumisión de la mujeres en el contexto de desigualdad de géneros del mundo árabe. Como este comentario:

¿Esto es como el burka, pero de otra manera?¿La cosa es que ellas sean como ellos quieren?¿O es cosa de ellas? Necesito respuestas para interpretar adecuadamente la noticia. No olvidemos que España es el primer país de Europa en lo mismo.

O este otro:

Qué papel juega la mujer en el Líbano para tener que representarse obsesivamente a través de la belleza artificial de su cuerpo, de su imagen. Pienso en las mujeres mutiladas, quemadas, desfiguradas por las guerras en el Líbano y en los países árabes y de América Latina, pienso en las mujeres mastectomizadas radicalmente, pienso en ellas, en todas ellas, en nosotras y me pregunto cuán lejanas y distantes quedamos del modelo único endiosado mitológicamente por las empresas comerciales de la belleza, ésa que deseperadamente las otras pesiguen y nosotras abandonamos para siempre…

Dos comentarios bien razonados que ponen el acento en la situación de desigualdad de la mujer en Líbano.  Sin embargo, es precisamente en Líbano donde más avances se ha logrado en materia de derechos de las mujeres.  La Constitución libanesa establece igualdad de derechos para todos los ciudadanos, algo que ha tenido un grado de asimilación social mucho mayor que en el resto del mundo árabe. Existen desigualdades, como la ley que impide que transmitan su nacionalidad a cónyuges e hijos. Pero leyes como esta son cuestionadas y combatidas de forma muy activa desde todos los frentes, y el Ministerio de Interior ha dado su apoyo a la campaña y al proyecto de ley para modificar las discriminaciones. Además, Líbano es el país árabe con el mayor porcentaje de población cristiana, alrededor de un 40%, y el Presidente de la República es también cristiano. ¿Por qué entonces asociar el fenómeno de la cirugía estética con un machismo inherente al Islam y el mundo árabe en general?

La obsesión por la apariencia física en Líbano, y cada vez más en el mundo árabe en general,  no es un hecho aislado ni específico de este país por ser de mayoría islámica. Es parte de un engranaje global en que la imagen, la belleza, el dinero son fomentados como valores que conducen al éxito social. La realidad sociopolítica de Líbano lo convierte en un país lleno de contrastes que sorprenden y merecen una atención específica, pero el fenómeno de la obsesión por la imagen  es paralelo al fenómeno en Occidente y afecta a las mujeres de un modo muy similar en los distintos países. De hecho, y como el primer comentario menciona, España es el primer país de Europa en cirugía estética, y el cuarto en el mundo.

El modo occidental de leer la historia, los conflictos, las relaciones humanas y todo lo relacionado con el mundo árabe-islámico parte a menudo de un posicionamiento que da por hecho haber superado el problema de la desigualdad entre hombres y mujeres. ¿Es esto cierto? Simplemente observando el canon de belleza que se proyecta a través de la publicidad se llega a la conclusión de que la construcción mediática de la mujer es producto de un imaginario masculino lleno de estereotipos que poco tienen que ver con la realidad femenina.

El vídeo muestra a Paris Hilton lavando un coche semidesnuda, en un binomio que ya es un clásico en publicidad: la mujer y el coche. Finalmente el anuncio no es de coches sino de una hamburguesería, pero la identificación mujer despampanante-coche despampanante es tan efectiva que se recurre a ella incluso para vender hamburguesas. El vídeo juega con los estereotipos, llevándolos al extremo, pero este tipo de imágenes son cotidianas e inundan los espacios públicos como el modelo a imitar.

El fenómeno es por tanto global. Sin embargo, esa tendencia occidental a analizar cualquier aspecto de las sociedades árabes en clave de machismo derivado del Islam simplifica fenómenos de una naturaleza muy compleja. En el próximo post profundizaremos en este análisis de los fenómenos asociados al mundo árabe a través de un tema que ha dado mucho que hablar durante las últimas semanas: la polémica por el uso del velo musulmán de una estudiante de instituto en Madrid.