Alianzas

La página del Ministerio de Defensa sirio, hackeada por Anonymous. 8 de agosto

El régimen de los Assad se ha caracterizado, durante décadas, por el intento de aislar al pueblo sirio en torno a unos canales de comunicación oficiales que se hacían eco de la única narrativa posible: la del Gobierno. Los sirios están pagando ahora un precio altísimo por romper esa barrera, y el resultado es un aislamiento cada vez mayor del régimen y un aumento de la solidaridad ciudadana con las demandas del pueblo sirio. A esta solidaridad se ha sumado el colectivo Anonymous, con quien el régimen sirio libra una nueva batalla.

El 8 de agosto la página web del Ministerio de Defensa sirio aparecía con una imagen de Anonymous y este mensaje que se mantuvo durante unas horas:

Al pueblo sirio: El mundo os apoya en contra del brutal régimen de Bashar Al-Assad. A los militares sirios: Sois responsables de proteger al pueblo sirio, y cualquiera capaz dé órdenes de matar a mujeres, niños, ancianos merece ser juzgado por traición. Ningún enemigo externo podrá hacer tanto daño a Siria como Bashar Al-Assad ha hecho. Defended vuestro país: ¡levantaos contra el régimen!

El mensaje es una muestra de solidaridad con los manifestantes y una bofetada a un régimen poco acostumbrado a asumir las críticas. Poco después, partidarios del Gobierno contraatacaban inundando la página de Anonymous de imágenes como esta:

La red social de Anonymous AnonPlus, hackeada por hackers partidarios del Gobierno sirio. 9 de agosto

Una de las imágenes muestra en letras ensangrentadas el mensaje:  “Un terrorista mata ejército sirio y civiles sirios”. Y en letra pequeña: “En respuesta a vuestro hackeo de la página del Ministerio de Defensa sirio, el pueblo sirio ha decidido purificar Internet de vuestra patética web. Hemos hackeado vuestra web y aquí tenéis unas fotos de los actos terroristas cometidos por la Hermandad Musulmana contra civiles y militares sirios”.

Se atribuye el ataque el Ejército Electrónico Sirio, que reproduce en su página de facebook la narrativa propia del discurso oficial, que el régimen no abandona a pesar de su aislamiento cada vez mayor. A medida que aumentan las víctimas de la represión aumentan los intentos oficiales de convencer, con un lenguaje cada vez más exaltado, de que los problemas en Siria vienen causados por los islamistas, de que existe una conspiración internacional para desestabilizar el país y de que el pueblo está unido en torno al Gobierno.

Son los intentos de mantener una narrativa que hace aguas y que se revela incapaz de asumir las críticas y de articular una respuesta pacífica a la búsqueda de expresión de sus ciudadanos.


Desde que los sirios se sumaron a las movilizaciones de la Primavera Árabe la represión en el país no ha dejado de aumentar, con cifras de más de 1.500 muertos, según organizaciones de derechos humanos, y más de 10.000 detenidos. La narrativa oficial sigue presentando una realidad de disturbios puntuales y promovidos por los países occidentales, pero los contenidos que comparten ciudadanos sirios desde dentro y fuera del país se propagan por Internet de un modo impensable hace sólo unos meses.

Las detenciones se han convertido en algo cotidiano. Sólo este fin de semana fueron arrestados, entre muchos otros, cinco conocidos activistas por los derechos humanos, entre ellos varios colaboradores de proyectos de Naciones Unidas: Ola Ramadan, Bissan Jasin, y otros a los que sus familias nos han pedido que no se dé publicidad. Quienes participan en las movilizaciones en Siria son calificados por las agencias de comunicación oficiales como “vándalos”, “malhechores”, “salafistas”, “agentes estadounidenses e israelíes”. Las descalificaciones a menudo se contradicen y llegan a extremos delirantes como la publicación de las supuestas razones que justifican el asesinato y la tortura de Hamza El-Khatib, el niño de 13 años que se ha convertido en símbolo de la represión en Siria. En un principio el gobierno negó la responsabilidad del secuestro y la muerte de Hamza, pero poco después se publicaba en distintos periódicos y comunicados oficiales que el niño estaba implicado en una red salafista que violaba a mujeres de soldados.

Este tipo de argumentos choca con la imparable producción de contenidos online que responden con indignación o con ironía a las narrativas oficiales. Blogs como “Hachís sirio”, de un autor que se identifica como “nacido y criado en Siria y estudiando un máster” dan muestra de hasta qué punto los jóvenes sirios han perdido el miedo y lo demuestran a través de los espacios y herramientas digitales. Una de sus últimas entradas incluye un párrafo en el que se dirige al Presidente Basshar El Asad, tras uno de sus discursos, en un tono muy alejado de la distancia que marcan las autoridades sirias con sus ciudadanos:

Hermano, cómo te lo explico… siento que hay problemas de comunicación entre tú y yo, me parece que no me entiendes… Aunque eres médico, y mira que nos han taladrado los oídos con eso de que eres médico, y has estudiado en Occidente… ¿Y qué? Yo también estudié en Occidente, dos veces además… Y no soy presidente, pero me entiendo bien con mucha gente, a veces hasta soy intuitivo, aunque otras no… Pero tú, oh inteligente doctor, no pareces nada intuitivo… como si sólo supieras disparar… ¿En serio, por qué estás haciendo todo esto?

Entre los espacios más populares entre los jóvenes sirios se encuentra también la página de facebook “La revolución china”, que satiriza los sucesos en Siria como si se produjesen en China, mezclando personajes reales y ficticios. En una de sus entradas bromean con las visitas que ofrece el gobierno a la prensa extranjera para mostrarles las fosas donde entierran a los agentes asesinados.

El Ministerio de Información chino invita a todos los periodistas y corresponsales de agencias de noticias (neutrales) presentes en China a asistir a la celebración dedicada al desubrimiento de una nueva fosa común en Jisr al-Uyghur. Hora y fecha: mañana a las 14.00. El evento incluye recepción y cóctel. Que nuestras tierras se llenen siempre de tan gratas ocasiones.

Unos contenidos, un tono y unas conversaciones que eran impensables hace menos de un año. El reportaje “Siria: La comedia negra de la revolución”, en Global Voices Online, analiza el humor como mecanismo de defensa y respuesta ciudadana a la represión, con cientos de contenidos que satirizan los discursos gubernamentales.

También vídeos como este, con cientos de miles de visitas, dan la vuelta al mundo, contrarrestando con ironía los argumentos oficiales que los sirios conocen bien:

“The strongs heroes of Moscu”


Manifestación en apoyo al pueblo sirio. Madrid 26 de junio 2011

El domingo se celebró en Madrid una manifestación en apoyo al pueblo sirio. Se pedía el fin de la represión de unas manifestaciones que, en plena Primavera Árabe, sacuden toda la región y que han llegado, salvando todas las distancias, a Europa. La manifestación, convocada por la Coordinadora Estatal de Apoyo al Pueblo Sirio, fue un éxito, con cientos de personas de otras ciudades de España, como Valencia y Granada, acudiendo en autobuses especiales para sumar apoyos. La convocatoria fue también un éxito en la Red, con cientos de mensajes compartidos principalmente a través de Facebook y Twitter.

En este enlace, que recoge sólo los primeros 500, puede seguirse la conversación generada en torno a la manifestación en Twitter, con más de 100 redifusiones de este mensaje en concreto:

Desde Periodismo Humano emitimos en streaming distintos momentos del encuentro en Sol, la marcha hacia el Ministerio de Exteriores y finalmente frente a la embajada siria. En este vídeo se ve a los manifestantes caminando hacia el Ministerio mientras cantaban “Siria, sangrando, y el mundo mirando”, “Dónde estás, Trinidad, cuándo matan sin piedad” y “Uno, y sólo uno. El pueblo sirio es uno” (en respuesta al fantasma del sectarismo en el que el régimen se escuda para legitimarse en el poder).

También a través de Facebook se compartió la convocatoria, que derivó en algunos casos en una polémica que me gustaría compartir porque me parece reveladora del carácter de las movilizaciones que estamos viviendo. Concretamente en la página de facebook de Democracia Real Ya, que no convocaba ni se sumó como plataforma a la manifestación y se limitó a compartir la información que les facilitamos. Se produjo a partir de ese post una discusión sobre si anunciar una manifestación en apoyo al pueblo sirio era o no adecuado desde ese espacio, sumando más de 1000 comentarios y reacciones en torno a este debate. Parece que la información sobre la manifestación por Siria molestó a algunos usuarios y comenzaron a surgir comentarios como este, que apuntan a la necesidad de “centrarse en lo nuestro” para avanzar en el movimiento ciudadano del 15m:

Algunos usuarios llegaron incluso a pedir, y más adelante a exigir, que se borrase el post.

Muchos otros usuarios respondieron apelando a la solidaridad entre ciudadanos y al carácter global de las movilizaciones:

Es fácil comprender que a muchos ciudadanos que han partipado en las movilizaciones desde el 15 de mayo, las acampadas, las comisiones y reuniones en los barrios, les preocupe la dispersión del movimiento. La preocupación por la descentralización que es inherente al 15m,  la necesidad de aunar fuerzas en torno a unos objetivos concretos, las expectativas puestas y el deseo de verlas cuajar cuanto antes, son legítimas y evidentes para cualquiera que haya vivido el proceso de cerca. Pero ¿implica eso que se reuncie al carácter global del movimiento?

El contexto español es muy distinto al de los países de Oriente Medio y Norte de África, donde los ciudadanos viven desde hace décadas oprimidos por dictaduras que parecían hasta hace poco inamovibles. Las demandas de los ciudadanos españoles, y también las del resto de europeos, no son fácilmente resumibles en una frase como lo eran en Túnez: “Queremos la caída de Ben Ali”, o en Egipto: “Queremos la caída de Mubarak”, pero cuesta imaginar que las reivindicaciones de los ciudadanos árabes, sus demandas y el modo de plantearlas, no hayan influido en lo que se está viviendo ahora en Europa. Los paralelismos van desde la estética de las movilizaciones en las plazas hasta la organización en asambleas y comisiones. También en los modos de organización y comunicación en red y el uso de Internet y las distintas herramientas digitales para el trazado y el seguimiento de las movilizaciones y la construcción de una narrativa ciudadana.

Puerta del Sol. Julio Albarrán

Plaza Tahrir

Los

pueblos árabes, con sus contextos represivos, son cuando menos una inspiración, que ha despertado en muchos la convicción de que los cambios son posibles y basta con que los ciudadanos se unan y pongan en común sus demandas para impulsarlos y defenderlos. Son además el origen de lo que se conoce ya como la World Revolution, con cientos de miles de ciudadanos en distintos países del mundo manifestándose inspirados por los españoles, como recoge este mapa:

¿No debe funcionar esa solidaridad en ambas direcciones? ¿Hay alguna incompatibilidad entre atender a problemas y necesidades locales y tener presente también el marco global de demandas pro-democráticas y de participación ciudadana? Los sirios representan ahora el ejemplo extremo de lucha por la libertad y las reivindicaciones ciudanas y dar la espalda a la solidaridad global podría restar fuerza y legitimidad a las movilizaciones en España y en el resto de países.

¿Qué pensáis los lectores de este blog?


A veces los medios sociales no dejan ver el bosque, y esa es la preocupación de muchos activistas por los derechos humanos ante la tendencia a bautizar las revoluciones con el nombre de los medios que se usan en el siglo XXI para convocarlas: “Revolución Twitter”, “Revolución Facebook”, “Revolución Youtube”… Herramientas que a menudo restan protagonismo a quienes realmente lo merecen: las personas que salen a la calle, donde siempre se hacen las revoluciones, para reclamar sus derechos.

Hace unos meses el escritor canadiense Malcolm Gladwell publicó un artículo que generó mucha polémica, “Small change: Why the revolution will not be tweeted”, en el que cuestionaba el poder de plataformas y medios sociales para provocar cambios en el mundo físico. El título del artículo hacía referencia a lo que se conoció a través de los medios como la “Revolución iraní en Twitter”, que reflejaba la euforia occidental ante el potencial de Internet y las redes sociales para cambiar el mundo. Según Gladwell, los vínculos necesarios para hacer las revoluciones no se dan a través de medios y plataformas sociales, donde las jerarquías son sustituidas por redes descentralizadas:

Las plataformas sociales están construidas sobre vínculos débiles. (…) Estas redes no tienen una estructura centralizada y líneas claras de autoridad y para hablar de un sistema firme y bien organizado hace falta una jerarquía.

En el extremo opuesto está la tendencia a vincular cualquier movimiento social con la tecnología de la que se sirven ciudadanos y activistas para comunicarse y contar al mundo en primera persona lo que está sucediendo. Escritores como Clay Shirky y Cory Doctorow centran sus enfoques en el  “poder especial de Internet para conectar y liberar.”

¿Por qué este enfoque centrado en las herramientas? Según Ulises A. Mejías, profesor de la State University College de Oswego, centrarse en Twitter, Facebook o Youtube ayuda a despolitizar la comprensión de los conflictos y lava el papel de las potencias occidentales en la represión de la democracia en la región. 

Esta foto de un manifestante en Egipto muestra hasta qué punto medios sociales como Facebook han ganado protagonismo, y una imagen positiva, durante las revueltas en la región:

Un manifestante egipcio da las gracias a los jóvenes de Egipto y a Facebook

¿Merecen realmente las herramientas un agradecimiento? En un artículo titulado “Why Facebook should do more to help Egypt´s protesters”,  Adrian Chen cuestiona el compromiso de esta red en el apoyo a las legítimas reivindicaciones de pueblos como el egipcio.

Facebook no sólo no ha apoyado a los manifestantes, sino que les ha puesto obstáculos. Hace unos meses, un grupo llamado “Todos somos Khaled Said” (en honor al bloguero asesinado por policías en Egipto) fue cerrado repentinamente porque sus administradores se habían registrado bajo pseudónimos. Según Facebook, el anonimato va en contra de su política, lo que supone muchos problemas para los activistas que lo utilizan en contextos represivos en los que expresarse en estas redes implica enormes riesgos. También es común la desactivación de cuentas con una actividad superior a lo habitual, como la del administrador del grupo Movimiento de la Juventud del 6 de abril en 2007.

Tampoco las declaraciones públicas desde esta red han demostrado un gran compromiso con las reivindicaciones por el derecho a la libertad de expresión:

Aunque las revueltas en Egipto son algo que deben resolver entre el pueblo egipcio y su Gobierno, limitar el acceso a Internet de millones de personas es un asunto que afecta a la comunidad global

Twitter, por otro lado, se ha posicionado con los manifestantes, ofreciendo con Google un servicio de mensajes de voz que se comparten automáticamente a través de Twitter tras el bloqueo del acceso a Internet en el país. Esta muestra de compromiso con la libertad de expresión fue muy bien acogida en un momento en que se cuestionaba el papel de ambos y su vinculación con las agendas políticas de los gobiernos occidentales. Hablamos sobre esta vinculación en Periodismo Humano en una entrevista al activista iraquí Raed Jarrar: “Es inquietante la relación entre gobiernos y gigantes como Google y Facebook”.

Los medios sociales son sin duda herramientas enormemente útiles que han permitido un cambio en el enfoque de la comunicación tal y como tradicionalmente se ha entendido. A través de estas herramientas los ciudadanos construyen su propia narrativa sin necesidad de intermediarios, en contextos en los que no siempre se centra la atención de los medios de comunicación tradicionales. De esas fuentes, que nos acercan en primera persona a realidades a las que de otro modo no tendríamos acceso, beben ahora también los medios de comunicación. Al-Jazeera, el medio de comunicación basado en Qatar que se ha convertido en la principal cobertura mediática de las protestas en Egipto, Túnez y el resto de la región de Oriente Medio y Norte de África, ha entendido la lógica de la Red y cómo aliarse con las plataformas y medios sociales de Internet para complementar el trabajo de sus periodistas sobre el terreno. El medio, que emite en directo a través de su canal de streaming, cita constantemente mensajes en Twitter y Facebook y comparte material que publican los usuarios en Youtube, Flickr y otras plataformas. Material como este vídeo de “La canción de la revolución egipcia”, uno de los más vistos de estos días:

Es precisamente esa combinación del trabajo de sus reporteros sobre el terreno con las fuentes que proporcionan a tiempo real los participantes en las protestas lo que ha hecho que Al-Jazeera se convierta en el medio al que más usuarios recurren  para conocer la última hora de la región. Pero los medios y plataformas sociales son también empresas que tienen sus propios intereses y entre valorar en su justa medida el uso que hacen los ciudadanos de la tecnología a mitificar las herramientas hay un trecho. Como dice Jillian C York, del Berkman Center de Harvard:

Me alegra que los tunecinos hayan podido utilizar los medios sociales para llamar la atención hacia sus reinvidicaciones.  Pero no deshonraré la memoria de Mohamed Bouazizi (su muerte desencadenó las revueltas en Túnez) o de los otros 65 que murieron en la calle por la misma causa,  etiquetando lo que está sucediendo de ningún otro modo que como una “revolución humana”