Alianzas

Irene, el barco cargado de ayuda humanitaria y miembros de Jews for Justice for Palestine, rumbo a Gaza. Foto de Vish Vishvanath/Metro

Se llama Irene (paz en griego) y navega con bandera inglesa. Organiza el viaje la asociación Judíos por la Justicia en Palestina y sus pasajeros son judíos de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania e Israel. Este catamarán zarpó el domingo desde Chipre cargado con material de ayuda humanitaria para la población de Gaza y es un acto simbólico de protesta contra la ocupación israelí de Palestina y el bloqueo a la Franja.

En la página Jewish Boat to Gaza. Two peoples, one future se pueden seguir los avances de esta iniciativa. La página incluye comunicados de prensa, información sobre los pasajeros y los movimentos del barco en un mapa a tiempo real. También se puede seguir a través de twitter y facebook.

Lynne Segal, académica británica, miembro de Independent Jewish Voices y una de las fundadoras de Jews for Justice for Palestinians, habló para Periodismo Humano sobre la iniciativa.

¿Cómo surgió la idea de un barco con tripulación y pasajeros judíos?

Surgió tras el terrible shock que sufrimos cuando Israel atacó la Flotilla de activistas internacionales. La situación es insostenible desde el bloqueo a Gaza, en 2001, pero es todavía peor desde 2007 y los que creemos en una convivencia justa entre palestinos e israelíes nos sentimos cada vez más impotentes. Creemos que es importante, simbólico, que la iniciativa sea judía, que mostremos al mundo que no todos los judíos apoyan las políticas israelíes y que pidamos a los gobiernos  que reaccionen ante la ocupación y el bloqueo. Así que me puse en contacto con mi amigo Eyad Sarraj, psiquiatra que dirige el Programa de Salud Mental de la Comunidad de Gaza, para organizar con ellos el viaje.

¿Por qué ha tardado tanto tiempo en zarpar?

Por un lado no teníamos suficiente financiación. También nos faltaba experiencia navegando. Encontrarás muchos judíos médicos y abogados, pero marinos… no hay muchos (risas) y ha sido difícil reunir a una tripulación judía para el barco. Además montar un sistema de comunicación global para poder estar conectados con el mundo desde el barco ha tomado su tiempo también.

¿Podrías facilitarnos más detalles sobre la ruta del barco?

Todo se ha mantenido muy en secreto por miedo al sabotaje. Tratarán de encontrar la ruta más corta y entrar en Gaza. Y desde luego contamos con que el ejército israelí intercepte el barco.

¿Cuál será la respuesta de los activistas?

Mostrar resistencia pacífica, ya que están en su derecho de navegar en aguas internacionales. Israel bloquea ilegalmente Gaza, las aguas de Gaza, boicotea la pesca de los pescadores gazatíes y también controla las aguas internacionales ilegalmente. Queremos llamar la atención a la continua ilegalidad y a la continua tragedia de esta situación.

Los pasajeros del barco antes de zarpar. Foto de Vish Vishvanath/Metro


El ejército israelí detuvo el viernes en Bil´in a Huwaida Arraf, una de las artífices de la iniciativa de la Flotilla, cofundadora del Free Gaza Movement y del International Solidarity Movement. Había sido detenida en uno de los barcos y posteriormente liberada. Es la última de muchas detenciones que ha sufrido esta activista palestina-estadounidense que lleva años dedicada a la resistencia no violenta contra la ocupación israelí.

Huwaida Arraf en la manifestación pacífica en Bil´in, antes de ser detenida

Alrededor de Huwaida y su presencia en uno de los barcos se ha tejido una enrevesada trama que trata de manchar su imagen y que acabó el viernes con su detención por parte de las autoridades israelíes. Huwaida fue liberada el sábado. Ha sido el último intento de silenciar a esta activista estadounidense, en la que Israel se ha cebado especialmente  desde la partida de la Flotilla.

El miércoles Israel destapó unas grabaciones en las que supuestamente se oía la voz de Huwaida junto con la de otros activistas emitiendo insultos racistas contra los judíos desde el Mavi Marmara, el barco que encabezaba la Flotilla y en el que viajaban un mayor número de activistas. Poco después se demostró que aquella no era la voz de Huwaida y que, además, ella no viajaba en el Mavi Marmara, sino en otro de los barcos. Se pueden oír las diferencias entre las distintas grabaciones en el blog de Jared Malsin. El gobierno israelí salía al paso del desmentido poco después, reconociendo que la grabación “se había alterado”, un hecho grave de manipulación de la información que sin embargo ha pasado  desapercibido. A pesar del desmentido, no han dejado de llover contra Huwaida acusaciones que se suman a la persecución mediática que llevan años sufriendo, y que incluyen desde acusaciones de antisemitismo hasta la alianza con Hamas e incluso de colaboracionismo con la CIA.

¿Por qué este especial interés en manchar la imagen de Huwaida Arraf?

Tanto el trabajo de Huwaida como su historia personal han cobrado un gran simbolismo en la lucha por los derechos humanos y las reclamaciones de autodeterminación del pueblo palestino. Nacida en Detroit, Michigan, es hija de una familia de palestinos cristianos, su madre originaria de Jerusalén y su padre de Galilea. Tiene doble nacionalidad estadounidense e israelí. Se especializó en Ciencias Políticas y Estudios Árabes y Judíos en la Universidad de Michigan y es Doctora en Derechos Humanos Internacionales y Derecho Humanitario. Estudió también en la Universidad Hebrea de Jerusalén y pasó un tiempo aprendiendo hebreo en un kibbutz. No se puede decir, por tanto, que sea desconocedora ni de la identidad judía ni de la realidad israelí. Además del trabajo que realiza sobre el terreno, es activa desde hace años en la difusión de la opresión que sufren los palestinos, algo que desafía la posición oficial estadounidense, más proclives a apoyar las posturas de las autoridades israelíes. No es extraño, por tanto, que se la considere una amenaza para la blindada versión oficial israelí del conflicto, en un contexto de cada vez mayor represión de las manifestaciones contrarias a sus políticas. El alcance de esta represión quedó en evidencia hace unos días, cuando Israel prohibió la visita de Noah Chomsky, uno de los intelectuales más reconocidos mundialmente, a la Universidad de Bir Zeit, en territorio palestino.

Huwaida Arraf está casada con un estadounidense de familia judía, el cineasta y también activista por los derechos humanos Adam Shapiro. Se conocieron en Jerusalén, cuando ambos trabajaban en Seeds for Peace, centro de promoción del diálogo entre la juventud judía y palestina. Juntos fundaron, junto con la israelí Neta Golan y los palestinos Ghassan Andoni y George N. Rishmawi, la iniciativa International Solidarity Movement, que promueve la resistencia no violenta a las agresiones israelíes. El ISM fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 2004. Además, ambos trabajan en el Free Gaza Movement, iniciativa que busca romper el bloqueo de Gaza mediante el envío de barcos de ayuda humanitaria a la Franja y que respaldan intelectuales y defensores de los derechos humanos como el arzobispo Desmond Tutu y el propio Noah Chomsky.

La trayectoria personal de ambos, su encuentro y su historia de amor ha sido contada en diversos medios de comunicación, entre ellos The Guardian, que lo titulaba “Love under fire”. Esta historia, y el trabajo que ambos realizan, envían un poderoso mensaje:  la lucha por los derechos humanos es universal y trasciende el cariz religioso del que a menudo se rodea el conflicto entre Israel y los palestinos.

Leer la entrevista que periodismohumano le ha hecho a Huwaida Arraf

Este fin de semana he estado inmersa en el seguimiento de un “reality show” histórico: la emisión en directo desde la Flotilla que parte rumbo a Gaza para romper el bloqueo israelí  sobre la Franja, de la que Periodismo Humano se ha hecho eco  desde su salida. Se ha podido seguir el día y día, segundo a segundo, de la vida de los activistas por los derechos humanos de todo el mundo que viajan en los barcos, mientras se encaminan hacia el desenlace: el encuentro con la Armada israelí, que no parece dispuesta a dejarles entrar en el territorio sobre el que mantienen un férreo control.

Tanto la Flotilla, a la que se han sumado miembros del Parlamento de distintos países, como la cobertura que los mismos pasajeros están haciendo y su repercusión a través de nuevos canales de comunicación, son algo histórico que probablemente marcará un antes y un después en la comunicación del activismo. Es la primera vez que podemos ver con tal nivel de detalle y realismo el avance de una iniciativa de resistencia no violenta de esta magnitud. Más de 30.000 seguidores del canal de Live Stream ven en directo las emisiones desde la Flotilla, que muestran imágenes de la cotidianeidad de los pasajeros. Comen, charlan, toman café, estiran las piernas, escriben, observan el mar desde cubierta, se dirigen a cámara y cuentan por qué están ahí. Quienes lo seguimos nos transformamos en una especie de Gran Hermano atento a la evolución de los activistas, con los que se crea una fuerte empatía que no sería posible a través de otros canales.

Una de las activistas, una joven en vaqueros y manga corta, habla a cámara, micrófono en mano, en hebreo si no me equivoco. Varias banderas (ahora asoman la de Turquía y la de Palestina) ondean sobre su cabeza, con el mar azul de fondo. Termina de hablar y ocupa su lugar otra activista, esta cubierta con hiyab, mientras un grupo charla animadamente, sentados en cubierta. Ahora uno de los periodistas que los acompañan presenta al viajero más joven del barco, un niño de un año, mientras explica en árabe que el objetivo del viaje es la solidaridad con la población de Gaza y el fin del bloqueo sobre la Franja. Se dirigen al mundo, uno tras otro, cada uno en su idioma, conscientes de la importancia de comunicar lo que están haciendo. Los periodistas entrevistan a los pasajeros, les preguntan por su motivación y sus historias personales y nos dejan ver el making-off de las crónicas que graban para medios de comunicación como Al-Jazeera. Cada cierto tiempo se interrumpe la transmisión y ocupan su lugar imágenes de archivo del conflicto, crónicas de resumen del día en los barcos, canciones y vídeos musicales de artistas comprometidos con los derechos de los palestinos, como este del cantante sueco de origen libanés Maher Zein. Parece una película interrumpida de vez en cuando por anuncios, sólo que estos anuncios no dejan indiferente. Toda una experiencia para espectadores activos.

Además del directo, los activistas mantienen actualizados a quienes quieran seguirlos a través de sitios web, blogs, redes sociales. Desde páginas como Witness Gaza y Free Gaza se comparten noticias, imágenes, vídeos y todos los contenidos que se van generando. En Youtube pueden verse vídeos como el de Hedi Upstain, la pasajera del barco de mayor edad, superviviente del holocausto judío que apoya con su presencia los derechos humanos, en la que quizás sea su última oportunidad de encontrarse con la gente de Gaza. Está convencida de que desde los medios de comunicación tradicionales de su país, Estados Unidos, la cobertura de la Flotilla no se ajustará a la realidad de la iniciativa, y se compromete a contar a su regreso todo lo que haya visto.

A través de Facebook se incluyen también las actualizaciones de la Flotilla, como en la página de Gaza Freedom March, y muchos de los miembros aprovechan la conexión para compartir también las novedades a través de sus perfiles en esta red.  Uno de los tres representantes españoles, Manuel Tapial, de la asociación Cultura y Paz Haydée Santaa María, es particularmente activo en la actualización de sus seguidores, a los que pide apoyo con la  difusión.

Pero es sobre todo Twitter la herramienta donde más contenido y con mayor frecuencia se está compartiendo en tiempo real, y también donde surgen las mayores polémicas. Bajo la etiqueta #Flotilla se pueden seguir las continuas actualizaciones de los barcos, pero también otros contenidos relacionados con Palestina, Israel y los distintos posicionamientos ante la ocupación. Defensores del fin de la ocupación y de los derechos de los palestinos comparten noticias, opinan sobre la inciativa, denuncian la agresión israelí y animan a otros a sumarse a la difusión. Estos son los 3 tweets más redifundidos de hoy:

Pero no todos los mensajes son de apoyo a la Flotilla. Israel es conocido por su hábil manejo de las tecnologías de la información y la comunicación para transmitir su visión del conflicto y también en esta ocasión ha movilizado a ciberactivistas partidarios de sus políticas para contrarrestar lo que califican de propaganda antiisraelí, como este:

Además de los ciberactivistas que a título personal le ofrecen su apoyo mediático, el Estado israelí se comunica también en las redes sociales a través de sus instituciones. El twitter oficial del Ejército Israelí mantiene una intensa actividad, con mensajes en los que justifican la presencia militar y restan importancia a la crisis humanitaria con noticias como “Palestinos lanzan piedras a un tanque del ejército”, “El ejército ha encontrado un cuchillo de 12 cm. al registrar la casa de un palestino en Ramallah”, o “45 personas han salido de Gaza para recibir tratamiento médico”. También el twitter oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores está particularmente activo estos días, con mensajes en los que explica la actitud israelí ante la Flotilla, cuestiona los motivos humanitarios de la iniciativa, la acusa de apoyar a Hamas y niega que Israel mantenga una ocupación en Gaza. También interactúan con otros usuarios, les hacen preguntas y les ofrecen amablemente más información sobre la postura israelí. Los tweets no siempre son tan correctos y con frecuencia se enzarzan usuarios a favor y en contra de la ocupación de Palestina, derivando en insultos y ataques personales y dispersando en ocasiones la atención del objetivo actual: que la Flotilla alcance la costa de Gaza.

Los pasajeros se han puesto ya los chalecos salvavidas. Ante el anuncio israelí de que impedirán por todos los medios que los barcos lleguen a su destino, se preparan para lo peor. “Se respira una mezcla de determinación y aprensión”, dice un periodista en árabe, transmitiendo el ambiente en un momento crucial de esta iniciativa. Una iniciativa de la sociedad civil que cumple un papel que los representantes políticos se niegan a asumir: presionar por el cumplimento de los derechos humanos y la legalidad internacional. Y esta vez, con el altavoz que proporciona Internet y las redes sociales, será difícil creer que alguien no sepa lo que estaba sucediendo.


La semana pasada, en el Simposio sobre Acción Social y TIC eSTAS, hablamos mucho sobre empoderamiento. Vimos distintos ejemplos de cómo las Tecnologías de la Información, y en particular la Web Social, han permitido a los usuarios gestionar sus contenidos y crear sus propios espacios frente a las estructuras tradicionales. Sin embargo, también quienes tienen el poder ocupan cada vez más esos mismos espacios, que a menudo son reflejo de las batallas y luchas de intereses geoestratégicos del mundo físico. Esta lucha adquiere una dimensión especialmente tensa en una de las zonas más polarizadas y con mayor represión del mundo: Oriente Medio.

La Web Social en Oriente Medio: rompiendo las fronteras físicas

A través de redes sociales como Facebook ciudadanos de países enfrentados o divididos han podido encontrarse. Palestinos separados por la ocupación israelí y sirios del Golán que tienen prohibida la entrada en Siria han iniciado o recuperado un contacto con familiares con los que no hubieran podido hablar de otro modo. Pero también isralíes y palestinos, entre los que las barreras que ha generado la ocupación son cada día más insalvables, tienen la oportunidad de conocerse e intercambiar ideas, como sucede en el exitoso grupo Israelis for Palestine. Los debates en estos foros en ocasiones llegan a altos niveles de tensión pero al menos suponen un espacio para el diálogo de igual a igual.

La Web Social como forma de empoderamiento

Crear contenidos y difundirlos a través de la Web Social proporciona independencia a usuarios que de otro modo dependerían de cómo los medios tradicionales proyectan su realidad. El año pasado oímos de primera mano las demandas de la sociedad civil iraní a través de Twitter. La cantidad de mensajes publicados y redifundidos a través de esta red ha hecho que se conozca como la “Revolución Iraní en Twitter”, aunque ha recibido también críticas por ser impulsada por los medios de Estados Unidos, interesados en generar un altavoz de la oposición a su mayor enemigo geoestratégico. Twitter se está utilizando con muy buenos resultados como herramienta de difusión y comunicación de emergencia en Oriente Medio. El International Solidarity Movement lo utiliza para combinar acciones de difusión con acciones sobre el terreno.

El empoderamiento que favorecen las redes está siendo muy útil para dar voz a las mujeres de los países de Oriente Medio. Ciberactivistas como Layla Anwar, o los premiados blogs Baghdad Burning y Days of my Life, ofrecen vivencias y reflexiones sobre los efectos diarios de la invasión iraquí, dando una visión mucho más rica y compleja de acontecimientos como las actuales elecciones iraquíes. Blogueras palestinas como Layla Al-Haddad (conocida como Gaza Mom) o Fida Qishta describieron los ataques del ejército israelí a Gaza en un momento en que la prensa tenía prohibido el acceso a la Franja. De sus testimonios se han hecho eco reconocidos diarios como The Guardian.

Guerras mediáticas

Las mismas batallas del terreno físico se libran en Internet, en una lucha por la visibilidad que llega a grandes niveles de violencia. La nominación a los Shorty Awards, conocidos como “los Oscar de Twitter”, hace unas semanas generó una guerra de tweets entre quienes apoyaban a Ali Abunimah, fundador del proyecto Electronic Intifada, y JIDF, usuario que se dice representante de las Jewish Internet Defense Forces y que comparte contenidos islamófobos e inquietantes, como “Habrá paz cuando Israel aplaste Gaza, querida”.

La Wikipedia es constantemente escenario de batallas dialécticas por el modo en que se proyectan determinados contenidos, como en el caso del polémico artículo “Gaza War”. Pero es sobre todo en Facebook donde surgen tensiones que son fiel reflejo de las territoriales. Hasta hace unos meses, cuando un usuario de los Altos del Golán se registraba en esta red social el formulario asociaba automáticamente Golán con Siria, pero eso cambió tras la presión del grupo “Facebook, Golan residents live in Israel, not Syria”. Facebook cedió a la presión y cambió su formulario, a pesar de la indignada respuesta siria, igual que hizo meses antes con Cisjordania. Cómo se resuelven estas tensiones es cuestión del criterio personal de los administradores de las redes sociales o de presiones externas.

Los usuarios de zonas donde el Estado reprime consistentemente la libertad de expresión asumen grandes riesgos al compartir sus opiniones en las redes sociales. La Arab Network for Human Rights Initiative realiza periódicamente informes en los que denuncia los abusos contra ciudadanos árabes y les ofrece apoyo legal. Según esta Red, Egipto, seguido de Siria, es el país donde más se reprime a los blogueros. Además, los Estados totalitarios son cada vez más conscientes del margen que deja Internet a las libertades y lanzan campañas con “Ciberejércitos”, como ha hecho Irán con sus Hackers Islámicos o Israel con su campaña de “relaciones públicas preventivas”.

Dados los medios de los que disponen los Estados, juegan con ventaja en el pulso que mantienen con sus ciudadanos en Internet. Comunidades como Global Voices hacen un seguimiento de blogueros y ciberactivistas detenidos a través de un Mapa Interactivo de Voces Amenazadas. Pero hace falta una protección efectiva de los usuarios para que Internet no se convierta en un simple reflejo de las luchas geoestratégicas.