Alianzas

Pintada en un muro de Sulamaniya, Irak, 2011. Fuente: Kristine Kristensen/IMS

Al igual que al resto de ciudadanos de la región, a los iraquíes les sobran motivos para reclamar reformas en el país. Lo hacen en las calles, con manifestaciones que son duramente reprimidas por el Gobierno y que han ido en aumento tras el inicio de las movilizaciones en Túnez y Egipto. El 25 de febrero fue el “Día de la Ira” en el país y desde entonces miles de ciudadanos se manifiestan cada viernes contra la corrupción y por el acceso a bienes básicos como agua y electricidad. Aunque el índice de penetración de Internet es mucho menor que en la mayoría de países de la región, también en Irak comienza a formarse, a través de los distintos espacios de Internet, un tejido ciudadano que plantea alternativas a las estructuras tradicionales.

El 13 de mayo blogueros, activistas y ciberactivistas de todo el país se reunieron en un encuentro organizado por ISM (International Media Support), organización que promueve la libertad de expresión y de prensa en zonas de conflicto. De ese encuentro surgió la iniciativa de crear una “Red Iraquí de Medios Sociales” que proporcione los ciudadanos, en especial a los más jóvenes, espacios para el intercambio de experiencias y propuestas, y a la vez permita crear vínculos entre medios tradicionales y medios ciudadanos.

Redes como esta son más necesarias que nunca en un contexto de aumento de la violencia contra los periodistas. Es habitual la detención y tortura de periodistas que cubren manifestaciones y protestas, como las del 25 de mayo en la plaza Tahrir de Bagdad, donde reporteros y cámaras de televisiones locales e internacionales fueron golpeados y detenidos por fuerzas de seguridad.  También son frecuentes los juicios contra periodistas por artículos en los que exponen la corrupción del régimen, como el que presentó la Comisión Electoral de Irak contra Hashem Hassan, un periodista que ya estuvo encarcelado durante el régimen de Sadam Husein y que ahora dirige el Departamento de Medios de la Universidad de Bagdad.

En su intento de silenciar a la prensa, las autoridades han llegado al extremo de asaltar las oficinas del Observatorio Iraquí de Periodismo, organización asociada a Reporteros sin Fronteras. El Director del Observatorio, Ziyad Al-Ajili lo explicaba así:

“Destrozaron las puertas y se llevaron todo el equipo: cuatro portátiles, tres discos duros, dos cámaras, walkie-talkies, chalecos antibalas (…) y todos los archivos del Observatorio. Todo nuestro trabajo desde 2004 ha desaparecido. Antes de irse destrozaron la oficina. El Gobierno está detrás de este ataque. El Observatorio está luchando por que la libertad de prensa sea una realidad en Irak y eso para las autoridades supone una amenaza.”

Ante la presión contra unos medios de comunicación libres e independientes, no sólo los periodistas han reaccionado. También los propios ciudadanos, que a través de las herramientas digitales hacen una cobertura cada vez mayor de lo que sucede en su entorno. Una cobertura que lideran los jóvenes en un país con una de las poblaciones más jóvenes del mundo, según el Fondo de Población de Naciones Unidas.

En Bagdad ha sido un grupo de blogueros quien ha liderado la organización y cobertura de las últimas manifestaciones. Blogs colectivos como Iraqi Streets, que gestionan varios estudiantes y activistas, recogen material y actualizaciones de las protestas, organizan campañas para la prevención de la censura, contra la contaminación provocada por la guerra, de protección de las víctimas y recogidas de firmas para evitar la privatización de zonas del río Tigris, entre otras iniciativas.

Para la cobertura de las movilizaciones en el país, los ciudadanos recurren cada vez más a la tecnología móvil, que les permite registrar lo que ocurre desde el terreno en momentos en los que a menudo no hay otras cámaras grabando. Imágenes y vídeos que publican en canales como Youtube, como los del activista Haydar Hamzoz:

Este vídeo muestra a manifestantes cantando durante una de las protestas en la plaza Tahrir de Bagdad (Tahrir significa “liberación” en árabe, por lo que casi todas las ciudades árabes tienen una plaza o calle bautizada así). En el vídeo pueden verse varias manos con móviles grabando la manifestación, algo cada vez más común. Esta práctica también implica riesgos, ya que las autoridades cargan con frecuencia contra quienes graban lo que sucede.

Hamzoz, uno de los responsables de Iraqi Streets, habló para Periodismo Humano sobre las dificultades de la actividad que lleva a cabo en el país:

“Desde hace un tiempo uso mi móvil para grabar eventos. También he colaborado en el desarrollo de un servicio de mensajería corta a través de móvil que no requiere conexión a Internet. El 22 de abril me atacaron fuerzas de seguridad en una manifestación en la plaza Tahrir, probablemente como castigo a mi ciberactivismo. Me robaron el móvil y me golpearon con las manos y los pies hasta hacerme sangrar y casi desmayarme. Pero seguiré yendo a la plaza cada viernes, para grabar y compartir todo lo que vea. Y para reclamar una democracia real, y no esta democracia de sangre y represión.”

El informe de Amnistía Internacional Días de Ira: Protestas y Represión en Irak, publicado en mayo, describe cómo las fuerzas iraquíes y kurdas han disparado y asesinado a manifestantes, incluidos tres adolescentes, amenazado, detenido y torturado a activistas políticos y atacado a periodistas que cubrían las manifestaciones. El viernes pasado, 3 de junio, continuaron las detenciones y la represión contra activistas y periodistas durante las últimas manifestaciones.  Pero la tarea de las autoridades de impedir que las imágenes muestren al exterior lo que sucede en el país es inabarcable en un contexto de información descentralizada, y la alianza entre medios tradicionales y medios ciudadanos se lo pondrá cada vez más difícil.


Haydar Hamzoz participará entre el 17-18 de junio en el congreso Nonick sobre tendencias de Internet que se celebrará en Bilbao. Hablaremos, junto con el activista egipcio Ahmad Gharbeia y la periodista de Al-Jazeera Sherine Tadros, sobre el papel de la tecnología móvil en las movilizaciones en la región de Oriente Medio y Norte de África.


Hace un par de meses participé en las jornadas Mujeres y resistencia en Oriente Medio, que organiza la asociación Biladi, de Getxo. El primer día se dedicó a Palestina (lo comenté aquí) y el segundo se centró en las mujeres iraquíes. Las jornadas buscaban cuestionar los estereotipos que tradicionalmente se asocian a las mujeres árabes y las encasillan únicamente en el papel de víctimas pasivas a través de la proyección de dos documentales dirigidos por mujeres. Iraq: The Women´s Story, de la iraquí Zeena Ahmed, nos muestra los efectos devastadores de la invasión de Irak a través de los ojos de un grupo de mujeres que luchan por sus familias, por su país y por los derechos que les han robado.

Trabajadoras iraquíes observan a inspectores de la ONU en la estación de Al-Doura, Baghdad. Imagen de Hussein Malla

Las mujeres han participado de forma activa en la resistencia en Irak. Lo han hecho por la supervivencia y por defender unos derechos que han ido en retroceso desde el comienzo de las sanciones internacionales contra Irak, lo que ha alcanzado niveles dramáticos tras la invasión estadounidense (Informe de Human Rights Watch). El régimen de Sadam Husein, aunque opresor con las minorías y cualquier forma de oposición política, supuso grandes avances en materia de igualdad de oportunidades para las mujeres. La Constitución iraquí, redactada en 1970, establecía igualdad de derechos que se complementaban con otras leyes específicas relativas al derecho al voto, a la educación, a optar a cargos políticos y a la propiedad privada.

Durante los 80 Irak era conocido en todo el mundo árabe como referente en materia de educación. Varias generaciones de mujeres pudieron beneficiarse de las facilidades que ofrecía el régimen, alcanzando un alto nivel cultural y socioeconómico y cobrando un protagonismo cada vez mayor en todas las esferas públicas del país. Todo esto, por supuesto, siempre que no participasen en actividades de resistencia a la dictadura, ya que la represión contra las mujeres de la oposición era brutal.

Comparémoslo con la situación actual: El artículo 2 de la Constitución iraquí (pdf) establece que el “Islam es la religión oficial del Estado y la fuente principal de la legislación del país”. Este artículo deja los derechos civiles, incluidos los de las mujeres, en manos de los líderes religiosos, muchos de ellos bajo la influencia iraní.

Pero los problemas no derivan sobre todo de este cambio en la ley, sino del control que han ido adquiriendo los sectores más tradicionales aprovechando el caos. Las leyes tribales retrógradas se imponen como si se hubiese retrocedido más de cien años en el tiempo, y de estas leyes no escritas nadie protege a las mujeres. Estados Unidos no hace mucho por disimular que esa ya no es su batalla y ha abandonado a las mujeres iraquíes a su suerte. Lo explica con detalle el blog Uruknet, en un post titulado Las mujeres iraquíes echan de menos a Sadam.

El documental de Zeena Ahmed hace un recorrido por todos estos aspectos: Dos mujeres iraquíes recorren el país en coche, equipadas sólo con una cámara. Visitan distintas zonas de Irak, muestran la devastación que ha causado la ocupación, el caos que reina en las calles y sus efectos en algunas familias anónimas. Con una gran sensibilidad nos acercan al día a día de varias mujeres que lo han perdido todo y su resistencia diaria. Una resistencia que va desde la atención médica a heridos hasta el periplo por llevar algo de comida a zonas completamente arrasadas por la invasión estadounidense. Mujeres que desafían los roles pasivos con los que a menudo se las asocia. Porque como dice una de las protagonistas del documental, en Irak “despertar y levantarse cada mañana es una forma de resistencia”.

La segunda parte de este post irá dedicada a las voces de mujeres iraquíes a través de Internet y las redes sociales. De momento os dejo con este fantástico documental.