Alianzas

  • La Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio ha organizado una recogida de medicinas y material de primera necesidad para enviarla a Homs en los próximos días.

Homs se desangra mientras el mundo observa la matanza en tiempo real. Esta ciudad del oeste Siria se ha convertido en la nueva Hama, que en 1982 se alzó contra Hafez el Asad, padre del actual presidente. El levantamiento de Hama se saldó con 20.000 muertos y se convirtió en el ataque más letal de un gobierno árabe contra su propio pueblo. Bashar el Asad es un digno heredero que ya supera a su padre en la barbarie contra sus ciudadanos y responde con bombardeos a las reivindicaciones de libertad de los sirios.

Por primera vez en décadas, los sirios se han convertido en el centro de las miradas internacionales, ante unos ataques que han hecho que se compare Homs con Sarajevo. Pero la solidaridad ciudadana internacional no ha ido acompañada de una presión unánime contra un régimen ilegítimo que masacra a su pueblo y los sirios se preguntan cómo puede la comunidad internacional observar y permitir lo que sucede. Lo contaba Marie Colvin, la periodista del Sunday Times que murió en Homs el 21 de febrero junto al fotógrafo Rémi Ochlik, en entrevista telefónica con BBC:

Hay un constante flujo de civiles heridos, he visto morir a un bebé hoy. Nadie aquí entiende cómo el mundo puede permitir esto, tras el ejemplo de Srebrenica y el compromiso internacional para que aquello no volviese a repetirse.

Ayuda humanitaria

En respuesta a los ataques y para aliviar el sufrimiento de la población ante la pasividad de la comunidad internacional, se han puesto en marcha distintas campañas y envíos de ayuda humanitaria para hacerla llegar a la castigada Homs. La Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio ha organizado un envío de medicinas y material de primera necesidad (mantas, leche en polvo, ropa de invierno) que tratará de llevar a los homsíes en los próximos días y con el que se puede colaborar mediante donativos o enviando material directamente a la sede de la Asociación. Piden solidaridad a través de este vídeo:

Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS) C/ Marroquina, 108. 28030 Madrid.

Cuenta de la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio:
Bankia (Caja Madrid): 2038 1812 4060 0053 6717

Conceptos:

1. Ayuda Humanitaria

2. Medicamentos

Contactos:  ayudaurgentesiria@gmail.com ayudaurgentesiriabarcelona@gmail.com

Manifestaciones de condena

Durante el fin de semana están previstas en distintas ciudades manifestaciones y concentraciones en protesta contra la dictadura, a favor de la libertad y la dignidad de Siria, y para exigir la protección de los manifestantes pacíficos.

La Asociación Sirio-Catalana por la Libertad y la Democracia convoca una manifestación el sábado 25 de febrero a las 16.00 que partirá de la Plaza de Cataluña y llegará hasta la Plaza San Jaume. Los convocantes anuncian:

Esta no es una manifestación más: a lo largo de esta última semana misiles, bombas y demás armamento pesado han sido lanzados sobre la población civil de la ciudad de Homs, destruyendo edificios, infraestructuras, causando auténticas masacres; más de 300 personas han quedado sepultadas bajo los escombros de sus edificios destruidos.

En Madrid se celebrará el domingo 26 a las 12.00 una manifestación desde Sol hasta la embajada siria, a la que está previsto que acudan personas de toda España.


Siria está de luto. Cientos de personas fueron asesinadas en todo el país el 3 de febrero, más de la mitad en el barrio de Khalidia en Homs, al oeste del país. Las imágenes de las fuerzas de seguridad bombardeando la ciudad con cohetes y proyectiles mortero durante la noche dieron paso a las de la mañana:  edificios derruidos, calles cubiertas de sangre, miles de personas agolpándose en torno a decenas de féretros.  Unas imágenes que no dejaron indiferentes a ciudadanos de todo el mundo, que acudieron a mostrar su solidaridad con en el pueblo sirio en las embajadas sirias de sus país entre la noche del sábado y la mañana del domingo. Kuwait, Cairo, Londres, Berlín, Washington y también Madrid, donde un grupo de activistas sufrimos la represión de la policía española.

Desde medianoche la oposición siria pedía la solidaridad del mundo como única arma contra el régimen. A la llamada acudieron activistas de todos los países, que se concentraron frente a la embajada siria en unos casos y llegaron a asaltarla en otros. El caso más dramático, el de Egipto, donde decenas de activistas que se adentraron en la embajada fueron recibidos a tiros. Lo contaba en directo Alexander Page, que pedía ayuda mientras grababa, en una impresionante cobertura:

En Madrid nos concentramos ante la embajada en Plaza Platerías Martínez unas 15 personas, en una de las noches más frías del año. Costaba incluso teclear en el móvil para compartir algún mensaje mientras decidíamos si hacer una foto sosteniendo un cartel o una bandera para enviar nuestra solidaridad a Siria. Eran las 4 de la mañana y llevábamos allí una media hora cuando vimos llegar unos 10 coches y furgonetas de policía, de los que empezaron a bajarse uno tras otro decenas de policías. Pude contar unos 50. “Mira el brazalete, son Geos”, me dijo un compañero.

Nos apartamos para dejarles paso. Imaginé que debía de había ocurrido algo grave y ni por un momento pensé que pudiera estar relacionado con nuestra presencia allí. Hasta que vi que corrían tras un compañero, que caía al suelo mientras unos 15 policías lo sostenían, lo golpeaban y le daban puntapiés. Comencé a grabar en directo y en ese momento, al verme sostener el móvil, un policía corrió hacia mí, me empujó contra la pared y me retorció el brazo para inmovilizarme mientras la única mujer policía del grupo me arrancaba el móvil y buscaba la forma de apagarlo. Entretanto, al otro lado de la acera, un compañero que se acercaba en ese momento a la concentración pudo grabar un vídeo en el que puede apreciarse al grupo de policías en el momento en que golpeaban a quien estaba en el suelo:

Mi aplicación de cobertura en directo no se apagó y continuó grabándose el sonido cuando me devolvieron el móvil y lo guardé en el bolsillo. Se oyen de fondo las sirenas de policía y el modo en que me piden la documentación y que apague el teléfono. También su respuesta cuando les pido si pueden devolverme el DNI: “¿Qué crees, que te lo vamos a robar?”

El compañero al que golpearon, que ha pedido que no publiquemos su nombre, tiene hoy la cara amoratada y una ceja abierta. Después de recibir los golpes se lo llevaron a pasar la noche a comisaría. Tiene 19 años y es un manifestante pacífico, uno de tantos en solidaridad con el pueblo sirio ante la masacre que sufre. En el contexto de esa masacre, que todavía no recibe la condena unánime de la comunidad internacional (Rusia y China han vetado de nuevo una resolución contra el régimen sirio) poco más pueden hacer los ciudadanos que expresar su solidaridad públicamente.

El modo en que la Policía se abalanzó sobre nosotros mostraba que venían preparados para mucho más. Quizás para un asalto a la embajada, como sucedió en otros países. Había luz dentro de la embajada, así que no es improbable que hubiesen llamado a la Policía para alertarla de un ataque que nuestro grupo ni realizó ni planeaba. No lo sabemos a ciencia cierta porque los intentos de que se respondiese a nuestras dudas sobre por qué se nos trataba de aquel modo fueron contestados con un desabrido “Esto es un chequeo por motivos de seguridad y no tenemos que dar ninguna explicación. Vosotros sabréis lo que ibais a hacer.”

A la indignación por la masacre en Siria se suma ahora la indignación al ver que no sólo el gobierno español no expulsa al embajador sirio en Madrid como medida de aislamiento del régimen (una medida que ha tomado hoy Túnez), sino que se criminaliza a quienes se manifiestan pacíficamente en defensa de los derechos humanos.

El domingo 5 de febrero a las 13.30 se celebrará una nueva concentración en solidaridad con el pueblo sirio frente a la embajada siria en Madrid.


La página del Ministerio de Defensa sirio, hackeada por Anonymous. 8 de agosto

El régimen de los Assad se ha caracterizado, durante décadas, por el intento de aislar al pueblo sirio en torno a unos canales de comunicación oficiales que se hacían eco de la única narrativa posible: la del Gobierno. Los sirios están pagando ahora un precio altísimo por romper esa barrera, y el resultado es un aislamiento cada vez mayor del régimen y un aumento de la solidaridad ciudadana con las demandas del pueblo sirio. A esta solidaridad se ha sumado el colectivo Anonymous, con quien el régimen sirio libra una nueva batalla.

El 8 de agosto la página web del Ministerio de Defensa sirio aparecía con una imagen de Anonymous y este mensaje que se mantuvo durante unas horas:

Al pueblo sirio: El mundo os apoya en contra del brutal régimen de Bashar Al-Assad. A los militares sirios: Sois responsables de proteger al pueblo sirio, y cualquiera capaz dé órdenes de matar a mujeres, niños, ancianos merece ser juzgado por traición. Ningún enemigo externo podrá hacer tanto daño a Siria como Bashar Al-Assad ha hecho. Defended vuestro país: ¡levantaos contra el régimen!

El mensaje es una muestra de solidaridad con los manifestantes y una bofetada a un régimen poco acostumbrado a asumir las críticas. Poco después, partidarios del Gobierno contraatacaban inundando la página de Anonymous de imágenes como esta:

La red social de Anonymous AnonPlus, hackeada por hackers partidarios del Gobierno sirio. 9 de agosto

Una de las imágenes muestra en letras ensangrentadas el mensaje:  “Un terrorista mata ejército sirio y civiles sirios”. Y en letra pequeña: “En respuesta a vuestro hackeo de la página del Ministerio de Defensa sirio, el pueblo sirio ha decidido purificar Internet de vuestra patética web. Hemos hackeado vuestra web y aquí tenéis unas fotos de los actos terroristas cometidos por la Hermandad Musulmana contra civiles y militares sirios”.

Se atribuye el ataque el Ejército Electrónico Sirio, que reproduce en su página de facebook la narrativa propia del discurso oficial, que el régimen no abandona a pesar de su aislamiento cada vez mayor. A medida que aumentan las víctimas de la represión aumentan los intentos oficiales de convencer, con un lenguaje cada vez más exaltado, de que los problemas en Siria vienen causados por los islamistas, de que existe una conspiración internacional para desestabilizar el país y de que el pueblo está unido en torno al Gobierno.

Son los intentos de mantener una narrativa que hace aguas y que se revela incapaz de asumir las críticas y de articular una respuesta pacífica a la búsqueda de expresión de sus ciudadanos.