Alianzas

Alaa Abd El Fattah, en el Encuentro de Blogueros Árabes. Túnez, 5 de octubre de 2011

Alaa Abd El Fattah es uno de los blogueros más reconocidos de Egipto. Desarrollador de software y activista por los derechos humanos, trabaja desde hace años en la lucha por la libertad y la justicia en su país, por lo que ha sido detenido en varias ocasiones. Ha sido clave en la organización y difusión de las movilizaciones que terminaron con la caída de Mubarak y continúa implicado en la transición hacia un proceso democrático. Su blog Manalaa, que gestiona con su mujer, Manal Hassan, también desarrolladora y fundadora del grupo de Usuarios de Linux egipcios, ha sido premiado por Reporteros sin Fronteras. Charlamos con él durante el Tercer Encuentro Anual de Blogueros Árabes, que este año se celebró en Túnez, sobre el papel de los blogueros durante la Revolución y en el proceso al que ahora se enfrentan los egipcios.

Pregunta: ¿Qué actividad desarrollaron los blogueros egipcios durante la Revolución?

A.A: La juventud urbana es una fuerza muy vinculada a Internet. No es exactamente lo que llamamos clase media, es un grupo más amplio que incluye a cualquiera con un mínimo acceso a cierto nivel de educación. Durante la revolución los blogueros hicieron un gran trabajo en dar voz a estratos sociales que no tienen tanta capacidad de expresar sus propuestas, como los sindicatos. Funcionaron, y siguen funcionando, como portavoces de otras fuerzas sociales, víctimas de la represión. También en la organización de las protestas y en empujar a la gente a salir a la calle.

P: ¿Y ahora? ¿En el proceso hacia una transición democrática?

A.A: Son clave en la llamada a una huelga general contra los salarios mínimos. De hecho esta fue la primera petición cuando los egipcios salieron a la calle, lo que luego se convirtió en “el pueblo quiere la caída del régimen”. Desde antes de la revolución los blogs y el activismo a través de plataformas sociales como Facebook juega un papel en la unión de fuerzas,  y lo siguen haciendo, como forma de expresión de las preocupaciones de grupos y personas de los que nadie más se hace eco, contrarrestando narrativas de los medios tradicionales y organizando  iniciativas como las manifestaciones del colectivo de profesores.

P: ¿Se han incoporado los blogueros, al igual que en Túnez, al proceso electoral? Hoy hemos visto que hay varios reconocidos blogueros tunecinos candidatos a las próximas elecciones.

A.A: No sucede esto en Egipto, quizás porque nuestra sociedad es muy escéptica hacia las estructuras políticas tradicionales, creo que mucho más que en Túnez. Los últimos 15 años se gobernó Egipto como si estuviese controlado por un grupo de gangsters. Dejó de invertirse en cualquier cosa que beneficiase a los ciudadanos. Nadie participaba de las decisiones en el país, y mucho menos los jóvenes. Al margen del Estado surgían soluciones, redes de solidaridad, economía informal… una sociedad viva que el Estado intentaba atacar, su identidad, valores, su historia.

P: La represión era muy fuerte en Egipto, tanto en la calle como a través de los canales digitales. ¿Qué precauciones tomasteis los activistas?

A.A: Podríamos hablar de herramientas y formas de protección, pero lo cierto es que, llegado un punto, los egipcios dejamos de tomar precauciones. Empezamos a hablar y organizarnos en abierto, y cada vez más gente se unía. Y ahí fue cuando triunfó la revolución.


La Plaza de la Liberación, El Cairo. 25 enero 2011

Egipto ha salido a la calle. Decenas de miles de personas en unas manifestaciones históricas, en un país conocido por la dureza con que se reprime cualquier forma de oposición. Las autoridades no podían contener ayer las protestas.

El 25 de enero era el día convocado para las manifestaciones que recorrerían el país, en honor a la fecha en que el pueblo y la policía egipcia se unieron contra la ocupación británica. Se anunciaba desde hacía unos días a través de Internet y medios sociales, especialmente en Facebook, que la oposición al Gobierno utilizó para hacer correr la voz de los puntos de encuentro. Pero era difícil prever cuánta gente se atrevería realmente a salir a la calle teniendo en cuenta que las manifestaciones en el país no suelen pasar de unos cientos. Según Zeinab Samir el 23 de enero en Twitter:

Sinceramente, no sé qué puede pasar ese día. No estoy segura de si quienes llaman en Facebook a salir a la calle se manifestarán realmente, ni si tiene sentido llamarlo Revolución. Las revoluciones no suelen fijarse con un calendario.

La convocatoria tuvo éxito y el Gobierno la ha reprimido con la dureza  que lo caracteriza. De momento tres personas han muerto durante las protestas, entre ellos Soliman Saber Aly and Mostafa Ragab Abdel Fattah, y hay cientos de heridos y detenidos por todo el país. Ha publicado la lista el Frente de Defensa de los Manifestantes Egipcios, que está haciendo una gran cobertura de las manifestaciones, compartiendo noticias, fotos y vídeos que envían los manifestantes, como este publicado por el activista egipcio Ramy Raoof.

¿Efecto Túnez?

Sin duda Túnez ha influido a la hora de animar a los egipcios a unirse por un cambio que la mayoría deseaba y pocos se atrevían a reclamar abiertamente. Por todo el país se veían ayer banderas tunecinas y se oía gritar “Túnez, Túnez” a los manifestantes. A los egipcios les sobran, igual que a los tunecinos, los motivos para querer ver caer el gobierno de Hosni Mubarak, que se perpetúa en el poder desde 1981.

De una población de 80 millones, el 41 por ciento de los egipcios vive por debajo del umbral de la pobreza, según las Naciones Unidas. A la pobreza y el desempleo se suman la corrupción y la represión de las autoridades contra cualquier forma de oposición. También el descontento con el apoyo de su Gobierno a Israel y a la ocupación de Palestina.

Pero hay diferencias respecto a Túnez. Los egipcios no tienen el apoyo que demostró el Ejército tunecino a su pueblo, ya que Egipto es un estado militarizado y las autoridades de Túnez sólo contaban con el respaldo de la Policía.

Los egipcios tampoco tienen fácil el apoyo de los países occidentales. Teniendo en cuenta los lazos políticos y económicos con Egipto, la dureza con que Mubarak reprime desde hace años la oposición islamista al Gobierno y su apoyo a Israel en el bloqueo a los palestinos, no parece que Estados Unidos y el resto de países occidentales vayan a retirar su respaldo a uno de sus principales aliados en la región. Lo dejaba claro Hillary Clinton, afirmando que “el Gobierno egipcio se mantiene estable a pesar de las protestas”. A pesar de esa estabilidad que menciona Clinton, la familia de Mubarak ponía anoche rumbo a Londres.

Consciente de los fuertes vínculos con Occidente, el Gobierno de Mubarak trata ya de vincular las protestas a la resistencia islamista. Sin embargo la participación islamista ha sido minoritaria en las manifestaciones que han recorrido el país. Han sido protestas de egipcios de todas las edades, hombres y mujeres, de distintas confesiones y de distintos estratos sociales.

Enfrentamientos con la Policía. Fuente: Oraby

Sus voces se oyen en las calles de todo el país y también a través de Internet, del que los egipcios están haciendo un gran uso, a pesar de los intentos del Gobierno de bloquear el acceso. La red social Twitter, que está siendo una gran fuente de actualización sobre lo que sucede en el país (etiquetas #Egipto, #Egypt y #Jan25), estaba inaccesible ayer desde Egipto, que también bloqueó otros canales y plataformas, como Youtube y el canal de emisión en directo Bambuser, aunque la mayoría de internautas egipcios están acostumbrados a sortear estos obstáculos utilizando intermediarios. También se ha denunciado la desaparición de conocidos blogueros y activistas, en un país que se encuentra entre los “principales enemigos de Internet”, según la organización Reporteros sin Fronteras.

EL Frente de Defensa de los Manifestantes Egipcios compartía también ayer este mapa, en el que se pueden ver el uso que está haciendo de las herramientas digitales para comunicarse con los detenidos y entre los propios activistas:

Son muchos los que quieren un cambio y, por primera vez en 30 años de Gobierno,  se atreven a pedirlo públicamente. Traduzco del árabe el comunicado que se leyó ayer en la Plaza de Tahrir (Liberación), en El Cairo:

El pueblo de Egipto quiere la caída del Gobierno

Estamos unidos hoy en la Plaza de la Liberación de El Cairo contra la opresión y la tiranía, un levantamiento que es la expresión de la voluntad de un pueblo fuerte que sufre desde hace 30 años la opresión y la pobreza bajo el Gobierno de Mubarak y el resto de ladrones del Partido Nacional.

Hoy los egipcios han decidido levantarse para defender su libertad y acabar con el autoritarismo.

Qué pide el pueblo en su llamada de hoy:

1. La inmediata salida de Mubarak del Gobierno

2. La caída del Ministerio de Ahmad Nazif

3. La disolución del falso Parlamento

4. La formación de un Gobierno nacional

Continuaremos las protestas hasta que se escuchen nuestras demandas y llamamos a todo el pueblo de Egipto, a los sindicatos y partidos de todo el país a sumarse a las manifestaciones hasta que se cumplan estas demandas. Continuaremos las protestas, sentadas y manifestaciones hasta que caiga el Gobierno. Que viva la lucha del pueblo egipcio.


Un coche blindado a la entrada del colegio electoral de Ibn Tamim, 28 de noviembre. Imagen de Mohamed Gamal Eldin

Este domingo se celebraron en Egipto unas elecciones al Parlamento marcadas por la  violencia y las acusaciones de fraude. Más allá de los cuestionables resultados, dominados por el Partido Nacional Democrático, que gobierna desde hace casi 60 años, las elecciones egipcias están suponiendo un gran ejemplo de periodismo ciudadano, con una intensa cobertura a través de Internet y medios sociales.

Desde el Gobierno de Hosni Mubarak, que con 82 años es el segundo presidente que durante más tiempo ha ocupado el cargo, se desmienten las acusaciones de que las elecciones han sido amañadas. Mubarak y su mujer depositaban su voto a primera hora rodeados de cámaras en Heliópolis y el Secretario General del Partido, Safwat El-Sherif afirmaba que las elecciones “son una celebración de la democracia en Egipto.” Las autoridades, sin embargo, han rechazado la observación internacional del proceso, que según ellas atenta contra de la soberanía del país.

Según Mohammad ElGohary, ingeniero egipcio y miembro de la comunidad internacional de blogueros Global Voices, el Gobierno amaña las elecciones desde hace años utilizando diferentes estrategias:

En las poblaciones rurales más aisladas es común que llenen las urnas de papeletas a favor del NDP antes de que abran los colegios. En las ciudades buscan entornos deprimidos donde puedan comprar votos con bolsas de comida o cantidades de dinero.

Desde primera hora del domingo el diario Ahram, uno de los de mayor tirada del país, incluye en su edición online un seguimiento minuto a minuto de las elecciones y de los cientos de incidentes registrados en los distintos colegios electorales. Estos son algunos:

  • El asesinato del hermano de un candidato independiente en Mansoura, Musheer El-Gendi
  • El asesinato del hijo de un candidato independiente mientras pegaba posters de su padre en El Cairo
  • La detención y el acoso a varios periodistas que cubrían las elecciones
  • El bloqueo de ocho páginas web en el país, entre ellos la de la Hermandad Musulmana
  • Bloqueo del acceso de corresponsales extranjeros a puntos de voto estratégicos, como El Arish
  • Acoso a partidarios de la Hermandad Musulmana, a quienes se ha prohibido acceder a los colegios electorales en varias zonas del país
  • 20 libras por voto a quien eligiese al candidato Hesham Khalil del NDP en Sayeda Zeinab

La cobertura de las elecciones también puede seguirse en Twitter, donde la mayoría de usuarios cuestiona el proceso. A través de la etiqueta #egyelections pueden verse miles de mensajes que comentan los incidentes registrados en distintos puntos del país, comparten información sobre las votaciones y consejos sobre acceso a sitios web bloqueados o cómo evitar la manipulación del voto. También los periodistas recurren a Twitter para mantenerse actualizados y compartir la última hora de un proceso electoral al que se les restringe el acceso.

También se pueden ver las votaciones y casos de supuestos fraudes a través de los vídeos grabados por ciudadanos en distintos puntos del país y publicados en plataformas como Bambuser.

Uno de los vídeos muestra el colegio electoral de Farescor, en Damietta, al norte de Egipto. Los votos que se ven por el suelo son anteriores al momento del comienzo de las elecciones. En las urnas ya se apilaban papeletas marcadas con el sí al NDP horas antes de que entrasen los primeros electores y alguien rompió la urna para demostrarlo.

La cobertura a tiempo real por parte de periodistas y ciudadanos a través de plataformas y redes sociales dan muestra de un gran nivel de participación social en los asuntos que afectan a todos en Egipto. Esta participación también pone de manifiesto la brecha cada vez mayor entre la sociedad civil egipcia y quienes supuestamente los representan.