Alianzas

Imagen en la web del Grupo Gamma Internacional

En la batalla entre gobiernos y sociedades civiles por la libertad de expresión, a menudo pasa desapercibida la ayuda que prestan a los Estados empresas de tecnología sin las que la censura en Internet no sería posible. Entre estas empresas destaca el Grupo Gamma Internacional, que ha contribuido al control de los usuarios egipcios con soluciones tecnológicas para el espionaje de activistas y censura de páginas web.

A medida que han ido surgiendo nuevos espacios para la libertad de expresión a través de las herramientas y plataformas digitales, los Gobiernos han ido refinando su capacidad de control y seguimiento de los usuarios en estos mismos espacios. En 2008 se convocó una huelga general en Egipto a través de mensajes de texto, correo electrónico y, con gran éxito de convocatoria, Facebook.  El alcance de las movilizaciones hizo que los servicios de seguridad del país comenzaron a prestar maś atención a la actividad de los ciudadanos online. El SSI (Servicio de Investigación para la Seguridad del Estado) creó una unidad de emergencia que se ocupaba de:

  • Cortar Internet en puntos concretos del país
  • Bloquear páginas web
  • Recoger información sobre ciudadanos activos en la Red
  • Cortar servicios de móvil de empresas de telecomunicaciones
  • Bloquear servicios de mensajería como Bulk-SMS
  • Crear canales de comunicación con empresas de telecomunicaciones que permitan el intercambio más ágil de información sobre usuarios

Para llevar a cabo estas actividades la SSI did se reunió con representantes de los Ministerios de Interior, Inteligencia, Defensa, Comunicaciones y con las tres compañías de telecomunicaciones que operan en Egipto: Vodafone, Mobinil e Etisalathan. Desde 2009 al menos, también han contado con los servicios de Grupo Gamma Internacional, basada en Reino Unido, que en su página web ofrece:

Hace unas semanas salían a la luz unos documentos que probaban la relación entre el grupo Gamma y el Gobierno de Mubarak. Aunque la empresa niega cualquier vinculación con el Gobierno egipcio, aquí puede leerse la propuesta comercial del programa Finfisher: 287,000 euros por un software de espionaje que permite el seguimiento de los movimientos sobre un teclado, cuentas de correo, chat y páginas visitadas entre otros servicios y herramientas de infección remota. Según el activista egipcio Amr Gharbeia:

Es un troyano, un software que implantas en el dispositivo de otra persona para controlarlo y extraer datos. Te permite ver su correo electrónico y suplantar su identidad.

Encontraron estos documentos, que prueban la relación entre Gamma y el gobierno de Mubarak, dos activistas por los derechos humanos en la sede de la SSI, en la que irrumpieron más de 2.000 ciudadanos en marzo, en plenas revueltas contra el régimen, para evitar que las autoridades destruyesen los documentos que implicaban al Gobierno en las violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Junto a los documentos aparecieron cientos de aparatos y equipos de tortura.

Otros documentos, escritos en árabe y marcados como “altamente confidenciales”, muestran información sobre el modo en que la versión de prueba del software Finfisher permitía hackear cuentas de Hotmail, Gmail, Yahoo e incluso Skype, que los activistas consideraban la forma de comunicación más segura por estar encriptada.

Según el bloguero egipcio Ramy Raoof, que ha facilitado los documentos a Periodismo Humano:

Esta tecnología ayuda a los gobiernos a fabricar casos contra activistas políticos y por los derechos humanos con cargos como la “desestabilización del orden”, “difamación de líderes de estado”, “rumores para derrocar al régimen” y muchos otros que buscan desprestigiar el trabajo de la sociedad civil y los activistas por la mejora de la situación de los derechos humanos en el país.

El Grupo Gamma no es la única empresa que trabaja en facilitar a gobiernos represivos el seguimiento de la actividad de los ciudadanos online. El informe de la OpenNet Initiative Occidente censura a Oriente muestra cómo al menos nueve países en Oriente Medio y Norte de África utilizan tecnología desarrollada en países occidentales para impedir el acceso al contenido online. Tecnología occidental al servicio de la censura de la libertad de expresión de los ciudadanos árabes.

http://globalvoicesonline.org/2008/04/05/egypt-gears-up-for-a-general-strike-sunday/

Llevan años trabajando en visibilizar una realidad que no siempre ha sido noticia para los medios de comunicación. Utilizan las herramientas digitales para compartir su voz y la de otros y han contribuido a un cambio de paradigma en la forma en que nos comunicamos, en la que cobran protagonismo los ciudadanos. Dirigen y colaboran con proyectos que llaman la atención sobre las reivindicaciones ciudadanas que han dado lugar a movilizaciones como las que se han producido en Túnez, Egipto o Libia. Tendremos la oportunidad de hablar con algunos de los referentes en el uso de la tecnología para promover cambios sociales y políticos en las conferencias Internet and 21st Century Social Revolutions que organiza AERCO el próximo 5 de abril con Obra Social Caja Madrid.

Sami Ben Gharbia: Especialista tunecino en el análisis del activismo digital en contextos represivos y el uso de la tecnología para promover cambios sociales y políticos. Es el Director de Global Voices Advocacy, comunidad internacional de blogueros que informa sobre el estado de la blogosfera y el periodismo ciudadano en el mundo. También es co-undador de Nawaat, que ha ganado el 2011 Netizen Prize que entrega Reporteros sin Fronteras, de Threatened Voices y de Tunileaks, proyecto que recopila y analiza los cables de Wikileaks relativos a Túnez.

Matisse Bustos Hawkes: Responsable de Comunicación de WITNESS, organización internacional que promueve la defensa de los derechos humanos a través del uso de vídeo. WITNESS proporciona formación en grabación y edición de vídeo y en planificación estratégica sobre cómo incorporar el vídeo en campañas como la protección de los derechos civiles, políticos y económicos en todo el mundo, los derechos de las mujeres en Afganistan, o la lucha contra la tortura en Egipto.

Raed Jarrar: Arquitecto, bloguero y analista político iraquí-estadounidense. Abrió su primer blog en 2002 para mostrar al mundo la visión de los civiles iraquíes durante la invasión de su país y se convirtió en uno de los primeros blogueros en Irak y en la región. Es conocido también por haber sido detenido en el aeropuerto JFK por llevar una camiseta con la frase “No nos callaremos” en inglés y en árabe, por denunciar a la compañía aérea y al Gobierno de EEUU y por ganar la demanda y contribuir a visibilizar la discriminación racial en el país.

Bilal Randeree:  Periodista sudafricano que trabaja en la sede de Al Jazeera en Doha, Qatar. Es productor online para la página de la red en inglés y desde hace unos meses cubre las movilizaciones en la región de Oriente Medio y Norte de África con una presencia activa en las redes sociales. Esta visibilidad ha sido vital para su trabajo y para la cobertura que ha hecho Al Jazeera’s de las movilizaciones, posicionándose como un modelo a seguir en la alianza de los medios de comunicación con Internet y las herramientas digitales.

Dale Zak: Desarrollador en el proyecto Ushahidi,  empresa sin ánimo de lucro que desarrolla software libre y de código abierto para recoger datos, visualizarlos y crear mapas interactivos a través de los mensajes que envían los ciudadanos por teléfono móvil.  Desde que se creó, para mapear los casos de violencia post-electoral en Kenia, desarrollan herramientas con el objetivo de democratizar la información, fomentar la transparencia y romper las barreras que impiden a los ciudadanos contar sus propias historias.


La conferencias podrán seguirse en streaming desde la web de La Casa Encendida y Periodismo Humano, medio colaborador con el evento, y en Twitter con la etiqueta #isocialrev.


Small Girl on Army Track, She Was Chanting: Freedom..Freedom

Fuente de la Imagen: Ramy Raoof. Soldados sostienen a una niña en la plaza de Tahrir, Cairo. 30 enero 2011

En sólo unos días se han desencadenado en Oriente Medio y Norte de África revueltas históricas que han hecho caer el Gobierno de Ben Ali en Túnez, amenazan el de Mubarak en Egipto y se extienden por la región. Fueron los tunecinos quienes prendieron la mecha con las protestas en Sidi Bouz, pero la posible caída de Mubarak tiene unas implicaciones geoestratégicas que hacen que el cambio no tenga marcha atrás. Los ciudadanos de la región han perdido el miedo a salir a la calle.

Ya desde antes de la revolución tunecina, Argelia vive sus propias protestas. La subida del precio de los productos de primera necesidad, que se duplicaron a finales de 2010, provocó revueltas que dejaron cinco muertos y más de 800 heridos. Fue el desencadenante de una insatisfacción que tiene motivos similares a los del resto de países de la zona: desempleo, desigualdades económicas, corrupción y represión contra la libertad de expresión bajo el régimen de Bouteflika, que mantiene el estado de excepción en el país desde hace 20 años. Las protestas se han avivado desde la revolución tunecina y unas 10.000 personas reclamaron ayer en Bejaia un cambio de gobierno.

Los estudiantes lideran estos días en Sudán las protestas contra el régimen de Omar al-Bashir, que llegó al poder tras un golpe de estado en 1989. Bashir es responsable, según La Haya, de la muerte de más de 300.000 personas en la región de Darfur, que sufrió una guerra civil que ha dejado más de 2 millones de desplazados.  En este vídeo, compartido por el usuario Simsit en Twitter, pueden verse imágenes de las manifestaciones de hoy en la capital.

Decenas de miles de personas se han manifestado hoy también en Sanaa, la capital de Yemen, en protesta contra el régimen de Ali Abdullah Saleh, que lleva en el poder más de 30 años. Aunque su mandato actual termina dentro de dos años, ya ha iniciado el proceso de reforma que le permita permanecer otros 10, y no es secreto que su hijo se perfila como sucesor. En este vídeo de Al-Jazeera puede verse la jornada de protestas pacíficas:

Son algunos ejemplos de la manifestaciones ciudadanas que piden un cambio y que se extienden por toda la región. La mayoría de gobiernos ha reaccionado ofreciendo pequeñas mejoras, como rebajas en el precio de los alimentos y en los impuestos. Incluso en el Golfo han tomado la iniciativa de aumentar las prestaciones sociales, aunque la situación económica en estos países es muy distinta a la del resto de la región, por si hubiera ciudadanos descontentos que pudiesen imitar las protestas tunecinas y egipcias.

Aunque la situación económica y la falta de expectativas han sido desencadenantes de las protestas, no son el único factor. Pequeños parches económicos puestos a destiempo no acallarán las voces de quienes han perdido el miedo a reclamar públicamente sus derechos.

En la red social Twitter ya hay etiquetas para cada país, anunciando y convocando concentraciones y manifestaciones: En Sudán ya se han producido las protestas que se anunciaban para hoy (#Jan30). El 3 de febrero se anuncia como el día de  Yemen (#Feb3), y se habla incluso de Bahrein (#Feb14). Seguimos pendientes de unos días decisivos para la región y para el mundo, que se replantea sobre la marcha sus alianzas.


Durante el 2010, gracias a Periodismo Humano, he tenido la oportunidad de compartir en este espacio aspectos relacionados con Oriente Medio y Norte de África, algunos de ellos con poca cobertura en otros medios. A través del trabajo de estos meses he conocido a blogueros y activistas por los derechos humanos que nos ayudan a acercarnos, sin necesidad de intermediarios, a las complejas y diversas realidades de la región. Me gustaría dedicar este primer post de 2011 a algunos de esos blogueros, concretamente a 10 con los que he colaborado este año, y a su contribución al conocimiento de la región.

Banner de las protestas en Sidi Bouzid. Nawaat.org

  1. Ali Abudlemam: Bloguero bahreiní, autor del proyecto Global Voices y fundador del foro Bahrein Online, uno de los más visitados del país. En septiembre fue detenido en medio de una campaña de represión contra la oposición al Gobierno de país, junto con otros activistas. Abdulemam es un pionero entre los activistas árabes en el uso de Internet para promover una reforma democrática pacífica. Desde su detención se ha creado una campaña para presionar por su liberación y la del resto de detenidos, que promueven, entre otros, los blogueros que menciono a continuación y con los que he tenido la suerte de colaborar estos meses.
  2. Anas Qtiesh: Bloguero y traductor sirio especializado en la blogosfera y el acceso a Internet en Siria. Es editor de GlobalVoices, comunidad internacional de blogueros que hace un seguimiento de la blogosfera y el periodismo ciudadano en cada país.
  3. Hicham Almiraat: Médico marroquí residente en Francia, es autor de Global Voices y co-fundador junto con Jillian C York del foro por el diálogo y la libertad de expresión en Marruecos Talk Morocco,. Escribe sobre gobernanza, derechos humanos y hace un seguimiento de la blogosfera marroquí y los riesgos y problemas a los que se enfrentan los blogueros en su país y en el resto de la región.
  4. Jillian C York: Periodista estadounidense que escribe sobre activismo y libertad de expresión, con un enfoque especializado en Oriente Medio y Norte de África y en las comunidades musulmanas en EEUU. Trabaja en el Berkman Center for Internet and Society de Harvard, es co-fundadora del foro sobre Marruecos Talk Morocco, autora de Global Voices y colaboradora de distintos medios, en los que ofrece una visión que no abunda en los medios de comunicación estadounidenses.
  5. Malek Al-Khadraoui: Activista tunecino residente en París, es administrador del blog colectivo Nawaat.org, blog colectivo sobre noticias relacionadas con Túnez que incluye el proyecto Tunileaks, que recopila y analiza los cables de Wikileaks relacionados con Túnez.
  6. Mohammed al-Gohary: Ingeniero egipcio, responsable de medios sociales del diario Al-Masry Alyoum. Cuenta desde dentro la tensión entre el Gobierno de su país y la sociedad civil, la represión contra la libertad de expresión y en particular contra blogueros y activistas en Internet. Ha ofrecido una amplia cobertura de las elecciones en Egipto y la cuestionable victoria del Partido Nacional Democrático, que gobierna desde hace casi 60 años, y de las protestas tras los ataques a una Iglesia copta el 1 de enero Alejandría.
  7. Mustafa AlHasan: Periodista saudí basado en Líbano y en distintos países del Golfo. En el contexto de Arabia Saudí, aliado de los países occidentales y del que apenas se visibilizan los abusos (hablamos sobre el contraste entre la visibilización mediática de Irán y Arabia Saudí aquí), AlHasan ofrece desde dentro una perspectiva muy valiosa para acercarse a asuntos relacionados con la libertad religiosa, la igualdad y los derechos humanos en su país y en el resto de la región.
  8. Nasser Weddady: Activista mauritano dedicado a la defensa de los derechos civiles en Oriente Medio y Norte de África. Es el Outreach Director del Congreso Islámico Americano, que promueve la tolerancia y el diálogo enre las comunidades musulmanas y el resto de poblaciones. Ha formado parte del movimiento contra la esclavitud en Mauritania y es especialmente activo en campañas por la liberación de blogueros detenidos en países como Bahrein.
  9. Ramy Raoof: Autor del Blog Egipcio por los Derechos Humanos y de Global Voices,  comparte, al igual que Gohary, la actualidad egipcia desde dentro en un contexto de aumento de la represión. Sus últimas contribuciones incluyen la cobertura a través de Twitter de las protestas en El Cairo solidaridad con las víctimas de la represión en Túnez.
  10. Sami Ben Gharbia: Activista tunecino, Director de Global Voices Advocacy y co-fundador de Nawaat. En un país en el que la represión contra cualquier forma de oposición al Gobierno va en aumento, la contribución de Ben Gharbia ha ayudado a atraer la atención sobre campañas de represión como la última que ha puesto en marcha el Gobierno contra el pueblo de Sidi Bouzid. Es también un referente en el análisis del activismo digital árabe, con textos como The Internet Freedom Fallacy and the Arab Digital Activism.

Son sólo algunos de los activistas que comparten distintos aspectos de la realidad en la región, en muchos casos arriesgando su vida, y que aportan una perspectiva necesaria y valiosa para conocer el contexto de estos países y lo que ocurre en rincones donde no siempre hay cámaras para mostrárnoslo.


El diario libanés Al-Akhbar ha publicado esta semana casi 200 cables que revelan información sobre países de Oriente Medio y Norte de África y sus relaciones con EEUU. La mayoría no aparecen, al menos de momento, en la página de Wikileaks, ni tampoco en los medios que trabajan con Wikileaks. Los contenidos se suman a los ya publicados y exponen alianzas, encuentros y desencuentros que se ocultan tras el discurso oficial de gran parte de los gobiernos árabes y Estados Unidos.

Los cables hacen referencia a Egipto, Irak, Marruecos, Túnez, Libia, Argelia, Mauritania y Líbano y pueden verse clasificados por país  aquí (la página está en árabe pero al pinchar sobre cada bandera pueden verse los cables originales en inglés). Se suman a los escándalos que han causado filtraciones anteriores, como las que publicó el diario egipcio AlMasry Alyoum, y que revelan, entre otras cosas, que fue Egipto quien financió la construcción del muro de Gaza, y no EEUU, como se decía oficialmente. O las generosas donaciones de los países del Golfo (Arabia  Saudí, Qatar, Kuwait) a grupos islamistas sunnitas y las presiones de Arabia Saudí, Bahrein, Jordania y Egipto a EEUU para que se decidiese a atacar a Irán, su principal enemigo geoestratégico.

De la gran cantidad de información por país quizás lo más delicado es lo relativo a Líbano. Las filtraciones de Al-Akhbar revelan datos como que en 2008 el Ministro de Defensa libanés Elias Murr dio a diplomáticos estadounidenses un mensaje para que estos lo pasasen a oficiales israelíes: que el ejército libanés no resistiría la invasión israelí siempre que esta cumpliese ciertas condiciones, entre ellas respetar ciertos límites y no atacar comunidades cristianas. Un guiño del gobierno libanés al ejército israelí con la esperanza de que este acabase con la resistencia de Hezbollah y las comunidades del sur, donde tiene más apoyo. No es difícil imaginar la indignación que esto puede causar no sólo entre los numerosos libaneses y árabes que apoyan a Hezbollah, sino entre quienes ven, una vez más, las mentiras que encubren los oscuros intereses sectarios en la región.

Conocidos analistas de Oriente Medio como The Angry Arab describen los documentos como “explosivos” y preven graves consecuencias, algo que no sorprende dado el nivel de represión de la mayoría de los gobiernos de la región contra cualquier forma de oposición. De momento Túnez ya ha bloqueado el acceso a Al-Akhbar y Wikileaks, en línea con su política habitual de cerrar y prohibir páginas que no se alinean con la versión oficial de las autoridades (ya hablamos de la censura en Túnez aquí) y Egipto ha cerrado distintas páginas críticas con el gobierno como la conocida Aymansalem, que llama a la desobediencia civil.

Lo que sigue siendo una incógnita es cómo llegaron estos últimos cables a Al-Akhbar y si habrá más filtraciones publicadas en otros medios. El Director del periódico ha insistido en que su fuente se mantendrá anónima, lo que da a entender que no ha sido Wikileaks quien los ha entregado directamente. Wikileaks se comprometió en un principio a entregar los cables sólo a cinco grandes medios, pero podría estar haciendo llegar parte de la enorme cantidad de información por otros canales.

Según Josh Rogin en Foreign Policy, Wikileaks podría haber perdido el control de sus cables. Cita a una fuente del lobby estadounidense que representa a países de Oriente Medio.

“La prensa local en muchos de estos países está informando de cables que todavía no han sido publicados en los medios a los que Wikileaks ha ido entregando la información. Hay nuevas filtraciones de fuentes extrañas, de think tanks, de los mismos países implicados… Muchas menciones en la prensa a cables que aún no se han publicado y que no tenemos ni idea de dónde proceden”

Esta misma fuente especula con que puedan ser los mismos gobiernos quienes están seleccionando filtrar selectivamente la información de la que disponen para tener el margen suficiente para volverla en su favor. De ser esto cierto ¿estaríamos ante una guerra de cables en la que cada país comenzará a airear la información que pueda controlar, que menos le perjudique o que salpique a otros? En el mismo artículo se cuestiona:

“Ningún gobierno en su sano juicio puede usar esto en su beneficio porque daña sus relaciones con EEUU”

De las reacciones, tanto de los gobiernos árabes como de la mayoría de los afectados por las filtraciones, se deduce que las repercusiones de Wikileaks no serán de conflictos diplomáticos o un aumento de las tensiones entre países debido a lo que se revela en los cables. Lo que verdaderamente preocupa a los Estados no es tanto la verdadera naturaleza de sus relaciones con el resto de países, sino su imagen pública y en qué lugar queda su país para el resto del mundo.

Según Mohamed El-Gohary, responsable de Social Media de AlMasry Alyoum, un grupo de usuarios árabes anónimos está poniendo en marcha el proyecto Arabic Wikileaks, que pretende traducir las filtraciones relacionadas con Oriente Medio y Norte de África y organizar las traducciones ya hechas. Entre otras cosas, para organizar la información y asegurarse de mantenerla libre de la manipulación de los gobiernos.  Se puede encontrar más información en la página del proyecto en Facebook, que ya tiene casi 10.000 seguidores.

En Túnez, otro de los países afectados por las filtraciones, existe un proyecto colaborativo que recopila todos los cables entre el Departamento de Estado de EEUU y su embajada en Túnez: Tunileaks, iniciativa que parte del blog colectivo inependiente Nawaat.

Las filtraciones de Wikileaks muestran, una vez más, la enorme brecha global entre gobiernos y sociedades civiles,  aún mayor en los países árabes, pero también la capacidad de movilización de las sociedades civiles y el nivel de participación ciudadana.


El domingo 10 de octubre se celebró el Día Mundial contra la Pena de Muerte. La lucha por la abolición de la pena capital se enmarca en la defensa de los derechos humanos y ha avanzado hasta lograr que se suspenda en dos terceras partes del mundo. En el contexto árabe-islámico, donde las políticas de represión de las libertades se mantienen, esta pena sigue formando parte de la legislación de la mayoría de países.

En 2009 fueron ejecutadas en todo el mundo 714 personas, una cifra que no incluye las miles de ejecuciones que pueden haberse producido en China, que no facilita datos sobre su aplicación de la pena de muerte. Las ejecuciones se dan principalmente en países con gobiernos autoritarios, pero no son los únicos. En Estados Unidos fueron ejecutadas 52 personas en 2009, y se firmaron 106 sentencias de muerte. Según Amnistía Internacional, estos son los países con el mayor número de ejecuciones.

Número de ejecutados por país según Amnistía Internacional

En el mundo árabe la situación ha mejorado en cuanto al número de países que la aplican, pero el total de ejecuciones ha aumentado respecto a 2008 y es significativo que de los diez países de la lista seis pertenezcan a la zona de Oriente Medio y Norte de África. Estos son algunos de los datos extraídos de los informes de Amnistía Internacional, Human Rights Watch. y de Luchando contra la Pena de Muerte en el Mundo Árabe [pdf], publicado por la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte.

  • En 2009 hubo al menos 624 ejecuciones en siete países de la región: Egipto (5) , Irán (388), Irak (120), Libia (4), Arabia Saudí (69), Siria (8) y Yemen (30).
  • En 2008 hubo al menos 508 ejecuciones en nueve países de la región: Irán (346), Arabia Saudí (102), Irak (34), Yemen (13), Libia (8), Egipto (2), Bahrein (1), Siria (1) y Emiratos Árabes Unidos (1).
  • De todos los países árabes, sólo Djibuti ha abolido la pena capital.
  • Líbano reintrodujo las ejecuciones en  2004  y  Bahrain en 2006, después de 10 años de suspensión, en una tendencia que se enmarca en el recrudecimiento del autoritarismo en los países del Golfo.
  • Los países donde pueden verse ciertos progresos son Argelia, Marruecos, Túnez,  las Islas Comores y Mauritania, que respetan desde hace más de 12 años una moratoria en las ejecuciones. Jordania respeta la moratoria desde 2006.
  • Cobran fuerza movimientos que reclaman un cambio legislativo en países donde no se aplica la pena desde hace años. En Mauritania (en árabe) se ha formado una coalición nacional contra la pena de muerte que promueve que se elimine esta práctica de la legislación, a pesar de que no se aplica desde hace 20 años
  • La pena a menores, una institucionalización de la muerte todavía más grave, ha descendido en los últimos años, pero se sigue practicando. Concretamente en tres países en 2009: Irán, Arabia Saudí y Sudán. La pena de muerte a menores es una violación flagrante de la legalidad internacional, que la prohibe sin excepciones,  y de la Convención de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas.

Taghreed Jaber, el Director del PRI (Penal Reform International), organización que promueve la reforma penal mundial, decía en una Conferencia organizada recientemente contra la pena capital en Egipto: “Debemos preguntarnos por qué, a pesar del desarrollo en la región, no hay progresos respecto a 2008.”

El Informe de la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte  responde a esta pregunta basándose en criterios políticos, religiosos y sociales.  El hecho de que no exista un derecho penal islámico homogéneo facilita la instrumentalización de la religión para fines políticos. La tradición islámica se basa en distintas fuentes, que sumadas a las Fatwas, nuevas leyes dictadas por las autoridades religiosas, dejan un gran margen a la interpretación y arbitrariedad de los poderes dominantes.

Brian Whitaker, periodista de The Guardian, tiene una perspectiva más optimista respecto a la pena de muerte en la región: En su último artículo, “Death Penalty is not the norm in the Middle East”, apunta a un descenso en la aplicación de la pena capital “a pesar de lo grotescto de las ejecuciones en Arabia Saudí o Irán”.

Whitaker se basa en la diferencia entre 2008 y 2009 y ofrece algunos datos que contradicen los informes de Amnistía Internacional, como la ausencia de ejecuciones en Siria. Habrá que esperar para ver si la tendencia es el aumento o el descenso en un contexto en el que no parece que los derechos humanos sean una prioridad para los gobiernos autoritarios de la región ni un criterio para sus aliados occidentales en lo que a las relaciones políticas y económicas con estos países se refiere.