Alianzas

Siria está de luto. Cientos de personas fueron asesinadas en todo el país el 3 de febrero, más de la mitad en el barrio de Khalidia en Homs, al oeste del país. Las imágenes de las fuerzas de seguridad bombardeando la ciudad con cohetes y proyectiles mortero durante la noche dieron paso a las de la mañana:  edificios derruidos, calles cubiertas de sangre, miles de personas agolpándose en torno a decenas de féretros.  Unas imágenes que no dejaron indiferentes a ciudadanos de todo el mundo, que acudieron a mostrar su solidaridad con en el pueblo sirio en las embajadas sirias de sus país entre la noche del sábado y la mañana del domingo. Kuwait, Cairo, Londres, Berlín, Washington y también Madrid, donde un grupo de activistas sufrimos la represión de la policía española.

Desde medianoche la oposición siria pedía la solidaridad del mundo como única arma contra el régimen. A la llamada acudieron activistas de todos los países, que se concentraron frente a la embajada siria en unos casos y llegaron a asaltarla en otros. El caso más dramático, el de Egipto, donde decenas de activistas que se adentraron en la embajada fueron recibidos a tiros. Lo contaba en directo Alexander Page, que pedía ayuda mientras grababa, en una impresionante cobertura:

En Madrid nos concentramos ante la embajada en Plaza Platerías Martínez unas 15 personas, en una de las noches más frías del año. Costaba incluso teclear en el móvil para compartir algún mensaje mientras decidíamos si hacer una foto sosteniendo un cartel o una bandera para enviar nuestra solidaridad a Siria. Eran las 4 de la mañana y llevábamos allí una media hora cuando vimos llegar unos 10 coches y furgonetas de policía, de los que empezaron a bajarse uno tras otro decenas de policías. Pude contar unos 50. “Mira el brazalete, son Geos”, me dijo un compañero.

Nos apartamos para dejarles paso. Imaginé que debía de había ocurrido algo grave y ni por un momento pensé que pudiera estar relacionado con nuestra presencia allí. Hasta que vi que corrían tras un compañero, que caía al suelo mientras unos 15 policías lo sostenían, lo golpeaban y le daban puntapiés. Comencé a grabar en directo y en ese momento, al verme sostener el móvil, un policía corrió hacia mí, me empujó contra la pared y me retorció el brazo para inmovilizarme mientras la única mujer policía del grupo me arrancaba el móvil y buscaba la forma de apagarlo. Entretanto, al otro lado de la acera, un compañero que se acercaba en ese momento a la concentración pudo grabar un vídeo en el que puede apreciarse al grupo de policías en el momento en que golpeaban a quien estaba en el suelo:

Mi aplicación de cobertura en directo no se apagó y continuó grabándose el sonido cuando me devolvieron el móvil y lo guardé en el bolsillo. Se oyen de fondo las sirenas de policía y el modo en que me piden la documentación y que apague el teléfono. También su respuesta cuando les pido si pueden devolverme el DNI: “¿Qué crees, que te lo vamos a robar?”

El compañero al que golpearon, que ha pedido que no publiquemos su nombre, tiene hoy la cara amoratada y una ceja abierta. Después de recibir los golpes se lo llevaron a pasar la noche a comisaría. Tiene 19 años y es un manifestante pacífico, uno de tantos en solidaridad con el pueblo sirio ante la masacre que sufre. En el contexto de esa masacre, que todavía no recibe la condena unánime de la comunidad internacional (Rusia y China han vetado de nuevo una resolución contra el régimen sirio) poco más pueden hacer los ciudadanos que expresar su solidaridad públicamente.

El modo en que la Policía se abalanzó sobre nosotros mostraba que venían preparados para mucho más. Quizás para un asalto a la embajada, como sucedió en otros países. Había luz dentro de la embajada, así que no es improbable que hubiesen llamado a la Policía para alertarla de un ataque que nuestro grupo ni realizó ni planeaba. No lo sabemos a ciencia cierta porque los intentos de que se respondiese a nuestras dudas sobre por qué se nos trataba de aquel modo fueron contestados con un desabrido “Esto es un chequeo por motivos de seguridad y no tenemos que dar ninguna explicación. Vosotros sabréis lo que ibais a hacer.”

A la indignación por la masacre en Siria se suma ahora la indignación al ver que no sólo el gobierno español no expulsa al embajador sirio en Madrid como medida de aislamiento del régimen (una medida que ha tomado hoy Túnez), sino que se criminaliza a quienes se manifiestan pacíficamente en defensa de los derechos humanos.

El domingo 5 de febrero a las 13.30 se celebrará una nueva concentración en solidaridad con el pueblo sirio frente a la embajada siria en Madrid.