Alianzas

Decía el intelectual palestino Edward Said que la guerra de Irak, y los conflictos en general, no serían posibles sin la deshumanización del otro que se crea a través de los medios de comunicación.  Construir una imagen estereotipada y objetizada de personas de lugares más o menos distantes contribuye a ofrecer soporte a las agresiones políticas, económicas y militares. En este proceso ha jugado un papel central el cine, un medio con una enorme repercusión que condiciona la percepción que gran parte de la sociedad civil de un país tiene de los otros.

Hollywood es un gran protagonista en la fabricación global de percepciones. A través de sus películas se percibe la evolución de las relaciones políticas y diplomáticas entre EEUU y el resto de países. A lo largo de su historia personajes de distintas procedencias o religiones han representado el cliché de bueno y malo, pero nunca ha existido una caracterización tan persistentemente negativa y degradante como la que hace este cine de los árabes.

Sobre este tema hizo un estudio en profundidad Jack Shaheen, Profesor de Comunicación de la Southern Illinois University. Su investigación tuvo como resultado un libro: Reel Bad Arabs: How Hollywood Vilifies a People, en el que se analizan más de 900 producciones y del que se hizo después una película documental. Aunque es de 2001, su trabajo está más de actualidad que nunca y se utiliza en universidades como referente en el estudio de la representación mediática de los árabes.

Según la publicación, la cantidad de películas de Hollywood en la que algún árabe aparece como personaje secundario o figurante es desproporcionada respecto a la coherencia de esas apariciones. En la mayoría de los casos se proyecta una imagen estereotipada y degradante.

Los ejemplos van desde el cine mudo hasta la actualidad y las conclusiones son alarmantes. De las 900 películas analizadas:

  • 12 presentan personajes de origen árabe con una luz positiva.
  • 50 proyectan una imagen más o menos neutral o realista.
  • El resto, más de 800, ofrecen representaciones distorsionadas que contribuyen a crear una imagen negativa de este grupo de población.

¿A qué se refiere exactamente Jack Shaheen cuando habla de caracterización negativa? Estas son las características con las que estos personajes suelen retratarse:

  • Una combinación de violencia y estupidez:  Estos personajes se presentan como agresivos pero ineptos, de un modo que busca la risa fácil y la burla del espectador.  Van desde el beduino asaltador de caminos hasta el “terrorista” armado hasta los dientes.
  • Hipersexualización: Los árabes de estas películas están irremediablemente obsesionados con el sexo y en particular con el prototipo de mujer occidental. A menudo esta obsesión les lleva a ofrecer camellos, joyas o formar parte de su harén a las mujeres que pretenden conquistar.
  • Sumisión e hipersexualización de las mujeres: La mujer árabe se presenta como una figura sensual y servicial, sometida al capricho del hombre.
  • Falta de coherencia con el resto del argumento: En la mayoría de las películas analizadas, la introducción del personaje árabe es forzada, como un elemento exótico infalible en provocar la risa. No es una presencia justificada en la mayoría de los guiones.

Estas imágenes degradantes influyen en cómo la población de unos países ve a los otros, provocan un distanciamiento y una falta de empatía necesaria para legitimar los conflictos entre Estados.  Jack Shaheen expresa en el documental su optimismo respecto a los directores de cine jóvenes e independientes. Las sociedades árabes son enormemente complejas y diversas y es necesaria una visión  independiente que cuestione los estereotipos instalados y trabaje en narrativas adecuadas a esta diversidad.

Os animo a ver el documental completo a continuación, no tiene desperdicio.