Alianzas

Cristianos ortodoxos durante el rezo de Pascua en Siria, abril de 2009. Imagen AP

Desde que estalló en marzo la revolución siria contra la dictadura que gobierna el país desde hace 40 años,  entre 4000 y 6000 personas han muerto, según distintas fuentes. A pesar de la violencia institucionalizada contra manifestantes pacíficos, se mantienen algunas voces de apoyo al régimen como el menor de los males ante la inestabilidad de la región, tanto fuera como dentro de sus fronteras. La amenaza islamista que el Gobierno proclama y la protección de las minorías son algunos de los argumentos con los que el régimen sirio trata de legitimarse en el poder. Periodismo Humano ha hablado con una mujer siria, miembro de la comunidad cristiana de Alepo, sobre el papel de esta comunidad en las revueltas y su incertidumbre ante el futuro. Por su seguridad mantendremos su identidad en el anonimato.

Pregunta: ¿Ha participado la comunidad cristiana activamente en las revueltas?

S.H: Muchos cristianos sí. Muchos se han solidarizado con la idea generalizada de que vivimos en un contexto de represión e injusticia que nos afecta a todos. Hay declaraciones como el “Comunicado de los sirios libres de la comunidad cristiana sobre la Revolución Siria” que apoyan el derecho de todos los sirios a vivir en libertad.

Incluimos la traducción de dos párrafos del comunicado al que S. H. hace mención:

“1. Dado que la religión cristiana es una religión de amor, justicia e igualdad, los cristianos de Siria somos uno con nuestros hermanos musulmanes y no podemos dejar de sumarnos a las movilizaciones pacíficas por la igualdad y la justicia y contra la opresión que nos afecta a todos.

4. Hace miles de años que hay cristianos viviendo en esta tierra y han vivido en hermandad y armonía. No han necesitado de un individuo o grupo de población que les proteja del resto de comunidades ni ha estado su presencia en esta querida tierra vinculada a la presencia de un individuo o grupo que la gobierne.”

Puede leerse el comunicado completo (en árabe) aquí.

P: Pero hay también cristianos que apoyan al régimen. Se ha visto al Gobierno reunirse con distintos representantes de las Iglesias del país…

S. H: Sí, llevan un tiempo reuniéndose con cuanta Iglesia hay en Siria. Iglesias que jamás han tenido ninguna visibilidad ahora están en todos los canales oficiales, no hay día que no salga alguna en la televisión. Es una imagen que interesa al régimen, para mostrar que tiende la mano a los cristianos, a las minorías, ante la amenaza islamista en la que tanto insisten.

P: ¿Tienen miedo los cristianos, o al menos parte de la comunidad, de lo que pueda venir después de los Assad?

S.H: Claro que hay miedo. ¿Quién no tiene miedo en Siria? Además vemos la situación de los cristianos en los países de la región: el desastre de Irak, las amenazas a nuestra comunidad en Egipto, en Líbano… Pero esas amenazas son producto de las dictaduras, de la falta de libertad, de las invasiones extranjeras y el sectarismo que han provocado… y no algo inherente a la convivencia en los países árabes. Temer a un futuro que es incierto para todos y aferrarse a una dictadura es como tener terror a un fantasma que uno se imagina debajo de su cama y que le lleva, al final, a tirarse por la ventana con tal de huir de él. Apoyar la dictadura es tirarse por la ventana.

P: ¿Pero es cierto que la comunidad cristiana disfruta de igualdad de derechos en Siria?

S.H: Disfrutamos de igualdad de derechos en gran medida. Pero agradecer eso es absurdo porque uno debería considerarlo lo esperable, y desde luego luchar por mantenerlo pero no estancarse en esa postura de agradecimiento eterno a quien nos ofrece derechos que en realidad nos pertenecen, como si fuesen un regalo que alguien puede arrebatarnos a su antojo. Hay muchos cristianos que tienen esa autopercepción de estar disfrutando un regalo que se les puede arrebatar, y esa autopercepción es un peligro porque bloquea cualquier cambio necesario. Es por eso que los representantes de las Iglesias sirias no se han pronunciado públicamente contra el régimen,  porque no se ven como ciudadanos sirios de pleno de derecho. Agradecen que se les deje respirar. Pero el miedo no es justificación para mantener una dictadura.

P: Hay un discurso, que promueven algunos medios de comunicación, que justifica la dictadura en Siria como el menor de los males. ¿Qué te parece esta postura?

S.H: Me gustaría pedir a los medios de comunicación, y a los de los países occidentales en concreto, que no alimenten ese tipo de discurso. La dictadura, todas las dictaduras, no traen más que injusticias, terror y radicalismo.


Captura de pantalla de uno de los vídeos de las manifestaciones del 12 de agosto en Duma, Damasco. Fuente: Alexander Page

“Ni la gente con la que me comunico desde hace meses conoce mi verdadera identidad, y aún así es muy arriesgado. Han sacado mi página web en la televisión siria y han dicho que soy espía, israelí y homosexual”(es común entre el régimen sirio utilizar el término homosexual como insulto para denigrar a sus oponentes). Son palabras de un activista damasquino que se hace llamar Alexander Page y que ha hablado con Periodismo Humano sobre el día a día de su actividad y la de tantos otros en la lucha contra un régimen que se ha convertido en una máquina de asesinar a su propio pueblo.

Nadie está a salvo en Siria de la vigilancia que el Gobierno ha desplegado para el seguimiento de los movimientos de sus ciudadanos. En los puntos donde han surgido las movilizaciones hay cámaras que graban a los manifestantes y que luego las autoridades inspeccionan para identificarlos y detenerlos. Todas las comunicaciones están controladas y en especial las internacionales.  Lo más peligroso, las comunicaciones vía móvil.

Pregunta: ¿Entonces los activistas sirios no utilizan los móviles para comunicarse?

Alexander Page: Ni los móviles (conexión por satélite), ni tampoco las líneas fijas. Lo primero que hace el Gobierno en cuanto tiene la mínima sospecha de que alguien ha participado en manifestaciones es acceder a todas sus conversaciones telefónicas.

P: ¿Cómo os comunicáis entonces?

A: Sólo utilizamos el teléfono para cosas muy concretas y siempre hablando en clave, como “nos vemos en el local de Majed esta tarde”, después de haber establecido que el local de Majed es un lugar o una plaza concreta en la que nos manifestaremos. Por lo demás, Skype es más seguro, aunque no del todo. Utilizamos Skype para hablar vía voz, porque las conversaciones vía voz son más difíciles de desencriptar. El chat de Skype, en cambio, es fácilmente desencriptable.

P: ¿Os protegéis de algún modo? ¿Utilizáis Tor o alguna otra herramienta para evitar que sigan vuestro rastro?

A: Muchos utilizamos una Red Privada Virtual de pago, (red que permite una extensión de la red local sobre una red pública o no controlada y permite conectarse desde un sitio remoto), que encripta la información. De momento es lo más seguro.

P: ¿Utilizáis alguna red social en particular para trabajar, difundir vuestro trabajo?

A: Twitter es la más útil porque permite el anonimato. Uno puede registrarse en Twitter con un pseudónimo y cualquier imagen de perfil y nos ha resultado muy práctica para contar las manifestaciones en tiempo real, desde el terreno. También para atraer a más gente, otros usuarios de Twitter en cada ciudad, a las manifestaciones. Al contarlas, al compartirlas, se crea un efecto bola de nieve que hace que más gente pierda el miedo y se anime a unirse… También utilizamos Facebook.

P: Pero Facebook no permite el anonimato…

A: Es cierto, pero casi todos nos hemos creado un perfil falso igualmente.

P: Eso significa que en cualquier momento, y de acuerdo a los términos de uso de Facebook, os pueden cerrar perfiles, páginas y grupos.

A: Sí, nos exponemos a eso. Por eso a toda la gente que se acerca a nuestras espacios en Facebook tratamos de redirigirlos a Twitter, que es la mejor herramienta para compartir noticias e información actualizada. De Facebook lo que más útil nos resulta es la herramienta de grupos secretos. Ahí creamos encuentros y discusiones sobre la organización y la estrategia que debemos seguir, y tenemos la regla de no aceptar a más de 100 personas por grupo. Es el modo de tratar de evitar que se filtre información. Y aún así se filtra. No faltan los espías que se cuelan en el grupo para tratar de averiguar nuestras identidades y delatarnos.

P: Entonces es en esos grupos que organizáis las manifestaciones, los puntos de encuentro…

A: En realidad, si soy sincero, no hay mucha organización de las manifestaciones. Surgen de modo espontáneo en ciertas zonas donde suele reunirse la gente en momentos concretos del día, sobre todo a las horas de los rezos, y más ahora en Ramadán… Aunque te aseguro que se pierde el matiz religioso, ahí te encuentras musulmanes, cristianos y gente que no se identifica en absoluto con la religión. Las mezquitas funcionan como punto de encuentro porque es difícil para el régimen impedir que la gente acuda a rezar, es algo que no pueden simplemente prohibir en un país de mayoría islámica. Aunque cada vez más lo intentan. Esta mañana mismo hicieron un toque de queda a la hora del rezo de la mañana y aprovecharon esas horas para detener a cientos de personas en Damasco.

P: ¿Qué trabajo hacéis sobre el terreno, una vez dentro de las manifestaciones?

A: Intentamos atraer a la mayor cantidad de gente posible y mostrar lo que sucede a través de Twitter, grabamos todo el material que podemos con nuestros móviles, incluyendo fechas, lugares… Hacemos trabajo de documentación, de recoger evidencias para que los medios puedan compartir ese material como fuente fiable. Cada vez nos esforzamos más en que no se vean las caras de los que aparecen en los vídeos. Grabamos desde atrás y cuando en el vídeo se ve alguna cara tratamos de borrarla después, al editarlo.

P: Te arriesgas mucho, Alexander. ¿Has sufrido amenazas?

A: Las sufro a diario, recibo mensajes como “Averiguaremos quién eres, y entonces verás”. Sé que están haciendo todo lo posible por descubrir mi identidad y ya han compartido mi página en la televisión nacional, diciendo que soy espía, israelí y homosexual. En realidad ya estuve detenido unos días, y me torturaron, aunque menos que a otros… De ahí surgió la idea de crear esta identidad falsa e intentar trabajar lo máximo posible desde este perfil, compartir todo lo que pueda con los medios… y procurar que Alexander se haga lo suficientemente conocido como para que sirva para protegerme. Porque sí, me arriesgo mucho.

P: ¿Qué pedís a los que estamos fuera? ¿Qué tipo de apoyo os gustaría recibir?

A: Lo más importante es la difusión de lo que está sucediendo. Tenemos mucho material, cientos, miles de historias, tanto que los medios no pueden recoger todo lo que se genera. Hay quien dice que Aljazeera exagera lo que está sucediendo en Siria… Pues Aljazeera no publica ni la cuarta parte del material que les enviamos, de tantas cosas que suceden a diario. Así que todo lo que se pueda difundir son historias que no quedan en el olvido y nos ayudan a mostrar cómo es realmente este régimen y la resistencia pacífica de los ciudadanos sirios. Estoy muy orgulloso de ser sirio en estos momentos.


En este vídeo que ha compartido Alexander se ve el interior de la casa de la primera mártir del barrio de Duma, en Damasco, durante las manifestaciones del viernes 12 de agosto, bautizado como “Viernes de No nos postraremos”. Los intentos de los manifestantes de evitar las fuerzas de seguridad y sus cámaras, moviéndose de una parte a otra de la ciudad, alteraron a las fuerzas de seguridad tanto que terminaron perdiendo los nervios y disparándose entre ellos al confundirse con los manifestantes (el personal de seguridad no lleva un uniforme único). Estos disparos entre ellos les hicieron ponerse aún más nerviosos y comenzaron a disparar contra peatones que simplemente pasaban por la zona. Utilizaron pistolas y BKCs en las calles Aljalaa y Alkuwatli y junto a las mezquitas Hawwa and Haseeba y terminaron matando a Fatima Adeeb Ali Kareem, que estaba embarazada de tres meses. Un disparo atravesó su ventana y la alcanzó cuando estaba en el interior de su casa, que quedó así:

Este otro vídeo muestra imágenes de las manifestaciones posteriores, en reacción a los crímenes cometidos por el régimen ese día. Más de 20.000 ciudadanos se reunieron en la calle tras el rezo de la tarde (en este vídeo gritan “Irhal, Irhal” (¡Vete!, ¡vete!):

Este otro vídeo muestra a los manifestantes acudir a las casas de los mártires a rendirles homenajes y rezar por ellos: