Alianzas

Hace un par de meses participé en las jornadas Mujeres y resistencia en Oriente Medio, que organiza la asociación Biladi, de Getxo. El primer día se dedicó a Palestina (lo comenté aquí) y el segundo se centró en las mujeres iraquíes. Las jornadas buscaban cuestionar los estereotipos que tradicionalmente se asocian a las mujeres árabes y las encasillan únicamente en el papel de víctimas pasivas a través de la proyección de dos documentales dirigidos por mujeres. Iraq: The Women´s Story, de la iraquí Zeena Ahmed, nos muestra los efectos devastadores de la invasión de Irak a través de los ojos de un grupo de mujeres que luchan por sus familias, por su país y por los derechos que les han robado.

Trabajadoras iraquíes observan a inspectores de la ONU en la estación de Al-Doura, Baghdad. Imagen de Hussein Malla

Las mujeres han participado de forma activa en la resistencia en Irak. Lo han hecho por la supervivencia y por defender unos derechos que han ido en retroceso desde el comienzo de las sanciones internacionales contra Irak, lo que ha alcanzado niveles dramáticos tras la invasión estadounidense (Informe de Human Rights Watch). El régimen de Sadam Husein, aunque opresor con las minorías y cualquier forma de oposición política, supuso grandes avances en materia de igualdad de oportunidades para las mujeres. La Constitución iraquí, redactada en 1970, establecía igualdad de derechos que se complementaban con otras leyes específicas relativas al derecho al voto, a la educación, a optar a cargos políticos y a la propiedad privada.

Durante los 80 Irak era conocido en todo el mundo árabe como referente en materia de educación. Varias generaciones de mujeres pudieron beneficiarse de las facilidades que ofrecía el régimen, alcanzando un alto nivel cultural y socioeconómico y cobrando un protagonismo cada vez mayor en todas las esferas públicas del país. Todo esto, por supuesto, siempre que no participasen en actividades de resistencia a la dictadura, ya que la represión contra las mujeres de la oposición era brutal.

Comparémoslo con la situación actual: El artículo 2 de la Constitución iraquí (pdf) establece que el “Islam es la religión oficial del Estado y la fuente principal de la legislación del país”. Este artículo deja los derechos civiles, incluidos los de las mujeres, en manos de los líderes religiosos, muchos de ellos bajo la influencia iraní.

Pero los problemas no derivan sobre todo de este cambio en la ley, sino del control que han ido adquiriendo los sectores más tradicionales aprovechando el caos. Las leyes tribales retrógradas se imponen como si se hubiese retrocedido más de cien años en el tiempo, y de estas leyes no escritas nadie protege a las mujeres. Estados Unidos no hace mucho por disimular que esa ya no es su batalla y ha abandonado a las mujeres iraquíes a su suerte. Lo explica con detalle el blog Uruknet, en un post titulado Las mujeres iraquíes echan de menos a Sadam.

El documental de Zeena Ahmed hace un recorrido por todos estos aspectos: Dos mujeres iraquíes recorren el país en coche, equipadas sólo con una cámara. Visitan distintas zonas de Irak, muestran la devastación que ha causado la ocupación, el caos que reina en las calles y sus efectos en algunas familias anónimas. Con una gran sensibilidad nos acercan al día a día de varias mujeres que lo han perdido todo y su resistencia diaria. Una resistencia que va desde la atención médica a heridos hasta el periplo por llevar algo de comida a zonas completamente arrasadas por la invasión estadounidense. Mujeres que desafían los roles pasivos con los que a menudo se las asocia. Porque como dice una de las protagonistas del documental, en Irak “despertar y levantarse cada mañana es una forma de resistencia”.

La segunda parte de este post irá dedicada a las voces de mujeres iraquíes a través de Internet y las redes sociales. De momento os dejo con este fantástico documental.