Alianzas

  • La Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio ha organizado una recogida de medicinas y material de primera necesidad para enviarla a Homs en los próximos días.

Homs se desangra mientras el mundo observa la matanza en tiempo real. Esta ciudad del oeste Siria se ha convertido en la nueva Hama, que en 1982 se alzó contra Hafez el Asad, padre del actual presidente. El levantamiento de Hama se saldó con 20.000 muertos y se convirtió en el ataque más letal de un gobierno árabe contra su propio pueblo. Bashar el Asad es un digno heredero que ya supera a su padre en la barbarie contra sus ciudadanos y responde con bombardeos a las reivindicaciones de libertad de los sirios.

Por primera vez en décadas, los sirios se han convertido en el centro de las miradas internacionales, ante unos ataques que han hecho que se compare Homs con Sarajevo. Pero la solidaridad ciudadana internacional no ha ido acompañada de una presión unánime contra un régimen ilegítimo que masacra a su pueblo y los sirios se preguntan cómo puede la comunidad internacional observar y permitir lo que sucede. Lo contaba Marie Colvin, la periodista del Sunday Times que murió en Homs el 21 de febrero junto al fotógrafo Rémi Ochlik, en entrevista telefónica con BBC:

Hay un constante flujo de civiles heridos, he visto morir a un bebé hoy. Nadie aquí entiende cómo el mundo puede permitir esto, tras el ejemplo de Srebrenica y el compromiso internacional para que aquello no volviese a repetirse.

Ayuda humanitaria

En respuesta a los ataques y para aliviar el sufrimiento de la población ante la pasividad de la comunidad internacional, se han puesto en marcha distintas campañas y envíos de ayuda humanitaria para hacerla llegar a la castigada Homs. La Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio ha organizado un envío de medicinas y material de primera necesidad (mantas, leche en polvo, ropa de invierno) que tratará de llevar a los homsíes en los próximos días y con el que se puede colaborar mediante donativos o enviando material directamente a la sede de la Asociación. Piden solidaridad a través de este vídeo:

Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS) C/ Marroquina, 108. 28030 Madrid.

Cuenta de la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio:
Bankia (Caja Madrid): 2038 1812 4060 0053 6717

Conceptos:

1. Ayuda Humanitaria

2. Medicamentos

Contactos:  ayudaurgentesiria@gmail.com ayudaurgentesiriabarcelona@gmail.com

Manifestaciones de condena

Durante el fin de semana están previstas en distintas ciudades manifestaciones y concentraciones en protesta contra la dictadura, a favor de la libertad y la dignidad de Siria, y para exigir la protección de los manifestantes pacíficos.

La Asociación Sirio-Catalana por la Libertad y la Democracia convoca una manifestación el sábado 25 de febrero a las 16.00 que partirá de la Plaza de Cataluña y llegará hasta la Plaza San Jaume. Los convocantes anuncian:

Esta no es una manifestación más: a lo largo de esta última semana misiles, bombas y demás armamento pesado han sido lanzados sobre la población civil de la ciudad de Homs, destruyendo edificios, infraestructuras, causando auténticas masacres; más de 300 personas han quedado sepultadas bajo los escombros de sus edificios destruidos.

En Madrid se celebrará el domingo 26 a las 12.00 una manifestación desde Sol hasta la embajada siria, a la que está previsto que acudan personas de toda España.


Siria está de luto. Cientos de personas fueron asesinadas en todo el país el 3 de febrero, más de la mitad en el barrio de Khalidia en Homs, al oeste del país. Las imágenes de las fuerzas de seguridad bombardeando la ciudad con cohetes y proyectiles mortero durante la noche dieron paso a las de la mañana:  edificios derruidos, calles cubiertas de sangre, miles de personas agolpándose en torno a decenas de féretros.  Unas imágenes que no dejaron indiferentes a ciudadanos de todo el mundo, que acudieron a mostrar su solidaridad con en el pueblo sirio en las embajadas sirias de sus país entre la noche del sábado y la mañana del domingo. Kuwait, Cairo, Londres, Berlín, Washington y también Madrid, donde un grupo de activistas sufrimos la represión de la policía española.

Desde medianoche la oposición siria pedía la solidaridad del mundo como única arma contra el régimen. A la llamada acudieron activistas de todos los países, que se concentraron frente a la embajada siria en unos casos y llegaron a asaltarla en otros. El caso más dramático, el de Egipto, donde decenas de activistas que se adentraron en la embajada fueron recibidos a tiros. Lo contaba en directo Alexander Page, que pedía ayuda mientras grababa, en una impresionante cobertura:

En Madrid nos concentramos ante la embajada en Plaza Platerías Martínez unas 15 personas, en una de las noches más frías del año. Costaba incluso teclear en el móvil para compartir algún mensaje mientras decidíamos si hacer una foto sosteniendo un cartel o una bandera para enviar nuestra solidaridad a Siria. Eran las 4 de la mañana y llevábamos allí una media hora cuando vimos llegar unos 10 coches y furgonetas de policía, de los que empezaron a bajarse uno tras otro decenas de policías. Pude contar unos 50. “Mira el brazalete, son Geos”, me dijo un compañero.

Nos apartamos para dejarles paso. Imaginé que debía de había ocurrido algo grave y ni por un momento pensé que pudiera estar relacionado con nuestra presencia allí. Hasta que vi que corrían tras un compañero, que caía al suelo mientras unos 15 policías lo sostenían, lo golpeaban y le daban puntapiés. Comencé a grabar en directo y en ese momento, al verme sostener el móvil, un policía corrió hacia mí, me empujó contra la pared y me retorció el brazo para inmovilizarme mientras la única mujer policía del grupo me arrancaba el móvil y buscaba la forma de apagarlo. Entretanto, al otro lado de la acera, un compañero que se acercaba en ese momento a la concentración pudo grabar un vídeo en el que puede apreciarse al grupo de policías en el momento en que golpeaban a quien estaba en el suelo:

Mi aplicación de cobertura en directo no se apagó y continuó grabándose el sonido cuando me devolvieron el móvil y lo guardé en el bolsillo. Se oyen de fondo las sirenas de policía y el modo en que me piden la documentación y que apague el teléfono. También su respuesta cuando les pido si pueden devolverme el DNI: “¿Qué crees, que te lo vamos a robar?”

El compañero al que golpearon, que ha pedido que no publiquemos su nombre, tiene hoy la cara amoratada y una ceja abierta. Después de recibir los golpes se lo llevaron a pasar la noche a comisaría. Tiene 19 años y es un manifestante pacífico, uno de tantos en solidaridad con el pueblo sirio ante la masacre que sufre. En el contexto de esa masacre, que todavía no recibe la condena unánime de la comunidad internacional (Rusia y China han vetado de nuevo una resolución contra el régimen sirio) poco más pueden hacer los ciudadanos que expresar su solidaridad públicamente.

El modo en que la Policía se abalanzó sobre nosotros mostraba que venían preparados para mucho más. Quizás para un asalto a la embajada, como sucedió en otros países. Había luz dentro de la embajada, así que no es improbable que hubiesen llamado a la Policía para alertarla de un ataque que nuestro grupo ni realizó ni planeaba. No lo sabemos a ciencia cierta porque los intentos de que se respondiese a nuestras dudas sobre por qué se nos trataba de aquel modo fueron contestados con un desabrido “Esto es un chequeo por motivos de seguridad y no tenemos que dar ninguna explicación. Vosotros sabréis lo que ibais a hacer.”

A la indignación por la masacre en Siria se suma ahora la indignación al ver que no sólo el gobierno español no expulsa al embajador sirio en Madrid como medida de aislamiento del régimen (una medida que ha tomado hoy Túnez), sino que se criminaliza a quienes se manifiestan pacíficamente en defensa de los derechos humanos.

El domingo 5 de febrero a las 13.30 se celebrará una nueva concentración en solidaridad con el pueblo sirio frente a la embajada siria en Madrid.


Decenas de miles de personas se reunieron ayer en Tahrir para celebrar un año de la revolución egipcia. Las movilizaciones ciudadanas que llevaron a la dimisión de Mubarak continúan hoy contra el ejército, que ha ocupado el poder y gobierna del mismo modo totalitario contra el que los egipcios se levantaron. Tahrir se ha convertido en algo más que el símbolo de la revolución egipcia y es hoy el punto donde las revoluciones del resto del mundo confluyen. Sirios, yemeníes, bahreiníes y otros ciudadanos de la región expresan allí sus reivindicaciones, las mismas para todos: justicia, libertad y dignidad. La conexión es especialmente palpable en el caso de Siria, cuyos ciudadanos se enfrentan a una brutalidad sin precedentes.

En esta vista aérea de plaza Tahrir el 25 de enero se distinguen dos enormes banderas: la egipcia y la siria.

Fuente de la imagen: Kalnaga

La conexión entre la revolución egipcia y la siria está muy presente en las narraciones de las protestas. Mientras los egipcios luchan por que el cambio que demandan desde hace un año se traduzca en un verdadero respeto a los derechos humanos y a la soberanía popular, los sirios se enfrentan a un régimen que se aferra al poder a través del asesinato, las detenciones y torturas de manifestantes. En ambos casos es difícil imaginar una vuelta atrás en un contexto en el que la barrera del miedo y del silencio se han roto.

Medios egipcios como Almasry Alyoum se hacían eco de la presencia de la revolución siria en el aniversario de la caída de Mubarak, una conexión que estaba especialmente presente a través de Twitter:

Ahmad Al-Omran: Todos los ojos en Tahrir hoy, pero las cosas no mejoran en Siria. 25 asesinados hoy.

Maisa Akbik: Debería felicitar a los Egipcios en su primer aniversario de la revolución, pero la sangre en mi país, #Siria, cubría mis ojos

Hanna Allam: A la salida de Tahrir, un stand dedicado a #Siria, con muchas banderas y gente cantando “Abajo Bashar”

Según el activista sirio Rami Jarrah (antes conocido como Alexander Page), que se vio obligado a huir de su país y ahora reside en El Cairo, “hay una enorme solidaridad en Egipto. Eso hace que los sirios, los bahreiníes, y todos los ciudadanos que sufrimos injusticia y represión en nuestros países nos sintamos allí como en casa. Hay un stand informativo sobre Siria en la plaza y está siempre lleno de gente que acude a mostrar su apoyo. La sensibilidad y la conciencia ciudadana están a flor de piel en este punto del mundo.”

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Ver:

Crónicas de Siria


El hemiciclo del Parlamento Europeo estaba lleno durante la entrega de los Premios Sajarov a la libertad de conciencia. Cinco activistas árabes han sido premiados este año, pero el hecho de que sólo dos pudiesen acudir a la ceremonia en Estrasburgo es una muestra de la situación tan dramática en la que se encuentran los ciudadanos de esta región.

El Presidente del Parlamento Europeo Jersy Buzek presentó los premios pidiendo un minuto de silencio en memoria del tunecino Mohammad Bouazizi, premiado póstumamente, y de todas las personas asesinadas por reivindicar libertad y justicia en sus países. Presentó a continuación al activista libio Ahmed al-Zubair Ahmed al-Sanusi, conocido como el prisionero de conciencia que más tiempo ha pasado en prisión tras 31 años en las cárceles de Gadafi, como “una persona excepcional que ha pagado un alto precio por intentar derrocar a un dictador” y expresó su deseo de que su sufrimiento fuese compensado con la reconciliación nacional en su país. Sanusi agradeció al Parlamento Europeo su reconocimiento y el apoyo a la lucha de los libios por la libertad y los derechos humanos.

Asmaa Mahfouz, la joven egipcia que a través de un vídeo de Youtube llamó a su pueblo a salir a la calle, fue descrita como la prueba de “cómo un individuo puede marcar la diferencia” y de la importancia el papel de las mujeres en la Primavera Árabe. Al recoger el premio, Mahfouz criticó los prejuicios que han impregnado la imagen que tiene Europa de árabes y musulmanes y el apoyo que los países europeos han ofrecido a las dictaduras de la región y que han contribuido a legitimar a estos gobiernos durante décadas.

Había tres sillas vacías: una por Mohammad Bouazizi, que murió sin saber el efecto que su sacrificio desencadenaría en la región, y dos por los activistas sirios premiados, una ausencia palpable que remitía a la brutalidad de la represión en el país, con una cifra de entre 5.000 y 10.000 asesinados y decenas de miles de detenidos, desaparecidos y torturados. Razan Zeitune, abogada y responsable de coordinación local de las manifestaciones sirias, vive en la clandestinidad desde hace meses, y el dibujante Ali Ferzat, al que fuerzas del régimen golpearon brutalmente y rompieron las manos, se encuentra en rehabilitación en Kuwait, donde ha tenido que exiliarse. Con el hemiciclo en pie, en uno de los momentos más emocionantes de la ceremonia, Ferzat envió un mensaje a través de vídeo en el que lamentó que  cada minuto que pasaba en su país aumentaba el número de muertos.

Mensaje en vídeo de Ali Ferzat en el Parlamento Europeo, 14 de diciembre de 2011. Imagen de Phumano

El hecho de que dos activistas sirios recibiesen el premio parece un reconocimiento europeo a la lucha del pueblo sirio contra la brutal represión en el país, donde el régimen tiene el control absoluto de los medios de comunicación y prohíbe la entrada de prensa extranjera. El premiar a la Primavera Árabe en sí es, según explicó a Periodismo Humano María Muñiz, miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento, “un modo de compensar a los ciudadanos de la región por las políticas erróneas que ha mantenido Europa con países como Libia”. ¿Pero viene este gesto simbólico acompañado de cambios en la política europea de vecindad?

Según Buzek, ya se están produciendo esos cambios. “La política de vecindad se está reorientando para adaptarse a las necesidades de las sociedades civiles de la región de Oriente Medio y Norte de África.” Cuando en la rueda de prensa posterior a la ceremonia se cuestionó el respaldo que Europa había ofrecido a estos gobiernos sin consideración por el respeto a los derechos humanos, Buzek respondió que “no se puede culpar a todos los países, organizaciones, instituciones que han mantenido vínculos con estos regímenes. Como representantes de países europeos, existían acuerdos económicos que beneficiaban a nuestros ciudadanos y que no eran fáciles de romper.” Añadió que la Primavera Árabe había enseñado a Europa una lección: que la estabilidad requiere democracia.


“Me alegra mucho que reciban el premio activistas árabes. Que Europa reconozca y respalde de este modo simbólico nuestra lucha por la libertad.”

Son palabras de Ahmed al-Zubair Ahmed al-Sanusi, conocido como el preso de conciencia que más tiempo ha pasado en la cárcel, 31 años en las celdas de Gadafi. Es uno de los ganadores del Premio Sajarov que entrega el Parlamento Europeo a la libertad de conciencia. Su lucha es la de tantos ciudadanos que tras años de represión han logrado este año cambios vertiginosos en sus países y atraer la atención del mundo a la situación de derechos humanos en la región. Periodismo Humano ha hablado con él en Estrasburgo, donde se celebra la entrega del premio.

Al-Sanusi, de 78 años, participó en 1970 en el intento de derrocar al coronel Gadafi. Fue apresado, encerrado en celdas de aislamiento y torturado sistemáticamente durante más de tres décadas. Hoy es miembro del Consejo de Transición Libio. “Tenemos mucho trabajo por hacer para avanzar hacia un sistema democrático, que respete los derechos humanos y en los que exista la libertad de expresión, que no hemos tenido”. Habla despacio y en un tono de voz muy suave, pero con determinación, y sonríe cuando afirma que les desea lo mismo a los sirios. “Igual que los libios, están sacrificando mucho por su libertad y merecen todo nuestro apoyo.”

El ex preso de conciencia Ahmed al-Sanusi, en Estrasburgo. 13 de diciembre. Parlamento Europeo / Pau Palanco

Según María Muñiz, miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, con este premio Europa intenta compensar de algún modo los errores cometidos en el apoyo a regímenes que violaban los derechos humanos. “Nos hemos equivocado en nuestra relación con países como Libia y el reconocimiento a la labor de Sanusi remite precisamente a eso. También es importante reconocer el papel de las mujeres y de los jóvenes en la región, y Asmaa Mahfouz es ambas cosas. Debemos estar pendientes del desarrollo político en Egipto y de que se garantice que las mujeres estén integradas en los procesos, y no haya un retroceso en ese ámbito en función de quién acceda al poder.”  Al preguntarle si han primado los acuerdos económicos sobre los derechos humanos en la política de vecindad, Muñiz admite que en ocasiones sí. “Eso es algo que se trata de enmendar a través de distintas formas de apoyo a las transiciones en estos países: observadores electorales, comisiones a largo plazo… Estamos en proceso de reorientar la política de vecindad a las necesidades de estos países.”

Asmaa Mahfouz, la activista egipcia que llamó a su pueblo a salir a la calle en un vídeo que fue uno de los catalizadores de la revolución, cuestionaba el apoyo a largo plazo de la Unión Europea a los ciudadanos de su país y de la región. “Yo me he dirigido en distintos momentos a representantes políticos europeos y les he dicho que eran cómplices de la situación que hemos sufrido los egipcios durante décadas. Ha habido parlamentarios que me han pedido disculpas por ese apoyo que durante tanto tiempo recibió Mubarak, y no dudo de que haya gente muy bienintencionada y que trabaja en buscar formas de apoyarnos.  Pero al final son los intereses económicos, y no los derechos humanos, los que priman.”

La activista egipcia Asmaa Mahfouz, en Estrasburgo. 13 de diciembre. Parlamento Europeo / Pau Palanco

Los demás premiados no están, y se siente su ausencia. La del fallecido Mohammed Bouazizi, que al inmolarse en Túnez como acto de protesta contra la injusticia que imperaba en el país se convirtió en catalizador de las revoluciones que han sacudido la región. La de los sirios: Razan Zeituneh, responsable siria de coordinación local de las movilizaciones, perseguida por el régimen de Damasco y en la clandestinidad desde entonces. La de Ali Ferzat, caricaturista sirio al que sicarios del régimen rompieron las dos manos en represalia por haber dibujado esta caricatura de Bashar el-Asad:

La caricatura que provocó la represalia del régimen sirio contra Ali Ferzat.

Los sirios no han estado presentes, pero el hecho de que hayan sido premiados precisamente dos representantes de la lucha contra la represión en Siria resulta un gesto de respaldo simbólico a las reivindicaciones de este pueblo en plena escalada de detenciones, torturas y asesinatos de manifestantes y activistas (las cifras oscilan entre 5.000 y 10.000 asesinados desde el comienzo de las movilizaciones en marzo). Sin embargo no parece que este gesto simbólico vaya acompañado de una postura firme y unificada por parte de Europa con respecto al régimen sirio. Según Muñiz, “el caso de Siria es distinto al de Libia. No hay intervención, pero el Parlamento Europeo condena firmemente la brutal represión del régimen sirio contra su población, pide el fin de la violencia y que Asad abandone el poder y dé paso a una transición democrática. Y finalmente, Asad deberá comparecer también ante el Tribunal Penal Internacional por crímenes contra la humanidad.”

La ceremonia de entrega de los premios Sajarov se celebra el 14 de diciembre a las 12.00 y podrá seguirse en directo desde la web del Parlamento Europeo.


#FreeRazan

Razan Ghazzawi, una de las blogueras sirias más reconocidas internacionalmente y colaboradora de Global Voices Online, fue arrestada por las autoridades sirias el 4 de diciembre en la frontera con Jordania, cuando se dirigía a un encuentro sobre libertad de expresión en Amman. Es la última de una larga lista de blogueros, periodistas y activistas detenidos en Siria, donde la represión de las libertades se ha recrudecido desde que comenzaron las movilizaciones ciudadanas contra la dictadura que controla el país desde hace 41 años y que ha causado más de 4000 muertos en los últimos meses.

Reporteros sin Fronteras publicó el 27 de Octubre una lista de 20 blogueros y periodistas detenidos en Siria, aunque se especifica que el número es seguramente mucho mayor. La lista no ha dejado de crecer desde entonces, en un contexto de cada vez mayor aislamiento del régimen. Entre los nombres se encuentra el de Hussein Ghrer, compañero y amigo de Razan, que fue liberado el 1 de diciembre, y al que esta dedica el último post de su blog, horas antes de ser detenida. Un post que termina con este párrafo:

Hussein vuelve esta noche a casa, donde abrazará fuerte a su mujer, y no soltará más a sus dos preciosos hijos. Todo irá bien, y todo esto terminará pronto.

Durante la detención de Hussein, Razan firmó junto con un grupo de blogueros sirios un manifiesto que hacía una llamada a la acción colectiva en defensa de la libertad de expresión:

El miedo a la libertad y el odio a las libertades son los responsables de la detención de Hussein. Las palabras son las armas de Hussein, y las nuestras. Queremos que estas armas sirvan para romper el silencio. Os pedimos que alcéis la voz por la libertad de Hussein y la de todos los presos de conciencia en las cárceles sirias.

Lo mismo se podría decir de Razan, una de las pocas blogueras sirias que escribe sin pseudónimo, haciendo público su verdadero nombre y su rostro para reclamar libertad y justicia en el país. Es conocida por su trabajo en defensa de los derechos de los palestinos, de la libertad de expresión, la igualdad y la justicia social y contra los tabúes relacionados con la homosexualidad en la región. Durante los últimos meses, participó en diversos encuentros relacionados con tecnología y participación ciudadana como el Encuentro de Blogueros Árabes en Túnez y la Campus Party Milenio de Granada. En ambos tuve la oportunidad de coincidir con ella y charlar sobre la situación del país y de la región. La última vez que hablamos me confesó que había decidido reducir su asistencia a encuentros internacionales, porque sentía que su lugar estaba, ahora más que nunca, en Siria. A pesar de que cuenta con pasaporte estadounidense y facilidades para viajar y residir fuera del país, Razan regresó a Siria en el momento de mayor recrudecimiento de la represión del régimen contra sus ciudadanos.

Su detención ha causado un huracán en Twitter, con la etiqueta #freerazan sumando miles de mensajes en las últimas horas. Los usuarios comparten imágenes para incluir en blogs y perfiles en redes sociales y su página de Facebook tiene ya más de 3000 seguidores. Los activistas esperan que esta visibilidad, junto con su pasaporte estadounidense, contribuyan a protegerla. Pero en el contexto sirio actual cualquier predicción es difícil. El régimen demuestra a diario su incapacidad de articular una respuesta pacífica a las reivindicaciones pacíficas de sus ciudadanos, y su falta de voluntad de cumplimiento de cualquier compromiso internacional, mientras la lista de blogueros, periodistas, activistas y defensores de los derechos humanos no hace más que aumentar.


Cristianos ortodoxos durante el rezo de Pascua en Siria, abril de 2009. Imagen AP

Desde que estalló en marzo la revolución siria contra la dictadura que gobierna el país desde hace 40 años,  entre 4000 y 6000 personas han muerto, según distintas fuentes. A pesar de la violencia institucionalizada contra manifestantes pacíficos, se mantienen algunas voces de apoyo al régimen como el menor de los males ante la inestabilidad de la región, tanto fuera como dentro de sus fronteras. La amenaza islamista que el Gobierno proclama y la protección de las minorías son algunos de los argumentos con los que el régimen sirio trata de legitimarse en el poder. Periodismo Humano ha hablado con una mujer siria, miembro de la comunidad cristiana de Alepo, sobre el papel de esta comunidad en las revueltas y su incertidumbre ante el futuro. Por su seguridad mantendremos su identidad en el anonimato.

Pregunta: ¿Ha participado la comunidad cristiana activamente en las revueltas?

S.H: Muchos cristianos sí. Muchos se han solidarizado con la idea generalizada de que vivimos en un contexto de represión e injusticia que nos afecta a todos. Hay declaraciones como el “Comunicado de los sirios libres de la comunidad cristiana sobre la Revolución Siria” que apoyan el derecho de todos los sirios a vivir en libertad.

Incluimos la traducción de dos párrafos del comunicado al que S. H. hace mención:

“1. Dado que la religión cristiana es una religión de amor, justicia e igualdad, los cristianos de Siria somos uno con nuestros hermanos musulmanes y no podemos dejar de sumarnos a las movilizaciones pacíficas por la igualdad y la justicia y contra la opresión que nos afecta a todos.

4. Hace miles de años que hay cristianos viviendo en esta tierra y han vivido en hermandad y armonía. No han necesitado de un individuo o grupo de población que les proteja del resto de comunidades ni ha estado su presencia en esta querida tierra vinculada a la presencia de un individuo o grupo que la gobierne.”

Puede leerse el comunicado completo (en árabe) aquí.

P: Pero hay también cristianos que apoyan al régimen. Se ha visto al Gobierno reunirse con distintos representantes de las Iglesias del país…

S. H: Sí, llevan un tiempo reuniéndose con cuanta Iglesia hay en Siria. Iglesias que jamás han tenido ninguna visibilidad ahora están en todos los canales oficiales, no hay día que no salga alguna en la televisión. Es una imagen que interesa al régimen, para mostrar que tiende la mano a los cristianos, a las minorías, ante la amenaza islamista en la que tanto insisten.

P: ¿Tienen miedo los cristianos, o al menos parte de la comunidad, de lo que pueda venir después de los Assad?

S.H: Claro que hay miedo. ¿Quién no tiene miedo en Siria? Además vemos la situación de los cristianos en los países de la región: el desastre de Irak, las amenazas a nuestra comunidad en Egipto, en Líbano… Pero esas amenazas son producto de las dictaduras, de la falta de libertad, de las invasiones extranjeras y el sectarismo que han provocado… y no algo inherente a la convivencia en los países árabes. Temer a un futuro que es incierto para todos y aferrarse a una dictadura es como tener terror a un fantasma que uno se imagina debajo de su cama y que le lleva, al final, a tirarse por la ventana con tal de huir de él. Apoyar la dictadura es tirarse por la ventana.

P: ¿Pero es cierto que la comunidad cristiana disfruta de igualdad de derechos en Siria?

S.H: Disfrutamos de igualdad de derechos en gran medida. Pero agradecer eso es absurdo porque uno debería considerarlo lo esperable, y desde luego luchar por mantenerlo pero no estancarse en esa postura de agradecimiento eterno a quien nos ofrece derechos que en realidad nos pertenecen, como si fuesen un regalo que alguien puede arrebatarnos a su antojo. Hay muchos cristianos que tienen esa autopercepción de estar disfrutando un regalo que se les puede arrebatar, y esa autopercepción es un peligro porque bloquea cualquier cambio necesario. Es por eso que los representantes de las Iglesias sirias no se han pronunciado públicamente contra el régimen,  porque no se ven como ciudadanos sirios de pleno de derecho. Agradecen que se les deje respirar. Pero el miedo no es justificación para mantener una dictadura.

P: Hay un discurso, que promueven algunos medios de comunicación, que justifica la dictadura en Siria como el menor de los males. ¿Qué te parece esta postura?

S.H: Me gustaría pedir a los medios de comunicación, y a los de los países occidentales en concreto, que no alimenten ese tipo de discurso. La dictadura, todas las dictaduras, no traen más que injusticias, terror y radicalismo.


En el contexto de la represión que ejercen los gobiernos en Oriente Medio y Norte de África, ha sido clave el papel de la tecnología de vigilancia de la actividad de los ciudadanos en la Red. La mayor parte de estos productos, desarrollados específicamente para esta labor de seguimiento y censura de los ciudadanos online, ha sido fabricada en Occidente, según la investigación “Occidente censura a Oriente” de la OpenNet Initiative.  Una de las muestras más dramáticas de la relación directa entre este tipo de tecnología y las repercusiones para la vida y seguridad de las personas en estos países  es la empresa estadounidense Bluecoat, que ha servido mejor que ninguna otra el propósito de control del régimen sirio. El colectivo de activistas Telecomix sacó el 5 de octubre a la luz los archivos de registro de BlueCoat, revelando 54 Gigas de información sobre la actividad de los usuarios de Internet sirios.

Telecomix publicaba el 4 de octubre un comunicado en el que anunciaba la liberación de los archivos de registro en su posesión extraidos de dispositivos BlueCoat. Estos dispositivos son proxies (servidores que funcionan como intermediarios) que el Sistema de Telecomunicaciones Sirio usa para filtrar y monitorizar las conexiones en el país. La información sobre estas conexiones permite a las autoridades el seguimiento de personas implicadas en las manifestaciones en el país o en cualquier forma de oposición a sus políticas, y su arresto, asesinato o tortura. Es difícil conocer las cifras exactas pero se estima que entre unas 3000 y 6000 personas han sido asesinadas desde que comenzaron las movilizaciones en el país en marzo, y decenas de miles se encuentran detenidas y desaparecidas, en una brutalidad sin precedentes contra la población civil.

Los archivos de registro pertenecen al período entre el 22 de Julio y el 5 de Agosto de 2011. Entre la información que revelan está la identificación de dos de las palabras clave prohibidas en Siria:  “israel” y “proxy”. 

Telecomix anuncia la publicación de estos datos “para permitir a quien quiera analizarlos el acceso a una visión más profunda de la censura en Sria y promover el conocimiento sobre cómo sortear los ataques a la libertad de expresión”. Pero  ¿es este el modo adecuado de hacerlo? El comunicado especifica que las direcciones IP de los usuarios han sido eliminadas para protegerlos, pero a continuación añade que es posible acceder a datos personales de esos mismos usuarios a través de las direcciones a las que han accedido. Según el investigador en el ámbito de seguridad digital Jacob Applebaum para Phumano: “Publicar esos datos es arriesgado porque no sabemos a ciencia cierta quién ha accedido a ellos hasta el momento. Probablemente esos datos ya estaban en conocimiento de quienes quieren dañar a la población siria, pero ahora lo están sin lugar a duda. Airear esos datos ha sido irresponsable, habría sido más adecuado hacer un análisis, una interpretación de esos datos, sin revelarlos.”

Más allá de las repercusiones que pueda tener en la seguridad de los usuarios a los que se pretende ayudar, la publicación  deja en evidencia  la relación directa entre la tecnología BlueCoat y la represión que lleva a cabo el gobierno sirio de sus ciudadanos. BlueCoat ha negado en otras ocasiones que venda sus productos al régimen sirio, una venta que además violaría la política de embargo comercial de Estados Unidos con países como Siria, así que es posible que este acceso a la tecnología BlueCoat del régimen sirio se haya hecho de forma indirecta a través de Emiratos Árabes o Líbano sin el consentimento de la propia empresa, como explica Telecomix.

La exportación de tecnología occidental sin mecanismos de control sobre el uso que se hace de ella socava, según el investigador Evgeny Morozov,  “la libertad en Internet del mismo modo en que la exportación de armas socava las iniciativas de paz occidentales”. Según Jillian York, de la Fundación Frontera Electrónica, “la falta de controles significativos implica que hemos dejado la privacidad y la seguridad de los individuos en manos de las empresas y su aplicación del concepto de Responsabilidad Social Corporativa.”


Zinar Ala, frente a la embajada siria en Madrid el 25 de septiembre de 2011. Imagen de Phumano.

Zinar Ala llegó a España desde Siria en 2005 para hacer su doctorado en Económicas. Ya entonces detectó una carencia de espacios de debate en español sobre asuntos relacionados con la comunidad kurda, a la que él pertenece. Eso le animó a abrir el blog Actualidad Kurda, que se ha convertido en un referente en este ámbito en lengua española. Nació en la provincia de Alepo, al norte de Siria, y lleva gran parte de su vida implicado en la lucha contra la dictadura de los Assad. Es también el cuñado del actual embajador de Siria en Madrid, a quien los activistas de la comunidad siria en España tienen como objetivo. Llevan meses pidiendo su expulsión al Gobierno, a través de iniciativas como las sentadas diarias frente a la embajada, las concentraciones ante el Ministerio o la huelga de hambre que Aliaa Mustafa Tabbaa inició el 16 de septiembre.

Pregunta: ¿Es difícil plantarse ante la embajada siria en Madrid cuando sabes que quien está tras esa ventana es el marido de tu hermana?

Zinar Ala: No es fácil, pero hago lo que tengo que hacer. Lo que es justo es justo y no entiende de lazos familiares. Es evidente que el embajador en España es un portavoz más del régimen. Ha tenido tiempo suficiente para mostrar cualquier tipo de oposición a las prácticas de asesinatos, detenciones y torturas que ha desplegado el régimen sirio y no lo ha hecho. Este viernes mismo acudió a un encuentro en la embajada palestina en el que se trataba el asunto del estado palestino y a la entrada un grupo de activistas sirios, con camisetas de “Free Syria”, le recibieron cantando “Dios, Siria, libertad y nada más” (es el lema de los manifestantes, en respuesta al que entonan los defensores del régimen: “Dios, Siria, Bashar y nada más”). Salió de su coche blindado sólo para gritar “Debería daros vergüenza, traidores”. Con eso ya demuestra cuál es su posicionamiento: los traidores son para él quienes piden libertad, quienes están siendo asesinados y torturados por pedir libertad.

P: ¿Has intentado verlo y plantearle tu visión de lo que sucede en Siria?

Z.A: Sí, me habría gustado que me recibiese, pero él se ha encargado de cerrar cualquier canal de comunicación conmigo. No quiere saber nada de mí. Es un funcionario al que solo le importa mantener su puesto a toda costa, no le preocupa su país ni lo que suceda con él.

P: ¿Te ha traído problemas personales, familiares, este posicionamiento activo contra el régimen?

Z.A: Mi madre, que en paz descanse, me rogaba a menudo que no hiciese nada que pudiese perjudicar a mi hermana, temía que todo esto enfrentase a nuestra familia y que hubiese represalias del Gobierno. También me ha supuesto no poder apenas ver a mi hermana, ni hablar con ella.

Zinar Ala frente a la embajada siria en Madrid el 25 de noviembre de 2009. Imagen de Zinar Ala

P: ¿Qué papel juega la comunidad kurda en la lucha del pueblo sirio contra la dictadura?

Z.A: La comunidad kurda ha sufrido muchas injusticias históricas y ha tenido que luchar siempre por reivindicar sus derechos. Injusticias como que durante medio siglo cientos de miles de kurdos fueron privados de la nacionalidad siria. Muchos kurdos se han sumado a las manifestaciones contra el régimen, en las que piden libertad y derechos básicos, pero también cosas específicas para la comunidad kurda, como que se respete su identidad y su lengua.

Pregunta: ¿Crees que se cumplirán esas reivindicaciones en la Siria post-Assad?

Z.A: Es algo que preocupa a la comunidad, desde luego. Hay mucha oposición entre los kurdos, por ejemplo, al hecho de mantener el nombre de Siria como “la República Árabe de Siria”. Si Túnez es simplemente la “República tunecina” y Argelia la “República argelina”, ¿por qué tiene que incluir Siria la referencia a la identidad árabe, que excluye a los armenios, asirios, turkmenos, kurdos…?

El 16 de julio, durante la “Conferencia de Salvación Nacional” que la oposición siria organizó en Estambul, los miembros kurdos se retiraron de la conferencia por sentirse marginados en el debate sobre la nueva Siria. De momento, y en un contexto de terrorismo de estado que asfixia cada vez más a los opositores,  queda mucho por hacer para llegar a esa nueva Siria que Zinar, como tantos otros sirios, sueña.

El domingo pasado, durante la última concentración ante la embajada, Zinar cantó esta canción que él mismo compuso en solidaridad con el pueblo sirio. Se titula “Azadi”, “libertad” en kurdo.


Aliaa Mustafa Tabbaa, frente a la embajada siria en Madrid. Imagen de Phumano.

Aliaa Mustafa Tabbaa lleva desde el 16 de septiembre en huelga de hambre. Se ha instalado frente a la embajada siria en Madrid, adonde ha acudido desde Albacete,  ciudad en la que reside desde que llegó a España con la idea de matricularse en un doctorado en Genética. Cuenta con una silla, agua y suero, ropa de abrigo para la noche y la compañía de los miembros de la comunidad hispano-siria que se turnan para no dejarla sola. Dice que no tiene miedo a volver a su país pero que cree que es más útil aquí. Como tantos sirios dentro y fuera del país, está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias en su reclamación de libertad y justicia para su pueblo.

Pregunta: ¿Por qué estás aquí, Aliaa?

Aliaa Mustafa Tabbaa: Porque la situación no hace más que empeorar en Siria, y mientras la represión es cada vez mayor la presión mediática e internacional parece disminuir. Miles de muertos, muchos más de los que cuentan las cifras oficiales, detenidos, secuestrados, desaparecidos, torturados… daños y pérdidas irreparables. Como siria residente en España se me ocurrió lanzar una llamada de atención para visibilizar lo grave de la situación y para reclamar presión de los gobiernos en general, y del español en concreto. Para que no se abandone a su suerte al pueblo sirio.

Habla con voz muy suave, que contrasta con la firmeza de su tono y de sus palabras. Sonríe mucho y anima con la mano a quien quiera hablar con ella a acercarse.

P: ¿Qué posición crees que debería tomar el gobierno español? ¿Qué le reclamas?

AM: Que no legitime a un régimen genocida. Que adopte una posición de condena firme. Que llame a consultas al embajador en Madrid y que utilice todas las medidas diplomáticas y económicas a su alcance para presionar al régimen sirio.

P: ¿Crees que España espera un consenso de la Unión Europea para no dar el paso sin el apoyo del resto de países?

AM: Creo que ante las violaciones de derechos humanos que está sufriendo el pueblo sirio no debería hacer falta esperar a ser siempre los últimos en condenar y actuar al respecto. Los representantes que apoyan los derechos humanos y la justicia dentro de sus fronteras pero no se atreven a romper lazos con un régimen que es una vergüenza para cualquier persona o institución que crea en la justicia no son consecuentes ni tiene credibilidad. Ni siquiera asistieron al entierro de Ghiyath Matar. Allí estaban el embajador estadounidense, el francés, pero el español… No, el español no se acercó por allí.

Aliaa se emociona al mencionar a  Ghiyath Matar. Su muerte ha sido un golpe especialmente duro para todos los sirios que creen en la lucha pacífica contra el régimen. Ghyath era uno de los abanderados de la no violencia y se le conocía por gritar “¡Pacífica!, ¡Pacífica!” en las manifestaciones del municipio de Daraya, en Damasco, y por ofrecer rosas y agua a los soldados invitándolos a apoyar la causa del pueblo. El 6 de septiembre fue detenido y cuatro días después su familia recibió su cuerpo, con señales de haber sido torturado hasta la muerte. Su pérdida ha causado conmoción dentro y fuera del país y lo ha elevado a símbolo de la revolución siria.

P: ¿Crees que la comunidad internacional espera a que la oposición en Siria esté bien articulada para poder actuar?

A.M: Sabes, eso me molesta particularmente. Los sirios llevan 40 años de represión, 40 años de asfixia en los que cualquier forma de expresión libre estaba prohibida y castigada, y ahora se pretende que en unos meses tengan articulada una perfecta alternativa política. Mientras llevan a cabo su revuelta no violenta y luchan sin armas contra un régimen genocida, se pretende también que gestionen y tengan a punto la solución política. Es un proceso de largo recorrido y no es realista reclamar tanto a un pueblo que se está desangrando por ser libre.

P: ¿Hasta cuándo te mantendrás en huelga, Aliaa?

P: Mientras me duren las fuerzas y pueda llamar la atención sobre las terribles pérdidas que estamos sufriendo los sirios, aquí seguiré.