Alianzas

Decenas de miles de personas se reunieron ayer en Tahrir para celebrar un año de la revolución egipcia. Las movilizaciones ciudadanas que llevaron a la dimisión de Mubarak continúan hoy contra el ejército, que ha ocupado el poder y gobierna del mismo modo totalitario contra el que los egipcios se levantaron. Tahrir se ha convertido en algo más que el símbolo de la revolución egipcia y es hoy el punto donde las revoluciones del resto del mundo confluyen. Sirios, yemeníes, bahreiníes y otros ciudadanos de la región expresan allí sus reivindicaciones, las mismas para todos: justicia, libertad y dignidad. La conexión es especialmente palpable en el caso de Siria, cuyos ciudadanos se enfrentan a una brutalidad sin precedentes.

En esta vista aérea de plaza Tahrir el 25 de enero se distinguen dos enormes banderas: la egipcia y la siria.

Fuente de la imagen: Kalnaga

La conexión entre la revolución egipcia y la siria está muy presente en las narraciones de las protestas. Mientras los egipcios luchan por que el cambio que demandan desde hace un año se traduzca en un verdadero respeto a los derechos humanos y a la soberanía popular, los sirios se enfrentan a un régimen que se aferra al poder a través del asesinato, las detenciones y torturas de manifestantes. En ambos casos es difícil imaginar una vuelta atrás en un contexto en el que la barrera del miedo y del silencio se han roto.

Medios egipcios como Almasry Alyoum se hacían eco de la presencia de la revolución siria en el aniversario de la caída de Mubarak, una conexión que estaba especialmente presente a través de Twitter:

Ahmad Al-Omran: Todos los ojos en Tahrir hoy, pero las cosas no mejoran en Siria. 25 asesinados hoy.

Maisa Akbik: Debería felicitar a los Egipcios en su primer aniversario de la revolución, pero la sangre en mi país, #Siria, cubría mis ojos

Hanna Allam: A la salida de Tahrir, un stand dedicado a #Siria, con muchas banderas y gente cantando “Abajo Bashar”

Según el activista sirio Rami Jarrah (antes conocido como Alexander Page), que se vio obligado a huir de su país y ahora reside en El Cairo, “hay una enorme solidaridad en Egipto. Eso hace que los sirios, los bahreiníes, y todos los ciudadanos que sufrimos injusticia y represión en nuestros países nos sintamos allí como en casa. Hay un stand informativo sobre Siria en la plaza y está siempre lleno de gente que acude a mostrar su apoyo. La sensibilidad y la conciencia ciudadana están a flor de piel en este punto del mundo.”

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Ver:

Crónicas de Siria


Alaa Abd El Fattah, en el Encuentro de Blogueros Árabes. Túnez, 5 de octubre de 2011

Alaa Abd El Fattah es uno de los blogueros más reconocidos de Egipto. Desarrollador de software y activista por los derechos humanos, trabaja desde hace años en la lucha por la libertad y la justicia en su país, por lo que ha sido detenido en varias ocasiones. Ha sido clave en la organización y difusión de las movilizaciones que terminaron con la caída de Mubarak y continúa implicado en la transición hacia un proceso democrático. Su blog Manalaa, que gestiona con su mujer, Manal Hassan, también desarrolladora y fundadora del grupo de Usuarios de Linux egipcios, ha sido premiado por Reporteros sin Fronteras. Charlamos con él durante el Tercer Encuentro Anual de Blogueros Árabes, que este año se celebró en Túnez, sobre el papel de los blogueros durante la Revolución y en el proceso al que ahora se enfrentan los egipcios.

Pregunta: ¿Qué actividad desarrollaron los blogueros egipcios durante la Revolución?

A.A: La juventud urbana es una fuerza muy vinculada a Internet. No es exactamente lo que llamamos clase media, es un grupo más amplio que incluye a cualquiera con un mínimo acceso a cierto nivel de educación. Durante la revolución los blogueros hicieron un gran trabajo en dar voz a estratos sociales que no tienen tanta capacidad de expresar sus propuestas, como los sindicatos. Funcionaron, y siguen funcionando, como portavoces de otras fuerzas sociales, víctimas de la represión. También en la organización de las protestas y en empujar a la gente a salir a la calle.

P: ¿Y ahora? ¿En el proceso hacia una transición democrática?

A.A: Son clave en la llamada a una huelga general contra los salarios mínimos. De hecho esta fue la primera petición cuando los egipcios salieron a la calle, lo que luego se convirtió en “el pueblo quiere la caída del régimen”. Desde antes de la revolución los blogs y el activismo a través de plataformas sociales como Facebook juega un papel en la unión de fuerzas,  y lo siguen haciendo, como forma de expresión de las preocupaciones de grupos y personas de los que nadie más se hace eco, contrarrestando narrativas de los medios tradicionales y organizando  iniciativas como las manifestaciones del colectivo de profesores.

P: ¿Se han incoporado los blogueros, al igual que en Túnez, al proceso electoral? Hoy hemos visto que hay varios reconocidos blogueros tunecinos candidatos a las próximas elecciones.

A.A: No sucede esto en Egipto, quizás porque nuestra sociedad es muy escéptica hacia las estructuras políticas tradicionales, creo que mucho más que en Túnez. Los últimos 15 años se gobernó Egipto como si estuviese controlado por un grupo de gangsters. Dejó de invertirse en cualquier cosa que beneficiase a los ciudadanos. Nadie participaba de las decisiones en el país, y mucho menos los jóvenes. Al margen del Estado surgían soluciones, redes de solidaridad, economía informal… una sociedad viva que el Estado intentaba atacar, su identidad, valores, su historia.

P: La represión era muy fuerte en Egipto, tanto en la calle como a través de los canales digitales. ¿Qué precauciones tomasteis los activistas?

A.A: Podríamos hablar de herramientas y formas de protección, pero lo cierto es que, llegado un punto, los egipcios dejamos de tomar precauciones. Empezamos a hablar y organizarnos en abierto, y cada vez más gente se unía. Y ahí fue cuando triunfó la revolución.


Pintada en un muro de Sulamaniya, Irak, 2011. Fuente: Kristine Kristensen/IMS

Al igual que al resto de ciudadanos de la región, a los iraquíes les sobran motivos para reclamar reformas en el país. Lo hacen en las calles, con manifestaciones que son duramente reprimidas por el Gobierno y que han ido en aumento tras el inicio de las movilizaciones en Túnez y Egipto. El 25 de febrero fue el “Día de la Ira” en el país y desde entonces miles de ciudadanos se manifiestan cada viernes contra la corrupción y por el acceso a bienes básicos como agua y electricidad. Aunque el índice de penetración de Internet es mucho menor que en la mayoría de países de la región, también en Irak comienza a formarse, a través de los distintos espacios de Internet, un tejido ciudadano que plantea alternativas a las estructuras tradicionales.

El 13 de mayo blogueros, activistas y ciberactivistas de todo el país se reunieron en un encuentro organizado por ISM (International Media Support), organización que promueve la libertad de expresión y de prensa en zonas de conflicto. De ese encuentro surgió la iniciativa de crear una “Red Iraquí de Medios Sociales” que proporcione los ciudadanos, en especial a los más jóvenes, espacios para el intercambio de experiencias y propuestas, y a la vez permita crear vínculos entre medios tradicionales y medios ciudadanos.

Redes como esta son más necesarias que nunca en un contexto de aumento de la violencia contra los periodistas. Es habitual la detención y tortura de periodistas que cubren manifestaciones y protestas, como las del 25 de mayo en la plaza Tahrir de Bagdad, donde reporteros y cámaras de televisiones locales e internacionales fueron golpeados y detenidos por fuerzas de seguridad.  También son frecuentes los juicios contra periodistas por artículos en los que exponen la corrupción del régimen, como el que presentó la Comisión Electoral de Irak contra Hashem Hassan, un periodista que ya estuvo encarcelado durante el régimen de Sadam Husein y que ahora dirige el Departamento de Medios de la Universidad de Bagdad.

En su intento de silenciar a la prensa, las autoridades han llegado al extremo de asaltar las oficinas del Observatorio Iraquí de Periodismo, organización asociada a Reporteros sin Fronteras. El Director del Observatorio, Ziyad Al-Ajili lo explicaba así:

“Destrozaron las puertas y se llevaron todo el equipo: cuatro portátiles, tres discos duros, dos cámaras, walkie-talkies, chalecos antibalas (…) y todos los archivos del Observatorio. Todo nuestro trabajo desde 2004 ha desaparecido. Antes de irse destrozaron la oficina. El Gobierno está detrás de este ataque. El Observatorio está luchando por que la libertad de prensa sea una realidad en Irak y eso para las autoridades supone una amenaza.”

Ante la presión contra unos medios de comunicación libres e independientes, no sólo los periodistas han reaccionado. También los propios ciudadanos, que a través de las herramientas digitales hacen una cobertura cada vez mayor de lo que sucede en su entorno. Una cobertura que lideran los jóvenes en un país con una de las poblaciones más jóvenes del mundo, según el Fondo de Población de Naciones Unidas.

En Bagdad ha sido un grupo de blogueros quien ha liderado la organización y cobertura de las últimas manifestaciones. Blogs colectivos como Iraqi Streets, que gestionan varios estudiantes y activistas, recogen material y actualizaciones de las protestas, organizan campañas para la prevención de la censura, contra la contaminación provocada por la guerra, de protección de las víctimas y recogidas de firmas para evitar la privatización de zonas del río Tigris, entre otras iniciativas.

Para la cobertura de las movilizaciones en el país, los ciudadanos recurren cada vez más a la tecnología móvil, que les permite registrar lo que ocurre desde el terreno en momentos en los que a menudo no hay otras cámaras grabando. Imágenes y vídeos que publican en canales como Youtube, como los del activista Haydar Hamzoz:

Este vídeo muestra a manifestantes cantando durante una de las protestas en la plaza Tahrir de Bagdad (Tahrir significa “liberación” en árabe, por lo que casi todas las ciudades árabes tienen una plaza o calle bautizada así). En el vídeo pueden verse varias manos con móviles grabando la manifestación, algo cada vez más común. Esta práctica también implica riesgos, ya que las autoridades cargan con frecuencia contra quienes graban lo que sucede.

Hamzoz, uno de los responsables de Iraqi Streets, habló para Periodismo Humano sobre las dificultades de la actividad que lleva a cabo en el país:

“Desde hace un tiempo uso mi móvil para grabar eventos. También he colaborado en el desarrollo de un servicio de mensajería corta a través de móvil que no requiere conexión a Internet. El 22 de abril me atacaron fuerzas de seguridad en una manifestación en la plaza Tahrir, probablemente como castigo a mi ciberactivismo. Me robaron el móvil y me golpearon con las manos y los pies hasta hacerme sangrar y casi desmayarme. Pero seguiré yendo a la plaza cada viernes, para grabar y compartir todo lo que vea. Y para reclamar una democracia real, y no esta democracia de sangre y represión.”

El informe de Amnistía Internacional Días de Ira: Protestas y Represión en Irak, publicado en mayo, describe cómo las fuerzas iraquíes y kurdas han disparado y asesinado a manifestantes, incluidos tres adolescentes, amenazado, detenido y torturado a activistas políticos y atacado a periodistas que cubrían las manifestaciones. El viernes pasado, 3 de junio, continuaron las detenciones y la represión contra activistas y periodistas durante las últimas manifestaciones.  Pero la tarea de las autoridades de impedir que las imágenes muestren al exterior lo que sucede en el país es inabarcable en un contexto de información descentralizada, y la alianza entre medios tradicionales y medios ciudadanos se lo pondrá cada vez más difícil.


Haydar Hamzoz participará entre el 17-18 de junio en el congreso Nonick sobre tendencias de Internet que se celebrará en Bilbao. Hablaremos, junto con el activista egipcio Ahmad Gharbeia y la periodista de Al-Jazeera Sherine Tadros, sobre el papel de la tecnología móvil en las movilizaciones en la región de Oriente Medio y Norte de África.