Alianzas

El hemiciclo del Parlamento Europeo estaba lleno durante la entrega de los Premios Sajarov a la libertad de conciencia. Cinco activistas árabes han sido premiados este año, pero el hecho de que sólo dos pudiesen acudir a la ceremonia en Estrasburgo es una muestra de la situación tan dramática en la que se encuentran los ciudadanos de esta región.

El Presidente del Parlamento Europeo Jersy Buzek presentó los premios pidiendo un minuto de silencio en memoria del tunecino Mohammad Bouazizi, premiado póstumamente, y de todas las personas asesinadas por reivindicar libertad y justicia en sus países. Presentó a continuación al activista libio Ahmed al-Zubair Ahmed al-Sanusi, conocido como el prisionero de conciencia que más tiempo ha pasado en prisión tras 31 años en las cárceles de Gadafi, como “una persona excepcional que ha pagado un alto precio por intentar derrocar a un dictador” y expresó su deseo de que su sufrimiento fuese compensado con la reconciliación nacional en su país. Sanusi agradeció al Parlamento Europeo su reconocimiento y el apoyo a la lucha de los libios por la libertad y los derechos humanos.

Asmaa Mahfouz, la joven egipcia que a través de un vídeo de Youtube llamó a su pueblo a salir a la calle, fue descrita como la prueba de “cómo un individuo puede marcar la diferencia” y de la importancia el papel de las mujeres en la Primavera Árabe. Al recoger el premio, Mahfouz criticó los prejuicios que han impregnado la imagen que tiene Europa de árabes y musulmanes y el apoyo que los países europeos han ofrecido a las dictaduras de la región y que han contribuido a legitimar a estos gobiernos durante décadas.

Había tres sillas vacías: una por Mohammad Bouazizi, que murió sin saber el efecto que su sacrificio desencadenaría en la región, y dos por los activistas sirios premiados, una ausencia palpable que remitía a la brutalidad de la represión en el país, con una cifra de entre 5.000 y 10.000 asesinados y decenas de miles de detenidos, desaparecidos y torturados. Razan Zeitune, abogada y responsable de coordinación local de las manifestaciones sirias, vive en la clandestinidad desde hace meses, y el dibujante Ali Ferzat, al que fuerzas del régimen golpearon brutalmente y rompieron las manos, se encuentra en rehabilitación en Kuwait, donde ha tenido que exiliarse. Con el hemiciclo en pie, en uno de los momentos más emocionantes de la ceremonia, Ferzat envió un mensaje a través de vídeo en el que lamentó que  cada minuto que pasaba en su país aumentaba el número de muertos.

Mensaje en vídeo de Ali Ferzat en el Parlamento Europeo, 14 de diciembre de 2011. Imagen de Phumano

El hecho de que dos activistas sirios recibiesen el premio parece un reconocimiento europeo a la lucha del pueblo sirio contra la brutal represión en el país, donde el régimen tiene el control absoluto de los medios de comunicación y prohíbe la entrada de prensa extranjera. El premiar a la Primavera Árabe en sí es, según explicó a Periodismo Humano María Muñiz, miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento, “un modo de compensar a los ciudadanos de la región por las políticas erróneas que ha mantenido Europa con países como Libia”. ¿Pero viene este gesto simbólico acompañado de cambios en la política europea de vecindad?

Según Buzek, ya se están produciendo esos cambios. “La política de vecindad se está reorientando para adaptarse a las necesidades de las sociedades civiles de la región de Oriente Medio y Norte de África.” Cuando en la rueda de prensa posterior a la ceremonia se cuestionó el respaldo que Europa había ofrecido a estos gobiernos sin consideración por el respeto a los derechos humanos, Buzek respondió que “no se puede culpar a todos los países, organizaciones, instituciones que han mantenido vínculos con estos regímenes. Como representantes de países europeos, existían acuerdos económicos que beneficiaban a nuestros ciudadanos y que no eran fáciles de romper.” Añadió que la Primavera Árabe había enseñado a Europa una lección: que la estabilidad requiere democracia.


Esta semana han visitado España 12 periodistas y blogueros tunecinos. Todos ellos han participado activamente en las movilizaciones en su país y han venido, invitados por la Fundación Carolina, a conocer de cerca la situación española. Durante su viaje visitaron la acampada de Sol en su último día, se reunieron con representantes políticos y charlaron con periodistas y blogueros españoles en el encuentro que organizó La Casa Encendida el 14 de junio. Me gustaría compartir aquí algunas de las ideas que se intercambiaron durante esta conversación.

Lo primero por lo que se interesaron los españoles fue por saber si los tunecinos encontraban paralelismos entre las movilizaciones en España y las que se vivieron en Túnez. Thameur Mekki, del Instituto de Prensa y Ciencias de la Información de Túnez, explicó que había paseado por Sol el domingo y que le había sorprendido encontrar tantos parecidos con lo que vivió en su país:

“En las formas de organización sobre el terreno. En cómo la gente limpiaba lo que se iba ensuciando, en el sistema de comisiones, en las edades de la gente… También en el modo en que se ha utilizado la Red para organizarse y compartir contenidos.”

Tamer nos devolvió la pregunta, quiso saber si los españoles opinábamos lo mismo: ¿Veíamos en Túnez una inspiración? Esta fue mi aportación:

Ha sido una inspiración saber que lo que parecía más inamovibles se podía cambiar. Que para cambiarlas no hace falta más que un grupo de personas decididas hacerlo, como hicieron los tunecinos y como hicieron los 40 primeros de Sol. Salvando las diferencias, que son muchas, entre regímenes represivos y estados democráticos, el ejemplo tunecino y el egipcio ayudaron a mucha gente a despertar y a cuestionar sus propios sistemas.

Olga Rodríguez, de Periodismo Humano, preguntó entonces por el factor económico y hasta qué punto había influido en las movilizaciones. Varios de los compañeros tunecinos explicaron el contexto económico: los desequilibrios entre las inversiones en la costa y el interior del país que se habían heredado de la época de Bourghiba y que habían aumentado con Ben Ali, la injusta distribución de la riqueza y las enormes brechas económicas, las prácticas mafiosas de la familia del regimen… Pero sobre todo, y en esto incidieron varios de los tunecinos:

“Lo realmente desencadenante de la revolución fue la reacción ante el desprecio. El desprecio que sentía ese sistema por su gente, a la que consideraba súbditos. El pueblo salió para reclamar su dignidad, para dejar de ser tratados como súbditos.”

En eso coincidieron los periodistas españoles que conocen la región. Trinidad Deiros, de Público, contó su experiencia en la cobertura de Túnez y lamentó que la reacción de la mayoría de los medios ante las movilizaciones hubiese sido lenta. Miguel Ángel Medina, de El País, añadió que también en España los medios tardaron en reaccionar a la hora de cubrir el movimiento 15M. “En el caso de Túnez no es sorprendente teniendo en cuenta que Ben Ali era el gran amigo de Europa”, fue la reacción tunecina, y la conversación derivó durante unos minutos hacia si las agendas políticas condicionan o no lo que los medios consideran noticia.

El moderador del encuentro, José Antonio Gallego, de AERCO, preguntó entonces por el papel de las mujeres en las reivindicaciones tunecinas y si las movilizaciones llevarían a una mayor igualdad… Y surgió la tensión que suele surgir en torno a este tema en este tipo de encuentros. El primero en reaccionar fue Yassin Ayari, ingeniero informático y uno de los activistas más reconocidos por su trabajo durante años antes de la caída de Ben Ali:

“La desigualdad entre hombres y mujeres en Túnez es una fantasía occidental. Hombres y mujeres hemos salido juntos a reclamar lo mismo frente a un régimen tirano.”

Esta reacción hizo que varios de los periodistas españoles, entre ellos Millán Berzosa,  de Ideas4All, pidiesen específicamente a las mujeres del encuentro que dijesen qué opinaban ellas. Lo hicieron, y coincidieron con Ayari:

Sabrine Mourou, periodista de El Fajr, ligado al movimiento islamista Ennahda, explicó cómo antes de la revolución no podía caminar tranquila en espacios públicos llevando el velo islámico, y que desde que cayó el gobierno existe libertad para llevarlo o no. Policías de Ben Ali llegaron a golpearla durante las protestas, y ella asegura que lo hicieron con más dureza en represalia por elegir llevar el velo. Eran los métodos de un régimen que se legitimaba a través de una represión de las manifestaciones religiosas islámicas que le hizo ganarse muchas amistades entre las potencias occidentales.

La conversación se enredó en torno a este tema. Quizás habría sido más útil identificar retos comunes, experiencias en la organización y comunicación de las movilizaciones y formas de trabajo para el futuro. Pero las reivindicaciones de las mujeres árabes interesan en los países occidentales y su mediatización cansa a los propios árabes. Según mi experiencia, tanto a ellos como a ellas. Más reacciones:

Miriam Dabi, de La Presse:

“Somos un equipo, somos activistas. Ni hombres ni mujeres, simplemente activistas.”

Narjes Torchani, de Radio Kalima:

“Salimos juntos a la calle porque todos éramos víctimas de la represión, no porque nuestros problemas como mujeres fuesen otros.”

Iyed Dahmani, de El Mawqif:

“Ben Ali instrumentalizó, y muy bien, esa obsesión occidental con la situación de la mujer en el mundo árabe para legitimarse y para aumentar la represión, sobre todo contra los islamistas.

Olga Rodríguez:

“Todos estamos a favor de la igualdad, pero demasiado a menudo se utiliza este tema para justificar ataques y neocolonialismos.”

Es cierto que, en cuestión de igualdad de derechos y oportunidades, la situación de las mujeres en Túnez es la mejor de toda la región y que no es comparable  con los graves abusos que sufren en países como Arabia Saudí, donde las mujeres tienen prohibido incluso conducir, aunque a menudo no se maticen las diferencias entre los distintos contextos de estos países. El régimen de Ben Ali supo instrumentalizar esa atención occidental a las reivindicaciones de las mujeres para legitimarse y justificar su represión de la población, y este es un tema delicado y sensible para los tunecinos, algo que todos pudimos entender mejor en el encuentro.

Terminamos proponiendo un grupo de trabajo en el que blogueros y periodistas tunecinos y españoles podamos seguir poniendo en común ideas y experiencias. Establecer vínculos entre sociedades civiles del norte y del sur del Mediterráneo podría ser muy útil para romper las barreras físicas y las imágenes mediatizadas que todos, en mayor o menor medida, tenemos de los otros. Encuentros como este ayudan a enfrentarnos a esas imágenes y cuestionarlas y ahora, con las herramientas que proporciona Internet, podemos seguir conociéndonos sin necesidad de intermediarios.

Estos fueron los asistentes al encuentro, que iremos recopilando también en una lista de Twitter:

  • Atrous Essia – As-Sabah
  • Chiara Cabrera – La Casa Encendida
  • Iyed Dahmani – El Mawqif
  • José Antonio Gallego – AERCO
  • Khaled Aouij – Tunivisions
  • Leila Nachawati  – Periodismo Humano
  • Marouan Zbidi – Attariq Aljadid
  • Miguel Ángel Medina – El País
  • Millán Berzosa- Ideas4all
  • Miriam Dabi – Radio Kalima
  • Narjes Torchani – La Presse
  • Olga Rodríguez – Periodismo Humano
  • Paloma Llaneza – Razona Legaltech
  • Sabrine Mourou – El Fajr
  • Sofiane Chourabi – Premio periodismo Omar Ourtilane
  • Thameur Mekki – Instituto de Prensa y Ciencias de la Información de Túnez
  • Trinidad Deiros – Público
  • Yassine Ayari – Ingeniero informático, activista contra la censura
  • Welid Naffati – Tekiano

   

Nawaat, el blog colectivo tunecino independiente que tuvo un papel crucial en la revolución tunecina, está de enhorabuena. No sólo porque recoge este año algunos de los premios más importantes a la defensa de la libertad de expresión sino porque esta semana ha ganado también el e-Content Award (premio al mejor contenido digital en árabe) que se entrega en Bahrein. Y lo ha rechazado.  Una lección de coherencia y solidaridad ciudadana frente a uno de los Estados que más reprime la libertad de expresión.   

La Autoridad e-Government y la Sociedad de la Información de Bahrein organizan estos premios cada año desde 2003, con la colaboración de Naciones Unidas, para promover la creatividad y la innovación. Nawaat ha ganado en la categoría de Inclusión y Participación:   

En esta categoría se premia a los proyectos que apoyan la integración tecnológica de los países menos desarrollados, la reducción de la brecha digital y tecnológica entre comunidades empoderadas y excluídas (como zonas rurales y mujeres).   

Esta es la carta recibida por Nawaat y compartida por uno de sus fundadores Sami Ben Gharbia.   

Carta en la que la Autoridad eGoverement de Bahrein comunica el premio a Nawaat

  Y esta es la respuesta de Ben Gharbia, en nombre del proyecto:

Nawaat rechaza asistir a la inauguración de Bahrain IT Expo 2011 para recibir el premio de mano del Shaikh Mohammed Bin Mubarak Al Khalifa, Primer Ministro y Director del Comité Supremo para las Tecnologías de la Información y la Comunicación. (…) Rechazamos este premio en señal de protesta contra las prácticas de filtrado de Bahrein, el arresto de cientos de blogueros y activistas por los derechos humanos y el cierre arbitrario de cientos de págians y blogs críticos con el gobierno y su familia.

Bahrein destaca hace años por su política de discriminación y represión de la mayoría chií (hablamos de las detenciones de activistas y de la campaña por el bloguero Ali Abdulemam aquí). En el contexto de la Primavera Árabe, como se ha bautizado a las movilizaciones en los distintos países de Oriente Medio y Norte de África, sorprende que desde Bahrein no viesen venir el No. Aunque no son las autoridades del país quienes deciden los premios, sino un jurado compuesto por miembros de la comisión eGovernment y distintos miembros de la Sociedad de la Información,  la respuesta supone un rechazo al patrocinio que ofrece el régimen al evento y a la figura que entrega los premios, el anterior Primer Ministro Mohammed Bin Mubarak Al Khalifa. Astrubal, co-fundador de Nawaat, agradecía el premio a la World Summit Award pero lamentaba el lugar y patrocinio de la celebración.

Me gustaría agradecer de nuevo al Jurado de la WSA  que hayan querido honrar a Nawaat, pero lamento profundamente que la ceremonia de entrega de premios se celebre en un país que no respeta las libertades inherentes al  “eContent”.  

Aunque abundan las diferencias económicas y sociales en el contexto de cada país, el descontento ciudadano en la región tiene muchos rasgos y raíces comunes, y entre todos destacan los regímenes autoritarios que desde hace años, o décadas, oprimen a la población. Bahrein ha premiado uno de los proyectos que más ha hecho para empoderar a los ciudadanos y visibilizar los abusos y el descontento social y político en el Norte de África.

Esta solidaridad de los tunecinos con los bahreiníes es una muestra de las redes que se han ido tejiendo desde hace años entre ciudadanos de distintos países de la región a través de proyectos como Global Voices Online, con cientos de blogueros que intercambian información y experiencias, difunden contenidos, traducen y trabajan unos sobre textos de otros y organizan campañas comunes, construyendo una fuerte comunidad global que no deja de crecer. Unas redes ciudadanas que han tenido mucho que ver con las movilizaciones de los últimos meses y que plantean una alternativa a los discursos e intereses cambiantes de los gobiernos.


A veces los medios sociales no dejan ver el bosque, y esa es la preocupación de muchos activistas por los derechos humanos ante la tendencia a bautizar las revoluciones con el nombre de los medios que se usan en el siglo XXI para convocarlas: “Revolución Twitter”, “Revolución Facebook”, “Revolución Youtube”… Herramientas que a menudo restan protagonismo a quienes realmente lo merecen: las personas que salen a la calle, donde siempre se hacen las revoluciones, para reclamar sus derechos.

Hace unos meses el escritor canadiense Malcolm Gladwell publicó un artículo que generó mucha polémica, “Small change: Why the revolution will not be tweeted”, en el que cuestionaba el poder de plataformas y medios sociales para provocar cambios en el mundo físico. El título del artículo hacía referencia a lo que se conoció a través de los medios como la “Revolución iraní en Twitter”, que reflejaba la euforia occidental ante el potencial de Internet y las redes sociales para cambiar el mundo. Según Gladwell, los vínculos necesarios para hacer las revoluciones no se dan a través de medios y plataformas sociales, donde las jerarquías son sustituidas por redes descentralizadas:

Las plataformas sociales están construidas sobre vínculos débiles. (…) Estas redes no tienen una estructura centralizada y líneas claras de autoridad y para hablar de un sistema firme y bien organizado hace falta una jerarquía.

En el extremo opuesto está la tendencia a vincular cualquier movimiento social con la tecnología de la que se sirven ciudadanos y activistas para comunicarse y contar al mundo en primera persona lo que está sucediendo. Escritores como Clay Shirky y Cory Doctorow centran sus enfoques en el  “poder especial de Internet para conectar y liberar.”

¿Por qué este enfoque centrado en las herramientas? Según Ulises A. Mejías, profesor de la State University College de Oswego, centrarse en Twitter, Facebook o Youtube ayuda a despolitizar la comprensión de los conflictos y lava el papel de las potencias occidentales en la represión de la democracia en la región. 

Esta foto de un manifestante en Egipto muestra hasta qué punto medios sociales como Facebook han ganado protagonismo, y una imagen positiva, durante las revueltas en la región:

Un manifestante egipcio da las gracias a los jóvenes de Egipto y a Facebook

¿Merecen realmente las herramientas un agradecimiento? En un artículo titulado “Why Facebook should do more to help Egypt´s protesters”,  Adrian Chen cuestiona el compromiso de esta red en el apoyo a las legítimas reivindicaciones de pueblos como el egipcio.

Facebook no sólo no ha apoyado a los manifestantes, sino que les ha puesto obstáculos. Hace unos meses, un grupo llamado “Todos somos Khaled Said” (en honor al bloguero asesinado por policías en Egipto) fue cerrado repentinamente porque sus administradores se habían registrado bajo pseudónimos. Según Facebook, el anonimato va en contra de su política, lo que supone muchos problemas para los activistas que lo utilizan en contextos represivos en los que expresarse en estas redes implica enormes riesgos. También es común la desactivación de cuentas con una actividad superior a lo habitual, como la del administrador del grupo Movimiento de la Juventud del 6 de abril en 2007.

Tampoco las declaraciones públicas desde esta red han demostrado un gran compromiso con las reivindicaciones por el derecho a la libertad de expresión:

Aunque las revueltas en Egipto son algo que deben resolver entre el pueblo egipcio y su Gobierno, limitar el acceso a Internet de millones de personas es un asunto que afecta a la comunidad global

Twitter, por otro lado, se ha posicionado con los manifestantes, ofreciendo con Google un servicio de mensajes de voz que se comparten automáticamente a través de Twitter tras el bloqueo del acceso a Internet en el país. Esta muestra de compromiso con la libertad de expresión fue muy bien acogida en un momento en que se cuestionaba el papel de ambos y su vinculación con las agendas políticas de los gobiernos occidentales. Hablamos sobre esta vinculación en Periodismo Humano en una entrevista al activista iraquí Raed Jarrar: “Es inquietante la relación entre gobiernos y gigantes como Google y Facebook”.

Los medios sociales son sin duda herramientas enormemente útiles que han permitido un cambio en el enfoque de la comunicación tal y como tradicionalmente se ha entendido. A través de estas herramientas los ciudadanos construyen su propia narrativa sin necesidad de intermediarios, en contextos en los que no siempre se centra la atención de los medios de comunicación tradicionales. De esas fuentes, que nos acercan en primera persona a realidades a las que de otro modo no tendríamos acceso, beben ahora también los medios de comunicación. Al-Jazeera, el medio de comunicación basado en Qatar que se ha convertido en la principal cobertura mediática de las protestas en Egipto, Túnez y el resto de la región de Oriente Medio y Norte de África, ha entendido la lógica de la Red y cómo aliarse con las plataformas y medios sociales de Internet para complementar el trabajo de sus periodistas sobre el terreno. El medio, que emite en directo a través de su canal de streaming, cita constantemente mensajes en Twitter y Facebook y comparte material que publican los usuarios en Youtube, Flickr y otras plataformas. Material como este vídeo de “La canción de la revolución egipcia”, uno de los más vistos de estos días:

Es precisamente esa combinación del trabajo de sus reporteros sobre el terreno con las fuentes que proporcionan a tiempo real los participantes en las protestas lo que ha hecho que Al-Jazeera se convierta en el medio al que más usuarios recurren  para conocer la última hora de la región. Pero los medios y plataformas sociales son también empresas que tienen sus propios intereses y entre valorar en su justa medida el uso que hacen los ciudadanos de la tecnología a mitificar las herramientas hay un trecho. Como dice Jillian C York, del Berkman Center de Harvard:

Me alegra que los tunecinos hayan podido utilizar los medios sociales para llamar la atención hacia sus reinvidicaciones.  Pero no deshonraré la memoria de Mohamed Bouazizi (su muerte desencadenó las revueltas en Túnez) o de los otros 65 que murieron en la calle por la misma causa,  etiquetando lo que está sucediendo de ningún otro modo que como una “revolución humana”


Small Girl on Army Track, She Was Chanting: Freedom..Freedom

Fuente de la Imagen: Ramy Raoof. Soldados sostienen a una niña en la plaza de Tahrir, Cairo. 30 enero 2011

En sólo unos días se han desencadenado en Oriente Medio y Norte de África revueltas históricas que han hecho caer el Gobierno de Ben Ali en Túnez, amenazan el de Mubarak en Egipto y se extienden por la región. Fueron los tunecinos quienes prendieron la mecha con las protestas en Sidi Bouz, pero la posible caída de Mubarak tiene unas implicaciones geoestratégicas que hacen que el cambio no tenga marcha atrás. Los ciudadanos de la región han perdido el miedo a salir a la calle.

Ya desde antes de la revolución tunecina, Argelia vive sus propias protestas. La subida del precio de los productos de primera necesidad, que se duplicaron a finales de 2010, provocó revueltas que dejaron cinco muertos y más de 800 heridos. Fue el desencadenante de una insatisfacción que tiene motivos similares a los del resto de países de la zona: desempleo, desigualdades económicas, corrupción y represión contra la libertad de expresión bajo el régimen de Bouteflika, que mantiene el estado de excepción en el país desde hace 20 años. Las protestas se han avivado desde la revolución tunecina y unas 10.000 personas reclamaron ayer en Bejaia un cambio de gobierno.

Los estudiantes lideran estos días en Sudán las protestas contra el régimen de Omar al-Bashir, que llegó al poder tras un golpe de estado en 1989. Bashir es responsable, según La Haya, de la muerte de más de 300.000 personas en la región de Darfur, que sufrió una guerra civil que ha dejado más de 2 millones de desplazados.  En este vídeo, compartido por el usuario Simsit en Twitter, pueden verse imágenes de las manifestaciones de hoy en la capital.

Decenas de miles de personas se han manifestado hoy también en Sanaa, la capital de Yemen, en protesta contra el régimen de Ali Abdullah Saleh, que lleva en el poder más de 30 años. Aunque su mandato actual termina dentro de dos años, ya ha iniciado el proceso de reforma que le permita permanecer otros 10, y no es secreto que su hijo se perfila como sucesor. En este vídeo de Al-Jazeera puede verse la jornada de protestas pacíficas:

Son algunos ejemplos de la manifestaciones ciudadanas que piden un cambio y que se extienden por toda la región. La mayoría de gobiernos ha reaccionado ofreciendo pequeñas mejoras, como rebajas en el precio de los alimentos y en los impuestos. Incluso en el Golfo han tomado la iniciativa de aumentar las prestaciones sociales, aunque la situación económica en estos países es muy distinta a la del resto de la región, por si hubiera ciudadanos descontentos que pudiesen imitar las protestas tunecinas y egipcias.

Aunque la situación económica y la falta de expectativas han sido desencadenantes de las protestas, no son el único factor. Pequeños parches económicos puestos a destiempo no acallarán las voces de quienes han perdido el miedo a reclamar públicamente sus derechos.

En la red social Twitter ya hay etiquetas para cada país, anunciando y convocando concentraciones y manifestaciones: En Sudán ya se han producido las protestas que se anunciaban para hoy (#Jan30). El 3 de febrero se anuncia como el día de  Yemen (#Feb3), y se habla incluso de Bahrein (#Feb14). Seguimos pendientes de unos días decisivos para la región y para el mundo, que se replantea sobre la marcha sus alianzas.


La Plaza de la Liberación, El Cairo. 25 enero 2011

Egipto ha salido a la calle. Decenas de miles de personas en unas manifestaciones históricas, en un país conocido por la dureza con que se reprime cualquier forma de oposición. Las autoridades no podían contener ayer las protestas.

El 25 de enero era el día convocado para las manifestaciones que recorrerían el país, en honor a la fecha en que el pueblo y la policía egipcia se unieron contra la ocupación británica. Se anunciaba desde hacía unos días a través de Internet y medios sociales, especialmente en Facebook, que la oposición al Gobierno utilizó para hacer correr la voz de los puntos de encuentro. Pero era difícil prever cuánta gente se atrevería realmente a salir a la calle teniendo en cuenta que las manifestaciones en el país no suelen pasar de unos cientos. Según Zeinab Samir el 23 de enero en Twitter:

Sinceramente, no sé qué puede pasar ese día. No estoy segura de si quienes llaman en Facebook a salir a la calle se manifestarán realmente, ni si tiene sentido llamarlo Revolución. Las revoluciones no suelen fijarse con un calendario.

La convocatoria tuvo éxito y el Gobierno la ha reprimido con la dureza  que lo caracteriza. De momento tres personas han muerto durante las protestas, entre ellos Soliman Saber Aly and Mostafa Ragab Abdel Fattah, y hay cientos de heridos y detenidos por todo el país. Ha publicado la lista el Frente de Defensa de los Manifestantes Egipcios, que está haciendo una gran cobertura de las manifestaciones, compartiendo noticias, fotos y vídeos que envían los manifestantes, como este publicado por el activista egipcio Ramy Raoof.

¿Efecto Túnez?

Sin duda Túnez ha influido a la hora de animar a los egipcios a unirse por un cambio que la mayoría deseaba y pocos se atrevían a reclamar abiertamente. Por todo el país se veían ayer banderas tunecinas y se oía gritar “Túnez, Túnez” a los manifestantes. A los egipcios les sobran, igual que a los tunecinos, los motivos para querer ver caer el gobierno de Hosni Mubarak, que se perpetúa en el poder desde 1981.

De una población de 80 millones, el 41 por ciento de los egipcios vive por debajo del umbral de la pobreza, según las Naciones Unidas. A la pobreza y el desempleo se suman la corrupción y la represión de las autoridades contra cualquier forma de oposición. También el descontento con el apoyo de su Gobierno a Israel y a la ocupación de Palestina.

Pero hay diferencias respecto a Túnez. Los egipcios no tienen el apoyo que demostró el Ejército tunecino a su pueblo, ya que Egipto es un estado militarizado y las autoridades de Túnez sólo contaban con el respaldo de la Policía.

Los egipcios tampoco tienen fácil el apoyo de los países occidentales. Teniendo en cuenta los lazos políticos y económicos con Egipto, la dureza con que Mubarak reprime desde hace años la oposición islamista al Gobierno y su apoyo a Israel en el bloqueo a los palestinos, no parece que Estados Unidos y el resto de países occidentales vayan a retirar su respaldo a uno de sus principales aliados en la región. Lo dejaba claro Hillary Clinton, afirmando que “el Gobierno egipcio se mantiene estable a pesar de las protestas”. A pesar de esa estabilidad que menciona Clinton, la familia de Mubarak ponía anoche rumbo a Londres.

Consciente de los fuertes vínculos con Occidente, el Gobierno de Mubarak trata ya de vincular las protestas a la resistencia islamista. Sin embargo la participación islamista ha sido minoritaria en las manifestaciones que han recorrido el país. Han sido protestas de egipcios de todas las edades, hombres y mujeres, de distintas confesiones y de distintos estratos sociales.

Enfrentamientos con la Policía. Fuente: Oraby

Sus voces se oyen en las calles de todo el país y también a través de Internet, del que los egipcios están haciendo un gran uso, a pesar de los intentos del Gobierno de bloquear el acceso. La red social Twitter, que está siendo una gran fuente de actualización sobre lo que sucede en el país (etiquetas #Egipto, #Egypt y #Jan25), estaba inaccesible ayer desde Egipto, que también bloqueó otros canales y plataformas, como Youtube y el canal de emisión en directo Bambuser, aunque la mayoría de internautas egipcios están acostumbrados a sortear estos obstáculos utilizando intermediarios. También se ha denunciado la desaparición de conocidos blogueros y activistas, en un país que se encuentra entre los “principales enemigos de Internet”, según la organización Reporteros sin Fronteras.

EL Frente de Defensa de los Manifestantes Egipcios compartía también ayer este mapa, en el que se pueden ver el uso que está haciendo de las herramientas digitales para comunicarse con los detenidos y entre los propios activistas:

Son muchos los que quieren un cambio y, por primera vez en 30 años de Gobierno,  se atreven a pedirlo públicamente. Traduzco del árabe el comunicado que se leyó ayer en la Plaza de Tahrir (Liberación), en El Cairo:

El pueblo de Egipto quiere la caída del Gobierno

Estamos unidos hoy en la Plaza de la Liberación de El Cairo contra la opresión y la tiranía, un levantamiento que es la expresión de la voluntad de un pueblo fuerte que sufre desde hace 30 años la opresión y la pobreza bajo el Gobierno de Mubarak y el resto de ladrones del Partido Nacional.

Hoy los egipcios han decidido levantarse para defender su libertad y acabar con el autoritarismo.

Qué pide el pueblo en su llamada de hoy:

1. La inmediata salida de Mubarak del Gobierno

2. La caída del Ministerio de Ahmad Nazif

3. La disolución del falso Parlamento

4. La formación de un Gobierno nacional

Continuaremos las protestas hasta que se escuchen nuestras demandas y llamamos a todo el pueblo de Egipto, a los sindicatos y partidos de todo el país a sumarse a las manifestaciones hasta que se cumplan estas demandas. Continuaremos las protestas, sentadas y manifestaciones hasta que caiga el Gobierno. Que viva la lucha del pueblo egipcio.


Fuente de la imagen: Sami Bouzouita en Facebook

El viernes 14 de enero los tunecinos vivieron un momento histórico para su país y para toda la región del Norte de África. Tras 23 años de un régimen corrupto y represivo, las revueltas  que durante un mes sacudieron el país de norte a sur acabaron con la huida del Presidente Zine el-Abidine Ben Ali. Una revolución sin precedentes hacia la que finalmente todos miran.

Decía la periodista egipcia Mona El-Tahawy ayer en Twitter:

Todo líder árabe mira hoy a Túnez con miedo, y todo ciudadano árabe mira hoy a Túnez con esperanza

O como lo expresa la diseñadora gráfica egipcia Zeinab Samir en esta imagen, que capta la esperanza de muchos de que el cambio que han logrado los tunecinos sea posible en el resto de países de la región:

Efecto Dominó. Imagen de Zeinab Samir

Pero esta revolución,  que algunos llaman la Revolución del Jazmín, otros la Revolución de Sidi Bouzid y otros la revolución de Mohamad Bouazizi, en honor al joven que se inmoló el 17 de diciembre en protesta por la situación económica y la corrupción después de que la policía le confiscase su puesto de fruta y verdura, es fruto no sólo de problemas políticos, sociales y económicos que afectan a toda la región, sino de factores específicos del país que se han aunado y han derivado en el levantamiento de estos días. ¿Qué es lo que ha hecho posible esta revolución?

El primer y principal factor ha sido, sin duda, el propio carácter de la sociedad tunecina. La presencia de una gran mayoría de jóvenes con alta formación universitaria enfrentados a la dura situación económica y a las altas tasas de desempleo y de corrupción ha sido clave en la canalización de la frustración ante la falta de expectativas y la injusticia instalada en el país. La edad media de la población tunecina está en torno a los 27 años, una ciudadanía joven a la que el régimen del anterior Presidente, Habib Burguiba, abrió el acceso a la educación a unos niveles muy altos e impensables hace unas décadas. Estos jóvenes han supuesto el motor de búsqueda de un cambio y de presión popular que ha desencadenado los levantamientos ciudad a ciudad y pueblo a pueblo, con un precio que ha sido alto: más de cien víctimas por todo el país. También en palabras de Mona El-Tahawy, lo singular de esta revolución es que “no ha venido de la mano ni de los islamistas, ni de invasiones extranjeras en el nombre de la democracia, sino de la propia juventud de este país”.

El Ejército. La autoridad del Gobierno tunecino se manifestaba a través de una fuerte presencia de la Policía, que trabajaba en estrecha alianza con el Presidente. Esto ha hecho que se conozca a Túnez como un “estado policial”, algo que aparece incluso registrado en alguno de los cables de Wikileaks relativos al país. El Ejército, en cambio, se ha mantenido en gran medida independiente del Gobierno de mano de hierro de Ben Ali y ha sido clave durante los levantamientos, que una alianza entre Presidente y Ejército habría reprimido con mucha mayor contundencia. Si es cierto el papel que se le adjudica al General en Jefe, del que se dice que se negó a acatar la orden de Ben Ali de abrir fuego contra manifestantes desarmados, esta institución habría sido clave en el momento histórico que vive el país.

Los medios. Muchos se refieren ya al levantamiento de la sociedad tunecina como “la revolución de Twitter o “la revolución de Wikileaks”. Para muchas víctimas de la represión y activistas por los derechos humanos, tanto en Túnez como en otros países de la región, estos titulares suenan a un intento occidental de etiquetar de un modo homogéneo todo lo que sucede en la zona de Oriente Medio y Norte de África. El artículo de Foreign Policy The first Wikileaks revolution en el que se pone el énfasis en el papel de Wikileaks como impulsor de las revueltas, es desproporcionado y ofensivo para muchos. “La revolución es 100% producto tunecino”, me comenta el activista mauritano Nasser Weddady, “y no hay que desviar de Túnez los méritos”. Según la escritora y bloguera estadounidense Jillian C York, la revolución tunecina “no es de Twitter ni de Wikileaks, sino  simplemente humana.”

Aunque sin duda el mérito del primer caso de derrocamiento de un régimen por presión de su propio pueblo en la historia moderna de la región es de los propios tunecinos, los medios han cumplido una importante función como altavoz de lo que estaba sucediendo. No los medios tradicionales, que no han dado cobertura a las revueltas hasta que la relevancia histórica de los hechos resultó innegable, pero sí Internet y los medios sociales, de los que los tunecinos se han servido para contar en primera persona al mundo lo que estaba sucediendo. Alrededor del 16 % de los tunecinos está en Facebook, a pesar de los intentos de Ben Ali de impedir el acceso de los ciudadanos a medios y plataformas sociales de Internet, y la tunecina es la comunidad online más activa de toda África.  Blogs y portales de noticias como SBZ News y Nawaat han cubierto el vacío informativo que dejaron la mayoría de medios (con la excepción de Al-Jazeera, que ha hecho una gran cobertura a pesar de que las autoridades les restringieron el acceso al país). Vídeos como este de Youtube, en el que un hombre grita solo en plena calle la victoria del pueblo tunecino mientras la mujer que lo graba llora de emoción, han dado la vuelta al mundo:

Según el conocido blog sobre tecnología Read Write Web, la detención de un bloguero tan influyente como Slim Ammamou (liberado el 13 de enero), entre otros blogueros y activistas, fue un grave error del Gobierno tunecino. Ammamou es fundador del Partido Pirata de Túnez, activo defensor de la Neutralidad de la Red y colaborador precisamente de Read Write Web y generó una ola de solidaridad que hizo que más internautas se hiciesen eco de las revueltas y la represión en el país.

Imagen de Mustafa Alhasan

Imagen de Hisham Almiraat

Una revolución del siglo XXI en la que al descontento popular y a la fuerza de sus ciudadanos como motor de cambio se suma la tecnología que los empodera y los hace independientes. Para narrar la Historia que ellos mismos están construyendo y contarla al mundo con sus propias voces.


Imagen de Nawaat.org

Algo se mueve en el Norte de África.Desde Argelia hasta Egipto, pasando por Túnez, la tensión entre gobiernos corruptos y sociedades civiles ha estallado, extendiéndose por la región. Pero en ningún país las autoridades cargan con la violencia de las tunecinas, donde las revueltas podrían suponer el final del gobierno de  Zine al-Abidine Ben Ali.

La dura situación económica en la que se encuentra Túnez, sumada al descontento con un régimen que se perpetúa en el poder, es terreno abonado para las revueltas sociales. Ha encendido la mecha la muerte de Mohamed Bouazizi, un joven que se quemó vivo después de que la policía le confiscase el puesto de fruta y verdura que había montado para alimentar a su familia, tras meses de buscar trabajo. El pueblo de Sidi Bouzid salió a la calle en solidaridad con el joven y en protesta por el desempleo, la desigualdad y la corrupción, y desde entonces las autoridades han sitiado la ciudad. Entre el sábado y el domingo las autoridades asesinaron a 50 personas entre los pueblos de Kasserine Thala, Feriana, Regueb y Meknassi, en medio de una represión policial que ha llegado al extremo de disparar contra los asistentes al funeral de los asesinados el día anterior.

Túnez tiene un historial de violación de los derechos humanos que lo posiciona como uno de los más represivos de la región. Los cables de Wikileaks relativos a Túnez lo describen como “un estado policial”. Es, según Al-Jazeera, el país árabe que más periodistas ha detenido desde el año 2000, algo que también se ha visto estos días, en los que las autoridades han impedido el acceso de los medios a las zonas donde cargaban contra los manifestantes. Se puede ver en este vídeo titulado Tunisia´s Press Black Out.

La represión se ceba también con blogueros, servicios y usuarios de Internet, en una tendencia que ha ido en aumento en los últimos meses (ya hablamos de la represión en Internet en Túnez aquí y aquí). Espacios informativos como Radio Kalima han visto interrumpida su transmisión.

El 6 de enero fue detenido el rapero Hamada Ben Ammor tras colgar un vídeo de una canción protesta, y ese mismo día los blogueros Hamadi Kaloucha y Aziz Amami. También  Slim Amamou, conocido por campañas contra la censura en Internet en Túnez. No se tienen noticias de él después de su último mensaje desde móvil en el que, a través de un servicio de geolocalización, informaba de que se encontraba en el Ministerio de Interior, en la Avenida Habib Bourguiba:

Fuente: Global Voices

A pesar de la represión en Internet,  la mayor parte de la información sobre lo que está sucediendo allí la está proporcionando el periodismo ciudadano de usuarios que desde dentro comparten lo que están viviendo a través de plataformas de Internet y medios sociales:

También desde la comunidad de usuarios Anonymous se apoya la “batalla de los tunecinos contra la opresión”, a través de Ataques de Denegación de Servicio a páginas del Gobierno, incluida la del Presidente Ben Ali.

No parece que la protestas de los ciudadanos tunecinos, tanto en la calle como en Internet, estén provocando la atención mediática que estos sucesos merecen. Según la periodista  Jillian C. York en Al-Jazeera:

La investigación de la OpenNet Initiative’s 2009-2010 sobre Túnez demostró que el país filtra de modo persistente contenidos políticos y sociales, al mismo nivel que lo hacen China e Irán. Sin embargo, en lo que respecta a la Libertad en Internet, los medios globales prestan una atención desproporcionada a lo que sucede en estos dos países e ignora la censura en Túnez.

Según el activista tunecino Sami Ben Gharbia:

Sólo hay que fijarse en la cobertura en medios occidentales de la represión contra blogueros y activistas chinos e iraníes y la que se reserva a los blogueros y activistas cuando se trata de países árabes aliados

¿Debe condicionar el hecho de que los países sean aliados o no la visiblización de la represión y los abusos? Abundan en las sociedades árabes las voces que reclaman un cambio, que plantean alternativas a los regímenes opresivos de la región y que arriesgan su vida para contárnoslo. Sólo hace falta estar dispuesto a escucharlas.


Imagen del blog Antikor

Hace unas semanas hablábamos en este blog sobre el bloqueo de dos canales de vídeo por parte de las autoridades tunecinas. Aquel no fue un caso aislado, sino el comienzo de una represión que ha ido en aumento, alcanzando unos extremos chocantes incluso en una región en la que la censura de Internet es habitual.

Túnez es un país que pasa desapercibido frente a países que están de actualidad por ese motivo, como Irán, del que constantemente oímos noticias. El gobierno, que se describe como una república en la que el presidente es elegido por sufragio universal, muestra un aumento  incesante de la represión, como denuncia Amnistía Internacional. La censura de Internet por parte de las autoridades tunecinas ha ido a más, atacando todos los frentes, a veces de modo arbitrario. El bloqueo de páginas, blogs, servicios, perfiles de usuarios de redes sociales se ha convertido en algo sistemático y cotidiano que desespera a los internautas tunecinos. Estos son algunos de los sucesos del último mes:

Tres nuevos canales de vídeo han sido bloqueados: Blip.tv, metacafe.com and vidoemo.com, servicios que habían aumentado considerablemente su popularidad desde el bloqueo de Youtube y Daily Motion.

Flickr fue bloqueado el 28 de abril y continúa inaccesible desde Túnez, lo que ha despertado reacciones masivas en las redes sociales (aquí pueden verse los mensajes relativos a este asunto durante la última semana en Twitter).

Decenas de blogs y páginas web se han bloqueado, de modo que ya no son accesibles desde el país, la mayoría blogs conocidos por sus críticas al gobierno pero también otros que nunca habían tratado este aspecto o que llevaban meses inactivos. Concretamente el 27 de abril se bloquearon tantos blogs que el día fue bautizado por los internautas como el Día Negro para los Blogueros.  Estos son algunos:

  1. http://amchafibled.blogspot.com
  2. http://trapboy.blogspot.com
  3. http://antikor.blogspot.com
  4. http://arabasta1.blogspot.com
  5. http://yatounes.blogspot.com
  6. http://abidklifi.blogspot.com
  7. http://ounormal.blogspot.com
  8. http://carpediem-selim.blogspot.com
  9. http://bent-3ayla.blogspot.com
  10. http://artartticuler.blogspot.com
  11. http://blog.kochlef.com

También Global Voices Online ha sido bloqueada. Esta comunidad de más de 300 blogueros y traductores recoge desde 2005 información de blogs y medios ciudadanos que no suelen tener espacio en la prensa tradicional y es particularmente activa en la denuncia de la censura en Internet.

Esta última oleada de censura en Túnez ha provocado una fuerte reacción de los internautas: Difusión de los casos de represión a través de las redes sociales, grupos y páginas dedicadas a difundir los abusos, cartas abiertas al Presidente… Muchos blogs muestran desde ese día este mensaje de error 404 (el código de “no encontrado” que aparece en los sitios bloqueados) en señal de protesta por la censura de los contenidos en su país:

Gran parte de las protestas se dirigen a Ammar 404, usuario ficticio de Internet que se ha convertido en la metáfora de la represión contra los internautas. Un pseudónimo acuñado por los tunecinos para referirse a su censor. A su Gran Hermano particular, que los observa, controla e intenta silenciar. Hay incluso una página, Ammar 404, que recoge mensajes de protesta de los usuarios en forma de imágenes. Pero es twitter la herramienta que más se está utilizando para actualizar en tiempo real sobre los casos de represión contra usuarios de Iternet, la misma herramienta que se popularizó como apoyo a la resistencia contra el régimen iraní.


La semana pasada las autoridades de  Túnez bloquearon el acceso a  WAT.TV, una conocida  plataforma de vídeos online.

La noticia fue publicada por Sami Ben Gharbia, reconocido bloguero tunecino y uno de los directores de Global Voices, proyecto que busca construir una red global contra la censura en Internet. La causa del cierre de la plataforma es, según las autoridades,  la emisión de actividades del grupo opositor Ettajid, un partido legal de orientación comunista. El partido hace un uso intensivo de Internet para expresar su oposición al gobierno y actualiza contenidos con frecuencia. El líder del partido, Ahmed Brahim, tiene incluso su propio canal.

No es la primera vez que las autoridades tunecinas bloquean el acceso a sitios de Internet donde se comparte y difunde información molesta para el régimen. En 2007 fueron bloqueadas Daily Motion y Youtube por publicar contenidos relativos a la situación política en el país. Este vídeo en concreto fue el que provocó el cierre de Youtube:

El vídeo muestra la ruta de los aviones oficiales tunecinos, que se utilizaban para excursiones, viajes de placer y fines de semana de compras por distintas capitales europeas. El asunto se destapó porque el Presidente, Zine El Abidine Ben Ali, rara vez abandona el país. Trazando las rutas a través de páginas como Airliners.net o Planepictures.net, blogueros tunecinos llegaron a la conclusión de que era su mujer, Leila Ben Ali,  conocida por su afición a las compras, quien utilizaba los jets para sus escapadas a las capitales de la moda (Caught in the Net: Tunisia´s First Lady. Foreign Policy)

Aunque el país se describe como una república en la que el presidente es elegido por sufragio universal, el régimen tunecino muestra un aumento  incesante de la represión, una represión que se ceba cada vez más en los usuarios de Internet. La sección de Túnez del proyecto Threatened Voices incluye una alarmante lista de ciberactivistas arrestados o amenazados en el país.